La morena abrió los ojos, aún un tanto enrojecidos y borrosos por el llanto, y se volteó para mirar a Quinn. La rubia le sonrió en señal de alivio, y ella sonrió también.

"Lo siento" Quinn repitió como por séptima vez. No se cansaría de decir esas palabras, no hasta que fueran suficientes como para que Rachel la perdonase.

"Está bien"

"No, no lo está"

"Quinn... ¿por qué me odias? Yo no te odio."

"Realmente no te odio, para ser honesta"

"¿Entonces por qué-? ¿Entonces por qué me golpeaste?"

"Porque a veces actúo sin pensar"

Una vez más, Quinn tomó la mano de Rachel, y preguntó: ¿Crees que alguna vez puedas perdonarme por haber sido tan mala contigo?"

Rachel no contestó. 'Perdonar' no iba a ser una cosa fácil, al menos no algo que se hiciera de un día para el otro. Quinn tampoco dijo nada por unos minutos, por lo cual un silencio reinó el lugar tornándose un tanto incómodo.

"Haré lo que sea" dijo. "Lo que sea"

La morena cerró sus ojos y se acarició la mejilla por segunda vez. Lágrimas comenzaron a rodar otra vez.

Quinn se acercó un poco más y secó las lágrimas de Rachel con una mano.

"No" dijo, alejándose un poquito.

Tras decir eso, un extraño sentimiento tomó lugar en su cuerpo. Una opresión en su pecho y un nudo en la garganta. Era una extraña sensación que estaba sintiendo por primera vez; algo que realmente no podía explicar. Entonces, trató de hacer lo anterior: dejar que su mente trabaje mientras sus ojos estaban cerrados.

Se acercó nuevamente a Rachel, sin darse cuenta de ello, y todo a su alrededor se sentía caluroso. Si, definitivamente era extraño, pero agradable.

La morena pudo sentirse de la misma manera y, como a veces era una persona un tanto impulsiva, abrazó firmemente a Quinn, rodeando su cintura con ambos brazos y apretándola... tal vez sin sentido.

"¿¡Amigas!" preguntó en un tono de voz elevado.

"Eh..." Quinn suspiró aliviada al ver que Rachel había vuelto a sí.