Destino.

Sumary: La esposa de Ren Tao ha sido asesinada, él, en busca de venganza, va tras su asesino pero casualmente en un viaje conoce a una chica idéntica a su mujer. Y para más señas esa chica está comprometida con el asesino de su esposa. El destino ya dispuso sus caminos, ¿La venganza es más fuerte que el corazón? Tamao x Ren.


Capitulo 2: A escondidas.

-Sigo esperando esa explicación-dijo Ren con los brazos cruzados mirando fuertemente a los presentes.

-Ren…-dijo Lyserg en tono conciliador pero el peliviolaceo le mandó una mirada envenenada.

-¿Qué haces tú aquí, Lyserg?-le preguntó.

-Tal vez nunca te presenté a mi prometida, Pilika Usui-Jun miró a la peliazul enarcando una ceja.

-Creí que tenías un romance con tu secretaria, Jeanne-dijo maliciosamente, Pilika frunció el ceño mirando a su prometido que se había puesto pálido.

-Claro que no, Jun-dijo nerviosamente, se aclaró la garganta y volvió a ponerse serio-no estamos hablando de eso.

-No-concedió Ren-estamos hablando del hecho de que la protegida de los Asakura es la réplica exacta de mi esposa.

-Ellas no están emparentadas-dijo Anna-por lo que hemos averiguado, la madre de Tamao solo tuvo una hija, no hay ningún archivo de un embarazo de gemelas ni un bebé desaparecido.

-Algo escondido debe haber, son como dos gotas de agua-dijo Jun pensativa-es imposible que dos personas se parezcan tanto y no estén emparentadas.

-Bueno, no es como si pudiéramos preguntarle a los padres de Tamao, murieron hace años-los hermanos Tao ya sabían eso. Yoh los miró seriamente-les pediré encarecidamente que no estén perturbando a Tamao con esto del parecido a Chloe, ellas no son la misma persona, recuérdenlo-Ren frunció fuertemente el ceño.

-Bien pero igual nos quedaremos aquí-Anna suspiró y se adelantó a su esposo.

-Bien pero ya saben las reglas, Tamao es la futura esposa de Hao, Ren, mantén tus distancias-le dijo directamente, el peliviolaceo no se dio por aludido y siguió mirando al frente-Ren, esto no es una petición, es una orden, mantente lejos de ella-Ren la miró fijamente pero Anna no se dejó vencer por su mirada, al final el hombre solo asintió secamente-perfecto, síganme, les mostraré sus habitaciones-los dos hermanos la siguieron.

-Eso fue tenso-dijo Horo que no había intervenido antes.

-Ren no se rendirá tan fácil-dijo Lyserg con el rostro preocupado-tendremos que estar muy vigilantes.

-Mi cuarto está en el mismo pasillo que el de Tamao, me mantendré atenta por las dudas-dijo Pilika, Yoh miró a los tres agradecido.

-Gracias por ayudarme-les dijo-pero también tenemos que mantenernos atentos a Ren, si él investiga acerca de Tamao podría hacerle mucho daño diciendo la verdad.

-No dejaremos que llegue a tanto, Yoh-le aseguró el peliazul-nosotros estaremos aquí para protegerla-los otros dos asintieron.


-Te extrañé-dijo Tamao mientras ella y Hao estaban en la cocina, ambos iban a preparar la cena.

-Yo también-le respondió él con una sonrisa tranquila, acarició su mejilla provocando que ella enrojeciera y la acercó para besarla, Tamao se derritió en su caricia y envolvió sus brazos suavemente sobre su cuello. Hao amaba a Tamao desde casi el día en que ella llegó a la casa, sucia, llena de hollín y con la tristeza grabada a fuego en sus ojos. Su madre les había anunciado que ella sería su protegida desde ahora y tanto Yoh como él se encargaron de hacer que se sintiera bienvenida en cada momento pero eso se fue convirtiendo en algo más, mientras Yoh iba siendo preparado para su próximo matrimonio y sus deberes como jefe de la familia; Hao se había concentrado en Tamao, ambos se habían vuelto algo simbióticos así que el amor llegó naturalmente, ahora todo se veía amenazado por culpa de Ren Tao. Hao había vuelto a pensar en ese problema y se separó de la pelirosa, ella no lo había notado y le sonreía con normalidad.

-Ven, preparemos la cena-le dijo ella con tranquilidad, conversaron acerca de sus respectivos viajes mientras cocinaban, Hao notó que Tamao parecía omitir algunas cosas pero no preguntó, esos viajes a Seúl siempre hacían que la pelirosa se pusiera triste. Ella iba cada año una semana por el aniversario de la muerte de sus padres, Tamao no había hablado con nadie de lo que había sucedido ese fatídico día, ni siquiera con Hao hablaba de eso y él obviamente no la presionaba, no quería que ella sufriera-Bueno, la cena ya está casi lista ¿Puedes avisar a los demás?-Hao asintió sacándose el mandil.

-Tamao-llamó antes de salir, ella se giró a mirarlo-¿Podrías, por favor, no acercarte a Ren Tao?-ella lo miró sorprendida-sé lo que te digo, no es una buena persona.

-Bi-bien-tartamudeó ella confundida, Hao le sonrió y salió del lugar. Tamao se preguntaba que le pasaría a su familia, el Ren que ella había conocido en su viaje a Seúl era una persona genial, seria, tranquila, sarcástica y bromista, a ella le había caído muy bien.

-Parece que nos han prohibido lo mismo-Tamao saltó al escuchar la voz tras su suyo y estuvo a punto de botar el cucharón que tenía en la mano.

-¡Dios, Ren! ¿Quieres matarme? Es la segunda vez que haces esto-el peliviolaceo se rio en voz baja mientras ella tranquilizaba su corazón.

-Tú eres la distraída que no me escuchó entrar por la otra puerta-ella le lanzó una mirada divertida.

-Sí, Ren, todo es mi culpa-dijo con ironía y él le sonrió.

-¿Cocinabas?

-Ya acabé, Hao ha ido a avisarle a los demás-se quedó callada y recordó la advertencia del castaño-¿Por qué nos han prohibido hablarnos?-Ren endureció su gesto.

-Nuestra familia tiene problemas-comentó escuetamente y ella comprendió que no diría más.

-Entonces seremos amigos en secreto-él la miró sorprendida-a mi me caíste bien ¿yo a ti no?

-Claro-respondió él y ella sonrió abiertamente.

-Bien, está decidido-ella le extendió el dedo meñique, Ren se sintió como niño pequeño cuando lo entrecruzaron-seremos amigos en secreto.

-Lo seremos-le contestó, su tensión se había relajado y le sonreía tranquilamente.-será mejor que me vaya antes de que me vean, te veré luego-ella asintió y él salió por la puerta del jardín.


-Actúa con normalidad, Yoh-le dijo Anna cuando se sentaron a la mesa pero él no podía evitar ese instinto fraternal para proteger a su hermana, estaba seguro que la presencia de Ren traería grandes consecuencias a esta familia.

-Ren no dirá nada-le susurró Lyserg, el castaño solo asintió. Ren y Jun aparecieron en el comedor y se sentaron en silencio; Tamao y Hao aparecieron al poco rato, se sentía la tensión en la mesa mientras una sirvienta iba sirviendo la comida, Jun no podía apartar la mirada de la pelirosa maravillada por su parecido con Chloe, Tamao podía sentir la mirada de la peliverde y se sentía incómoda, compartió una muy fugaz mirada con Ren luego comió con toda propiedad y elegancia sorprendiendo al peliviolaceo, se veía diferente a la chica sencilla que conoció en Seúl, ahora que lo notaba estaba muy elegante al igual que todos en la casa. Todos cenaron en silencio, Tamao acabó y se quedó sentada tranquilamente, Hao acabó rápidamente y sonrió.

-Tamao-dijo el castaño, ella le sonrió.

-Por supuesto, Hao-respondió a la pregunta no formulada, ambos se disculparon y se fueron. Ren la siguió disimuladamente con la mirada, Pilika lo notó y entrecerró ligeramente los ojos pero no dijo nada, esa noche dormiría ligeramente para escuchar cualquier cosa. Al poco rato escucharon una melodía de piano, Anna sonrió levemente e Yoh suspiró más calmado, ambos se levantaron, los Usui y Lyserg también se levantaron.

-Tal vez quieran ver esto-dijo el peliverde, los hermanos se levantaron intrigados y los siguieron, todos habían entrado en cuarto pintado exclusivamente de blanco, el lugar estaba vacío a excepción por el gran piano de cola que había exactamente en el medio del lugar, una hermosa voz empezó a cantar y Ren se quedó con la boca abierta el ver que era Tamao la que cantaba. Su voz era increíblemente dulce y suave al cantar, Hao mantenía sus ojos cerrados mientras tocaba el piano, Pilika se había apoyado en el hombro de Lyserg que envolvió un brazo en su cintura; Horo se apoyó tranquilamente en la pared sintiéndose súbitamente pasivo; Yoh se relajó del todo mientras tomaba la mano de Anna y ella le sonrió levemente. Jun miró a su hermano que no quitaba la vista encima de la pelirosa, de aquí no saldría nada bueno.

Todos escucharon la melodía en silencio, Tamao tenía su mirada exclusivamente en Hao y le sonreía como dedicándole la canción, Ren nunca había escuchado una versión más hermosa de la canción "Come Home" de One Republic, sin embargo le incomodaba esa mirada de adoración que ella tenía, parecía que era Chloe la que lo hacía y eso le causaba un sabor amargo en el estómago. Cuando la melodía terminó los demás se acercaron a ellos, Jun puso su mano sobre el brazo de su hermano y le señaló con la cabeza la terraza al final del pasillo, el peliviolaceo la siguió, Jun cerró la puerta tras ellos y se quedó un momento en silencio.

-No creo que debamos hacer esto-dijo en un murmullo, Ren la miró sorprendido.

-¿Te estás echando para atrás?

-No se trata de eso, Ren-dijo su hermana con calma.

-¿Es acaso el parecido? Ella no es Chloe, lo sabes.

-¿Lo sabes tú?-su pregunta lo descolocó-he visto como la miras, como te desagradó su mirada hacia Hao, pensabas en Chloe ¿no?-su hermano se quedó en silencio-no saldrá nada bueno de esto, Ren, vámonos ahora que podemos.

-No me voy a ir sin mi venganza-replicó su hermano molesto-no me importa si me tengo que llevar por delante esa mujer, no importa lo mucho que se parezcan, todos los Asakura pagarán por lo que nos hicieron, todos-su hermana lo miró fijamente unos segundos luego suspiró.

-Siempre has tardado en darte cuentas de las cosas, Ren…-negó suavemente con la cabeza-solo espero que no te equivoques.-se fue de ahí dejándolo molesto y frustrado.


Tamao no podía dormir, se puso una bata sobre el pijama y salió al jardín, la noche estaba fresca pero hacía el suficiente calor como para que no hiciera frío. Se sentó en la hamaca y se meció suavemente, se preguntó a cuál era la razón de su insomnio, cuando recién llegó a esta casa no pudo dormir, se pasaba las noches alertas y en la mañana dormía, fue gracias a Hao que empezó a dormir de noche, él se quedaba a su lado velando su sueño, tomando su mano, haciéndola sentir segura.

-¿Sin sueño?-ella le sonrió a Ren que se sentó a su lado.

-No sé realmente por qué-contestó encogiéndose de hombros.

-Yo tampoco puedo dormir-dijo él mirando el cielo-desde que… mi esposa no está no puedo dormir por las noches-Tamao se quedó callada.

-¿Sabes? Cuando mis padres murieron y yo tuve que venir aquí tampoco podía dormir, tenía miedo a la noche y solía estar atenta para luego dormir apenas salía la luz del sol-contó ella en un susurro con la mirada perdida, una leve sonrisa se formó en sus labios-Hao fue quien me ayudó, me cuidaba de noche para que me sintiera segura y pude superar mi miedo-al peliviolaceo no le gustaba hablar de Hao, le hacía sentir incómodo-tal vez solo necesitas encontrar a alguien que te haga sentir seguro.

-No creo poder encontrar a esa persona, la tuve una vez-la pelirosa sintió pena por él y tomó su mano, él la miró sorprendido.

-No pierdas las esperanzas-le dijo con una cálida sonrisa y él respondió apretando suavemente su mano. Jun miraba por su ventana a su hermano, esto no iba a acabar bien, se repitió, tenía que alejar a Ren de esa mujer, había visto que todos los Asakura estaban dispuesto a defenderla a morir, si Ren la apartaba de su lado lo cazarían. Pero había otra cosa que le inquietaba y era el pasado de esa muchacha, estaba seguro que había algo oculto que los Asakura sabían y ella lo encontraría a como dé lugar.


Pilika Usui siempre había sido muy perceptiva, fue la primera en notar que Hao estaba enamorado de Tamao, también la primera en notar las miradas entre Yoh y Anna antes de casarse y ahora notaba la manera en que Ren miraba a Tamao. Frunció el ceño mientras se miraba al espejo, se había puesto una sencilla blusa de encaje sin mangas blanca con una falda semi corta color coral, se colocó el collar de corazón y examinó su reflejo perdida en sus pensamientos, Tamao ya había sufrido mucho en su vida con solo perder a sus padres, no dejaría que Ren malograra eso.

-¿Estás lista?-dijo Horo entrando, ella se giró a mirar a su hermano.

-Horo ¿Qué piensas de Ren?-el peliazul no pareció sorprendido por la pregunta, entró al cuarto y se sentó en la cama.

-Creo que está herido, sabemos cuan vengativo puede ser-dijo pensativo-la vez que herimos de casualidad a Jun en un entrenamiento casi nos hace trizas.

-¿Crees que quiera hacernos algo?

-Sé que lo hará-aseguró-pero será astuto, ya no es un niño, debemos cuidarnos mucho.

-Quien debe cuidarse es Tamao-murmuró preocupada-todos sabemos que ella y Chloe son como dos gotas de agua.

-Si no fuera que Tamao siempre ha tenido el cabello largo y Chloe siempre corto yo las habría confundido muchísimas veces-ella comenzó a jugar con su cabello.

-No creo que le haga daño a ella, al menos por el parecido no lo hará-dijo Pilika.

-Entonces debemos preocuparnos más, Ren puede confundir lo que siente por ese parecido, no queremos que Hao salga lastimado y menos Tamao.

-Ella ama a Hao, Horo, lo ama desde hace años, Ren no tiene oportunidad contra eso-dijo muy segura.

-No te confíes en eso, Pilika, Tamao es frágil y un poco ingenua, hay que mantener un ojo en ambos mientras él siga aquí-su hermana asintió.


-¿Hao?-el castaño salió de sus pensamientos al escuchar la voz de su prometida-¿Todo bien?

-Sí-le contestó él con una sonrisa luego la admiró, lucía hermosa con esa blusa de rayas negras manga corta con corbatín de tela, su pantalón se pegaba a sus piernas haciéndola lucir muy bien y su cabello suelto enmarcaba su figura-¿Quieres desayunar afuera conmigo? Me ha provocado salir a pasear.

-Por supuesto-le respondió encantada, se despidieron de la sirvienta diciendo que le avisen a los demás y salieron, Hao tomó su mano mientras caminaban por la calle, Tamao le sonrió. Siempre había estado enamorada de Hao, él había sido su apoyo desde que llegó, al principio no confiaba mucho en él, no quería confiar para no ser lastimada pero día a día él se ganó su corazón. Cuando le pidió matrimonio en un viaje a Europa fue la mujer más feliz del mundo, dijo el sí inmediatamente y su fiesta de compromiso sería en un mes, le agradecía a Anna por encargarse porque ella estaría totalmente abrumada, no sabía mucho de esas cosas.

-¿Has ido a escoger tu vestido?-la chica sonrió e hizo un pequeño mohín.

-Sí pero no me gusta que sea exclusivamente rojo habiendo tantos colores bonitos-Hao se rio en voz baja, así era Tamao.

-¿Sabes que he convencido a mi madre para que puedas casarte de blanco?-Tamao abrió la boca impresionada y se lanzó a abrazarlo.

-¡Gracias! Siempre soñé con ponerme esos grandes y hermosos vestidos blancos que veía en las novelas, muchas gracias, cariño-lo besó cariñosamente y él la mantuvo cerca con una mano en la cintura. Tomaron tranquilamente un desayuno en una cafetería elegante y apartada luego pasearon por el centro comercial mirando cosas para el matrimonio (Tamao estaba muy emocionada con eso). Se rieron mucho mientras miraban cosas, Tamao era feliz.

-Creo que es hora de volver a casa-dijo el castaño mirando su reloj-casi es la hora de la comida y a Anna le gusta que estemos todos-Tamao asintió contenta y subieron a un taxi para volver.


-Ha pasado mucho desde la última vez que te vi, Jun-dijo Horo sentándose frente a ella en el salón, la peliverde esbozó una ligera sonrisa.

-¿Confraternizando con el enemigo?-preguntó con ligera ironía, el peliazul sonrió.

-Vamos, Jun ¿Cuándo has sido tú el enemigo para mí?

-Desde que te alineaste con los demás para esperar nuestra llegada-dijo ella con astucia, Horo asintió.

-Buen punto pero eso no significa que seas mi enemiga de todas maneras-la peliverde le sonrió más afectuosamente.

-¿Cómo has estado, Horo?

-Bastante bien ahora que Pilika está comprometida, por fin me está dejando de perseguir con eso de que debo casarme-Jun se rio entre dientes.

-No puedes culparla por intentarlo, debiste estar casado desde hace dos años, eres la cabeza de la familia.

-Lo sé pero… digamos que busco el amor-su rostro se puso tan serio que hasta Jun le creyó pero después el peliazul empezó a reírse y ella le lanzó un cojín a la cabeza.

-Eres un tonto-le dijo cruzándose de brazos, él le sonrió.

-Oh, vamos, Jun, sabes que solo te estoy esperando a ti-le dijo con tono meloso sentándose a su lado, la aludida rodó los ojos y ambos se rieron. Jun no tenía ni idea de cuanta verdad había en eso, Horokeu estaba enamorado desde hace años de ella pero tenía miedo a decírselo, no quería perderla.


-¡Hemos llegado!-dijo Tamao mientras entraban-iré a dejar las cosas en la habitación-Hao le dio un beso suave y la dejó ir, Pilika se acercó a él despacio.

-¿Cómo les fue?

-Bastante bien-contestó con un suspiro-la he mantenido distraída para que no haga preguntas.

-Ren en cambio ha estado muy tranquilo, me preocupa.

-Está siendo discreto, eso es todo, sigue siendo necesario proteger todo lo que se sepa de Tamao-Pilika entrecerró levemente los ojos.

-Demasiado por ella ¿no?

-¿No son amigas?-preguntó el curiosamente, ella le sonrió.

-Por supuesto, es como mi hermana-dijo y él le sonrió maliciosamente.

-No sabía que las hermanas se acostaban con los prometidos de sus queridas hermanas-dijo en voz muy baja y Pilika rio en voz baja.

-Yo la quiero pero también obedezco a mi cuerpo-rozó levemente su mano mientras se iba, Hao la siguió con la mirada antes de ir hacia el salón. Ren salió del lugar en el que estaba escondido con el rostro serio e incrédulo.


-No puedo creer lo que me cuentas-dijo Jun con la boca abierta, estaban Ren y ella en su cuarto y él le había contado todo lo que había oído-¡Es una zorra!

-Sí, lo es-acordó Ren-no puedo creer que Lyserg esté comprometido con ella.

-¿Qué vamos a hacer?

-No podemos decírselo, tengo la sensación que no nos creerá-dijo Ren pensativo-tal vez debamos demostrárselo, a él y a Tamao-la peliverde entrecerró los ojos con astucia.

-¿Y por qué a ella?-su hermano la miró con una ceja enarcada.

-Estoy bastante seguro que ella acabará con su compromiso, Hao la quiere para él, perderla puede ser un paso en nuestra venganza-dijo el peliviolaceo convincentemente.

-Bien, entonces me mantendré alerta con eso-asintió su hermana-ahora, ¿qué haremos respecto a lo de la información de Tamao? Se notaba que claramente hay algo oculto.

-Tengo una idea de quien puede ayudarnos-dijo Ren mirando por la ventana-creo que es hora de llamar a Basón.

-Oh, claro, quien mejor que él-acordó su hermana.

-Hablaré con él mañana, por lo pronto será mejor bajar, no debemos perder tiempo en nuestra vigilancia-ambos salieron del cuarto.


Tamao se despidió de todos luego de estar un momento en el salón, se dio un relajante baño de espuma y se puso la pijama, salió al balcón y se coló por un costado, caminó despacio por el estrecho espacio entre balcones y entró al cuarto de al lado, tocó suavemente la puerta y la figura confundida de Ren apareció.

-¿Tamao? ¿Cómo llegaste aquí?

-Por el balcón-respondió ella encogiéndose de hombros, el peliviolaceo se inclinó para mirar a que se refería.

-¡Pero es muy pequeño!-la pelirosa sonrió traviesamente mientras él negaba con la cabeza, él se sentó en el mueble mientras ella se sentaba como indio en la cama.

-¿Qué tal tu día? Hoy no hemos tenido tiempo de hablar.

-Bastante monótono, la verdad ¿Y el tuyo?-ella sonrió.

-He estado viendo algunas cosas para la boda-contestó sonriente, Ren ocultó una mueca de fastidio y se inclinó un poco hacia delante.

-Tamao ¿Desde hace cuántos conoces a Hao?

-Desde hace 10 años-contestó automáticamente-¿Por qué?

-¿Estás segura que quieres casarte con él?-preguntó él ignorando su pregunta.

-Claro que sí, yo lo amo-esas palabras no le gustaban pero estaba seguro porque venían del rostro de su esposa. -¿A qué se deben estas preguntas, Ren?

-Solo curiosidad, conozco a Hao desde que éramos simples niños y nunca lo vi enamorado.

-Bueno, tengo entendido que se han visto después de años-dijo algo molesta, Ren lo notó enseguida y suavizó su voz.

-Claro, eso debe ser, espero que seas feliz-ella sonrió aunque no del todo satisfecha. Conversaron un poco más antes de decidir ir a dormir, ella volvió a treparse por el balcón casi causándole un paro cardiaco a Ren cuando resbaló un poco.

-Buenas noches, Ren-dijo ella desde su balcón.

-Buenas noches-respondió él, ella agitó la mano y se metió en su cuarto, Ren se quedó mirando por donde desapareció, no dejaría que Chloe… ejem… que Tamao se casara con quien no la merecía.


Aquí está el segundo capitulo, espero que les haya gustado, nos leeremos en el siguiente, saludos.

Letty Malfoy.