Los personajes le pertenecen a la gran Meyer, las ideas y locuras que hay en esta historia on salidas de mi loca cabecita...

Espero que esta nueva historia les guste, esta basada en la canción Por que brillamos de bacilos, cada capitulo tendrá una canción, estas las encontrarán en mi perfil, besos

Me dejan un review?


Canción: Soñe - Zoe

Soñé

Bella estaba sentada en aquella mesa frente al enorme ventanal de la cafetería, se rompía la cabeza pensando una y otra vez a cerca de las decisiones que tenía que tomar, un enorme suspiro abandonó sus labios, sabía que el haberse encontrado con su antigua vida tan de cerca había creado una enorme brecha y ahora por más que no lo quisiera tenía que tomar la mejor decisión, si hubiera sido cosa de Rene ya estaba más que pensada su respuesta, pero esta vez tenía que salir a relucir la opinión de Charlie, esa que ella no se sentía capaz de rechazar.

Veía pasar a la gente y se imaginaba que era como ellos, simples desconocidos, que probablemente tenían un destino mucho mejor del que ella tenía, desde que llegó a Londres se había vuelto una mentirosa experta y por primera vez todas y cada una de esas mentiras le explotarían en la cara, era más que obvio que al aceptar aquella barbaridad, saldría en todos los periódicos y más aún en Londres, sobre todo por que aquella persona implicada era precisamente de aquel país, así que no solo sería noticia en Estados Unidos, sino también ahí, en su refugio y eso implicaba que se enterarán de la verdad aquellas personas a las que les había mentido.

-Bella?—aquella voz la saco de su trance, sintió una enorme paz al encontrarse con aquellos ojos verdes

-Hola— su saludo salió sin ánimos

-Te traje tu café… el que más te gusta… pecaminoso?, no es así?—Edward le dedico una hermosa sonrisa torcida, que extrañamente era parecida a la que él le dedicaba, su tormento personal, solo que en esta sonrisa, había sinceridad, paz y sobre todo ternura.

-Gracias—sonrió por instinto, este hombre le inspiraba tantas cosas sin saberlo.

-Me preguntaba si quizás…- Edward no pudo continuar, ya que se vio interrumpido por el celular de Bella

-mmmm… lo siento—le dijo Bella haciéndole una seña de que tenía que contestar, Edward asintió y se alejo de aquella mesa.

-Si…- solo el silenció reinaba en aquella llamada—Hola?—volvió a insistir para que le contestasen, un suspiro se escucho del otro lado – Perdón no escucho!, quien es?—estaba decidida a colgar, cuando aquella voz la dejo completamente en shock

-Isabella…- sus manos comenzaron a sudarle, las piernas le temblaban y estaba segura que si no estuviera sentada ya estuviera tirada en el piso de la impresión, ahora era ella la que no sabía como reaccionar, se hubiera esperado todo, menos que él, le llamará.

-Sigues ahí?, por favor no cuelgues, necesito…- necesitaba? Y cuando ella necesito, el donde estuvo?, tomo toda la sangre fría que le quedaba y con su mejor voz contesto

-Si… que necesitas—trato de que su voz se escuchará lo más fría posible

-Esto… mmm… necesito verte, estoy en Londres y me preguntaba si…- que?, que demonios hacía él en Londres?—entenderé si no me quieres ver, pero no sabes las ganas que tengo de verte, extraño platicar contigo—trato de contener las lagrimas, esta era una maldita jugarreta del destino o es que acaso no se había burlado lo suficiente de ella para que ahora quisiera clavarle el puñal más hondo todavía?

-Lo lamento, pero no creo que sea correcto—apretó con su mano libre la servilleta que tenía junto a su vaso de café

-Por favor después de esto, no pienso volver a molestarte, es solo que quiero hablarte de algo, es por eso que he venido a Londres—respiro profundamente

-No puedo hacerlo, en Seattle me viste lo suficiente, no se exactamente que quieras hablar conmigo?—sentía unas ganas enormes de verlo, de fundirse en un abrazo, aquel abrazo que había añorado desde hace tanto tiempo

-Por favor…- le rogó él al otro lado de la línea solo bastó con escuchar su voz rota para aceptar, sabía que aquel hombre era su karma, pero también era su amor, su primera vez en todas y cada una de las cosas en su vida…

-Esta bien, en donde te hospedas?—el sonrió ante la respuesta de Bella

Al bajar del taxi Bella sintió que la respiración le estaba fallando, sabía que no debía estar ahí, pero su torpe corazón la empujaba hacía aquel lugar, se retorció las manos con un enorme nerviosismo, tomo una gran bocanada de aire y camino con paso decidido por las puertas giratorias de aquel hotel, siguió su camino hacía los elevadores sumida en sus pensamientos y no mirando nada más que sus pies, se subió al elevador y oprimió el botón del piso 8, en cuanto las puertas se abrieron todo su ser comenzó a temblar, pensó que tal vez podía regresar, a final de cuentas el nunca se enteraría que si fue a su cita, pero nuevamente su instinto masoquista salió a flote y la hizo caminar por aquel corredor que la llevaría hacia él.

Llego a la habitación 824, la puerta era de madera color caoba y en el frente tenía los tres números en metal dorado que brillaba bajo la luz, las manos le sudaban más que nunca y se sentía desfallecer…

-Tranquila, solo venimos a ver que quiere—se repitió mentalmente, junto todo el valor del que era capaz y dio tres suaves golpes a aquella puerta.

Tras de ella apareció su tormento –Hola—susurró él, lo que menos quería era asustarla y que Bella terminará huyendo de su lado—pasa—se hizo a un lado para permitirle el paso, ella vacilante entro a aquella habitación, el corazón le retumbaba de una forma desenfrenada, tanto que sus oídos comenzaban a tronarle, al entrar se encontró con una pequeña estancia, que constaba de una pequeña salita de dos sillones individuales, una frente a otro y entre estos un sillón para dos personas, teniendo como centro una mesita decorativa.

-Quieres algo de tomar?—cerró los ojos un instante, aunque había estado en Seattle, no tuvo muchas oportunidades de escuchar aquella voz, se giro para encararlo.

-No… gracias—el con un gesto le indico que se sentará, pensó que lo ideal era sentarse en aquel sillón para dos personas, estaba segura que el se sentaría a su lado, pero inmediatamente desecho la idea y se sentó en un individual, el la siguió como en automático y se sentó frente a ella – Y bien… para que querías verme?—preguntó lo mas calmada posible.

El escrutinio de él la hizo sentir nerviosa, su mirada vago desde sus piernas, hasta pasar por sus caderas, sus pechos, su boca, para finalmente terminar en sus ojos – Esto… esto es muy difícil para mi Bella, pensé mil cosas antes de llamarte y hacerte venir, se que soy egoísta y no me merezco nada de tu parte, pero ahora que fuiste a Seattle me di cuenta que… te necesito—ella sintió como si le hubieran acertado un golpe en el estomago—se que no tengo derecho a pedirte nada pero…- se levanto de aquel sillón y con pasos titubeantes camino hasta llegar a donde se encontraba ella, bajo lentamente hasta quedar de cuclillas frente a ella y le tomo las manos.

Bella sintió que le faltaba el aire, ahora más que nunca se encontraba asustada y muy aturdida—ya no se como hacer para olvidarme de ti, mi vida desde que te perdí no ha sido fácil y ya no se que hacer, me muero cada vez que pienso que has iniciado algo con alguien, que alguien más que no sea yo pueda estar ocupando tu corazón—al escuchar aquellas palabras sintió como bullía en su interior toda esa rabia que se había guardado por años y sin pensarlo aparto sus manos y se levanto bruscamente no importándole que lo tirará en el trayecto, el se impacto por su reacción y se incorporó de un salto.

-Como?... como?—tanta rabia sentía que las palabras se le atoraban en la garganta, tenía ganas de darle unos cuantos golpes, tal vez hacerle una lobotomía para que no volviera a repetir aquellas palabras que tanto daño le hacían, tomo una gran bocanada de aire y saco todo aquello que se había guardado durante mucho tiempo—Quien demonios te crees que eres? Y sobre todo como te atreves a decirme todo esto, hace mucho que dejaste en claro quien era yo en tu vida y ahora vienes a decirme que me necesitas?, pero la pregunta es: que es realmente lo que necesitas?, a la estupida que estuvo enamorada de ti toda su infancia y parte de su adolescencia?, a la ilusa que no hacía mas que creer todas y cada una de tus mentiras?, a la pobre tonta que destruiste el mismo día que se enteró que amabas a otra?, pues déjame te aclaro que aquella Isabella murió ese mismo día que le arrancaste el corazón y esta Isabella que tienes frente a ti ya no tiene nada para darte, así que ahórrate las palabras y regresa a donde perteneces—

Como por instinto se dejo caer a los pies de Bella y con una enorme fuerza se aferro a sus piernas – por favor!, por lo que más quieras no me rechaces, se que hice mal y que no debí dejarte ir, pero ella me deslumbro y me envolvió de una forma tan hipnotizante que no era capaz de ver todo lo bueno que estaba dejando ir, tarde fue que desperté de su hechizo, por que cuando quise recuperarte tu simplemente ya te habías ido—el cuerpo de el se convulsionaba tenuemente y pequeños sollozos salían de su boca, pero Bella no podía flaquear, esas palabras las había estado esperando hace dos años exactamente y en ese entonces le hubieran parecido la entrada al mismo cielo, pero ahora… ahora no hacían más que abrirle más la herida.

Tengo ganas de ser aire y me respires para siempre

Pues no tengo nada que perder…

Todo el tiempo estoy pensando en ti…

En el brillo del sol, en un rincón del cielo

Todo el tiempo estoy pensando en ti

En el eco del mar que retumbo en tus ojos de hiel…

-Por favor levántate y déjame ir, es lo mejor para todos, aunque no lo creas me mata verte así y es lo que menos quiero en estos momentos—el levanto la mirada, para encontrarse con aquellos ojos achocolatados que le recordaban todo lo que había perdido por idiota, se incorporo lentamente subiendo sus manos por las piernas de Bella, hasta posicionarse en su pequeña cintura, cerro sus ojos y dejo descansar su frente en la de ella, Bella por instinto cerro también sus ojos y aspiro aquel aroma tan conocido para ella y que aún la seguía haciendo estremecer – Probablemente aún sientes algo por mi—en ese mismo instante el tomo ventaja y estrello sus labios en los de ella, sentía nuevamente ese dulce calor recorrer su cuerpo, ese calor que estaba seguro era amor y no ese calor avasallante que sentía con la otra y que no era más que simple deseo carnal.

Solo para revivir y derretirme una vez más

Mirando tus ojos…

Tengo ganas de ser aire

Y me respires para siempre

Pues no tengo nada que perder…

Bella estaba impávida no sabía exactamente que hacer, su cabeza le gritaba desesperada que se separará de él, que no debía responder ante ese beso, pero su corazón y su cuerpo le pedían que continuará y que por un momento volviera a esa época en la que solo importaban ellos dos, así que su lado no racional gano y le permitió la entrada a su boca, ese beso era necesitado, hacia tanto tiempo que los dos se añoraban que necesitaban sentirse el uno al otro, sin pensarlo terminaron de acortar la distancia hasta quedar sus cuerpos completamente pegados, el apretándola por la cintura y ella tomándolo del cuello con tanta fuerza para que no se le escapara como en sus sueños.

Todo el tiempo estoy pensando en ti

En el brillo del sol, en un rincón del cielo

Todo el tiempo estoy pensando en ti

En el eco del mar que retumbo en tus ojos…

Lentamente se separó de él y se permitió observarlo por unos minutos, encontró a aquel niño del que se enamoró y al que le entrego su corazón incondicionalmente, todos los sentimientos que tan celosamente guardo para si misma salieron de esa cajita de Pandora y se apoderaron de ella todos los miedos y las inseguridades que había dejado a su paso con su partida, dio un paso hacía atrás, mientras el intento capturarla nuevamente entre sus brazos, pero Bella no se lo permitió, soltó un enorme suspiro y colocó una de sus manos en la mejilla izquierda de él.

-No sabes cuantas noches soñé con un momento como este…- cerró los ojos para tomar todo el valor que necesitaba, él sonrió entusiasmado pensando que por fin volvería a tenerla entre sus brazos, la voz de Bella lo saco de su pequeña burbuja—y no sabes cuantas veces pedí a dios que me dijeras que me amabas a mi y no a ella, pero desgraciadamente las cosas no sucedieron así, tu ya tienes una responsabilidad con ella no puedes simplemente evadirla y dejar todo a un lado, ya una vez lo hiciste y en el proceso me destrozaste de la peor manera, eso es algo que no le deseo a nadie, así que lo único que te puedo decir es que prefiero quedarme con mis sueños y a ti te dejo ir a donde perteneces, por que si lo pensamos bien, realmente nunca nos pertenecimos, probablemente nos empecinamos en pensar que así era, pero lo cierto es que tu ya perteneces a alguien más y yo… yo quiero ser de alguien a quien se le ilumine la mirada con solo verme, a alguien que este dispuesto a luchar por mi, pero sobre todo que sea yo la única a la que mire y a la que ame…- soltó un enorme suspiro— y ya me di cuenta que ese por más que yo quiera no eres tu—quito su mano de su mejilla y dio dos pasos hacía atrás, en ese momento él se dio cuenta que la había perdido y ya no iba a haber poder humano o divino que se la devolviera.

-Pero si tu quisieras…- no lo dejo terminar

-Precisamente es que yo no quiero, ya no quiero seguir sufriendo por ti, esta es nuestra despedida, te dejo libre y me libero de ti, comienza a vivir sin mi recuerdo que yo haré lo mismo, el último día que nos veamos será el día de tu boda, por que tengo que estar ahí, les desearé lo mejor y me iré tranquila sabiendo que serás feliz, cuídate mucho y por favor olvida esta visita que hiciste a Londres y mejor pensemos que este fue otro de nuestros maravillosos sueños, recuerda que te quiero y que siempre estarás aquí—dijo señalando su corazón, enormes lagrimas corrían por las mejillas de él, por un momento Bella quiso abrazarlo y consolarlo, pero cerro sus manos en puños y dio media vuelta, él ya no tenía nada más que decir, solo la dejaría marchar, dejaría marchar al amor de su vida, para ya no hacerle más daño…

Todo el tiempo estoy pensando en ti

En el brillo del sol y una mirada tuya

Soñé… si te soñé… si te soñé…

Una vez más…

Tomo la perilla de la puerta y la abrió lentamente, tomo una bocanada de aire antes de dejar salir esas palabras que le quemaban el alma, se giró para mirarlo sintiendo que era la ultima vez que veía aquellos ojos azules que tanto amaba..

-Hazla muy feliz por favor y nunca la hagas sufrir, recuerda que después de todo… es mi hermana…- agacho la mirada y cerro la puerta tras de si, camino hacia el ascensor y pico el botón, una vez que se cerraron las puertas toda su fuerza la abandono y se desplomo en el suelo, se abrazo a si misma y dejo que todas las lagrimas que guardaba y aquel dolor que le oprimía el pecho salieran desbordantes, ahora si era definitivo, había perdido completamente a Isabella Swan…


Espero que me dejen sus comentarios, esta historia tiene mucho de mi, espero que les guste tanto como a mi, saben que son bien recibidas todas y cada una de sus criticas por que ellas me van a ayudar a mejorar, mil gracias por leer, su amiga VYDA, besos...