Hola a todos! Aquí vuelvo de nuevo con esta segunda parte.

Para los que lean el Fic hay que decirles que sí, a parte de tomar prestados sin ánimo de lucro los personajes de Rurouni Kenshin que son propiedad de Watsuki-sensei, en este capítulo verán guiños a la pelí de Piratas del Caribe que muy a mi pesar tampoco es mío sino de la productora Walt Disney y de su magnífico autor.

Y ¿por qué hago este guiño? Pues sinceramente porque una persona a la que quiero y aprecio mucho, mi"tata" Kaoru Oro Himura, me lo había pedido y no le puedo negar absolutamente nada ;-P.´

Pues después de toda esta parrafada os dejo con el capítulo.

Capítulo 2º

LLEGADAS INESPERADAS

Dos semanas después de que la japonesa zarpaba hacia el "Pacífico Inglés", en Dolphin´s Port la mañana transcurría para los lugareños como un día normal. Las calles eran transitadas por mujeres y hombres que hacían sus compras, los niños jugaban con su aros mientras otros se dedicaban a molestar a los mercaderes de la plaza.

En el embarcadero se podía ver al nuevo navío que había acabado de llegar desde Inglaterra. A parte de la tripulación y el capitán, los escasos ocupantes del barco eran en su mayoría mercaderes, que traían nuevas telas para finos vestidos y pólvora para las armas. Pero había un pasajero especial que miraba algo confuso el muelle, era un niño de pelo blanco y ojos de un azul casi cristalino que reflejaban una profunda tristeza.

- ¡Ey! Muchacho – le llamó el Capitán - Sabes dónde tienes que ir¿no? – El albino sólo asintió.- Pues entonces ponte en marcha cuanto antes. Te voy a ser sincero, no me gustas nada, eres extraño. Pero tu actitud de no hablar nada y acatar órdenes me ha servido de mucho en el viaje, sobre todo, cuando te dedicaste a cuidar de algunos de mis hombres en esa "rara" enfermedad que tuvieron, por lo que quiero que llegues bien a la casa donde te esperan. Buena suerte y hasta la vista pequeño.

Tras alzar la mano a forma de despedida se dio media vuelta recogiendo su gran zurrón, y con la última carta de sus padres entre sus manos, se marchó en busca de la casa del gobernador inglés.

Al mismo tiempo en la Herrería Fire, el propietario, Aoshi Shinomori, terminaba de almacenar todos los nuevos cargamentos de materiales. Desde la muerte de su "maestro" el Señor Funny, tenía que cerrar una vez al mes por la mañana para poder hacer recuento del inventario y planificarse los pedidos. No es que el antiguo herrero hiciera mucho en su vida a parte de beber, pero al menos, cuando llegaba la nueva mercancía se mantenía lo suficientemente sobrio para anotar las fechas de entrega de los encargos mientras el joven pelinegro colocaba lo demás.

- Buff... ya está todo... Hagamos el último recuento: aluminio, bronce, madera, sombrero de Himura, nuevo yunque... ¿eh¡Sombrero de Himura¡Kenshin! – Empieza a mirar a su alrededor.

- El mismo que viste y calza – Sale de detrás del yunque - ¿Qué tal, hombre de hielo?

- Sorprendido... y alegre de verte, aún, vivo.

- ¡Oh! Gracias por la consideración – Sonríe – Por lo que veo, ahora eres el grandioso herrero de Dolphin´s Port.

- El Señor Funny murió hace unos meses tras un gran festín de ron.

- Una buena muerte sin duda. El hombre sabía apreciar el buen licor.

- Y también las botellas vacías... si mal no recuerdo, todavía te debe dolor cierto chichón en tu cabeza como recuerdo de tu última visita – comenta divertido.

- Eres igualito a Hiko. Os encanta recordarme ciertos momentos en los que bajo la guardia. – Ríe a carcajadas.

- He fallado en mi pronóstico.. pensé que me compararías con el Cabeza de Pollo

- ¿Con Sanosuke¿Estás loco? Sanosuke nunca me pilla en los momentos de relax. Ya que cuando estamos juntos o bien estamos peleando contra otros o cuando estamos de juerga, soy yo el que me tengo que mantener con todos los sentidos posibles para sacarle de la taberna... por no decir otros sitios - Sonríe con picardía.

- No quiero ni pensar en ello, necesitáis asentar esas cabezas de gansos

- ¡Bah! Tan soso y frío como siempre

- Ahora dime la verdad¿Qué haces aquí Himura? Si el Comodoro Saito te atrapa, ni la horca te salvará de tener una muerte rápida. No le gustó nada que asaltaras y hundieras la nueva nave que se le iba a entregar a su cargo.

- ¿Hice tal cosa? Porque si hubiera hecho tal hecho, hubiera tenido que pedir una sutil excusa. Mas aun habiendo sabido que no aceptaría tal acto, habría hecho exactamente lo que hice...

- Capitán Battousai Himura, conmigo no hace falta tus malabarismos con las palabras. Derribaste el barco porque te encanta molestar a Saito y sinceramente, eso está muy mal, pero...

El joven herrero no pudo terminar porque la puerta de su establecimiento se abrió sorpresivamente. Conteniendo el aliento y pensando rápidamente cómo salvar a su amigo pirata de los soldados de la Marina, cogió una espada para defenderle hasta que pudiera escapar por la puerta de atrás.

Por su parte Battousai había desenvainado su katana mientras su cabeza maquinaba dos planes: el primero hacer creer al que quisiera atraparle que había obligado a Aoshi a realizarle una nueva espada bajo "amenaza" y el segundo cómo escapar del lugar.

Pero lo que ambos no esperaban fue lo que vieron.

Delante de ellos un niño, con el color como la nieve en su pelo, cerraba pasivamente la puerta del establecimiento. Con una gran serenidad de acercó hasta ellos y se posicionó justo delante de las afiladas puntas de sus espadas.

Tras un breve rato en silencio por parte de los tres, el pequeño les sonrió y levantó la mano a modo de saludo.

- Vaya hay que reconocer que esto no se ve todos los días... – murmuró el aventurero pelirrojo y envainó su arma.

- Ho..hola... ¿Te puedo ayudar en algo? Soy el propietario del lugar – dijo algo desconcertado Aoshi, cosa bastante rara en él.

- Pues yo creo Shinomori, que lo primero que debes hacer es bajar tu espada. Así le ayudarías en algo... como por ejemplo, no tener heridas. ¿Verdad, hijo? – El niño sólo sonrió más ampliamente ante el comentario algo mordaz y socarrón.

- Muy gracioso Kenshin... – Al instante dejó apoyada en la pared el arma, para luego volver a mirar al pequeño albino.- ¿Y bien? – El chico le dio un papel donde ponía unas señas, mientras que se señalaba a sí mismo y luego a éstas.

- ¿Dónde quiere ir? – Preguntó curioso el pirata al ver la cara extrañada del otro.

- A... a la Casa de Misao o... mejor dicho a la Casa del Sr. Confused.

- ¿No me digas que él es hijo de ese hombre y primo de tu "princesa"? o peor aún ¿No será hijo de Misao?

- ¿Pero qué dices¡Misao aún no ha sido madre! Y no sé si te das cuenta de un "gran" detalle, él es demasiado mayor para que ella lo hubiera podido tener.

- ¡Uy! estamos picados¿eh? – Se aproxima al niño y señala al herrero con su dedo pulgar mientras le susurra – Está algo enfadado porque tiene demasiado trabajo y no puede ver a su mujer. – Le decía mientras sonreía burlonamente y se balanceaba sobre sí mismo.

El chico no pudo aguantar más y comenzó a reír a carcajada limpia como no hacía en mucho tiempo. Ya que por fin, encontraba alguien más raro que él.

- Me llamo Sørensen, Kristian Sørensen, y mis padres me han enviado aquí a pasar un tiempo en la casa del Sr. Confused, amigo de mi abuelo. – Se quedó callado un momento al sentir como su voz había cambiado a una más ronca tras haber dejado de hablar desde que salió de su casa. – Estoy algo cansado del viaje en barco desde Inglaterra... y me gustaría, si no es mucha molestia, que me dijeran donde queda la dirección. No tengo mucho ánimo para buscarla yo solo.

- Él es Aoshi Shinomori y yo soy el Capitán Battousai Himura, aunque me puedes llamar Kenshin. Te vamos a llevar hasta allí, pero antes debes prometernos que no dirás a alguien que me has visto y mucho menos que estaba hablando con este flojo. – Señaló con la cabeza al ojiazul.

- Ah... Bien, no hay problema. – Aunque se quedó algo extrañado ante tal petición, él sólo veía a dos amigos hablando animadamente.

- Un momento ¿Cómo que vamos! Si te pillan...

- Vamos, vamos... Soy todo un "caballero", no pensarás que sólo vengo para hacerte un encargo y no tener la más mínima consideración de ver a tu hermosa mujer¿no?

- Está bien. Cuanto antes nos vayamos, antes llegaremos.

Tras la última frase del herrero, el pelirrojo recogió su sombrero y se acomodó mejor su chaqueta, mientras salía por la puerta de atrás a paso liguero y bailarín. Los otros dos le siguen atónitos. Uno, porque nunca había visto a nadie caminar de esa manera y, el otro, porque de nuevo veía que su amigo: o bien no le temía a la muerte o estaba realmente loco.

Después de "andar", si se puede llamar así a: dar dos pasos y esconderse tras los barriles de cerveza de la taberna, meterse en los oscuras entradas de las casas e ir de cuclillas detrás de algunas tapias, la señorial casa se presentó a la vista de todos.

Aoshi se encaminó primero, junto con Kristian, para llamar a la puerta. Tras llamar en ella, una sirvienta les dejó pasar y luego se marchó a buscar a la Señorita Makimachi Confused. Con rapidez, el alto joven abrió la puerta al pirata que pasó corriendo, mientras agitaba los brazos como si fuera a volar, para meterse debajo de las escaleras.

- ¡Aoshi-sama¡Qué sorpresa! No te esperaba hasta mañana – Bajó trotando por las escaleras para llegar hasta su amado y fundirse en un beso.

- Ese si que es un buen recibimiento, mi querida Misao. – Ella le sonríe con dulzura y luego sus ojos se posan sobre el albino sin entender la situación. – Cariño, él es el jovencito Kristian Sørensen y...

- ¡Sørensen¿Eres el nieto del amigo nórdico de mi tío? – Dice entusiasmada.

- Sí... supongo que sí. He venido aquí porque mis padres me han mandado estar bajo la tutela del gobernador hasta que venga a buscarme mi tía Kaoru...

- A decir la verdad... mi tío no se encuentra. Hace una semana navegó hacia Inglaterra para el nombramiento de un nuevo sir, Sir Thomas Stamford. No volverá hasta dentro de unos meses...

No pudo terminar de hablar porque sobre los labios de ella se posó un clavel blanco. Se giró y vio unos brillantes ojos de color ámbar junto con una sonrisa picara enmarcada, perfectamente, en las facciones de cierto pirata que conocía.

- Vaya, hoy no dejas de sorprenderme amor – Le mira de reojo.- Traes un niño guapísimo y, además, a un fugitivo, que encima intenta sobornar mi silencio con una flor robada del tiesto que hay debajo de las escaleras de mi casa.

- Querida... ser un Don Juan, no implica tener que gastarte dinero en flores cuando las puedes "recolectar". – La pelinegra no pudo contener la risa junto con su pareja mientras pensaban que algunas personas nunca cambiarían.

- Mejor pasemos al comedor, caballeros. Allí hablaremos un rato y nadie nos molestará, ya que todos andan preparando la comida.

Les condujo a una habitación de paredes blancas, vestidas de algunos cuadros con marcos de oro. Había también una grandiosa chimenea encendida que daba un calor acogedor al sitio. Sobre ella, se situaba un gran escudo que era atravesado en el reverso por dos espadas que habían sido atornilladas a éste, de forma imperceptible al ojo, para que no se pudieran caer y provocar algún daño a alguien.

Kristian también pudo maravillarse al ver el conjunto de una gran mesa de madera fina y rodeada por numerosas sillas tapizadas. Luego levantó su mirada y vio que la sala estaba iluminada por una majestuosa lámpara de oro que tenía varias velas blancas asentadas en sus diversos brazos.

La joven de ojos verdes les indicó a todos que se sentaran, y tras un periodo pequeño de silencio se reanudó la conversación.

- Bueno antes de ser interrumpida por el presente – indicó a Kenshin con la cabeza- Mi tío tardará en volver. Supongo que esa carta que llevas en tu regazo con tanto recelo es para él¿Verdad?

- Sí, así es. Mi madre me dijo que no me separara de ella hasta entregársela.

- Uhmm, si quieres yo puedo leerla por él ahora... ¿Te parece bien?

- Eh... esto... bueno... ¡vale! – Terminó algo más convencido y le dio la carta mientras un gran nerviosismo le recorría.

La joven leyó la carta intentando disimular su desconcierto ya que en la carta, los padres del crío decían que le enviaban a que aprendiera bien el trabajo burocrático y administrativo que tiene un gobernador, para el día de mañana ocupar el puesto que le corresponde. A parte de disculparse en cada párrafo por no poder avisar antes de la llegada del muchacho. Para terminar, en las últimas frases se rogaba que sólo el muchacho fuera confiado a una mujer llamada Kamiya, Kaoru Kamiya.

Battousai miraba atento a todas las reacciones de la joven mientras leía, había algo extraño en todo eso y él lo presentía. Además, el niño era muy peculiar, ya no sólo por su aspecto físico sino también por la serenidad y viveza de su mirada con un gran toque de tristeza y nostalgia.

Sí, todo ello le había impulsado llegar a ver este momento. En otras circunstancias habría hablando con el "cubito de hielo" sobre su pedido de una gran plancha de hierro para la parte inferior de la proa, haber acordado un día para recogerlo y largarse aIsla Perdificóna disfrutar de los placeres que alguna mujer le proporcionara después de haber bebido bastante ron.

Mientras pensaba en eso, miró de reojo al pequeño que era animado por el Aoshi. El pirata sonrió para sí mismo, Shinomori sería un gran padre. Pero no pudo ir más allá en sus pensamientos ya que la voz deMisao lo sacó de su mundo.

- Bienvenido a Dolphin´s Port oficialmente – sonrió maternalmente a Kristian.- Yo me haré cargo de ti hasta que la señorita Ka...

- Kamiya – se apresuró a decir el niño, mostrando en sus ojos una gran felicidad al pronunciar ese apellido.

Sí, hasta que venga a por ti. Mientras estarás en esta casa conmigo, y nos divertiremos haciendo muchas cosas. ¿Te parece?

Claro – Se sonrojó tímidamente.

Bien. Pues antes de nada, te llevaré a tu habitación para que te des un baño relajante de tu agotador viaje y duermas un poco, tienes los ojos cansados. – Le dio la mano y tras decir ambos un hasta luego a los caballeros se perdieron escaleras arriba.

¿En qué piensas Himura? – El pirata se levantó y cogió la carta.- Desde que se ha pronunciado ese apellido no has dejado de devorar el papel.

¿Sabes? El mundo parece muy grande, pero es muy pequeño. Y si no estoy equivocado, voy a encontrarme con una persona de mi pasado... aunque ahora por fin confirmaré su verdadera identidad.

¿La Señorita Kamiya?

Sí, ella misma – Afirmaba con una media sonrisa, dejando ver su perfecta dentadura y un pícaro brillo en sus ojos ambarinos.

Notas de la Autora: Bueno ante todo daros las gracias a todos los que os habeís dedicado a leer la historia dejando o no reviews, con que ustedes pasen un rato agradable me vale.

Sir Thomas Stamford: Exisitó en realidad. Nació en Jamaica en 1781. Fue secretario general de la Compañía de las Indias Orientales. Impulsó la conquista de Java (1811) y Singapur (1819). Muriócerca de Londres en 1826.

El mentarle en la historia es paraubicar mejor el periódo al que corresponde la historia, y será de referencia para aclarar las descripciones de la época tales como: la forma de vestir, las actitudes de las personas y las clases sociales.

Por otro parte en mi historia Japón viven un periodo de paz con un Emperador (Yahico Kamiya) y no se ha pasado ni por el Shongunato, ni por los disturbios de la "nueva era", la Era Meiji. Pero más adelante en la historia, se contará la ficticia situación del país.

Les comento que tardaré un poco en actualizar las dos historias ya que ando bastante liada, pero prometo seguir con ellas si les gustan.

Ahora paso a contestar los reviews:

CiNtHiA:Gracias por tu review espero que esta parte también te guste. Y muchas gracias también por tus ánimos. Hasta pronto guapa!

Kaoru Oro Himura: Pues aquí estoy, cumpliendo los deseos de mi señora ;-P Espero no haber defraudado con la mezcla explosiva que querías un KenJack... es complicado intentar mezclar las dos personalidad juas... veremos cómo se me da, pero por verte una sonrisa me vale. Y sí, es la idea del fic que te gusto cuando te la presenté para hacerla en el apartado de pelis para piratas, pero eha qué narices me he decidido darte a un bombón de la mezcla explosiva de esos dos hombretones jiijiji Ciaoo preciosidad y RECUPERATÉÉÉ!

Ane Himura: ¡Hola tesoro! Pues sí, tenemos a una Kao ebria pero como ves el señorito Himura no se queda atrás con su buena vida de pirata jajaja. Imagínate que mezcla explosiva para hacer de "tutores" del pobre Kristian jajaja. Cuidaté mucho guapetona ciaooooooooo!