Se acercó a él, observándole con atención, sus espadas, el modo en que las poseía, su rostro, preparado para la lucha incluso dormido, ¿Acaso incluso en tus sueños blandes tus espadas? Sus ojos estaban fijos en la cicatriz que él mismo le hizo, pero lentamente se desviaron hasta contemplar todo su cuerpo, sus poderosos brazos, su torso desnudo y brillante al sol, su piel morena, sus manos grandes y fuertes. Debía ser así, no podría tener otro cuerpo mejor formado si deseaba superarle.

Recordó los momentos de su único encuentro, su decisión, la fiereza en su mirada, como un animal salvaje decidido a asesinar a cuantos se cruzaran en su camino. Su piel brillaba bajo el sol y estaba tan plácidamente dormido que solo los levísimos movimientos de su pecho al subir y bajar delataban que vivía ¿Se le podría ver más vivo? De un modo tan contrario a su encuentro...

Quería ver su respiración agitada, su pecho moverse violentamente, jadear...

Imaginó ese moreno cuerpo plagado de cicatrices moverse rítmicamente, acercarse a él, tocar sus músculos y oler su sudor, probar su piel y sentir su palpitante corazón.

Deseó que fuera suyo, quería ver sus piernas, agarrarle por el pelo y obligarle a arrodillarse, que se acercarse a su piel, susurrara su nombre y emitiera pequeños y roncos jadeos...

Una enorme erección había aparecido de la nada en sus pantalones, Oh, oh ¿Cómo he llegado a esto? Pensó mientras contemplaba su erección. Ponerme en este estado por un insolente que no es capaz de ver nuestra gran diferencia de nivel... ¿Qué le pasa a tu cuerpo Mihawk? Debería darte vergüenza.

Hizo una mueca y se giró sobre sus talones para abandonar cuanto antes ese barco antes de que llegaran los demás tripulantes. Espera, ¿Estoy huyendo? No son más que unos críos, podría matarles a todos sin que se dieran cuenta... Mihawk meditó sobre lo que estaba haciendo, o lo que creía que hacía, finalmente decidió que solo eran tonterías y que su cuerpo solo encesitaba una ducha de agua fría.

Saltó del barco y se fue de vuelta a la ciudad sin mirar de nuevo aquel cuerpo que había provocado sin saberlo tremendo crecimiento en su entrepierna.


Zoro despertó sobresaltado, pasaba ligeramente del mediodía y... había alguien más en el barco, notaba su presencia y no era ninguno de sus nakamas. ¿Dónde estaban? Se puso en pie y tras un pequeño examen se cercionó de que "alguien" había estado, si bien ya se había ido y no les había hecho nada. ¿O sí? Sus nakamas no estaban, el barco estaba completamente desierto...

No, si hubiera habido algún problema me habría despertado... seguro.. Quien quiera que sea ha estado y se ha marchado sin hacer nada. ¿Por qué? Tendré que comentarselo a Luffy, tal vez la marina quería atraparnos todos a la vez... Por eso no han hecho nada. ¿Dónde estarán?

Zoro paseaba inquieto por la cubierta, sin saber muy bien si quedarse y arriesgarse a una emboscada o si salir a buscarles ¿Pero dónde podrían estar? ¡En la ciudad! Claro, para eso vinimos a la isla. Se reprochó a sí mismo con dureza por su lentitud y estupidez. Saltó del barco y corrió en dirección a la ciudad portuaria.

O eso creía él.


Chopper percibió un olor familiar que no debería estar ahí. Arrugó la nariz olfateando atentamente para localizar su dirección.

- ¿Ocurre algo Doctor-kun?

- Robin, estoy oliendo a Luffy.

- ¿Al capitán? Debería estar en el barco con espadachín-kun, no aquí en el bosque.

- Hummm es por aquí, vamos Robin.

A los pocos minutos Chopper y Robin encontraron a Luffy tumbado y jadeando en el suelo, con unos extraños restos duros y azulados y cortes por el cuerpo.

- ¡Luffy! ¿¡Qué te ha pasado!? ¿Estás bien? -inquirió nervioso Chopper.

- Ah, ah... ah, ah... -jadeó- malditos... malditos cangrejos... -apenas podía hablar, estaba completamente exhausto.

- ¿De que estás hablando?

- Ah... esos malditos cangrejos, no veas como pelean... como... no sé... pero... ah... ah... con esas pinzas me cortaron... ufff pero les gané y me los comí y están asquerosos Chopper y me encuentro fatal... ah... argggg

- ¡Kyaaaaaaaaaaa! ¡LUFFY! ¡Seguro que te has envenenado! -el pequeño renito comenzaba a ponerse histérico.

- Chopper-kun, deberíamos llevar al capitán al barco y curarle, ¿No? -Dijo Robin, intentando centrar a Chopper.

- ¿¡Dónde hay un médico!? Ah, yo soy el médico. ¡Vamos Robin! ¡Llevémosle rápido!

- Hai, doctor-kun. - Obedeció sonriente, aunque interiormente estaba preocupada por su capitán.


Exhaló el humo lentamente, caminó pausadamente sobre la cubierta en dirección a la cocina. Colocó los alimentos y especias en sus respectivos lugares, salió de la cocina, cerró la puerta y se detubo en el centro de la cubierta del barco.

- ¡¡¡¡MARIMO DE MIERDA!!!! ¡¡¡¡CAPITÁN IRRESPONSABLE!!! ¿¿¿¡¡¡DÓNDE COJONES OS HABEIS METIDO CABRONES!!!???

Furioso, bajó la vista al suelo, le temblaban las piernas de rabia y a punto estaba de comenzar de nuevo a gritar cuando observó cómo tres figuras avanzaban a toda velocidad hacia el barco.

- ¡Sanjiiiiii! ¡Ayúdanos! ¡Luffy se ha intóxicado! - gritó sollozando Chopper.

- Oh, mierda. Joder Luffy que demonios habrás hecho esta vez. -se lamentaba Sanji.

Bajó corriendo del barco y les ayudó a subir a bordo a Luffy.


- ¡Usopp! ¡Hey, Usopp!

- ¿Eh..? Oh, ¡Oi Nami!

- ¿Qué tal tus compras? ¿Ya te hiciste con todo?

- Si, je -dijo sonriendo ampliamente- no tenían mucha variedad pero... ¡¡Encontré unas balas de cañón magníficas Nami!! Con esto podremos hacer que un barco haga ¡¡BOOM!! -se rió con alegría Usopp.

- ¿No te habrás gastado todo el dinero, verdad, Usopp? -preguntó con malicia la navegante.

- Oi, oi... no Nami eh... -comenzaba a temblar- jeje -se rió con nerviosismo- no me lo gasté todo ¡Y además me guardé una parte para invitarte a un helado! ¿Eh Nami? ¿Qué te parece?

- Oh, ¿En serio Usopp? Oiiiiii que amable por tu parte -sonrió encantada de no tener que pagar ella la comida.

Se dirigieron a una heladería que había en el paseo marítimo y se sentaron a tomarse sus respectivos helados.

- ¿Nami, sabes si Sanji y los demás habrán terminado ya?

- Hummm... -tragó su helado- Sanji ya terminó, me lo encontré hace un par de horas cargado con la comida y seguramente Robin y Chopper ya habrán acabado ya que la mayor parte de lo que necesitaban lo encontraron aquí, cuando me los cruzé me dijeron que solo les faltaban un par de plantas asique ya deben estar todos en el barco.

- Hummm - Usopp estaba pensativo- tal vez deberíamos llevarle algo a Zoro y Luffy, ¿No? Llevan ahí tirados todo el día y...

- Ni hablar, Luffy estaba haciendo su trabajo y Zoro estará todavía dormido cuando lleguemos, ya lo verás. -Usopp rió.

- Tienes razón Nami, ese espadachín se pasa todo el día durmiendo o entrenando, pero aun así... deberíamos ir yendo, se suponía que esto era una parada rápida.

- Sí... -dijo con timidez Nami, se le había olvidado que tenían que irse rápidamente- ¡Tienes razón, Usopp! -dijo Nami golpeando enérgicamente la mesa con la palma de la mano- ¡Vámonos!

- ¡Oi, Nami! ¡Espera! - gritó cuando ella comenzaba a irse- ¡No hemos pagado todavía! -una mirada penetrante le caló hasta los huesos y decidió que tampoco pasaba nada por no pagar un par de helados, ¿No? Al menos nada peor que Nami cuando quería algo. Y corrió en pos de ella sin pagar la cuenta.


Jadeaba profusamente, sudaba, estaba agotado. Llevaba horas corriendo sin parar pero no había forma de encontrar la maldita ciudad. ¡Joder! ¿¡Qué cojones le pasa a esta isla!? ¿Dónde está la maldita ciudad? Argg... llevo horas corriendo sin parar y todavía no he llegado, he pasado por un bosque asqueroso lleno de cosas azules, por un rio, casi me caigo de un acantilado... ¿Es que acaso nos hemos confundido de isla? No, no... al llegar vimos luces... había un puerto... ¡Joder! ¡Qué pasa con esta isla de mierda!

Zoro estaba furioso, pero más aún preocupado por el extraño visitante y lo que pudiera pasarle a sus compañeros, si no conseguía avisarles tal vez la marina... No, no... eso no va ha pasar. Vamos, en línea recta hasta llegar a la costa y luego la sigo. Antes o despues la ciudad tendrá que aparecer. Comenzó a correr por el bosque hasta encontrarse con una pared de roca, al no poder cruzarla la escaló hasta llegar a la cima, pero no supo cómo resbaló y comenzó a caer y caer y caer...

*CRASH*

¿Uh...? ¿Dónde estoy? ¿Un tejado? ¿Acabo de atravesar un techo?

Estaba ligeramente magullado y lleno de polvo, tendido en el suelo de algo desconocido. Se incorporó y vio que se encontraba en una casa, Claro... Ha debido ser al caer... Salió lentamente de la casa y se encontró a las fueras de lo que parecía una ciudad. Algunas personas comenzaban a congregarse a su alrededor y a mirarle inquisitivamente.

- Eh.. esto... ¿Te encuentars bien? ¿Necesitas un médico?

- No, gracias, estoy bien... esto.. lamento lo de la casa. -dijo ligeramente ruborizado y muy violento.- ¿Dónde estoy?

- En la parte este de la Ciudad "Azul"

- ¿Azul? ¿Se llama así este sitio? ¿No hay más lugares?

- Es la única ciudad de esta isla y tiene ese nombre porque aquí viven cangrejos venenosos azules, son los únicos que existen así en Grand Line y así es como se llama la isla. -el ciudadano le miró extrañado, ¿De dónde habría salido para no saber ni dónde estaba? Bueno, habrá sido por el golpe, ha caido desde muy alto.

"La única ciudad de esta isla"

... Las palabras rebotaron en su cabeza... ¡Si era la única, ahí debían estar Luffy y los demás! Tengo que darme prisa o será demasiado tarde.

-Ah - es lo único que llegó a salir de su boca antes de salir corriendo, por suerte, en la dirección correcta hacia el centro de la ciudad.... ¿Suerte?


- ¿¿¡¡¡¡QUÉ!!!!?? -Nami y Usopp se quedaron estupefactos. No se podían creer lo que estaban viendo ni lo que sus compañeros les acababan de contar.

- ¡Es-es-es-es-estás diciendo que Luffy está envenenado! -tartamudeó Usopp- ¡Noooooo! ¡Se va a morir! ¡Vamos Luffy, aguanta!

- ¡No se va a morir Usopp! ¡Y deja ya de zarandearlo! En la ciudad nos dijeron que había animales venenosos y me dijeron que planta anulaba los efectos.

- Usopp-san, Nami-san, no os preocupeis, Sanji y Chopper hicieron un antídoto y se lo suministraron al Capitán-san hace tiempo, con lo fuerte que es solo necesitará descansar un rato para ponerse bien. -Les tranquilizó Robin.

-Hai... además el veneno no es mortal, aunque no hubiera antídoto no moriría, se quedaría atontado un tiempo y cansado pero se pondría bien igualmente -apagó su cigarrillo contra el suelo.- De quien hay que preocuparse es del peliverde ese estúpido, que se ha largado a saber a dónde. Y seguro que se mete en algún lío. Estúpido marimo -murmuró más para sí mismo que para sus compañeros.


El sol se encontraba cada vez más cerca del mar y Mihawk caminaba por una calle paralela al paseo marítimo, la brisa del mar le refrescaba el cuerpo y la mente, aunque no podía evitar caer en el mismo pensamiento una y otra vez... por más que lo intentara.

********

Tras dejar el barco de los Sombrero de Paja fue hacia la habitación donde se hospedaba, un hotel decente aunque no lujoso, lo suficiente para los turistas que querían ver a los famosos cagrejos azules, la mayor fuente de ingresos de los habitantes de Isla Azul. Se había encerrado en su cuarto y pedido que no le molestaran, aunque en cualquier caso nadie se atrevería a hacerlo.

Se había metido en la ducha y lavado con agua muy fría para quitarse la erección, salió desnudo de ella y se tumbó boca arriba en la cama... intentaba tener la mente en blanco pero aquél pensamiento volvió otra vez. Zoro. Imaginó su cuerpo desnudo, su piel morena, su pelo verde, su intensa mirada, su vigorosa espalda... Ese robusto cuerpo que le volvía loco... Antes de darse cuenta la erección que tanto le había costado quitarse volvió, ésta vez con mucha más fuerza y Mihawk no quiso detener sus pensamientos...

Comenzó a acariciarse su sexo, su caliente y ansioso sexo que le gritaba por atención. Imaginó a Zoro postrado ante él, completamente desnudo, besando su adbomen, su ombligo, acariciando sus caderas y abriéndole sus piernas para que le penetrara. Imaginó sus gemidos, su... "Mihawk, ¿No quieres follarme? ¿No te gustaría saber cuánto he avanzado?" El shichibukai se tocaba cada vez más deprisa y pequeñas gotitas comenzaban a rezumar de su glande, facilitándole su masturbación, imaginó cómo sería ese pene, con verdor a su alrededor, bordeando ese miembro que seguro deseaba ser follado. Imaginó sus gluteos, prietos, muy muy prietos, musculosos y esa estrecha entrada, caliente, deseosa de ser llenada... Oh, cómo quería ser él quien le llenara, que su miembro entero penetrara por su ano, sentir esas nalgas pegadas a su piel aprisionando y rozando su pene mientras él se movería cada vez más rápido, más rápido, más rápido... Imaginando los sonidos que Zoro podría emitir, dulces o agresivos, agresivos, sí, seguro que eran gemidos roncos, sonidos agresivos que serían una maravillosa canción para Mihawk, sí, seguro que era un sonido maravilloso.

Hasta que su imaginación y su mano le hicieron correrse en las sábanas de la cama de su hotel. Se había ido moviendo apenas sin darse cuenta mientras imaginaba... Se había colocado a cuatro patas, como si realmente le estubiera follando ese culo tan atrayente. Y jadeaba, sudaba y tenía los pezones completamente tensos por la excitación, poco a poco su respiración comenzó a calmarse y se tumbó, esta vez boca arriba, en la cama, disfrutando del momento que acababa de suceder en su mente y de lo satisfecho que se encontraba su vigoroso pene, que poco a poco comenzaba a decrecer. Le había gustado, sí... Le había gustado y deseaba que sucediera pero no sería posible.

Se había dirigido a la ducah para lavarse nuevamente y limpiarse los restos de semen que habían quedado en su mano y el sudor de su cuerpo, esta vez la ducha le refrescó y le sentó maravillosamente.

Pero no puede pasar en realidad...

¿Por qué no?

Soy un shichibukai, él un pirata y no querría.

¿Y qué con eso? Por tener ese título puedes hacer más cosas que nadie, y... ¿Qué problema hay con que no quiera? ¿Quién ha dicho que él tenga que querer?

....

Piénsalo... Nadie dirá nada, él no dirá nada... No podrá resistirse, ni evitar la tentación...

Ya lo creo que se resistirá, ¡Ja! Tiene ese tipo de espíritu.

¿Y no es eso realmente lo que quieres? ¿Lo que realmente te emociona? Que se resista...

Que se resista...

********

Con esos pensamientos rondándole la mente llevaba desde el mediodía paseando por la ciudad y sus callejuelas, dando vueltas lentamente intentanto discernir entre lo que debía hacer y lo que quería.

Hasta que le vio.

Justo ahí, detenido en medio de la calle principal sujetándose las rodillas y jadeando. Como un regalo caido del cielo o un tormentoso placer que le enviaban desde el infierno para enloquecerle. Delante suyo. A unos pocos metros. Su musculada figura inclinada, oh... aquel culo, aquella postura, ¡Le estaba invitando claramente!


Zoro se encontraba en el paseo marítimo que era a su vez la calle principal, había llegado corriendo buscando por todas partes a sus nakama pero no los encontraba por ninguna parte.

No puede ser que les haya atrapado la marina, Luffy habría provocado algún escándalo y no he visto nada. ¿Dónde demonios estarán?

Comenzaba a impacientarse y sabía que si no los encontraba cuanto antes tendría que empezar a preguntar a los habitantes o regresar al barco, pero no recordaba dónde estaba el barco.

En fin, respira hondo, si no los encuentro antes de que anochezca por las buenas lo haré a base de katanas.

Intentaba recuperar el aliento cuando sintió una presencia que le observaba. Lentamente, aparentando indiferencia se irguió y apenas fue capaz de contener su sorpresa cuando vio a Mihawk a escasos metros de él, observándole fijamente.

En medio de su estupor, sintió que había sido él el que había estado en el barco. Lo sintió del mismo modo que sentía a su katana maldita y del mismo modo que sentía a su oponente cuando estaba en un duelo.

¿Él? ¿Qué hace aquí Ojos de Halcón Mihawk? ¿Porqué estubo en el Merry? ¿Habrá mandado el gobierno a un shichibukai tras nosotros por lo de Crocodile?

Incapaz de responder interrogantes tanh cruciales estaba absorto cuando se percató de que Mihawk comenzaba a andar y a alejarse de su vista.

No podré saber nada si desaparece, seguro que él les ha hecho algo a Luffy y los demás. No puede haber nadie más fuerte en la isla.

Sin pensarlo, corrió tras él.