Cry :El diablo también puede llorar

Disclaimer: Los personajes son de Stephanie Meyer, la trama es mía y algunas frases inspiradas en un capítulo de Siete en el Paraíso.

Sipnopsis. Para toda la ciudad, Edward es el mismísimo demonio, con la ira dentro de él, tan solo hay una persona que sabe que no es verdad, tan solo hay una persona que puede sacar lo bueno de él, su hermana y amante , Bella.

Ella me mantiene .. dijo, oh por favor, estoy enamorada .. chica, salva tu alma ve a salvar tu alma antes de que sea tarde antes de que no se pueda hacer nada porque sin mi, lo tienes todo ..

Isabella se quedó parada delante de su taquilla, ordenando sus libros, pudo oír ya de lejos las carcajadas de dos chicos de último grado, se acercaron a ella vilmente, mientras uno de ellos tiraba todas sus cosas al suelo, Isabella dio un grito sordo.

'' ¡Ey! '' Gritó, enfadada.

'' Tío. '' Susurro uno, mirando el rostro de la chica. '' Es la hermana de Edward, joder, espera, ahora te ayudo, ha sido sin querer ¿eh? Tú hermano y nosotros nos llevamos de puta madre, lo siento..'' Decía con voz achantada.

Isabella dejó que aquellos chicos cogieran sus cosas, se las otorgaron mientras ella lo único que podía hacer era mirarles sin demasiado entusiasmo, dejó las cosas en su taquilla, con su mochila en el suelo, cierra la taquilla de un golpe y se abre paso entre el bullicio para entrar a la siguiente clase.

Ella nunca comprendió porqué de aquella incomodidad acerca de Edward, él siempre fue buena persona con ella, si no fuese por él, ella aún seguiría vagando por las calles, puede, que ejerciendo la prostitución, incluso, él la salvo, él le otorgó todo lo que siempre deseó, pero a pesar de todo, a pesar de que gracias a él los Cullen la aceptaron y adoptaron, a pesar de que gracias a él ella era feliz, parecía que nadie se percataba de ello.

Aunque nadie conocía la realidad, más de uno habló sobre la poca semejanza de Edward y Bella durante la presencia de Bella, decían que ella era más sociable y amigable, aquello era porque no conocían a Edward, aunque, en su fuero interno, reconsideraba todas las habladurías de sus compañeros, a ella, en el primer momento, también le hizo temer, aquel deje de maldad en sus ojos, de odio interno, no se había marchado en diez años, ahora, Isabella, con sus quince, estaba perdidamente enamorada de Edward, hacía un par de años que no tenían ningún tabóo en nada.

Desde que la madre de Edward murió, ya nada fue lo mismo, la ira de Edward pareció aumentar rigurosamente, aunque nunca fue vertida en Isabella, esta podía divisar los desprecios que otorgaba hacia todo ser vivo, Isabella sabía que Edward era lo único que tenía, a ella, por ello, no podía hacer nada, aunque, a pesar de todo, Edward era demasiado popular para su gusto.

La mayoría de chicas de la escuela iban detrás de él, era como un trofeo, el trofeo Cullen.

A Isabella se le erizaba el bello de tan solo pensar a Edward con otra mujer, en una situación parecida a la que vivía ella casi todas las noches, aquello le resultaba nauseabundo, Edward era suyo, cualquier contacto que tuviese con otra mujer sería algo indebido, moriría si ocurriese.

Al fin y al cabo, Isabella también lo sabía, su vida estaba encadenada a la de Edward, si este moría, esta lo haría casi al instante, en cuanto hallara un objeto punzante o una arma de fuego, terminaría con su vida y con tal desesperación, aquel momento llegaría muy pronto, pensó Isabella.

Isabella se paró al seco al oír un ruido procedente del gimnasio, a Edward le tocaba educación física a aquella hora, las clases ya habían comenzado, Isabella corrió hacia el gimnasio, a sabiendas de que si ya estaba en la rigurosa opción de llegar con tardanza en su clase, en aquellos momentos, se perdería demasiada, al tener un largo viaje hasta su clase cuando saliera del gimnasio.

¿Pero acaso importaba?

Pudo oír el grito desgarrante de Edward una vez más, llegó a la puerta del gimnasio, con la respiración agitada por la corrida que había tenido que hacer hasta llegar al gimnasio a tiempo, al intentar abrir la puerta, para su no grata sorpresa, estaba cerrada con una especie de hierro, Isabella bufa, resignada y nerviosa.

'' Mierda, mierda... '' El profesor de educación física no había venido aquella mañana, posiblemente, otro dolor de cabeza de lo que se quejaba tan a menudo.

'' Claro '' Se dijo a sí misma Isabella. '' Ellos son los mayores del instituto, les han dejado solos .. '' Pensó, mientras se ponía de puntillas para poder divisar aquella escena con total exactitud.

Se agarró a la parte que sobresalía de aquella ventanilla de arriba para impulsarse más hacia arriba, tanto como fuerza posible para poder divisar la escena, era lo que imaginaba.

Edward se estaba peleando con un chico del equipo de fútbol, uno de aquellos que a Isabella le ponían la piel de gallina al pasar, por el momento, parecía que Edward llevaba ventaja sobre la situación al estar encima suyo, en medio del corro de alumnos no tan adolescentes quienes buscaban una sangrienta pelea como sucios neandertales.

Isabella intentó forzar la puerta, nunca se sabía cuando las cosas iban a cambiar de parecer e iba a ser Edward el que estuviera en el suelo, con miles de puñetazos impactando contra su rostro y ella, no estaba dispuesta ha volver a esconder las marcas de las peleas de Edward, no otra vez, se sentía cansada de hacerlo día y noche, aunque Edward no se lo pidiera, Isabella tenía la intención de hacerlo después de cada pelea, si no, no podía dormir tranquila.

No consistía solo en desinfectar las heridas, si no también esconderlas bajo quilos de ropa y maquillaje para que Carlisle no se percatara de ello, de sus peleas, de aquel lado de Edward del que la mayoría del pueblo temían, no le comprenden, piensa Isabella tristemente, tan solo yo puedo comprender a Edward, piensa, en un vano intento de forzar la puerta.

'' ¡ Ey ! Abrid la pura puerta ! '' Exclama Isabella, con voz arrogante. '' O si no llamaré al director hijos de la grandísima puta ! '' Grita, golpeando la puerta con fuerza.

Por fin, alguien abre la puerta, para su sorpresa, es Emmet, uno de los integrantes del equipo de fútbol, la única persona en todo el instituto que tolera a Edward, se podría decir que en cierta manera, Emmet tiene un lado Edward y no puede culparle de todas las cosas que hace, pues, él reconoció una vez a Isabella, que si Rosalie no fuera a su mismo curso, él estaría metido en mayores embrollos que los de Edward.

'' Hola Emmet. '' Susurra sin emoción Isabella, mientras intenta zafar al grandullón a un lado. '' ¿Dónde está Edward?''

'' Esto se está poniendo feo, Isabella—''

'' Bella '' Corrige.

'' Debes salir de aquí cuanto antes, Bella, no podemos pararlos, tan solo esconderlos, Mike está loco y Edward—'' Susurra Emmet. '' No parece estar en su mejor momento, parece—''

'' Hipnotizado por la ira..'' Susurra Isabella, mientras hecha a un lado a Emmet, el corro sigue alrededor de la pelea, Isabella consigue echar a atrás a algunos chicos para observar con más claridad la pelea.

Nada cambió, Edward estaba encima de aquel chico, golpeándole con fuerza, Mike parecía estar apunto de quedarse sin conciencia y el deje de odio de Edward parecía haber inundado toda su retina, Isabella intentó calmar a Edward, intentó tocarle, pero sus movimientos eran rápidos y rudos y este si quiera se percataba de la presencia de Isabella.

'' Edward, cálmate. '' Rogaba Isabella. '' Le matarás, Edward, por favor. '' Dice, mientras intenta acariciar varias veces el cabello de Edward, sin que este se percatara de quién le hablaba.

Cuando vio aquella pálida mano en su camino, la agarro con fuerza sobrehumana y miró a quién procedía, cuando observó aquellos ojos castaños, sus pupilas se dilataron al instante, soltó la mano de Isabella, haciendo que esta instintivamente se la llevara al pecho, adolorida.

Edward miró al frente, encarando aquel chico con quién había descargado su furia, si quiera había recordado porqué, este aún parecía consciente, a pesar de tener el rostro ensangrentado, aún intentaba impactar un gancho en su mejilla en vano, Edward se levantó del cuerpo cansado de Mike, mirando a Isabella, esta sacudió la cabeza, en un gesto de no darle importancia a el dolor de su muñeca, mira a Mike un instante y comienza a caminar con rapidez hasta la puerta del gimnasio, cerrándola de un golpe.

Isabella tiende la mano a Mike, quién la coge sin fuerzas, mientras se incorpora con cautela , a la espera de algún hueso fracturado, Isabella sabía que si hubiese llegado unos minutos después, Mike se hubiese encontrado con algún brazo fracturado y un par de costillas rotas, pero, para desgracia de la audiencia, no había pasado nada demasiado grave, la pelea había durado demasiado poco tiempo para pasar a mayores.

En cuanto Mike se incorpora de pie, Isabella corre tras el umbral de la puerta del gimnasio, buscando a Edward, a sabiendas de cual era el lugar que ocupaba, la azotea.

Miró su reloj con angustia, no podía entrar en aquel momento a su clase, casi había pasado la mitad de la hora y aún tenía que encontrar a Edward y calmarlo, corrió hacia la azotea tan rápido como sus piernas le permitían, subió las escaleras casi con ímpetu, mirando hacia todos los lados, con la esperanza de hallarle, fue entonces—al llegar a la azotea—cuando lo encontró, como era de suponer.

Él estaba acluquillado en un rincón, con sus manos ahogando su leve respiración, cualquier persona que no hubiese sido Isabella, le hubiese temido, pues sus ojos—algo que sus manos no tapaban—eran de un rojo como las llamas del infierno, aquel hombre, podía matar con la mirada, pensó Isabella, literalmente.

Isabella se acercó a él, mientras tragaba en seco, había visto aquella mirada antes, no se había golpeado con Mike por una tontería, no, ni por herir su ego, tan solo había algo que desataba aquella ira en Edward, habían dicho algo sobre Isabella.

Isabella se acercó, a sabiendas que en aquel momento, podían ocurrir tres cosas.

La primera, que Edward la rechazara y comenzara a gritar, pero casi al segundo, la abrazara.

La segunda, que nada más verla, la acercara a su pecho y sollozara entre él.

La tercera, siempre era un misterio la reacción de Edward.

Isabella se acercó a Edward con cautela, se acluquillo delante de este, haciendo que todo su peso recayera en sus pies y sus piernas flexionadas, acercó su mano al cabello de Edward, exasperante, pero este, no la dejó, antes de que sus dedos si quieran rozaran su cabello, este cogió su mano con sumo cuidado.

'' ¿Te lastimé? ''Pregunta, con voz ahogada.

En cuanto este alza la cabeza, Isabella suspira, sus heridas no son muy graves, él, posiblemente, había estado en ventaja durante toda la pelea, tan solo tenía un corte en su labio y una leve raspadura en su ceja, nada de que preocuparse.

'' No, tranquilo. '' Susurra, mientras abre sus brazos para acogerle en ellos, este, le devuelve el abrazo, que apenas dura un instante, antes de que Edward la arrastre a su lado y coloque su cabeza en el regazo de Isabella.

'' No deberías haberte peleado y menos con Mike Newtton. '' Susurra Isabella, acariciando su cabello.

'' Él dijo que no eras una buena chica, que te insinúas a todos los chicos con las cortas faldas del instituto, que la haces volar, que eres una puta. '' Susurró, agarrando con fuerza la falda de cuadros de Isabella.

'' Tú sabes que no es verdad, Edward, tan solo lo hizo para cabrearte.'' Razonó Isabella.

'' Pues lo consiguió. ''

'' Esta noche nos vamos a la playa. '' Sentenció Isabella. '' Haremos una hoguera. '' Susurra Isabella. '' Y, volverás a tomar tus pastillas para tranquilizarte, no podemos correr el riesgo de que te echen. ''

'' No pienso volver a tomar esas pastillas. ''

'' Te las recetó Carlisle, por los nervios.. ''

'' Me la suda lo que Carlisle diga, lo único que sabe es follarse a toda enferma que pasa por su consulta, no sabe nada sobre la vida, se lleva acostando con quién quería desde que Esme no pudo..!''

'' Lo sé, Edward, lo sé, pero a pesar de todo, es un buen médico y tu padre. ''

'' Él tan solo dio los espermatozoides, aquello, no es ser un padre.. ''

'' Yo no lo sé, Edward, yo nunca he tenido un buen padre .. '' Susurra tristemente Isabella.

'' Te equivocas, me tienes a mí .. '' Susurra Edward, mientras alza la cabeza, encarando a Isabella. '' Yo seré todo lo que necesites, Bella, seré tu padre, tu hermano, tu amante, todo lo que necesites, cuando necesites, ese es el punto .. ''

Isabella acaricia su rostro, con una triste sonrisa en sus labios. '' Por mucho que lo intentes, no puedes serlo Edward ... '' Edward la mira. '' No hace falta que seas mi padre, tan solo hace falta que me hagas feliz, hasta el día en que muera .. ''

Edward acuna el rostro de Isabella entre sus manos. '' Dime que no soy tan terrible como el mundo dice, por favor, dímelo ... ''

'' No lo eres. '' Susurra Isabella. '' No lo eres. ''

'' Hoy vendrá la nueva novia de Carlisle. ''

'' No importa. ''

'' Sabes que sí que importa, Carlisle. ''

'' No importa nada que no te haga feliz, Edward. ''

Se oyó la campana estridente, Isabella alzó el rostro, mirando al cielo. '' Debemos ir a clase, no podemos perder más. '' Susurra, mientras se levanta del suelo gélido.


La noche y la oscuridad acunan a Isabella, tan solo hay ciertos rayos de luz que la desvelan ante el mundo, la hoguera que Edward había provocado, este, estaba en el agua, inundado en esta, con la noche en su punto culminante de vida, Isabella mira a la hoguera, que se consume, Isabella hecha al fuego las fotos que Edward hizo las noches en que Esme se consumía, imagenes de Carlisle, con diversas mujeres, la lujuria alimentó el fuego, pensó Isabella.

Edward corre hacia la hoguera, al lado de Isabella, se sienta en la toalla, a su lado, la mira y sonríe, besa sus labios y coge todas las fotos que esta sostiene en las manos, la mira un instante, sin comprender, las acerca al fuego para verlas con mayor claridad.

'' No deberías hacerlo. ''

'' Olvida el pasado, Edward, esto te lastima a ti también. ''

'' Ocurrió Isabella, esta es mi prueba. '' Gritó, enseñando las fotos. '' No tenías derecho a quemarlas. ''

'' Con estas fotos no harás daño a tu padre, solo a ti mismo, por mucho que quieras enseñarle estas fotos a tu padre para que se reconcoma, él ya se reconcome por dentro cada vez que va a ver la tumba de Esme. '' Susurra. '' No hace falta aumentar el sufrimiento, el simple hecho de que le hagamos creer que siempre pensamos que fue fiel y bueno, el simple hecho de que él piense que nos decepcionará, pues cuanto más alimentas una llama, más crece, él jamás nos dirá la verdad, él pensará que siempre creímos la mentira, aquello le hará mal, le hará tener más dolor en su pecho, oprimiéndole, el silencio y la ignorancia, que sea su castigo. ''

'' Creo que lo entiendo ... '' Susurra Edward, cogiendo diversas fotos que tenía Isabella en las manos, rompiéndolas y acercándolas al fuego, mientras se consumen con cautela, pero rapidez.

'' Además, somos su castigo, el no estar presente en este momento, será su castigo, también .. ''

'' ¿Y cual es mi castigo, Bella? ''

'' ¿Umm? ''

'' Mi castigo, por ser la odiosa persona que soy. ''

'' No lo sé, supongo que el reconocerlo es tu castigo. ¿No? El dolor de saber que haces las cosas mal y que no puedes arreglarlo.''

'' Si otra persona que no hubiese sido yo te hubiera acogido ahora tu vida sería mejor. '' Susurra. '' No te habrías enamorado de mí. ''

'' Era el destino. '' Susurra Isabella, tumbándose en la arena, a la vera de Edward.

'' Sin mí lo tienes todo. ''

'' Menos el amor. '' Susurra Isabella, cerrando sus ojos, mientras contempla la luna.

'' No te marches..'' Susurra Edward, en los sueños de Isabella. '' Jamás. ''


Isabella se despierta en la arena, abre los ojos, pero tan solo hay oscuridad, la hoguera se ha consumido, como las fotos, Isabella mira a su alrededor, buscando a Edward.

'' ¿Edward? '' Susurra, somnolienta. '' ¿Edward? ''

Nadie respondía a su llamada. Isabella coge la toalla y la deja encima de sus hombros, acunándose del frío. '' Edward. '' Susurra. ''Ed—edward ''

'' ¡ Edward! '' Grita, mirando a todas partes en la oscuridad. '' ¡Edward! ''

Corre hacia la carretera, mira hacia todas partes, pero tan solo observa la oscuridad, tan solo hay rayos de luna, que alumbran las calles momentáneamente, pero Edward, no está ahí, Edward no está.

Isabella siente como su móvil vibra en el bolsillo trasero de su pantalón.

Edward, piensa.

'' ¿Sí? ''

'' Usted es la señora Cullen. ''

'' ¿Qui—quién es usted?'' Susurra Isabella aterrada.

'' De la policía, tenemos a su hijo Edward. ''


- Dios, no me agrada mucho el capítulo, pero bueno, es un comienzo, tal vez lo hago diferente, no sé. ¿Alguna sugerencia? Sé porque Edward está en la cárcel, pero no sé que hacer muy bien con la trama, si hay alguna idea, por favor, decidla.