"Hace días que no sale de su cuarto," suspiró Ginny, mirando la puerta por la que hacía un par de segundos había desaparecido su hijo menor. Sólo mostraba su cara para las 3 comidas del día, luego se encerraba. Varias veces eran notorios sus ojos rojos e hinchados.
"No quiere decirme qué es lo que pasa, ni James ni Teddy pudieron con él. Eres su padre, trata de averiguar qué sucede…"
A decir verdad Harry tampoco había sido él mismo los últimos días, se sentía incómodo en su propia piel pero lo escondía mucho mejor que su hijo a quien le había afectado bastante más aquél encuentro. Harry había optado por no decir nada, a nadie, ni siquiera a Albus. Pero la indiferencia parecía estar matando al pequeño por dentro y sabía que era momento de enfrentar la situación. Tocó la puerta y no escuchó respuesta.
"Soy yo Al, necesito hablarte," dijo Harry. Los segundos se extendieron infinitos entre duda si volver a tocar o entrar sin permiso hasta recibir una respuesta.
"Entra," dijo el chico. Al abrir la puerta descubrió un Albus sentado en su cama, tieso, sus ojos llorosos. Se lo veía nervioso, demasiado para hablar a su padre. Se veía culpable, como si hubiera hecho algo malo… pero claro, sexo con un familiar no era del todo bueno.
"Al, sé que te sientes mal pero… está bien, lo que pasó no fue tu culpa…" le dijo al niño con tono comprensivo. Albus miró al suelo.
"Papá… nunca debí haber hecho eso… ¿y qué si mamá te deja?" preguntó aterrado ante el prospecto de ser él quien generara la separación de sus padres.
"Mamá nunca sabrá, fue un accidente," trató de clamarlo la duda y los miedos aún se reflejaban en los ojos del niño.
Harry siguió sus instintos y lo rodeó con los brazos, atrayéndolo a su pecho y brindándole su calor por unos momentos.
"Al, te amo, eres mi hijo, deja de preocuparte. No dejaré de quererte por algo así y tu madre tampoco, ni a mi."
Albus miró a los ojos de su padre como tratando de explicar algo en muda desesperación pero las palabras no salían de sus labios, y Harry sentía que las promesas vacías que estaba haciendo, la forma de tratarlo como niño pequeño no ayudaba. Sólo había una opción y no deseaba tomarla, pero decidió que era la mejor, la más lógica. Tomó la mejilla de su hijo y con suavidad depositó un beso en sus labios.
Albus lo miró aún sorprendido pero algo más calmado y volvió a besar a su padre en los labios, separando los labios a penas como permitiendo entrada a la lengua de su padre pero sin hacer ningún intento activo de llevarlo a eso. Por lo cual Harry no podía atribuirle a él la culpa cuando su lengua entró a la boca e su hijo, su sabor familiar y dulce. Aquella cavidad era más pequeña que la boca acostumbrada de su esposa, sus labios más finos, parecidos a los propios y en general todo, incluso la aspereza de la lengua del menor se le hacía salvajemente excitante y nueva. Se alejó un poco.
"Papá…" al fin Albus habló, "yo te… violé, ¿no es así?"
A Harry se le hizo un nudo en la garganta. No podía responder ni sí ni no con sinceridad. No, no lo había querido conscientemente, pero su cuerpo había deseado el contacto y si le preguntaban no podía decir con seguridad si había sido una violación.
"N-no del todo…" trató de explicar la verdad, "no es que deseara tener sexo con mi difunto padre pero no fue malo…"
Albus se veía confundido y preocupado.
"Pero aún así era yo y… no estuvo bien…"
Harry negó.
"No, no estuvo bien, Al, pero no hiciste ningún daño irreparable. Aún eres mi hijo y te quiero como tal, y no menos."
Albus asintió aunque no parecía convencido.
"Quieres que te muestre que no fue tan malo? Mira…" llevó la mano de su hijo a su entrepierna y le mostró que aún seguía sintiéndose excitado ante el recuerdo. Aquella revelación dejó a Albus sin palabras. Aquella forma de actuar de su padre era muy extraña, le gustaba y la odiaba al mismo tiempo. Papá no era así, pero el papá que conocía del estudio sí lo era, y aún peor. Por ahora los había mantenido separados, como dos entes totalmente distintos en el mismo cuerpo, ahora el límite se volvía borroso.
"¿Podemos volver a hacerlo?" Al no había querido decir aquellas palabras en voz alta pero lo hizo de todas maneras.
"No lo creo, pequeño," dijo Harry con suavidad, tratando de capturar su mirada que de a poco bajaba en una mezcla de desilusión y vergüenza.
"Está bien… te amo papi…" lo abrazó y Harry devolvió el abrazo.
"Bien, iré a ver cómo va la cena," se excusó el mayor.
Harry se separó de él con la sensación de haber logrado algo pero durante la comida Albus aún parecía distante, sus ojos como muertos. Parecían haber perdido la alegría, todo su cuerpo se movía de forma mecánica metiendo comida en su boca.
Ese recuerdo fue el que no permitió que Harry conciliara el sueño. Ginny lo había notado mejor, pero qué sabía ella. Harry entendía mejor al niño, Albus se parecía mucho a él. Incluso sus hermanos habían estado del lado de su madre aunque él sabía la verdad.
Salió de su cama en mitad de la noche, directo al cuarto de su hijo. Lo despertó con un beso y empezó a desvestirlo, acariciando su miembro. Y mientras su lengua empezaba a trabajar, mientras tomaba a su hijo en su boca pensaba que estaba haciendo lo correcto, que a veces se requerían acciones incorrectas para arreglar algunas situaciones. Que a veces ser buen padre requería ser mal esposo.
Su boca, con su barba algo crecida rasparon un poco la suave piel del ya adolescente mientras sus besos quemaban su camino hacia abajo.
Claro que estaba bien, no podía estar mal.
Soltó un gemido fuerte al penetrarlo, su hijo se sentía muy ajustado. Claro, nunca nadie le había hecho algo así, pero acababa de prepararlo bien.
"P-papá…" gimió débilmente el menor, adolorido. Harry usó su varita para mitigar el dolor, sabía hacer esas cosas, era un señor auror.
Y en el fondo de su mente sabía que era como ese hechizo, que no curaba las heridas, sólo el dolor. Pero iba a arreglarlo, iba a mostrarle a su hijo cuánto lo amaba las veces que fuera necesario, porque era totalmente necesario.
Eso se repetía una y otra vez en su cabeza, las excusas una más patéticas que la otra para justificar lo que estaba haciendo y que en el fondo sabía no estaba bien. Él no quería ver lo horrible de sus acciones, como robaba la inocencia de su pequeño y generaba daños irreparables más allá de la piel que había rasgado aunque sólo un poco.
Ni siquiera el clímax de su hijo que se sentía en el cielo por ese instante el fuerte gemido de placer, nada de eso lo convertiría en un buen padre.
Fin~
Estoy planeando varios one-shots y dándole vueltas en mi cabeza a las parejas sugeridas, tratando de ejecutarlas bien, no crean que no. Pero soy un poco especial con respecto a esas cosas, hasta que no me satisface la idea no empiezo a escribir.
Gracias por leerme!
