Disclaimer: En serio, no soy una imitadora de Rowling, así que no, no estoy robando nada porque no veo un mísero centavo después de escribir esto ¬¬

La sangre del Tigre

La joven corría con toda su energía. Sus manos, ambas, apretaban con fuerza su costado derecho, donde emanaba una gran cantidad de sangre.

Tenía varias costillas rotas, maliciosas eran ya que se le clavaban en los pulmones dificultándole respirar, y su brazo izquierdo no estaba para mejores, pero aún así, logro sacar fuerzas quien sabe de dónde para poder aparecerse en ese pueblito de ensueño que era Hogsmeade.

Apenas sus pies abandonaron la fría hierba de ese bosque y se posaron en la nieve virgen, todas las energías la abandonaron. Su cuerpo se arqueo hacia atrás dándole una sensación dolorosa debido a las fracturas graves y ella cayó de rodillas.

Incluso con el dolor, ella no podía evitar sentirse eufórica. Lo había logrado, ¡Había escapado!, ese había sido su sueño más desesperado desde que toda la confianza en su padre murió. ¿Y que si estaba en el umbral de la muerte? ¿Y que si su vida ya estaba condenada incluso antes de nacer? ¿Y que si ahora estaba sin un lugar a donde ir? ¡Era libre!

La palabra le dejo una sensación de movilidad, ya no tenía sus ataduras, al menos no tantas, otorgándole una sensación de bienestar.

Libre, si, pero, ¿Puede considerarse libre alguien con un destino escrito en piedra?

La punzada de dolor interrumpió sus pensamientos.

Su sangre resalaba en la nieve debido a la seriedad de las heridas, además el poder utilizado para aparecerse lejos de esa prisión que la mantuvo cautiva por 15 años le impedían hacer un simple hechizo para parar la hemorragia. Cada vez perdía más de ese líquido carmesí y se sentía más débil a cada dificultosa respiración. Tendría que rezarle a Morgana para salvarse.

Con una gran punzada en la herida que no paraba de manchar sus ropas, la joven sintió como algo ascendía por su garganta y lo devolvía en el suelo nevado.

Hacía días que no comía nada, por lo que únicamente vomito sangre.

Ya sin fuerzas, se recostó boca arriba en la fría nieve, que de alguna forma logro calmar un poco el calor abrazador, producto de la adrenalina, que ella tenía.

La joven abrió los ojos y miro el cielo estrellado.

Su piel era igual a la nieve a sus costados, sus ojos eran esmeraldas fundidas que miraban desafiantes, su cabello negro y rizado que le llegaba a las caderas, sus rasgos, hermosos a simple vista, en esos momentos se debatían en una lucha interna y un gran agotamiento físico y mental.

Si se dejaba morir allí sería equivalente a rendirse, ella aun tenía muchos asuntos pendientes que terminar. Sin embargo su muerte también traería paz... Pero no podía rendirse aun.

Pero todo sería tan sencillo... volver a ver a sus padres, a su amado, a sus amigos, a todo aquel que trato de amarla. Pero de solo imaginar la decepción en sus rostros, Alice sentía sus obres verdes inundarse de lagrimas.

Roman y Evangeline la esperaban en el punto de encuentro. Alice era lo más importante del plan.

Tenía, no, aun mas, debía sobrevivir.

Como pudo se levanto y tambaleante camino por la calle principal del pueblo hasta el castillo milenario que se alzaba imponente, dejando detrás de sus pasos un rastro de sangre en la nieve blanca.

Su mano derecha apretaba con fuerza la herida en su vientre, mientras su mano izquierda funcionaba como punto de apoyo ayudándose de una pared. A pesar de su fractura, era lo último que le importaba.

Puntos negros bailaban frente a sus ojos, el dolor la entumecía, la vida se le escapaba. No puedo más...

De a poco las fuerzas la abandonaban, así que Alice se encamino al primer callejón que vislumbro.

Gastando todas sus fuerzas reforzó sus escudos mentales e hizo aparecer una nota, que decía su destino, por si alguien lograba encontrarla antes de que ella abandonara este mundo.

Se recostó contra uno de los muros de ese callejón y luego se abrazo las rodillas, para mantener el calor, aunque eso le produjo un pinchazo de dolor.

"Una noche estrellada. Un hermoso lugar para morir. Una vez me dijiste que la muerte era un fin trágico y un comienzo honorable. Yo te pregunte entonces porque le temías. Me dijiste que eso era porque la muerte era incierta, desconocida, algo que debías evitar, ya que te alejaba de esta realidad que tratas de dominar. Que no querías dejar el trabajo a la mitad. Quizás solo lamente no haber pasado más buenos momentos con ustedes, hermanos míos, juro que seré yo quien los reciba en el otro lado a su debido momento. Sin embargo, es mi hora de ir con los demás. Los amo, hermanos"

Esos fueron sus últimos pensamientos antes de caer en la dulce inconsciencia.

Despertó aun algo confusa, pero al menos se alivio al ver que había sobrevivido la noche. Apenas entreabrió los ojos, acostumbrándose a la luz.

Escuchaba los ecos lejanos de una multitud de voces, todas alborotadas, escandalizadas por algún hecho. Alice decidió poner atención.

Pronto entendió la razón de tanto revuelto. ¿Y cómo no iba a serlo la gran cantidad de sangre que se hallaba en la zona principal de Hogsmeade? No tardaron en darse cuenta de que era un rastro.

-¡Por aquí, sigue por el camino!-Quizás tardaron un poco ya que con la nevada de esa noche la nieve con sangre rápidamente fue cubierta por nieve virgen, pero desde donde se hallaba, Alice veía intacto el rastro que había en el comienzo del callejón. Y las marcas que su mano debió de haber dejado con la tinta escarlata también deberían seguir allí.

Un joven con túnica de mago entro en el callejón, mirando en por detrás de las cajas y la basura. Era joven, quizás tendría unos quince años, un niño, un inocente. Ah, Lorien, envejeces rápido, ¿Qué no tienes esa edad?, se burlo de sí misma, ¿Qué acaso te burlas de mi, sabiendo que mi infancia termino antes de empezar? Se dijo a sí misma. La demencia algo normal, si hubiese estado cuerda hace años se hubiera suicidado. No que no lo haya intentado…

Ella seguía acurrucada, refugiada en por su capa negra, así que se removió un poco para hacerse notar. Por un segundo olvido que estaba seriamente herida y, a causa del movimiento, le dio una fuerte punzada. Maldijo en voz baja, aunque admitía que el dolor físico y mental le traía cierto placer, significaba vida, significaba humanidad, un cosquilleo, un escalofrió, su cuerpo avisando a su cerebro que había un zona dañada, era algo exquisito. Ella era capaz de soportar diez cruciatus sin pronunciar una palabra, solamente saboreando la sensación mientras se retorcía. Llámenlo masoquismo, pero era lo único que la hacía sentir viva de verdad. El sonido trajo la atención de las demás personas que se habían internado a buscarla.

-¡Aquí!-Grito un hombre de mediana edad. Se inclino a su altura, para mirar su rostro.

Alice alzo levemente la barbilla.

El se sorprendió al ver a esa niña. Sus rasgos eran bien formados, desafiantes y la vez dulces y hermosos. Sus ojos de un verde esperanza que atraían como imanes, sin embargo estaban apagados, con el claro brillo de la desesperanza. Sus rizos ónix hacían que la nieve en su cabello resaltara, dándole un aspecto de virgen santificada. Su piel de aspecto suave y cremoso, era exactamente de la misma tonalidad que la nieve a su alrededor. Su expresión de resignación, de aceptación, la inocencia perdida en sus ojos y la pequeña chispa desapercibida, casi invisible, de la locura en su mirada asombro al hombre. Era hermosa, pero en sus facciones te dabas cuenta de que ella aun era una niña. Tenía un magnetismo difícil de ignorar, más allá de su belleza física, lo que atraía era esa aura de poder. Una de las magnificas que el hombre hubiera sentido en su vida.

-Debemos llevarla a San Mungo, esta grave-Dijo una mujer. El hombre asintió embobado, como saliendo de un encantamiento, pero cuando se disponía a llamar a medimagos Alice agarro un pliegue de su capa. Todos los presentes la miraron expectantes. Ella negó suavemente con la cabeza y, con un movimiento de esta, señalo el papel que estaba a su lado.

El hombre observo el papel dudoso, pero luego lo recogió. En él, con una caligrafía aristocrática y perfecta, estaba escrita una sola palabra.

Dumbledore

-¿Dumbledore?-Ella asintió- ¿Qué hacemos Rosmerta?-Pregunto en dirección a una mujer regordeta, pero de aspecto amable.

-Allí la pueden atender más rápido, avisemos a McGonagall. Jimmy búscala-Dijo en dirección a un joven de tez morena, el asintió y se fue corriendo. Se inclino frente a ella- Pomfrey la atenderá bien. ¿Cómo te llamas, cariño?-Esto último muy dulcificado.

-Haven- Mintió en un susurro débil, podía arruinar todo si se daba a conocer su identidad a las personas equivocadas. Era mejor ser cuidadosa.

Sintió como alguien quería forzar sus barreras mentales y penetrar en su mente. Alice, ya sin fuerza alguna, dejando su destino en manos de cualquiera que se apiadara de ella, se desmayo.

-Dumbledore- Dijo Madame Pomfrey atendiendo a esa joven en un estado crítico- Mire esto- Dijo mientras señalaba una mancha negra en su hombro.

Era de noche, el colegio estaba revolucionado luego de la aparición de la chica misteriosa. Gracias a Merlín los estudiantes estaban en sus casas hasta por lo menos dos semanas más, sin embargo el profesorado y demás estaban inquietos ante el suceso. Snape había logrado facilitarle información sobre los mortifagos, al parecer la famosa Haven Lorien había huido, por lo tanto desertado de los mortifagos, lo cual conllevaba a la traición. Dumbledore se acerco a la paciente y apenas identifico la mancha que se movía, sintió un vacio en la boca del estomago.

Una serpiente negra con ojos cerrados se enroscaba en su hombro, parecía dormida. A simple vista parecía un tatuaje mágico que, como si fuese una pintura mágica, tenía "vida" propia y era capaz de moverse por todo su cuerpo. Pero no era un tatuaje.

Era el sello de dos almas unidas.

Miro detenidamente el rostro de la niña por primera vez. Sentía una familiaridad en esa aura mágica, ese sello de magia, esas facciones dulces y a la vez peligrosas le recordaban a alguien, un viejo conocido... De hecho, ahora que la miraba con atención, era muy parecida a...

Palideció al comprender.

No… no ella… no puede ser Alice…

Monstruo, pensó el brujo con frialdad.

Se recompuso mientras contestaba a la enfermera.

-Interesante- Murmuro para que la enfermera le restara importancia-No parece magia negra- Aunque confiara planamente en sus empleados, no podía dejar que se supiera que una niña con una marca de magia negra y peligrosa estaba en el castillo- ¿Cuál es su estado?-Inquirió realmente preocupado.

-Ahora está mejor, no le dejara cicatrices aparte de las que ya tiene- Contesto revisando el pulso de la morena.

-¿Aparte de las que ya tiene?-Dijo el director mirando el collar con un dije en forma de espiral y una péquela joya verde esmeralda en el centro. Estaba en el cuello de la joven con una cadena de plata- ¿A qué se refiere?-Dijo sosteniéndolo un segundo, para luego dejarlo caer.

-Tiene una gran cantidad de cicatrices por todo el cuerpo- Dijo marcando varios puntos de la anatomía de la niña con su dedo índice- Pero las más curiosas son estas- Extendió hacia arriba los antebrazos de la morena. Allí había en cada brazo una cicatriz vertical que iba desde el principio de la muñeca hasta el final del antebrazo, además de cinco cicatrices horizontales de tres centímetros cada una que separaba en espacios iguales a la cicatriz. En ambos brazos tenía esa cicatriz de carácter curioso debido a su prolijidad en los tamaños.

-¿Una maldición?-Pregunto curioso el director.

-No hay rastro de magia en las cicatrices, ni tampoco el residuo mágico tras una maldición oscura. Me atrevería a decir que fueron curadas al método muggle. Debió haber sido hecha con un cuchillo o una daga, pero no es producto de la magia. Además son bastantes profundas, mas de una arteria o un tendón deberían haber sido irremediablemente dañados, pero en cambio por dentro esta todo en orden. No es reciente, como mucho hace ocho años atrás se la habrán hecho- Dijo la mujer pensativa. Dumbledore dio las gracias, algunas indicaciones, se despidió y se fue.

¿Qué te han hecho, niña? ¿Cómo terminaste así? Tu alma es la de un asesino, ¿Como pudieron corromperte?

Pensó en los demás. Ellos no lograrían disimular bien o manejar adecuadamente esta información. Tenía que discutir con la muchacha al respecto.

Una vez en la silla de su despacho dijo una sola cosa antes de ponerse a trabajar.

-¿Qué haces aquí, Alice?

Listo. Aquí esta. Tom, Luthien, como dije, les avise. Ahora pueden matarme a críticas, pero ya saben que eso solo me motivara :3

Ahora, para los que no me conocen, este es mi primer fic, por ende es muy imperfecto, pero espero evolucionar de algún modo con él. Tendrán que tenerme paciencia y no matarme, pero es mi primer bebe, por lo que no lo traten muy mal.

Ahora voy a usar básicamente el punto de vista de Harry, quizás algunas escenas con Alice para que la conozcan mejor, pero el sexto año se desarrollarla bajo su punto de vista (Así es, este es el quinto año por lo que Sirius esta vivito y coleando)

Es un fic algo Dark (¿No, en serio?), por lo que avisare cuando haga una escena muy gore, para que sus frágiles mentes no se corrompan ^^

Otro tema. El nombre. Sé que ese nombre fue usado en un trillón de fanfics, pero la verdad una canción donde ese nombre era mencionado me inspiro la mayoría de la historia, por lo que no pienso cambiarlo. Si les molesta simplemente díganle Haven a mi hija. Por cierto si ven una falta ortográfica avísenme, algunas se me escapan.

Otra cosa, yo no sé cuál es su definición de Mary Sue, pero la mía es un ser todopoderoso, con muchos amigos que le ayudan incluso cuando se da un golpecito, ah, pero ella se hace la fuerte por su pasado tormentoso que supero orgullosamente sin que eso afectase su vida actual, además es capaz de hacer milagros tales como revivir o revivir a todos los demás, viajar en el tiempo a gusto o matar a cien mortifagos sin romperse una uña ¬¬

Mi Alice no la cree para eso. Digamos que es mi primera hija, la amo con toda mi alma, y como a ella la amó tengo que hacerla sufrir hasta que se desmorone.

Veamos cuanto soporta en mi mundo.

Y ya que hablamos de sufrir, voy advirtiendo que soy una sádica pirómana por lo que no se sorprendan mucho.

Por último, ya que deben estar hartos de mi, les digo que mis exámenes se acercan por lo que hay una muy remota posibilidad de que actualice pronto. Un par de reviews me ayudarían mucho, mucho. Solo les pido compresión y paciencia, si alguien quiere ayudarme en esta empresa bienvenido sea, pero les juro por mi hermana del alma Nina que nunca voy abandonar esta historia.

Solo golpéenme cuando eso se me ocurra y por arte de magia la idea desaparecerá. Y quizás pierdan un ojo ^^

El segundo está escrito, solo quiero ver el recibimiento de este. Aquí termina mi testamento.

Con mucho agradecimiento por leer,

Odille Hiderarti

P.D: Odille o Oddy para los amigos ;)