Trece años después
En una gran mansión yacía el matrimonio Nishikino. Era una enorme casa, demasiado grande para sus necesidades básicas, pero el hombre de la casa insistía en tener a su princesa y a su reina como merecían. Por eso trabajaba, para mantenerlas feliz. Aunque la mujer de la casa seguía en su trabajo como diseñadora de modas, solía darse un tiempo para cocinarle a su esposo y a su pequeña hija que amaba sus platillos. Aquella mujer mantenía su larga cabellera grisácea y sus ojos aun tenían esa ternura que en antaño la caracterizaba, el tiempo no paso en vano, su cuerpo había cambiado al igual que su rostro, ahora mostraban una madurez que solo la edad le podía dar, a sus 34 años se mantenía hermosa, esa combinación de ternura mas madurez la hacía ver mejor que en otros años.
En ese día en especial, la mujer de la casa veía como su hija bailaba con suavidad, parecía feliz, su vestido morado de olanes volaba levemente cada vez que giraba. Su pequeña, era tan parecida a ella en tantos aspectos, desde su carácter hasta su mismo color de cabello, incluso lo llevaba largo al igual que ella cuando era niña. Esa niña también había heredado varias cosas de su padre, desde su amor a la música hasta sus ojos, aunque los de ella eran de un tono más claro que el de su progenitor.
-Kumiko-chan, ¿estas emocionada porque tus tías van a venir? –le pregunto a su hija con una enorme sonrisa. La señora de la casa vestía un hermoso vestido amarillo con franjas blancas.
La niña de apenas diez años detuvo su baile-¡Claro que lo estoy~! – sonrió ampliamente.
-¿Es porque te van a dar un regalo por tu cumpleaños? –la mujer rio y se sentó en el sofá donde a veces le leía cuando a su hija.
-¡Sip!
-¿También te emociona que venga el tío Nico? –inquirió la mujer con una divertida sonrisa.
-¿Va…va a venir? –la pequeña la miro con una tímida sonrisa y un suave sonrojo en sus mejillas.
-Kumiko-chan…no me digas que…-estaba un poco asombrada, pero le sonrió con cierta calma- ¿te gusta el tío Nico?
-N-no lo sé…-la peligris menor se coloco las manos en su pecho- s-siento bonito cuando lo veo…como si se me fuera a salir el corazón del pecho…
Kotori sonrió enternecida, esa respuesta le recordaba a cuando su madre le había preguntado lo que sentía por el pelirrojo que ahora era su esposo- ¿sientes bonito? Eso me suena familiar.
-¿Qué es lo que suena familiar? –el hombre de la casa hacia presencia en la sala.
Su cuerpo y su cara también habían cambiado, incluso ahora usaba unos lentes con armazón negro que solía usar para leer o para dar alguna consulta. Su cuerpo ya no era el de un joven e veintiún años, con algo de ejercicio había adquirido una musculatura mayor a la que antaño tenia, no era ni muy marcado ni tampoco carecía de musculo. Su mirada seguía siendo seria para las personas ajenas a su persona, pero eso cambiaba cuando su esposa e hija se encontraban, eran raras las veces que se comportaba como el doctor Nishikino en su casa. Ese día portaba sus lentes, una camisa azul marino y unos jeans oscuros.
-¡Papi! –la pequeña peligris corrió a los brazos de su padre que la recibió con gusto que la levanto en brazos- ¿Cómo te fue con tu paciente?
-Bien, gracias por preguntar Kumiko- le sonrió con ternura y vio a su esposa- hola amor, ya volví.
-Bienvenido a casa –ella le sonrió y se acerco para plantarle un beso en los labios- tardaste un poco más de lo previsto.
-Me disculpo por eso, pero cuando iba de salida me llamo Nico, y me llevo a comprar unas cosas –suspiro cansado- dijo que vendría en unos cinco o diez minutos.
-¿E-el tío Nico ya viene encamino? –la pequeña levanto la mirada con un leve sonrojo en sus mejillas.
-Eso acabo de decir, ¿tienes fiebre o porque estas sonrojada? –arqueo la ceja con algo de duda. Algo no le cuadraba bien, ya había visto esa reacción antes…
-N-no tengo fiebre es solo…
-Parece que a Kumiko-chan le gusta su tío Nico –la mujer rio divertida mientras su esposo solo la miraba sorprendido y la niña se sonrojaba a más no poder.
-¿es…es eso cierto? –Maki vio a su hija con un pequeño tic en el ojo.
-E-eso creo… -el hombre la bajo de sus brazos y la niña se aliso la falda de su vestido- e-es simpático…- tomo un mechón de su cabello y lo enredo en su dedo índice.
-Un perro es simpático, Nico es…es Nico –se paso la mano por su rojizo cabello y soltó un suspiro.
-Kumiko-chan, ¿Qué tal si vas a limpiar tu cuarto mientras yo hablo con tu papi? –sugirió la peligris mayor con una sonrisa.
-E-está bien mami –entendía esa sonrisa de su madre. Lo mejor era que ella no estuviera hay cuando se "arreglaran las cosas" así que como buena niña se retiro del lugar.
-¿Cómo es posible que a MI hija le guste ese troll cara de gollum? –se dejo caer en el sofá, se quito los lentes y soltó un profundo suspiro.
-No es tan malo, ve el lado positivo –la ojiambar se sentó al lado suyo y le sonrió de una manera tierna para calmarlo.
-No le veo ningún lado positivo, MI hija no puede estar enamorada de ese enano…
-Claro que puede, es normal.
-Kotori, ella es solo una niña.
-Te recuerdo que yo era mucho menor que Kumiko-chan cuando me enamore de ti.
-¡Eh hay el problema, las mujeres de tu familia se enamoran muy rápido! –se cruzo de brazos e hizo un puchero bastante infantil.
-Y yo pienso que los hombres de tu familia son muy berrinchudos y groseros –se cruzo de brazos y le dio la espalda.
El pelirrojo la vio y rápidamente se arrepintió de sus palabras-Kotori, no te enojes…yo solo…
-Tu no lo pensaste, lo sé, eres muy distraído Maki-kun –se giro y le sonrió de lado- no tiene nada de malo que nuestra hija tenga un amor infantil, no creo que pase a mayores…
-Eso espero, si no ese tarado le hará una visita al doctor –se trono los dedos y sonrió maliciosamente- lo hare pasar por una mala operación.
-Ay Maki-kun, no me sorprende esa actitud tuya -la ojiambar río con suavidad y coloco su mano sobre el hombro de Maki -¿tiene algo de malo amar a una edad tan temprana? -le dijo con una dulce voz, calmada y pacífica.
-No...-aun en sus treinta cuatro años, aun se seguía sonrojando con la voz y la mirada de su esposa- es solo que...
-¿Es solo que, Maki-kun? -lo miro fijamente.
-Es mi hija y él, el es mi mejor amigo, es mucho mayor que él, no puedo...-antes de que pudiera terminar, los labios de su mujer estaban sobre los suyos. Dicho acto no tardo en corresponderlo de manera calmada y pausada.
La peligris se alejo un poco de aquel dulce beso y le sonrió con ternura- será algo pasajero, con el tiempo se dará cuenta de que no funcionara -le acaricio con suavidad la mejilla- confía en ella, es nuestra hija después de todo y confía en que Nico-kun no tendrá otras intenciones con ella.
-Tienes razón, tal vez...podría confiar un poco en que el troll no le hará segunda -le sonrió algo mas aliviado.
-¡Ya llegue! -exclamo el pelinegro recién llegado- ¿Donde está mi princesita? este príncipe necesita verla.
-¿Que decías? -le murmuro el pelirrojo a su esposa.
-Ya sabes que le dice así de cariño-río nerviosa y vio al recién llegado- ¿Como estas Nico-kun?
-Estoy perfecto -le sonrió con soberbia y vio a su mejor amigo- ¿no me vas a saludar o que?
-Yo solo saludo gente importante -se levanto de la sala y se dirigió al enano- ¿como entraste aquí? No recuerdo haberte dado la llave.
-Oh eso es fácil, mi hermosa princesa me dio las llaves de su castillo para que la pudiera visitar -sonrió con cierta galantería.
-Créeme que me estoy conteniendo para no romperte la cara -apretó su puño con molestia.
-¿Ahora yo que hice? -arqueo la ceja con duda.
-No es nada Nico-kun -intervino la peligris. Era mejor que el pelinegro no se enterara de la "condición" de su hija.
-Kotori, ¿No me digas que de nuevo este tarado anda de precoz y como tú no lo dejas tocarte esta de mal humor? –añadió con cierta burla.
-Nico-kun ¿que cosas dices? -río algo nerviosa y sonrojada.
-¡No digas eso enfrente de Kotori!- el pelirrojo le dio un fuerte golpe en el hombro.
-¿Que tiene de malo? –pregunto sin entender el problema-ya esta grandecita como para saber ese tipo de cosas.
-¡Ya callaré virgen idiota y urgido!
-¡Que no soy virgen! - lo encaró.
-¿Y quién fue la desafortunada que te hizo el favor? ¿Una "amiguita"? -ironizó.
-No te diré quien es...-desvío la mirada con un leve sonrojo.
-Ahora me dirás quien es -lo tomo de la muñeca y lo sentó en el sofá- si me dices no morirás -se agacho y le sonrió con burla.
-Los caballeros no tenemos memoria -se cruzo de brazos e intento no ver a su mejor amigo.
-¡Aja! Ni que tú lo fueras.
-¡Claro que lo soy, por eso no te diré! -ahora lo miro molesto.
-Si como no, ahora dime si no...-fue interrumpido por una suave mano que se poso en su hombro -¿Kotori?
-Deja que yo lo intente -le sonrió suavemente y vio al pelinegro- Nico-kun, ¿Conocemos a esa persona?
-Mejor que nadie...-murmuro lo suficientemente alto para que lo escucharan.
-¿Me dirás quién es? -inquirió de forma tranquila.
-Este yo...-trago saliva sonrojado. No sabía porque se sonrojaba, por el hecho de decirlo o por la sonrisa de la peligris.
-Por favor -de nuevo esa sonrisa encantadora.
-Fue...fue Honoka...-admitió sonrojado.
-¿Dis...disculpa? -lo miró un tanto sorprendida, un pequeño tic apareció en su ojo izquierdo.
-¿Hace cuanto de eso? -intervino el pelirrojo.
-F-fue hace...varios años...ella y yo compartíamos esa "condición"...y pues lo hicimos...
-Iré a llamar a Honoka-chan -sonrió de una manera extraña y se alejo de ellos.
-¿Tu crees que...? –el ingenuo pelinegro la vio apartaste.
La peligris tomo su celular y al momento que su objetivo contesto soltó un fuerte bufido-¡HO-NO-KA-CHAN! Te veo en mi casa en este preciso momento, hablaremos de...tu vida sexual- su voz sonaba todo menos dulce, era una mezcla de terror malvado.
-Si, se enojo -el pelirrojo suspiró y vio a su amigo- es normal, creo, Umi le dijo cuando lo hizo, pero Honoka no.
-Pero...-el pelinegro estaba confundido. Después de tanto tiempo, seguía sin entender a las mujeres.
-Ni preguntes mas, son cosas de mujeres –Maki negó con la cabeza.
-Ya-ya veo -se levanto del sofá y vio a su amigo algo apenado- lamento que tengas que lidiar con Kotori en ese estado...
-No ten preocupes, tu mejor ve a jugar con Kumiko -le sonrió levemente, pero antes de que se fuera puso su mano el hombro de Nico- intenta ser...menos afectivo con ella.
-¿Por? -lo miro confundido.
-Porque te lo estoy pidiendo -suspiro y soltando hombro- mejor vete, esto se pondrá mal.
-¡Como ordene capitán! -rápidamente se retiro de la sala.
Cuando su mejor amigo se fue, se acercó con cautela a su esposa que no dejaba de murmurar cosas inaudibles.
El sabia que hacer, aunque al final terminaría con más dolor que placer.
Se acercó por detrás y la abrazo- Kotori, ¿todo bien?
-Claro que estoy bien -se giro y le sonrió de manera extraña- solo que cuando llegue Honoka-chan la haré conocer a sus ancestros.
-Vamos Kotori, no fue para tanto, a lo mejor se le paso decírtelo -intento calmarla, pero se le veía muy molesta.
-¿Que se le paso? ¡Tsk! No me quiso decir que es diferente...-frunció el ceño.
-Entonces fue la vergüenza, digo, que lo haga con el enano debe dar pena- se río levemente.
-Pero mira como rio ja-ja -puso los ojos en blanco y río amargamente.
-Kotori...-le sonrió con cierta picardía- ¿recuerdas nuestros planes para el fin de semana?
-Si, ¿porque?
-Porque parece que tu no -camino un poco con la mujer aun en sus brazos hasta una pared para besarle con suavidad el cuello- ¿te acuerdas que vamos a dejar Kumiko con Honoka en lo que tú y yo salimos? -vio de reojo como asintió- si te enojas con ella no podemos salir, ¿verdad?
-Tienes razón pero...-unos labios la hicieron callar- ¿M-Maki?
-Te ves tan linda enojada que me es imposible no querer besarte -vio como su mujer se volvía a sonrojar y mordía el interior de su labio inferior- me dan ganas de adelantar nuestra cita del fin de semana.
-Pero están a punto de llegar y Kumiko-chan puede bajar en cualquier momento...-lo miro indefensa. Como si ella fuera la presa y el depredador. Una pantera atacando a un pajarito.
-Entonces seremos rápidos -antes de que ella pudiera replicar, el ya la estaba besando ferozmente.
El era su esposo y ella su esposa. Amaba a su hija, pero también añoraba estar así con su esposa, no necesitaba tener algo tan banal como el sexo, no, el necesitaba intimar con su esposa de una manera más profunda. Y así sería el fin de semana.
Su unión no sería separada por el hombre, ni el tiempo los haría separarse y aun así en la otra vida se verían y se reencontrarían.
¡Y así termina la historia de Kotori y Maki! No pensé hacerle continuación hasta tiempo después, pero fue como "dales un buen final, no seas mala, ¡usa tu cerebro!" y así es como me dispuse a hacer el final n_n
Pero bien, espero que les haya gustado así como a mí me gusto escribirlo :)
Ya saben: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
