"Continúa la peregrinación"
21/Marzo/2010
Habían cubierto ya una buena distancia del camino, procuraban pasar siempre por los campos, alejados de las ciudades, ya que cada vez tenían menos municiones y además los "Crimson Heads" los iban siguiendo con su olfato. De vez en cuando eran alcanzados por éstos, pero los eliminaban sin armas de fuego, lo cual era difícil.
Eran alrededor de las 12 del día, estaban perdidos y sin rumbo, había colinas hasta donde alcanzaba la vista, en todas direcciones.
Josué: -Necesitamos más municiones, debimos haber buscado en "Matamorros"-
Carlos: -"Matamoros", Josué-
Josué: -Como sea, a quién le importa una mie*#-
Dalia: -Mejor ya no digo nada-
Dayana: -¿A nadie se le ocurrió traer un mapa, como sabemos adónde vamos?-
Lilia: -Estoy segura de que la zona está a 26 km de Matamoros...-
Miriam: -Bueno, no sé ustedes, pero nosotros nunca habíamos ido...-
Manuel: -Maldición, demonios, ¡Maldición!-
Carlos: -¿Y ahora qué?- se sentó en una roca.
Josué: -Les dije que era una estupidez, ¡¿no se los dije?!-
Dalia: -¡Cállate de una buena vez!-
Josué: -¿Por qué me gritas así?-
Dalia: -¡¿Por qué te has vuelto tan imbécil?!-
Josué: -¡Fernando era un imbécil y tú lo querías!-
Todos guardaron silencio unos momentos.
Dalia: -Fernando dejó de interesarme gracias a ti... ahora no eres diferente de como era él-
Dalia se fue corriendo, Dayana la siguió y Lilia también.
Carlos: -Espero que estés contento-
Manuel: -Bien hecho cara de estiércol-
Josué: -Cállense- y también se fue en otra dirección.
Miriam: -No estás ayudando Manuel, ve detrás de él y discúlpate-
Manuel: -Aghh, está bien- comenzó a correr hacia Josué.
Miriam se sentó junto a Carlos.
Miriam: -Como si no tuviéramos bastantes problemas ¿eh?-
Carlos: -Lo sé-
Miriam: -Santo dios...-se agachó y dio un profundo suspiro.
Carlos: -¿Y bien, por dónde deberíamos ir?-
Miriam: -Deberíamos esperar a que anochezca, tal vez veamos algo de luz de ciudad en la lejanía-
Carlos: -Buena idea-
Miriam: -Tú y Dayana, son muy unidos, ¿ya se conocían antes del apocalipsis?-
Carlos: -No, la conocí el segundo día del brote, hace más de medio año-
Miriam: -¿Tanto ha pasado para ustedes?, yo llevo una semana con éste infierno y siento que ha sido una eternidad-
Carlos: -Sí, ha sido difícil, pero si no la hubiera conocido tal vez hubiera enloquecido y ya estaría muerto-
Miriam: -Me alegro por ustedes-
Carlos: -Gracias-
Miriam: -Es apenas medio día, ¿qué vamos a hacer?-
Carlos: -Empecemos buscando a los demás-
Fueron por los demás, los juntaron a regañadientes y les dijeron el plan.
Josué: -Mejor vámonos, tengo un mal presentimiento-
Dayana: -Ahora que lo mencionas... me siento observada- miró alrededor.
De la nada, Manuel empezó a toser sangre. Miriam se le acercó.
Miriam: -¡Oh por dios!, ¿Qué te sucede?-
Manuel: -No... me siento bi...- calló desmayado.
Carlos: -Oh no-
Josué: -Ni hablar, supongo que nos quedamos-
Dalia: -Hay que llevarlo a la sombra-
Josué y Carlos lo cargaron y lo llevaron debajo de un árbol. Pasaron horas y Manuel no reaccionaba.
Dayana: -No estamos solos-
Carlos: -¿De qué hablas?-
Todo estaba muy callado, sólo se escuchaba el sonido del viento en los árboles.
Josué: -¿De verdad no lo has notado?-
Dalia: -¿Qué es eso?-
Muy lejos de ahí, en lo alto de una colina, se veía una silueta humanoide, más grande que el tamaño promedio de un humano.
Dalia: -¡No puede ser!, ¿más exterminadores?-
Lilia: -Creí que eran más pequeños-
Carlos: -Eran más pequeños, eso no puede ser un exterminador-
Josué: -Oh mie#$*-
La silueta comenzó a descender rápidamente la colina y se perdió de vista entre los árboles.
Todos se miraron sin pronunciar palabra alguna, Lilia estaba pálida, abrazó a Cerbero fuertemente.
Miriam: -Ya viene-
Carlos: -...Tenemos que despertarlo, ahora...-
Miriam se agachó y empezó a sacudirlo, luego empezó a darle cachetadas, finalmente Manuel reaccionó, estaba muy pálido.
Miriam: -Ya era hora, ¿podemos irnos ya Manuel?-
Manuel: -Lo... siento... yo me siento mal...-
Carlos: -No hay tiempo, ¡vámonos ya!-
Sin saber de que huían, comenzaron a correr descendiendo de la colina, Manuel apenas y podía seguirles el paso, como siempre, Cerbero iba liderando el camino.
Llegaron a una parte muy boscosa, se dificultaba seguir corriendo debido a que había muchas raíces, pero el miedo los impulsaba.
Después de correr más de media hora se detuvieron a recuperar aliento.
Dalia: -No... puedo... más-
Dayana: -Necesito... descansar...- se recargó en Carlos.
Carlos: -¿Creen que... lo hayamos perdido?-
Dalia: -Lo dudo... nos siguió hasta acá... no lo perderemos tan... fácil...-
Josué: -Hay que... seguir moviéndonos-
Miriam: -Vamos-
Empezaron a caminar rápidamente, llegaron a un río ancho, de alrededor de 25 metros y bastante profundo.
Miriam: -¿Cómo cruzamos?-
Dayana: -Miren por allá, hay un puente de madera-
Josué: -Andando-
Caminaron hasta llegar al inicio del puente, entonces escucharon un rugido que les heló la sangre a todos.
Lilia: -Eso sonó muy cerca...-
Dayana: -¡Deprisa!-
Cruzaron el puente tan rápido como pudieron, al llegar al final se dieron la vuelta y no podían creer lo que veían: Un humanoide de alrededor de 3 metros, con garras enormes y aspecto de reptil, ya que tenía escamas por todo el cuerpo.
Manuel: -¿Aún tienes granadas Josué?-
Josué lentamente sacó una granada de su bolsa, la activó y la arrojó hacia el puente, al ver esto el monstruo comenzó a correr con una velocidad increíble, considerando su tamaño.
Lilia: -¡Oh no!-
Dayana: -¡Corran!-
Comenzaron a correr y, justo cuando el monstruo había recorrido la mitad del camino, la granada estalló arrojándolo al agua y partiendo el puente en dos.
Carlos: -¡Sigan Corriendo!-
Corrieron un par de minutos, adentrándose en un bosque espeso, comenzaba a hacerse de noche.
Dayana: -¿Y ahora qué hacemos?-
Josué: -Parece que no tenemos opción, sigamos-
Carlos: -Tienes razón, no podemos quedarnos aquí-
Dalia: -Bien, entonces deprisa-
Siguieron caminando, cuando de repente escucharon ruidos en las ramas, y aleteos... muchos aleteos...
Dayana: -Eso no suena bien...-
Lilia: -Tal vez sólo sea una parvada de pájaros-
Josué: -Eso o una parvada de pájaros infecta...-
Lo interrumpió el grito de Lilia, todos giraron hacia ella.
Josué: -¡Oh demonios!-
Un cuervo estaba picoteando a Lilia en el cabello.
Lilia: -¡Aaaaahh, quítenmelo!-
Josué alzó su pistola dispuesto a dispararle, pero fue interrumpido por otro cuervo que comenzó a picotearle el brazo.
Josué: -¡Aaaaaaahhh, malditooo!-
Pronto todos estaban cubiertos de cuervos, tratando de quitárselos y disparando al aire inútilmente.
Miriam: -¡Ooohh demonios!- logró tomar al animal por las patas, lo arrojó al suelo y comenzó a pisotearlo -¡Muere!-
Uno de los cuervos fue suficientemente estúpido para atacar a Cerbero, quien lo atrapó rápido en sus fauces y lo asesinó.
Carlos: -¡Ahhh!- un cuervo le estaba picoteando la cara - ¡Maldita sea, aléjate! - logró atinarle un disparo después de tantos fallidos.
Josué: -¡Esto no funciona, mejor sigamos corriendo!-
Una vez más, se vieron huyendo de los monstruos infectados por el misterioso virus, corriendo sin rumbo por el bosque y tropezando de vez en cuando con ramas caídas o con piedras.
Después de un rato, los pocos cuervos que quedaban, resignados, dejaron de perseguirlos.
Todos cayeron rendidos, agotados y con heridas por todo el cuerpo, sin mencionar la ropa rasgada.
Dayana: -¿Esto no acaba verdad?, ¡Esto acabará hasta que los monstruos acaben con nosotros!- rompió en llanto, Carlos se acercó a ella y la abrazó.
Carlos: -No te des por vencida, no pierdas la esperanza-
Lilia también comenzó a llorar y abrazó a Cerbero (indiferente a la tristeza que agobiaba a todos), Dalia se limitó a bajar la cabeza, con los hombros caídos, Josué se acercó a ella y también la abrazó.
Miriam y Manuel susurraban cosas inaudibles para los demás.
Carlos: -Por favor Day, no te rindas ahora, no después de todo lo que hemos pasado, no me hagas ver que nada de esto ha valido la pena...-
Dayana: -Es sólo que... es sólo que... parece que a cualquier lado que vamos algo nos espera dispuesto a liquidarnos-
Miriam: -Hay que llegar a la zona militar, no importa cómo, tenemos que llegar, tal vez y sólo tal vez, encontremos una razón para seguir-
Dalia se levantó, claramente tenía los ojos llorosos.
Dalia: -Bien, ¿qué tal si encendemos una fogata y pasamos la noche aquí?-
Lilia: -¿Qué hay de la cosa gigantesca que nos seguía?-
Miriam: -Me temo que no tenemos una mejor alternativa-
Encendieron una fogata en poco tiempo y se reunieron alrededor de ella.
Miriam: -Alguien debería hacer guardia-
Josué: -Yo tomaré el primer turno, no tengo sueño-
Carlos: -Bien, despiértame luego-
Todos se durmieron, Josué vigilaba todas las direcciones con su arma lista para disparar, estaba temblando, ya que tenía la inconfundible sensación de estar siendo observado...
Alrededor de 200 metros de ahí, el Cazador lo observaba en la oscuridad, por razones desconocidas, no se acercó a ellos en toda la noche.
22/Marzo/2010
Todos se despertaron alrededor de las 8, el último en haber hecho guardia había sido Manuel, pero lo habían encontrado dormido y con mucha fiebre, además estaba demasiado pálido.
Josué: -Esto no me gusta nada, parece que contrajo una infección o algo así, desde ayer está muy mal-
Miriam: -¿Qué insinúas?-
Lilia: -¿Recuerdan que lo mordió uno de esos zombis enrojecidos?-
Miriam: -¡A todos nos ha mordido algún infectado alguna vez, y míranos, estamos aquí!-
Carlos: -Pero a él lo mordió un Crimson Head, tal vez...-
Miriam: -¿Tal vez?, ¿¡Tal vez qué!?-
Dalia: -Calma, él sólo dice que es una posibilidad que los Crimson Heads porten otro tipo de virus, ¿no es así Carlos?-
Carlos: -Es una posibilidad-
Miriam: -No, ¡no puede ser!-
Manuel comenzó a balbucear cosas que nadie entendió.
Miriam: -Manuel, Manuel...-
Josué: -Tenemos que movernos, yo digo que lo dejemos-
Carlos: -Josué, NO estás ayudando-
Josué: -Sólo digo que ese monstruo puede llegar en cualquier momento-
Carlos: -Tal vez, pero no dejaremos a nadie abandonado, ¿de acuerdo?-
Josué: -Está bien-
Todos, a excepción de Manuel, tomaron asiento y su desayuno.
Después de un rato Manuel por fin despertó.
Miriam: -¡Gracias a dios!, ¿Cómo te sientes?-
Manuel: -Mareado, muy mareado-
Josué: -Bien, sigamos-
Miriam: -¿Crees poder caminar?-
Manuel: -Si, eso creo-
Dalia: -Andando-
Caminaron hasta encontrar una carretera.
Josué: -¡Ya era hora!, ¿Dónde está el maldito mapa?-
Carlos: -Yo lo tengo, démosle un vistazo-
Lo extendieron sobre el asfalto.
Lilia: -¿Alguna idea de dónde estamos?-
Miriam: -Juzgando la distancia que recorrimos ayer, y el río que pasamos, calculo que estamos por aquí- señaló un punto en el mapa.
Carlos: -La autopista 56, ¡ya no estamos tan lejos!-
Lilia: -¡Así es!, parece que sólo faltan... a ver...-
Miriam: -Alrededor de 15 kilómetros-
Josué: -¡Genial!, si nos movemos rápido llegaremos hoy en la noche-
Dalia: -Bien, andando-
De repente, Manuel se derrumbó y comenzó a convulsionarse violentamente.
Miriam: -¡Manuel no!-
Lila: -¡Oh por dios!-
Súbitamente Manuel dejó de convulsionarse, empezó a decir unas palabras.
Manuel: -Mir... am... Dayan...-
Dejó de respirar y de moverse, mientras tanto, en lo alto de un árbol, el Cazador observaba atentamente los eventos.
Manuel había muerto, Miriam se quedó sin habla, se incorporó, caminó unos metros y se desmayó.
Dayana: -Oh no- corrió hacia Miriam.
Lilia: -Miren... a Manuel...-
Todos voltearon hacia el cuerpo inerte de Manuel, su piel comenzaba a tornarse rojiza y sus uñas comenzaron a crecer, empezó a convulsionarse nuevamente.
Josué desenfundó su arma rápidamente y se acercó a Manuel... o lo que solía ser Manuel.
Josué: -Rápido, disparémosle antes de que...-
Antes de que Josué terminara su frase, el zombie de Manuel lo embistió, arrojando su arma por los aires.
Dalia: -¡Josué!-
Dalia y Carlos se acercaron e intentaron quitarle el zombi a Josué, quien ya le había desgarrado la manga derecha.
Dalia: -¡Maldita bestia, suéltalo!-
El zombi le arañó la cara a Dalia.
Dalia: -¡Aaaahhh!-
Josué: -¡No!-
También le arañó una mano a Carlos.
Carlos: -¡Ahhh maldición!-
Finalmente Josué logró darle una patada al zombi, alejándolo, Dayana no perdió tiempo y le disparó en la cabeza, el zombi cayó y aún daba patadas, Dayana se acercó y le disparó dos veces más, finalmente dejó de moverse.
Josué: -¿Dalia estás bien?-
Dalia: -Sí, sólo fue un rasguño-
Dayana: -Parece que a ti también te rasguñó Carlos, pero no parece grave-
Carlos: -No es el rasguño lo que me preocupa-
Dalia: -No puede ser, ¿vamos a convertirnos en...?-
Todos guardaron silencio, de repente Miriam se levantó y miró al cuerpo de su hermano, se hincó y comenzó a llorar.
Dayana se acercó a ella y la abrazó.
Dayana: -Lo siento tanto, sé cómo te sientes-
Miriam: -¿Cómo puedes saber lo que siento?-
Dayana: -Bueno... maté a mi padre con un bate, al zombi de mi padre...-
Miriam: -Lo siento-
Dayana: -Tenemos que seguir-
Miriam: -Lo sé... sólo... dame un par de minutos... ¿de acuerdo?-
Dayana: -Está bien-
Dayana se incorporó y se sentó junto a Carlos, pasaron unos minutos.
Después de un rato Miriam se acercó a los demás.
Miriam: -Andando-
Carlos: -Deberíamos enterrar a Manuel-
Miriam: -No, lo cubrí con una manta, además, no hay tiempo que perder-
Carlos: -De acuerdo-
Todos se pusieron en marcha, caminaron unos minutos hasta que de repente, alguien saltó de unos arbustos y les apuntó con un rifle de asalto, llevaba un uniforme militar.
Desconocido: -¡Alto ahí!-
Todos se quedaron perplejos, Josué desenfundó su arma y le apuntó al desconocido.
Desconocido: -¡Baja tu arma!-
Josué: -¡Qué te pasa, tú baja tu arma!-
Desconocido: -¡Yo soy quien da las órdenes!-
Carlos: -¡Calma todos!, ¿qué rayos pasa contigo?-
El desconocido pareció calmarse y lentamente bajó su arma.
Desconocido: -Lo siento... es toda esta situación, me ha vuelto muy desconfiado-
Dalia: -No hay problema, ¿cómo te llamas?-
Desconocido: -Israel, Israel-
Dalia: -Muy bien Israel, veo que eres un soldado-
Israel: -Así es-
Josué: -¿Acaso eres de la zona militar 25?-
Israel: -Sí, me dirijo hacia allá-
Josué: ¿Y qué andas haciendo por aquí?-
Israel: -Larga historia-
Josué: -¿Qué te parece si la cuentas en el camino hacia allá?-
Israel: -Claro-
Comenzaron su marcha, Israel les contó que una operación fue organizada por los militares: Evacuar a cuantas personas fuera posible de las ciudades aledañas y ponerlas a salvo, él era un sargento a cargo de un pelotón que había sido enviado a Matamoros en busca de sobrevivientes del virus, pero todos sus hombres habían sido aniquilados por los infectados, pero eso no era todo, un nuevo virus había sido liberado, un virus que no esperaba a que las victimas murieran para entrar en acción.
Carlos: -Ya veo, entonces por eso había Crimson Heads-
Israel: -¿Crimson qué?-
Carlos: -Crimson Heads, como los de Resident Evil-
Israel: -¿Hablas de esos videojuegos estúpidos?-
Carlos: -Si, parecían tan divertidos, por cierto, ¿tú no viste a un monstruo gigantesco, como un reptil?-
Israel: -¿Monstruo?, no, para nada-
Carlos: -Ni hablar-
Israel: -Se hace tarde, deberíamos acampar por aquí-
Dalia: -Pero ya deberíamos estar cerca-
Israel: -Creéme, no quieren avanzar de noche-
Carlos: -De acuerdo, hagamos una fogata-
El resto de la noche transcurrió sin problemas.
