II

Reacción


— Tsuyu-chaaaan, despierta. — Siente como alguien pica su rostro mientras es cargada hacía algún lugar, y una voz conocida le devuelve la conciencia por la insistencia de llamarla. Rápidamente recuerda el entrenamiento y se incorpora con rapidez, temiendo que quien la está cargando sea Bakugou. Pero para su bien no lo es, sólo es Kirishima que ante la sorpresa la afirma con fuerza antes de que caiga al suelo desde su espalda por el desequilibrio. — Ten cuidado, pudiste tener una fea caída.
— ¿Estás bien? — Pregunta Denki, quien no había visto antes de voltear, mientras continúa picando su rostro. —
— Umm...
— Lo tomaré como un no. Te llevaré a tu habitación, Tsuyu-chan. Te quedaste dormida en el bus. — Afirma Kirishima comenzando a caminar nuevamente, Denki por su parte los acompañaba a su lado mientras hablaba con Kirishima de cosas que a Tsuyu no le importaba demasiado escuchar. Aún se sentía un tanto extraña y el sueño no le había ayudado en nada, sus párpados pesaban como si no hubiese dormido en semanas. —
— ¿Crees que haya sido excesivo?
— Considerando lo orgulloso que es, probablemente no le gustó para nada. ¿Viste la cara que puso cuando lo vimos llegar? Mineta casi se caga del susto. — Comentó riéndose del pobre chico que no se encontraba ahí para defenderse y Tsuyu no estaba de ánimos para eso. Solo quería llegar a su cuarto y dormir lo que quedaba del día. —
— ¿Tú que dices, Tsuyu-chan?
— ¿Sobre qué? — Se hace la desentendida, realmente no quiere tocar el tema. —
— Sobre Bakugou, ¿cómo estuvo el día junto a él? Espero que no te haya hecho pasar un mal rato, no tiene nada de tacto con las chicas. — Afirma Kirishima mientras Denki le da la razón. —
— Creo que solo lo he visto hablar con Ashido y Jirou, y aún así las manda a volar rápido.
— Pues ellas afirman que es un cretino.
— Hey entonces... ¿Tendrá otros intereses? — Cuestiona en tono burlesco, Kirishima se ríe por la suposición, para luego colocar una mueca seria ante algo que jamás se le había pasado por la cabeza. —
— ¡Oye eso tendría mucho sentido!

Dejó de escuchar la conversación que había tomado un rumbo bastante extraño y agradece que se alguna manera no necesite participar en ella. Ciertamente casi ninguna de las chicas de la clase le dirigían la palabra a Bakugou, y cree que ha escuchado más de una vez por parte de Mina que es un sujeto sin nada interesante más que una agresividad constante y que sólo consigue opacar su posible atractivo, confirmado además por Jirou. Sin embargo, hace unas horas atrás pudo ver una faceta diferente de un sujeto que por muy inmaduro que fuese, era alguien de convicciones fuertes y amable a su propio modo. Lo había observado en otras instancias durante las clases o los entrenamientos sacar estas caras cuando nadie más parecía hacerlo, pero jamás había sido dirigido hacia su persona esa amabilidad casi oculta de Bakugou. Fácilmente la pudo haber dejado en el suelo, dejándola con la incógnita de como regularse ante el poder que había intercambiando. Pero no sólo la ayudó guiándola cuando tenía dudas, sino que además había estado pendiente cada vez que sus piernas flaqueaban por la falta de fuerzas. Lo había percibido, era divertido pensar en ese momento que cada vez que se tambaleaba Bakugou estaba a su lado, aún si hubiese estado a metros de distancia inicialmente, casi esperando su permiso para acercarse a ella, aunque nunca hizo ninguna de las dos cosas. Hubieron dos momentos en los que jugó a que perdía el equilibrio sólo para ver si Bakugou se acercaba, su corazón volvió a doler de esa extraña manera ante el recuerdo, irónicamente, de él regañándola en que tenía que tener cuidado si quería ganar en el entrenamiento. Si no hubiese sido por la situación vergonzosa que había pasado minutos antes de terminar el ejercicio, realmente hubiese tenido una buena experiencia a su lado. Tampoco es como si ella no entendiese que a veces esas situaciones se daban sin intenciones, dado que había sido una simple reacción ante la cercanía de su propio cuerpo. Entonces, ¿por qué sentía tanta opresión en el pecho? Tal vez sólo se sentía culpable por haber actuado de tal manera, no había sido una situación cómoda para ninguno de los dos, mas lo único que pudo hacer fue actuar como lo hacía con Mineta cada vez que actuaba como un imbécil, de manera mucho más reactiva, porque él no era Mineta, y definitivamente no era un imbécil. De alguna manera lo que más la confundía era que tampoco pudo describir lo que sucedió con ella en ese momento, lógicamente se sintió algo asqueada y avergonzada por sentirlo, algo, demasiado cerca entre su estómago y su cadera debido a que no se lo había esperado y era la primera vez que estaba en contacto con algo así. Sin embargo, antes de eso hubo un sentimiento o sensación que definitivamente no supo interpretar cuando él se acercó a su rostro la primera vez, que estaba segura que no le había asqueado en absoluto. Podía ser tal vez, que entonces eso sólo indicaba que Bakugou tampoco se había sentido mal cuando estuvo cerca de ella.

El sólo pensamiento agotó toda su tolerancia y recostó su cabeza en el hombro de Kirishima. Un poco excesivamente roja desde el cuello hasta su frente.

- Soy una tonta.
- ¿Eh? ¿Tsuyu-chan, dijiste algo?

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Bakugou sólo necesitaba desahogar su frustración en el gimnasio de la Academia para deshacer el molesto sabor de boca que le había generado la práctica de esa semana. Agradecía en parte que sus ahora "considerados" amigos se hubiesen ido hacia otro lado dejándolo tranquilo cuando lo vieron llegar, ni siquiera Deku le había mencionado una sola palabra sobre el entrenamiento aún cuando en su rostro se mostraban claramente sus verdaderas intenciones. No tenía ganas de hablar con nadie, ni mucho menos sobre la rana de Tsuyu.

¿Cómo podría darle tanta importancia a una chica con la que apenas mantenía una o dos palabras a la semana si tenía suerte? Le molestaba de sobre manera que la situación no saliese de su mente, que se repitiera constantemente su rostro inundado de pánico cuando su maldito cuerpo tuvo la necesidad inconsciente de reaccionar ante su piel, y es que de alguna manera su traje por lo demás se le ajustaba demasiado bien a su cuerpo como para pasarlo por alto, pero no se había imaginado que en esa circunstancia en donde tuvo la genial idea de acercarse a ella pensando que sería lo más práctico, tuviese que reaccionar ante su cuerpo que por lo demás, notó que era verdaderamente tonificado. Bufó con molestia, necesitaba evitar el recuerdo si no quería tener otro problema en el gimnasio, agradecía que estuviese vacío por la hora o no podría aguantar otra humillación el mismo día.

Decir que la situación le había dolido el orgullo era poco, se sentía prácticamente patético y ni siquiera pudo arreglar las cosas con la chica, debido a que se se había dormido durante todo el trayecto y Kirishima con Kaminari se habían encargado de ella posteriormente.

¿Arreglar? Pues seguía pensando que no había sido culpa suya, en parte había sido de ella también por no quedarse quieta mientras se encontraban escondidos. Sin embargo, tampoco podía evitar cuestionar su propia conducta, y es que de alguna forma no sabía que quería conseguir con utilizar el camuflaje en una situación que fácilmente pudieron escapar. Pero cuando se acercó a ella, no pudo evitar pensar que sería interesante ver más de ese rostro. Siguió con la prensa dándole más kilos para las piernas, aquellos pensamientos sólo conseguían molestarlo más de lo que ya estaba.

Definitivamente el sonrojo de esa chica había sido el responsable de todo eso.

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Durante la semana nadie más habló del entrenamiento que para muchos había sido algo refrescante, de alguna manera querían que Aizawa volviese a usar el artefacto que según él, necesitaba un tiempo de carga de dos semanas para ser utilizado de nuevo, debido a su biotecnología un tanto delicada, solo les tocaba esperar con paciencia su turno. Los días habían vuelto a una normalidad casi ideal debido a que Bakugou parecía algo decaído de ánimos y no reaccionaba tanto con las bromas de Kaminari o murmuros de Midoriya, ni siquiera tomaba mucho en consideración a Todoroki cuando lo superaba en pruebas de obstáculos, por lo que muchos de sus compañeros se preguntaron si tal vez estaba enfermo, se habían dirigido hacía él preguntándole si tenía que ver con la experiencia que habían vivido, dado que esa actitud había sido posterior al mismo, mas él solo se reservaba sus respuestas, evitando la mirada con molestia mientras se alejaba, y si insistían era una explosión segura al rostro por lo que nadie mas quiso intentarlo. Tsuyu por su parte se encontraba notoriamente más distraída cuando se trataba de analizar estrategias teóricamente o cuando le preguntaban algo mientras miraba hacia la nada, mas su respuesta siempre era que tenía que ver probablemente con el Switch. Sus amigas lo dejaron pasar dado que era una coherente explicación. Pero ya pasando las dos semanas definitivamente no tenía nada que ver con la maquina de la Academia y ni Bakugou ni Tsuyu se miraban a los ojos cuando se encontraban relativamente cerca. Era evidente que algo había sucedido con ellos durante el cambio de particularidades, pero no sabían como llegar al problema, ambos eran complicados y se escondían en una coraza cuando se trataba de problemas personales. Midoriya por su parte, estaba perdiendo la paciencia con los dos, y los quería demasiado para permitir que se sintieran abrumados por sus propios pensamientos.

Cuando Snipe dio por finalizada las clases de ese día, Izuku miró con determinación tanto a Uraraka como a Yaoyorozu y Kirishima dando inicio a su plan para arreglar sus disputas, terminarían el problema hoy mismo o los amarrarían a una silla para que Shinsou les sacara la verdad. Esperaban no tener que llegar a eso.

— ¡Kacchan! — Lo llamó Izuku, a lo que Bakugou simplemente pasó de largo ignorándolo a consciencia. Si necesitaba que esto resultase, tenía que usar todo lo que tenía, por lo que antes de que saliese del salón lo tomó del hombro para acercarse a su oído. —
— ¿¡Qué te pasa imbécil!?
— ¿Por qué le hiciste eso a Tsuyu -chan?

Le cuestionó en un susurro, Bakugou por su parte quedó en blanco. Lo observaba desconfiado, mas Midoriya jamás desvío la mirada, incluso podría decir que estaba notoriamente molesto. ¿Cómo podría saberlo? Él no estaba ahí. Estaba seguro que hasta Yaoyorozu no estaba al tanto de todo cuando había entrado de golpe. Se iba a dar la vuelta cuando vio la mirada confundida de Asui hacia Deku mientras se dirigía a la salida con rapidez, una imagen rápida pasó a su cabeza de ellos dos hablando con bastante intimidad durante las últimas semanas. No se hubiese atrevido... ¿O sí? Espero a que todos saliesen de del salón para hablar debidamente con él. Cuando ya Satou fue el último en irse. Bakugou se acercó a Izuku con cautela y pausa.

— Que fue lo que te dijo.
— Todo.
— Estás mintiendo.
— Si estuviese mintiendo no te habrías quedado, Kacchan. Tsuyu-chan es mi amiga. ¿De verdad pensaste que ella no hablaría conmigo después de lo que hiciste?
— No tendría por qué. — Respondió con una clara ansiedad en su voz, comenzó a caminar alrededor de Deku tratando de calmarse. De todos quien tendría que enterarse debía ser el maldito nerd. —
— Puede, no sólo porque te conozco desde siempre, sino porque soy su amigo, Kacchan. — Su amigo, lo miró con sorna, mas no se le escapó la palabra que utilizó implícitamente, Deku era hombre, por lo que tendría sentido que Asui fuera hacia él sobre... Estaba jodido. Demasiado jodido, rápidamente el rostro de Bakugou comenzó a temblar en pánico y algo que jamás pensó que sentiría, vergüenza. — Kacchan, necesitó que vengas conmigo.
— Vete a la mierda, puto nerd. — Bramó con molestia, no necesitaba saber nada más, rápidamente se dio la vuelta. —

— ¿Entonces seguirás escapándote? — Cuando Bakugou se dio la vuelta lentamente con una notoria vena en su frente a casi reventar por la ira, supo que había dado en el clavo. —
— ¿¡Quién mierda se está escapando!? — Ya las explosiones salían de sus palmas con ímpetu, era ahora o nunca. Debía ser rápido o estaría jodido si Kacchan lo atrapaba. —
— ¡Tú en este momento!

...

— ¿De verdad?
— ¡Si! Será un lindo espectáculo. — Puntualizó Uraraka mientras le daba unas cuantas mantas a Tsuyu, ella las tomó por inercia. — Kirishima-kun y los demás están haciendo las preparaciones. ¿Por qué no vas a ayudarlo? Yo mientras les seguiré avisando a los que faltan.
— Está bien Ochaco-chan, además jamás he visto una lluvia de asteroides. — Respondió con la antigua emoción que Ochaco recordaba con cariño. Quería ver a su amiga feliz y aunque no confiaba en lo que hizo o haría Bakugou en ese momento, confiaba en Midoriya para llevar a cabo el plan. —

— Iré en unos momentos.

— Está bien. — Respondió mientras se dirigía a la azotea de sus dormitorios. Ochaco mientras tanto la miraba con nostalgia, aún cuando estaba algo herida de que Tsuyu no se lo dijese, tenía que tener una buena razón para ello, mas el que Bakugou estuviese involucrado sólo la hacía pensar en un posible resultado. —
— Espero que te trate bien, Tsuyu-chan.

Tsuyu por su parte estaba emocionada por la noticia que Uraraka le había entregado. Jamás había visto un espectáculo de ese tipo por la constante necesidad que tuvo en la secundaria de estudiar lo suficiente para entrar en Yuuei. Ahora que la semana había sido bastante difícil de sobrellevar, relajarse era lo único que necesitaba. Cuando llegó al último piso de las escaleras pudo ver a Kirishima algo nervioso soportando su peso sobre la puerta y unos gritos provenientes de la misma. Su estómago le decía que tenía que irse de ahí cuando reconoció la voz detrás de ella.

— ¡Ah, Tsuyu-chan! Que bueno que ya llegaste. — Anunció feliz mientras se alejaba de la puerta y los gritos dejaron de escucharse. — Pasa, los demás están esperando.
— Kirishima-kun no se que están planeando, pero yo me vo-¡kero! — Antes de terminar, Kirishima la tomó de la cintura para luego abrir la puerta con rapidez. Lanzándola hacia la azotea. —
— ¡Te adoro Tsuyu! — Posteriormente, cerró la puerta. —
— ¿Kirishima-kun? — Se levantó con molestia al ser arrojada tan bruscamente por parte de su amigo. Como había previsto, al voltearse solo vió a Bakugou, mientras la observaba con tranquilidad. Había sido engañada. —
— No me mires a mi, yo no tuve nada que ver en esto.
— Lo sé. — Luego de eso, por unos segundos ninguno fue capaz de decir nada más. Estaban incómodos, cualquiera que estuviese ahí lo sabría con tan solo verlos. Sin más que aguantar, Bakugou carraspeo y se dirigió al extremo de la azotea para medir la distancia de caída. Ninguno quería estar ahí y sea lo que fuese que había planeado Deku, no le iba a funcionar. Sin embargo, fue la dulce voz de Tsuyu quien detuvo su cometido. — Lo siento.
— ¿Qué? — Se volteó confundido. ¿Por qué se estaba disculpando? —
— Yo... Lo he estado pensando durante todo este tiempo, no fue mi intención actuar de ese modo tan reactivo, no fue correcto. Seguramente Bakugou-kun tampoco tuvo intenciones de que eso sucediera, así que por eso me-
— Yo no me voy a disculpar.
— ¿Eh? — Tsuyu lo miró perpleja, no era su intención molestarlo. — Lo sé. Solo estoy diciendo lo que pienso.
— No, no lo sabes. — Se acercó a ella irritado. Ya estaba harto de esa mierda y ni tenía intenciones de seguir con esa mentira. Tsuyu Asui podía decir lo que quisiese sobre ser honesta, mas no lo conocía a él. Le demostraría lo que era ser verdaderamente directo con sus sentimientos. — Vienes y me sueltas toda esa mierda como si supieras como me siento, ¿tú qué sabes de eso, ah? Te volviste histérica porque te asustaste, no me vengas con mentiras, Tsuyu.
— ¡P-por supuesto que me asusté! — Respondió alterada. — ¿Cómo esperabas que no lo hiciera? Si digo que lo siento es porque es as-
— Pues yo no. — Quedó en frente de ella, acercando su rostro al de ella para obligarla a hacer contacto visual. Bakugou le ganaba por mucho a Tsuyu en altura, por lo que la chica se sentía demasiado menuda en esa situación. Comenzó a desviar la mirada apenada, nuevamente ese golpe en su corazón estaba nublando su juicio. — ¿Ves qué no estas siendo honesta?
— Si lo-
— Mírame. — Ordenó acercándose a su oído, Tsuyu no podía con eso. La situación se había volteado de una forma que ella quedaba vulnerable. Pero no deseaba darle el control, por lo que se armó de valor y le devolvió la mirada con tanta determinación como le fue posible. Se sintió levemente satisfecha cuando vio algo de duda en el semblante de Bakugou. — Yo no te pediré disculpas, Tsuyu.
— ¿Por qué?
— Porque no me arrepiento de como me sentí al respecto. — Un fuerte sonrojo se apoderó en el rostro de Tsuyu por solo recordar ese día, mientras Bakugou se acercaba de alguna manera a su rostro buscando su mirada, odiaba su confianza al decirle todo eso, y más aún que aunque lo evitase alejándose, él se acercaba sin dudarlo. — Y estoy seguro que tú tampoco. Te ví mirándome en más de una ocasión, generabas más explosiones cada vez que me acercaba. — Siguió, hasta que Tsuyu llegó hacía la baranda de la azotea, no tuvo el valor de contradecirlo. Ya no podía escapar de esa mirada, del calor que su cuerpo buscaba con obsesión el suyo propio. Vió los brazos de él quedar a ambos lados para asegurarse que no escapara de lo que planeaba, porque estaba perdiendo demasiado con lo que estaba pensando para permitir que ella huyese. — ¿Estoy equivocado?

Tsuyu se sentía perdida ante esa mirada llena de fuego, que consumía cualquier intento de alejarse de esa prisión que había provocado. Negó con la cabeza, Bakugou la observó victorioso y una sonrisa algo socarrona hizo que perdiese todas las barreras que tal vez, pudiesen quedarle. No podía mentirse a si misma, ni mucho menos a los demás. Si Bakugou le preguntaba tan directamente cómo se había sentido al respecto no podía hacer más que responderle con la misma honestidad. Se miraron por unos segundos, disfrutando del momento que pronto había terminado con toda la incomodidad que habían sentido durante semanas. Bakugou por su parte, no esperó más tiempo del necesario y comenzó a acercarse hacia el rostro de la chica, ella a su vez, se río por la audacia e impaciencia de Bakugou, así que sin pensarlo demasiado, lo besó antes que él.

Fue un gesto casi superficial inicialmente, dado que era la primera vez para ambos en hacer ese tipo de contacto tan íntimo, no sabían como sentirse al respecto ni tampoco si lo estaban haciendo como correspondía, solo sabían que no querían detenerse, la cálida sensación que se liberaba desde su pecho y se extendía hasta sus cuerpos era suficiente para sentirse satisfechos y cómodos. Pero no era suficiente para Bakugou, así que intentó profundizarlo, buscando abrir su boca sin esperar que la pobre chica se acostumbrase y ante la sorpresa saltó, alejándose de él. Cuando se dio cuenta lo que había intentado Bakugou y observó su mirada perpleja, rió.

— ¿¡Qué demonios fue eso!? — Gritó encolerizado mientras Tsuyu se reía con más fuerza. — ¿¡Te estás burlando!?
— ¡No! — Afirmó mientras aún no podía controlarse, por lo que para que Bakugou no pensase lo contrario, le dio un dulce abrazo mientras esperaba que se calmase un poco. Él sólo se lo devolvió con fuerza, y colocó su rostro en frente de su cabeza. Definitivamente Tsuyu era mucho más pequeña que él, y eso de alguna forma le gustaba. — Por favor, avísame la próxima vez.— Bakugou no pudo evitar temblar cuando escuchó la palabra "próxima". Por lo que sin decir nada más, asintió en su cabello. Tsuyu se sentía feliz. Si bien aún estaba en términos muy superficiales, los pasos que habían dado eran suficientes para estar tranquilos. Al menos ahora, sabían que podían acercarse el uno al otro sin temor a ser rechazados. —
— ¿Puede ser ahora?
— No.
— ¿¡Ah!?

O al menos la mayoría del tiempo. Les quedaba un largo camino por aprender sobre su nueva relación y lo que implicaba tener esos sentimientos, que al menos en ese momento, sentían más liviano.

...

— Menos mal pude crear una escalera antes de que Bakugou-san te encontrase en la azotea. Midoriya-kun. — Comentó Yaoyorozu mientras se dirigían hacia los dormitorios luego se ver como había concluido todo el problema que habían tenido sus compañeros. Ninguno se había esperado esa clase de escena, mucho menos viniendo de Bakugou. — ¿Cómo lo trajiste a ese lugar?
— Le dije que sabía lo que había pasado. — Momo lo miró confundida, ni siquiera ella quien los había visto sabía muy bien por qué estaban peleados. —
— ¿Lo sabías? — Cuestionó, a lo que Midoriya se volteó para verla con una mirada seductoramente divertida, como los niños que sabían que habían cometido una travesura. El corazón de Momo golpeó con fuerza. —
— Por supuesto que no.


Katsuyu para el kokoro (L)

Tengo muchas ideas con respecto a esta pareja, son tan contrarios que se complementan de una manera interesante. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfruté escribiéndolo~