Capitulo 2
Ayuda y preguntas sin responder
-Hola, hermano- decía aquella profunda voz. Sub-Zero guió su mirada hacia donde la voz provenía; aunque ya sabía de quién se trataba, solo quería estar seguro. -¿Bi...Han...?- apenas y podía decir su nombre pues el aire le faltaba en sus pulmones.
En efecto era él, Noob Saibot, antes Bi-Han o "Sub-Zero"... el verdadero Sub-Zero. Noob se arrodilló ante él -¿Y a qué debo tu visita?- le preguntó -¿Te quedarás mucho tiempo o solo vienes de paso?- después solo rió, haciendo notar el sarcasmo en su tono de voz. Kuai Liang levantó su cabeza lo más que pudo para voltear a ver a Noob Saibot -Yo... yo intenté...- dijo Kuai entre unos pesados suspiros -...intenté... salvarte...- Noob lo escuchaba sin hablar. "Intentó salvarlo" creo que debe darle algo de crédito por su esfuerzo, pero bueno, él no es de esas personas.
-¿Intentaste?- y en eso lo toma del rostro con fuerza con una de sus manos, mirándolo muy fijamente a los ojos -Con sólo intentar no basta. Pudiste haberme sacado de aquí- Sub-Zero no soportó verlo tan molesto con él ¿lo había decepcionado, acaso? Tal vez él sí quería salir de ahí... pero bueno, ¿quién no?. Sub-Zero apartó su mirada, no quería verlo, le había fallado a su hermano mayor de sacarlo de las llamas del infierno y ahora él tendrá que estar ahí junto con él... en parte, eso sería lo bueno; sin embargo, la parte mala de la historia, sería estar en el Netherrealm.
-Lo... lo siento...¡lo siento!- exclamó Kuai Liang -¡Dí todo de mí! ¡Sólo quería sacarte de aquí, salvarte!- Noob no dijo nada, le soltó el rostro rápidamente y se puso de pié, dándole la espalda. Después de un momento, volvió a hablar:
-Sabías que no podías contra él... y aún así lo hiciste
-Pensé que podría haber una posibilidad de que...
-¡TU NUNCA PODRÍAS GANARLE A QUAN CHI Y LO SABES!
Kuai se quedó inmóvil sin saber qué hacer o decir, intentó ponerse de pie con las pocas fuerzas que tenía hasta que sintió un golpe en el costado izquierdo de su cuerpo; Noob lo había pateado, dejando Kuai de nuevo en el suelo bocarriba y le pisó el pecho tan fuerte que lo hizo dar un inmeso alarido. El dolor que Kuai sentía era insoportable, sólo quería que terminaran con él lo más pronto posible, ya no quería sufrir más. Noob dejó su pié en el pecho de Kuai sin importarle si tenía alguna costilla rota o si le faltaba el aire, le daba igual lo que sintiera.
-No debiste intentar salvarme...
-Lo... lo... siento..
-¡Disculparte no arreglará nada! Cometiste un error y ahora deberás afrontar las consecuencias
-¿Que... qué me harás?
-Yo no.- Noob miró a su derecha y Quan Chi estaba ahí, siempre sonriente. Ninguno de los tres habló por un momento que pareció eterno, Kuai sabía que final ya había llegado.
Era de noche de vuelta en la Tierra.
Scorpion se sentía un tanto cansado de tanto caminar, sabía que de donde se encontraba había un pueblo a pocos kilómetros de ahí, pero no tenía ni una sola moneda con qué pagar un hospedaje y no quería mostrarse ante la gente del pueblo, tal vez le tendrían miedo y huirían o le cerraían la puerta en la cara, así que mejor optó por buscar un lugar en el bosque dónde dormir, cualquier sitio sería lo ideal.
Pero algo lo hizo detenerse de pronto. Un ruido. Volteó a su alrededor y no volvió a escucharlo, no logró distinguir qué ruido era o de donde venía. Supuso que no era nada y siguió caminando, pero luego de unos cuandos minutos el ruido volvió a oírse; más claro ahora, era como un grito... un gemido. Eso hizo que Scorpion se pusiera alerta, podría haber vandidos por ahí rondando o un asesino que haya encontrado a su víctima.
Caminó en dirección hacia donde escuchó aquel grito hasta que volvió a escucharse. -¿Quién está ahí?- decía sin recibir respuesta; volvió a guardar silencio, pues habia perdido el rastro de donde provino aquel gemido, y entonces lo escuchó más claro, se dio cuenta que era la voz de una mujer, seguramente estaba en peligro. Rápidamente fue en dirección hacia donde escuchaba el grito de auxilio, no sabía exactamente por qué había decidido ir hacia allá podiendo simplemente ignorar el hecho de que alguien necesitaba a ayuda, pero aún así decidió ir en su búsqueda, si pudo salvar una vida antes tal vez pueda remediar salvando esta vida que se hayaba en peligro.
Fue apartando las ramas y hojas que se le atravesaban en el camino, buscando a la mujer hasta que por fin la encontró, tirada en el suelo bocabajo, golpeada y temblando por el dolor, estaba cubierta con una manta negra, rota y sucia, al parecer era lo unico que llevaba encima pues no se le veía nadamas puesto... Scorpion supuso lo peor. No quiso darle más vueltas al asunto y acercó rápidamente a la mujer en el suelo, incandose al lado de ella.
-¿Qué sucedió? ¿Quién le hizo esto?- preguntaba alterado, esperando poder ayudarla a buscar al responsable, pero ella no respondía, respiraba casi con dificultad. Scorpion no podía verle el rostro, lo tenía todo golpeado y ensagrentado, no quería tocarla pues temia poder causarle daño. La mujer levantó el rostro con dificultad y ella al verlo se quedó helada, como si estubiera asustada. Muy asustada.
-Déjeme ayudarla...- le dijo acercándo su mano al rostro de ella
-¡NO! ¡ALEJESE!- al oirla gritar así, Scorpion se detubo depronto, no sabía por qué habia reaccionado de tal forma... tal vez la máscara la asustó, así que lentamente se la fue quitando para que pudiera verle el rostro... "Tal vez así se calme" pensaba. No tenía qué preocuparse porque su rostro fuera nada más que una calavera en llamas, se dio cuenta una vez que podía controlar eso y poder volver a tener el rostro humano de antes.
Después de que se quitó la máscara, volvió a hablarle, pero ahora con más calma.
-Tranquila...- le decía en voz baja -...no le voy a hacer daño...- La mujer levantó el rostro y lo miró a los ojos, pero al verlo, ahogó un grito y se le quedó mirando por un momento.
-Sus... ojos...- decía con una voz muy baja, casi susurrando. Scorpion no supo que responderle y no quería darle una explicación en ese momento. Apartó el rostro intentando evadir la mirada de la mujer, y empezó a verle el resto del cuerpo (o lo que podía ver) con más detalle.
-¿Puede ponerse de pie?- le preguntaba sin saber que más hacer.
-N..No...- decía la mujer, leve, pero entendible -...mis piernas...- susurraba. Scorpion vio entonces la piernas de la mujer, levantó un poco la manta que la cubría solo para ver el daño que tenía, pero no vio mucho, estaba muy oscuro y no podía observar bien sus heridas. -...no siento mis piernas...- dijo ella con una voz como si fuera a empezar a llorar.
-Descuide- le dijo él -...hay un pueblo cerca de aquí, tal vez pueda llevarla a que la asistan... ¿sabe quién le hizo esto?-
-...n...no...
-¿No le vio el rostro?
-Yo... yo no...
-¿Eran muchos?- La mujer se quedó callada, miraba a todas partes, intentando asimilar las preguntas que le hacían y entonces volvió a hablar -...no recuerdo... no sé que pasó...- ella se empezó a asustar por no saber lo que le había ocurrido, su respiración se agitaba e intentaba tomar a Scorpion por el brazo, se veía muy alterada.
-¡Calmese! ¡Se lastimará más!- le pedía tratando de que no se moviera mucho para evitar mas daños, solo la tomaba del rostro -...Sólo cálmese...-
-Tengo miedo...- parecia que lloraba, no lograba distinguir sus lágrimas por la oscuridad, pero su voz la delataba.
-Todo estará bien... la llevaré al pueblo y veré quien pueda ayudarla...-
-P...Pero no puedo moverme... no puedo caminar... ¡mis piernas no responden!
Scorpion no dijo nada, guardó silencio por un momento mientras pensaba en algo para moverla de ahí.
-Bueno, esto es lo que haremos...- le explicó -...tal vez le duela, pero tengo que cargarla si queremos ir al pueblo ¿de acuerdo?
-¿Está muy lejos?
-No lo sé aún, pero trataré de llegar lo más rapido posible...-
Entonces puso su brazo derecho detrás de la espalda de ella con gentileza, luego pasó el brazo izquierdo debajo de las lastimadas piernas de la mujer y las alzó un poco. La chica dió un pequeño grito al levantar sus piernas, al parecer si estaban mas lastimadas de lo que pensó él. Ella trató de contenerse de no gritar apretando los dientes y mordiéndose los labios.
-Te advertí que te dolería...- Dijo Scorpion, poniendo una pequeña sonrisa en su rostro, no porque se burlara, sólo estaba un poco nervioso. -Lo sé...- dijo la mujer -...estoy bien... no gritaré más, lo juro...-
Lo volteó a ver por un segundo para después dirigir su vista hasta la manta que la cubría, tomándola fuertemente con su mano derecha para evitar que se le cayera, mientras que su otra mano estaba debajo de la manta, cubriéndola del viento. Scorpion volvió a lo que estaba, tratar de levantarla causándole el menor daño posible. Levantó su cuerpo lentamente del suelo; la mujer hizo algunos ruidos expresando el dolor que sentía pero hizo el intento de no gritar, sólo susurrando "Estoy bien" que fué casi inaudible para el hombre que la ayudaba, aunque al parecer la escuchó, pues siguió caminando lentamente hacia donde tenía que ir.
Scorpion tenía otra idea en mente: Dejar que se durmiera y teletransportarse hacia la entrada del pueblo y asi llegar más rápido, esa era la primera opción y la segunda es llegar allá a pie. Lo pensó dos veces con la primera, pues puede que hubiera algún incidente durante el transcurso como que el fuego que lo ayuda a transportarse pudiera dañarla o algun otro problema, así que mejor optó por la segunda. "Tal vez si camino más rápido" pensaba, así que empezó a acelerar el paso.
-Y...- Scorpion empezó a hablar, para no hacer el viaje tan aburrido y menos pesado -¿...cómo te llamas?-
-No recuerdo...- respondió ella con un voz triste -...sólo recuerdo el momento que desperté. Más allá de eso todo es... negro...-
-Tal vez con el tiempo te acuerdes
-Tal vez... o tal vez no...-
Ninguno de los dos volvió a hablar. La mujer poco a poco empezó a quedarse dormida hasta que porfín perdió la batalla contra el sueño y ya no supo nada más hasta que la voz de Scorpion la despertó -Ya llegamos.- le dijo seriamente. Ella vio a todas partes, vió que habían muchas casitas de madera, con un estilo oriental, las luces de las pequeñas casas estaban encendidas por fuera, las únicas que daban luz a la calle oscura por donde caminaban. De algunas casas las ventanas comenzaron a cerrarse mientras ellos pasaban, no estaban acostumbrados a los extraños. -¿Alguien puede ayudarnos?- Scorpion decía en voz alta para que alguien lo oyera -¡Tengo una mujer herida, necesita ayuda!- pero nadie respondía.
Fue tocando como pudo de casa en casa, preguntando a quien le abriera la puerta si podían atenderlos, nadie aceptaba o en otras ocaciones ni les abrían la puerta. Finalmente llamó en una casa de porche grande. La puerta se abrió y salió una mujer ya anciana que, al tan solo abrir la puerta, se sobresaltó y tomó aire tan deprisa por la impresión. Apenas Scorpion iba a hablar cuando la anciana dijo primero: -¿¡Pero qué le ha pasado a esta mujer!? ¡No te quedes ahí y entra!- No tuvo tiempo de agradecerle y entró. Era un cuarto grande iluminado por pocas velas, no había visto una casa así desde hace mucho.
-Hay un cuarto al fondo, déjala ahí, en un segundo voy para allá.- dijo la anciana indícandole el camino con su dedo flaco y tembloroso, y se fue deprisa a una habitación a la izquierda de la casa. Scorpion se dirigió al lado contrario, por donde le señaló; fué y entró al cuarto, dejó a la mujer que tenía en sus brazos sobre el futón (cama tradicional japonesa) tendido en el suelo. La mujer se quejó al sentir que la soltaba, sentía que su cuerpo le pesaba más aún estando acostada; entonces le tomó fuertemente la mano diciendo "No me dejes" al no sentir sus brazos en ella.
-Aquí estoy- le respondió en un susurro.
La anciana llegó con una caja enorme y con dos jovencitas a su lado, una se veía más joven que la otra y las dos llevaban el cabello suelto. Una de las chicas y la anciana se acercaron a la mujer tendida en el suelo y la otra chica le pidió a Scorpion que se marchara de ahí. Al escuchar eso, la mujer herida volvió a repetir "¡No me dejes!" tantas veces, deseando que el hombre, su salvador, no se apartara, desesperada por no quedarse sola. Scorpion no tuvo elección, la chica insistía en que se fuera y lo empujaba para que saliera de la habitación, para finalmente cerrar la puerta detrás de él. Pudo escuchar como le llamaba desde adentro, pidiendo que volviera. El sabía que la habia dejado ya en buenas manos.
Después de un rato, ya no volvió a escucharla quejarse o llamarle. La anciana salió y las chicas detrás de ella. Scorpion estaba recargado en la pared de aquel pasillo, no se había marchado aún. Miró a la anciana y ella a él, rápidamente enderezó su cuerpo y preguntó -¿Cómo está ella?- tratando de no sonar muy preocupado.
-Está dormida, no dejaba de moverse. Tenía muchos golpes en su cuerpo la pobresilla.- le decía la anciana al mismo tiempo que meneaba su cabeza, después hizo una pausa y volvió preguntar -¿Qué le pasó?-
-No tengo idea. La encontré así en el bosque.- La mujer arquéo una ceja. -Tienes suerte de haberte topado conmigo, no encuentras a muchos curanderos por esta zona.-
-Se lo agradezco, señora...-
-Aoyama...- lo interrumpió. Él hizo un pausa y se inclinó, dando una reverencia y volvió a decir. -Gracias por ayudarla.-
La anciana sonrió y pasó caminando a su lado, dirgiéndose a otro cuarto. -Puedes quedarte, si gustas, es una casa con muchos cuartos, solemos atender a viajeros cansados como ustedes.-
-Es muy gentil, pero yo solo quería ayudarla a esa mujer...-
-¿No piensas quedarte? Después de todo, esa chica se veía muy preocupada por tí. ¡Imagínate cómo se pondrá si no te ve cuando despierte!-
-Ustedes tienen los medios necesarios aquí para mantenerla sana, yo no podría hacer nada más por ella. He hecho lo suficiente.- Scorpion dio media vuelta y se dirigió a la puerta, hatsa que la voz de la anciana volvió a hablarle, aunque el seguía su camino.
-Para ser un espectro haz hecho más que suficiente por una mortal...- eso lo hizo parar, casi antes de abrir la puerta y salir; él volteó con la anciana:
-¿...sabe lo que soy...?-
-Soy vieja y he visto muchas cosas y personas fuera de lo normal en el transcurso de mi vida, no causan ninguna impresión.- dijo poniendo una sonrisa, acercándose a él y poniendo su mano temblorosa y arrugada sobre su brazo. -Insisto que te quedes...- volvio a decir -...así no tendrás que pasar la noche allá afuera en el frío-
Él le sonrió, asintiendo con la cabeza. La anciana le mostró donde podría quedarse a pasar la noche. Estaba en el otro lado de la casa, lejos del cuarto donde la mujer que había salvado estaba durmiendo. La anciana lo acompañó a su habitación y le dio ropa para que se quitara su uniforme y durmiera más cómo. La anciana estaba a punto de irse cuando Scorpion la detubo con una pregunta.
-Señora...-
-¿Dime?
-¿Por qué me creyó?
-¿A qué te refieres?
-Mucha gente hubiera desconfiado de mí, me habrían juzgado diciendo que yo fuí quien lastimó a la mujer... pero usted no... ¿cómo supo que yo decía la verdad?- La anciana puso una sonrisa en su rostro una vez más y le dijo con dulzura: -Si tu le hubieras hecho algún daño a esta chica ¿También habrías estado tocando de casa en casa en busca de ayuda?-
-Pude haber sido algún impostor en busca de alguna recompenza...
-Yo soy muy observadora, señor, y usted no buscaba ser recompenzado. Además, un impostor no se hubiera preocupado por la salud de su victima ¿o sí?-
Eso lo dejó pensando. Ella simplemente dijo -Que duerma bien- y cerró la puerta.
[FIN DEL CAPITULO 2]
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N/A: asjkhdlakjs siento que este capitulo fué un poco mas largo que el anterior, pero bueno...! Tal vez se sienta un poco pesado pero lo bueno ya vendrá pronto, esto apenas es como una introducción. No tengo mucho que decir ahora, tengo sueño y son como las 2 de la mañana ;A; espero que les haya gustado y espero tener el Capitulo 3 pronto :3 gracias por los reviews y los favs aunque sean poquitos :3 con esos bastan. Gracias por leer! Y perdón por algunos errores de ortografía que hayan encontrado por ahí ;3;/
