A ver escribí esto hace bastante tiempo y lo tenía por ahí abandonado. El mes pasado lo releí y me pareció que tenía su gracia. Lo repasé, cambié un par de cosas y aquí os lo traigo. Tengo que avisar de que lo leáis con una inyección de insulina a mano porque es bastante cursi xD
Disclaimer: Desgraciadamente, no me llevo pasta por esto lo hago por amor al arte y ya está.
Y sin nada más que decir espero que si alguien lo lee, le guste.
Let's get married.
Hacía un día estupendo para una boda al aire libre. El aire era limpio y el día claro. El cielo estaba sorprendentemente azul, teniendo en cuenta que hablamos de Inglaterra. Era junio y la brisa olía ya a verano. Pero además de un día maravilloso, también era el día en el que los mejores amigos de Harry Potter: Hermione Granger y Ron Weasley, iban a casarse después de seis años de relación. Si alguien le hubiera preguntado a la señora Weasley su opinión, sabría que deberían haber hecho eso hace bastante tiempo, preferentemente antes de irse a vivir juntos, pero ya era un poco tarde puesto que vivían juntos desde hacía cuatro años. Al menos se consolaba pensando que ninguno de sus nietos iba a nacer de una unión no legalizada por el ministerio. Después de todo, a pesar de lo que dijeran algunos, no había Weasleys no deseados y eso te da tiempo para planear una boda.
En aquel momento, Harry Potter se dirigía a la que había sido la habitación de su esposa durante unos veinte años y donde su mejor amiga, y prácticamente una hermana para él, se terminaba de arreglar para su boda. Su boda con su mejor amigo. Aún no podía creerse que después de todo Hermione y Ron fueran a casarse. Era estupendo, pero también un poco surrealista.
Harry entró en la habitación y miró a Hermione. El vestido de ésta no era blanco, era blanco pero no tanto. Harry suponía que aquel color tendría un nombre específico si tenías dos cromosomas equis. Algo así como blanco sucio,nombre que a Harry le parecía horrible, por otra parte, blanco huevo o blanco hueso de colacuerno húngaro. Lo cierto es que Harry no entendía de esas cosas y en cuanto Ginny y Hermione se ponían a hablar de todo eso se iba lo más rápido y lo más lejos que podía. Pero ahora no podía huir, después de todo era el padrino y sería un poco extraño que el padrino huyera de la boda, ¿verdad?
−Harry.
Al oír su nombre volvió a la realidad.
−Harry, ¿qué tal estoy?−Preguntó Hermione.
−Estás…− La verdad es que no parecía ella, la Hermione empollona, parecía la Hermione que había ido en cuarto curso al baile de Navidad con el famoso jugador de quidditch: Víktor Krum−. Muy chica.
−Y eso es todo lo que te voy a sacar pero me lo tomaré como un cumplido− rió Hermione.
Harry se encogió de hombros ante su torpeza natural para tratar con las mujeres y le ofreció su brazo a Hermione.
−¿Lista?
−Por supuesto.
Harry y Hermione se dirigieron hacia el altar acompañados por el Canon de Pachelbel. Cuando llegaron al altar Hermione abrazó a Harry, después se situó frente a Ron y le sonrió mientras éste le cogía las manos y se las besaba.
La boda la oficiaba nada más y menos que el señor Weasley dado que con su nueva posición en el ministerio, ahora era jefe de su departamento, podía oficiar bodas. Después de las palabras ceremoniales que daban inicio a la boda, el señor Weasley cedió la palabra a los novios.
−Yo, Ronald Weasley, te tomo a ti Hermione como mi compañera. Te tomo porque te quiero. Te he querido siempre. Te quería cuando te enfadabas conmigo por intentar copiarte los deberes o porque me gustara el quidditch más de lo que tú considerabas conveniente.− Los presentes rieron ante estas afirmaciones−. Pero sobre todo te quiero porque a tu lado soy mejor persona. Tú me haces mejor persona porque sé que sólo así me merezco estar contigo.
En este punto la mayoría de las mujeres había empezado a llorar a mares. Especialmente Ginny, a la que su embarazo la tenía de lo más sensible.
−Yo, Hermione Granger, te tomo a ti, Ronald Weasley, como mi amigo y mi compañero. Te tomo porque te quiero con todo mi corazón, como no creí que se podía querer. Aunque a veces me pongas de los nervios. –La audiencia volvió a reír−. Me caso contigo porque el día de la batalla de Hogwarts− el ambiente se volvió algo tenso ante la mención de aquel día terrible.− cuando estábamos en la sala de los menesteres, te preocupaste de los elfos cuando nadie más lo habría hecho. En ese momento, me di cuenta de una verdad tan absoluta como abrumadora: que estaba, estoy y siempre estaré enamorada de ti.
De repente Ron besó a Hermione con toda la pasión de la veintena. Los asistentes gritaron de júbilo y por la zona de los hermanos Weasley se oyó un silbido.
−Ron, eso viene después, no te adelantes− gritó George.
−Bueno − dijo el señor Weasley −. Será mejor que os declare ya marido y mujer antes de que decidáis dejarnos a todos aquí tirados para ir a empezar a darme nietos.
−Papá no todas las relaciones sexuales tienen como fruto un bebé lo sabes, ¿verdad?− Dijo Ginny.
−Bueno, Ginny, no creo que seas la mejor persona para hablar de métodos anticonceptivos, ¿o es que has comido muchos dulces últimamente? −Dijo George
Ginny le sacó la lengua a su hermano.
−No os ofendáis pero, ¿es necesario convertir mi boda en una clase de educación sexual? –Preguntó Hermione −. Arthur, ¿podrías continuar, por favor?
−Qué educada es− dijo Molly−. Has hecho una gran elección, cariño− le gritó a Ron.
Ron elevó los ojos al cielo, después miró a Hermione y dijo:
−Por lo menos no ha dicho que está en contra dos segundos después de que nos casemos.
Hermione rió. El señor Weasley carraspeó para llamar la atención del público y por fin consiguió formalizar la unión.
−¿Ahora sí la puedo besar?− Preguntó Ron a sus hermanos.
−Si no hay más remedio… − Respondió Charlie.
Ron sonrió y mirando a Hermione dijo:
−No, no lo hay.
Y así Ron y Hermione se besaron por primera vez como marido y mujer.
