- ¡ME LAS PAGARAS, LO PROMETI LA PRIMERA VEZ QUE ME GOLPEASTE Y AHORA LO VOY A CUMPLIR. TE VOY A ENSEÑAR A RESPETARME GRANGER!
El corazón de Hermione latía velozmente mientras su respiración se volvía entrecortada. Draco pudo ver cómo su pecho elevaba y cedía ante cada inhalación y exhalación.
-¿QUE? ACASO VAS A LASTIMARME JAJAJA - dijo ella en tono irónico tratando de ocultar su nerviosismo.- ACASO… ¿VAS A MATARME?
- Aún no lo decido.- dijo sonriendo. – es por eso, que una impura no debe meterse con un futuro morti...- Draco no termino su frase y de un tirón la arrastró pasando estanterías y mesas mientras que ella forcejeaba y trataba de no gritar de dolor. Se resistía a caminar por donde él la llevaba, pero aquello no servía de nada; Draco era más fuerte y la arrastraba con facilidad. Pasaron unos cuantos estantes de la biblioteca y pararon frente a la Sección Prohibida.
- Ya lo decidí.- dijo Draco serenamente - Mejor espero a salir de Hogwarts para matarte, y créeme será lo mejor que he hecho en mi vida - dijo Draco abriendo la puerta de la sección prohibida. – Por ahora, solo te dejaré aquí. Ya veremos qué explicación darás en la mañana cuando te encuentren…
-DIRE QUE TU ME ENCERRASTE-grito entrecortadamente la castaña sin evitar la desesperación y el llanto de dolor en su voz
-JAJAJA – rio irónicamente Draco- Yo me encargo de que" Casualmente" te encuentre Snape, Y YA VEREMOS A QUIEN LE CREEN.
El rubio lanzó a Hermione adentro de la sección prohibida dejando que cayera sobre el suelo helado donde la única luz que había era la de la luna entrando por las ventanas.
- Buenas noches, Granger.- dijo Draco, pero justo cuando pretendía irse, la gran puerta de la sección prohibida se cerró, dejándolos a ambos adentro.
"Era como si el destino lo hubiera planeado desde siempre."
Los dos miraban la puerta cerrada sin decir nada, incrédulos ante lo que acababa de ocurrir Draco parado frente a la puerta y Hermione todavía en el suelo comenzó a reírse a carcajadas.
– ¡Eres tan estúpido que dejaste que la puerta se cerrara tras de ti! ESO SUPERA TUS ALCANCES MALFOY JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Hermione seguía riéndose sin cansancio, parecía casi no poder respirar. Draco podía sentir la sangre correr, estaba lleno de ira. Estaba siendo humillado nada más y nada menos que por una asquerosa sangre sucia. Nunca había tenido tantas ganas de tomar entre sus manos aquel delicado cuello y aplastarlo, sin dejar absolutamente nada de él.
Hermione no podía respirar. La risa no se lo permitía.
- Siempre te creí capaz de hacer cualquier cosa ¡pero no algo tan estúpido!
La castaña de cabello ondulado y largo se incorporó tranquilizándose. Tenía lágrimas en los ojos y le dolía el estómago de tanto reír. Draco, tan pronto se incorporo Hermione volteó velozmente, la tomo con una mano por el cuello de la blusa y con la otra apretó fuertemente su brazo jalándolo, Hermione no tuvo tiempo de reaccionar
Draco tomo todas las fuerzas y el odio que tenia hacia la castaña y la aventó fuertemente hacia una estantería haciendo que su cabeza pegara duramente contra el apartado.
- ¡MALDITA SEAS GRANGER DE ESTA NO SALES ¡! – grito Draco mas que furioso, Hermione estaba tirada en el helado suelo de la sección prohibida agarrándose la cabeza y tratando de sacar su varita de manera que el Slytherin no se diera cuenta.
Todo esto mientras ninguno de los dos se daba cuenta de lo que en ese momento sucedía; un libro, SI SEÑORES, un libro antiguo, grande y pesado había caído en el momento en que el rubio lanzo a la Gryffindor hacia el estante de la biblioteca, pero no cualquier libro, este extrañamente pasaba las hojas rápidamente como si una fuerte ráfaga de aire lo obligara a hacerlo.
De repente Hermione consiguió sacar su varita y apunto al chico de pálidas y finas facciones con ella.
- TE ATREVES A HACERME ALGO Y YA VERAS MALDITO – respondió confiada la castaña, sabiéndose ser la mejor hechicera de su edad.
Pero al terminar de pronunciar la ultima Palabra un fuerte viento empezó a fluir en la sección prohibida, los libros caían rotundamente producto de este.
-¿QUE RAYOS HICISTE MALFOY? – grito Hermione confundida mientras su cabello volaba.
Draco no respondió estaba tan consternado como ella y había caído por el aire , los dos dirigieron su mirada al libro grueso y de pasta morada con ligeros bordes dorados, fue cuando por fin se dieron cuenta que de ahí venia el viento, era como si el aire saliera de él, pero al mismo tiempo los succionara.
Todo se movían dentro del lugar, las estanterías parecían estar a punto de desplomarse unas sobre otras y las mesas temblaban sonoramente. Lo primero que cruzó por la cabeza de Hermione fue que Peeves pronto aparecería y los acusaría; sin embargo el hecho de que había una ráfaga de viento que intentaba tragarlos o tal vez alejarlos era mucho más preocupante.
Pudieron ver como por fin cedía el viento y las paginas por primera vez empezaban a quedar quietas, por fin pararon pero no en una par de hojas exactamente.
Los dos se levantaron lentamente y caminaron despacio hacia el libro, cuando estuvieron en frente de él, observaron que en donde había parado no eran un par de paginas, sino como un pensadero, podría decirse que un portal, parecía un espejo solo que con sustancias de diferentes colores fluyendo. Cuando bajaron la cabeza para ver lo que era con mas detenimiento una fuerza proveniente de aquel portal los empujo a ambos hacia atrás haciendo que cayeran al suelo de nuevo.
De repente de aquel extraño portal salieron bocanadas de humo blanco, Hermione tenia la boca abierta dé la impresión y Draco trataba de ver atreves del humo.
Pronto tras la gran cantidad de humo salió del libro disparada una silueta que no se alcanzaba a distinguir, solo se veía la sombra, pero se noto perfectamente como bajaba al suelo aun dando la espalda a los dos chicos.
Pronto el humo se desvaneció y Hermione y Draco recobraron sus sentidos, así que poco a poco se pusieron de pie.
Ahora se podía distinguir bien, aunque les seguía dando la espalda se podía notar que era una mujer con un hermoso vestido largo, que arrastraba un poco mas de atrás que de adelante, en color blanco con filos dorados y piedras preciosas en su corsé, además portaba unos guates del mismo color que le llegaban hasta el codo.
Pronto volteo a ver a su derecha dejando ver su perfil al tiempo que recogía con las dos manos su vestido; era una mujer que no pasaba los 30 años de edad ,con una piel verdaderamente blanca y un cabello negro y ligeramente ondulado recogido en media coleta haciendo contraste con su porcelanica piel.
Recorrió su vista por toda la biblioteca y entre sus labios susurro:
- Por fin… después de casi un siglo de estar encerrada en ese libro, casi un siglo sin ver la… luz.
