Ivory

"La luna en el espejo de tocador

contempla (tal vez orgullosa

de sí misma, pero jamás se sonríe)

millones de millas

en la distancia y más allá del sueño,

o quizá duerma de día.

Si el Universo la abandonara,

ella lo mandaría al infierno

y encontraría una extensión de agua,

o un espejo, donde morar.

Envuelve pues tus cuitas con una telaraña

y tíralas en el pozo

a ese mundo invertido

donde la izquierda es siempre la derecha,

donde las sombras son en realidad el cuerpo,

donde nos quedamos despiertos toda la noche,

donde el cielo es tan llano como el mar

es ahora profundo, y donde tú me amas."

E. Bishop


- 1 -

Me gusta la soledad. Despertar a la hora que me plazca, estirar todo mi cuerpo entre las sabanas blancas de mi amplia cama, no tener que esperar turnos para utilizar la tina y poder durar horas en ella, hasta que el agua con aroma a lavanda se enfría. Me gusta que en la alacena haya solo las cosas que me gusta comer, nada de pasas, pepinillos o carne seca, pero sí muchas manzanas, cerezas, avena en las mañanas y té de todos los sabores para cualquier momento del día. Me gusta habitar en medio del silencio y el orden, o al menos me convencí de ello los últimos años de mi vida.

A decir verdad, no recuerdo si eso era lo que me gustaba hace años, no recuerdo muchas cosas de lo que solía ser. ¿Hasta qué punto una persona debe conocerse a sí misma? Miles de cosas pasaban por mi cabeza, pero no podía dejar de mirar el extraño aparato en mis manos. Era algo como una calculadora, de tamaño pequeño y color negro, elegantemente diseñado con una pequeña pantalla azul y un par de botones debajo de ella. No me atrevía siquiera a encenderlo, aunque eso no hiciera diferencia, según el manual. Llevaba ya una semana sin poder tomar una decisión, tomar el riesgo o guardarlo en el armario.

La carta de Touya realmente me había dejado llena de emociones encontradas. Es cierto que no soy feliz, pero tampoco me encuentro hundida en la miseria. Me gusta la vida que llevo, me gustan mis elecciones, me había preparado años para todo esto y ahora que podía tocar mis logros, no me quejaba. Tengo un enorme closet lleno, dentro de mi enorme departamento y en la enorme ciudad, muy lejos de mi país natal, porque así lo había querido, el sueño de cualquier chica. Pero no soy feliz. ¿Cómo se sentía la felicidad? Podría decir que mi mejor momento del día es cuando me siento frente a la ventana y me permito espiar la vida de afuera. Me emociona ver cuando los vecinos del edificio vecino pelean, espero ansiosa que se contenten o no podré dormir tranquila. Me agrada ver la expresión de la gente que renta esos aparatos de cardio dos pisos más abajo, porque aunque yo no veo el chiste de estar una hora en esos extraños aparatos que no avanzan, sus rostros me dicen que es importante, que deben estar esa hora de sus vidas en esas maquinas.

Mi celular vibrando me hizo despegar la vista del aparato, esa cosa solo sonaba como tres veces a la semana, así que no podía dejar de atender las veces que reclamaba mi atención.

"Estoy a punto de tomar el vuelo de vuelta, preciosa. Disculpa por no hablarte estos días, ya sabes, cosas del trabajo. ¿Te parece compensarlo con una cena?"

Un texto de él. Sutil, simple y mentiroso, como siempre.

"Ok."

"Te veo en nuestro lugar favorito, a las 8 en punto. Muero por verte, te quiero."

Nuestro lugar favorito resultaba tedioso a estas alturas de la relación. Ethan no era malo, simplemente pasaba lo mismo que con todos mis intentos pasados: me aburría. Aun era un misterio para mí como la gente podía siquiera pensar en casarse. ¿Es que no se daban cuenta de lo estúpida que era la idea? Aceptas pasar el resto de tu vida con alguien que no conoces, no, peor aún que no conocerlo, alguien a quien no ves realmente sin la venda que Cupido ata maliciosamente a tus ojos. Después se te pasa el desequilibrio de hormonas y ¡pum!, resulta que don perfecto es demasiado flojo, demasiado sucio o demasiado raro.

Supongo que esto con Ethan acabará pronto, pero lo dejaré para otra noche, hoy quiero algo de compañía, así que siendo apenas las 2 de la tarde tomé un bocadillo antes de un largo baño. A las 5 ya estaba vestida y perfumada, faltaba el maquillaje. Esa cosa me encanta. Tengo miles y miles de cosmetiqueras llenas de cremas, sombras, labiales, delineadores y cuanta cosa se puede adquirir para embarrar en la piel. No importa que tan grande sea tu nariz, si tus ojos son muy pequeños o si tu piel con pecas no te agrada, a estas alturas del partido no hay nada que un maquillaje bien aplicado no pueda hacer con una mujer. Todo disfraz es divertido.

Eran apenas las 7 y después de mucho tontear, ya estaba lista. No podía irme ya, sería terriblemente incómodo estar en la calle esperando a que el siempre impuntual Ethan llegara, seguramente con media hora de retraso, así que me senté y por primera vez en años, decidí abrir mi Fb*.

Un par de noticias en la página de inicio, la mayoría de gente que no recordaba o que apenas conocía. Seguí bajando hasta que me dejé de rodeos y puse su nombre en el buscador: Shaoran Li. Mis dedos sabían teclearlo en menos de dos segundos, lo juro, me había tomado el tiempo. No era mi hobbie ser stalker o algo así, pero era inevitable buscarlo de vez en cuando, ver qué había sido de su vida. Bueno, lo poco que podía ver, porque al parecer el internet respeta algo de la privacidad ajena, y al no tenerlo agregado como amigo, solo podía ver un par de fotos que él subía y algunas cosas donde lo etiquetaban. Se abrió su perfil y mi corazón se detuvo, era capaz de detectar de inmediato si aparecía algo que yo no hubiera visto antes, y esa foto definitivamente no la había visto antes.

Cabello negro, ojos zafiro, sonrisa hermosa. Nada que yo no supiera sobre su esposa, la conocía personalmente de años atrás, cuando compartimos un año de colegio. Meiling era un año menor que nosotros, era nuestro último año cuando la conoció. Y aún después del nosotros, era esa pequeña quien ahora llevaba el apellido Li. Ella sonreía en la foto, pero no miraba hacía la cámara, fue eso lo que me impactó. Syaoran no aparecía en la foto, en lugar de él, había un pequeño y hermoso bebé en los brazos de Meiling. Era obvio deducir que se trataba de su hijo, aunque de haber visto solo la foto del bebé fuera del contexto, jamás habría imaginado que era suyo; nada de celos, sinceramente era un bebé precioso, pero era la viva imagen de Meiling, no tenía mucho parecido con él.

Shaoran… podía no parecerse, pero ese bebé era hermoso y era suyo. Sentí mis ojos picar, mi corazón latir lentamente, esa sensación de soledad invadirme. ¿Cuántos años más, Sakura? ¿Cuándo vamos a madurar? Porque nos fuimos del país para olvidar a este hombre, maduramos, logramos nuestras metas, y mira, seguimos justo en el mismo lugar, llorando penas que no existen.

Cerré la laptop de un sopetón, no iba a arruinar mi bonito maquillaje llorando algo que ya no tenía importancia ni solución. Me levanté, decidida porque ahora sí que necesitaba la compañía de mi novio, llamé un taxi desde mi entrada y para cuando bajé el chofer habitual ya me estaba esperando.

Llegué diez minutos antes al restauran, un poco aburrida, decidí que sería mejor entrar y no esperar afuera la media hora que mi novio llegaría retrasado. Pero la media hora se hizo una, y una dos. "¿Va a querer postre, señorita? Tenemos una deliciosa tarta de fresas que puede aliviar cualquier pena." Me dijo el mesero, un buen hombre de rostro cansado, que me veía con cara de tristeza. No era la primera vez que me hacían esto. Dejé el dinero en la mesa y no quise estar ahí más, no quería pegar mi humor sombrío a todos los demás en aquel lugar decorado con tonos azul rey. Todos acompañados, todos riendo y conversando.

¿De qué conversaría yo en su posición? No pasaba nada interesante en mi vida desde hace siete meses, que había decidido tomar el año sabático. Me hallaba casi todos los días reclusa en mi habitación, leyendo o viendo algunas series. Había agotado los museos alrededor y no me apetecía salir a pasear sola, mejor estar en casa, en mi espacio. Quizá si estaba algo deprimida. Comenzaba a llover, pero decidí regresar caminando, justo dos cuadras después recibí el mensaje:

"Lo siento preciosa, fue imposible llegar, me atajaron con algo de la oficina. ¿Te veo mañana o quizá el miércoles?"

Al diablo, no me molesté en contestar, nadie juega así con Sakura Kinomoto. Mi cara se sentía algo húmeda, así que dejé un par de lágrimas escapar libremente mientras caminaba y pensaba en esta oportunidad. ¿Era buena idea volver?

Hasta donde daba mi memoria, ese año había sido el peor de todos. Quizá sí quería cambiar mi vida, pero no estaba segura de qué es lo que debía cambiar. Yo no había decidido alejarme de mis amigos, ellos me habían abandonado mucho antes. Yo no había elegido el desamor, él me había elegido a mí. Días tristes, más tristes que los de ahora era lo que yo recordaba, y no estaba segura de querer volver a pasarlos.

Llegué a mi departamento y me cambié de inmediato. Tenía que tomar una decisión y dejar de darle tantas vueltas: me arriesgaba a volver o vendía el costoso regalo de mi hermano para financiarme otro año de descanso.

Necesitaba ver más claramente cómo habían sido esos años, así que volviendo a la laptop quité de inmediato el perfil de Shaoran y entré al mío. Sí, las maquinas son mejores que nosotras, guardan claramente cosas aun muchísimos años después y a ellas no les causa dolor o molesta. Bajé por mi perfil, que realmente se encontraba vacío a excepción de un par de fotos en el trabajo, y comencé a llegar a los puntos incómodos, cuando la gente aun me escribía.

Kerberos C. - "Saku, princesa, sé que fuiste a América pero ¿acaso vives bajo un iglú? Holaaaa, regresa."

Tomoyo D. te invitó a su evento: Despedida de soltera. Girls night.

Touya Kinomoto - "Monstruo, conectate de vez en cuando, papá está aprendiendo a utilizar su celular y quiere chatear contigo. No le pases mi viejo perfil."

Yanagisawa Naoko"Sakurita ¿sigues con vida? Contestame amiga!"

Eriol H. - "Amiga, acabo de escuchar nuestra canción. Deja de ignorarme y salgamos."

Ninguno obtuvo respuesta, no la necesitaban, y pasando de ellos encontré lo que buscaba varios años más atrás.

Rika Sasaki te etiquetó en su álbum "B.F.F."

¿Por qué la gente toma fotos solo de sus momentos felices? Porque yo no recordaba haber tenido tanta diversión en esos días, había olvidado esa salida al parque de diversiones, la fiesta de cumpleaños de Rika, la fiesta de compromiso de Chiharu y Yamazaki… no recordaba haber estado tan feliz, solo recordaba mis pequeños momentos con él en esos eventos, momentos que ahora me torturaban y llenaban de una nostalgia enorme, quizá también lagrimas por ser tan tonta y no olvidar.

Pero al parecer habían sido buenos tiempos: fiestas divertidas, días de sol y juventud. "Increíble fiesta amiga, que se repita!" Escribí yo misma en los comentarios. ¿Por qué no se repitió?

Me armé de valor para leer de nuevo las instrucciones. Yo nunca había sido miedosa ¿por qué empezar ahora? No podía irme mal, si las cosas no resultaban yo me aseguraría de regresar aquí, vivir con ello, pero tenía que intentarlo al menos.

Tomé el fino aparato entre mis manos y leí de nuevo las instrucciones. Me detuve en las precauciones finales:

-Elija y escriba bien la fecha. El día que el usuario decida, pero asegúrese de que sea el correcto, ya que no hay forma de cambiarlo.

-No dañe, moje, ni maltrate el control antes de su uso, pues podría no funcionar debidamente.

-Los usos previos han arrojado que, incomprensiblemente, al volver a su fecha cada usuario interactúa de forma diferente en el tiempo, pues no todos recuerdan todo de su futuro, incluso hay casos en que no recuerdan nada. Esto varía en las capacidades de cada memoria, pero sea consciente de que puede que recuerde todo, o nada del por qué decidió volver.

-Si el usuario recuerda que ha regresado, procure no meter a la patente en problemas con la sociedad ética del tiempo y no vaya contando nada sobre el futuro o cometiendo actos ilícitos a su favor. Si lo descubrimos, puede enfrentar una demanda grave.

-Una vez que regresa a la fecha seleccionada, el usuario debe pasar todo un año en que decida si quedarse o solo pausar y regresar a lo que ahora es el tiempo presente. No podemos garantizar el año, ya que no podemos garantizar que recuerde el futuro y que debe volver, peor en caso de que lo haga, su plazo es de un año.

-En caso de romper alguno de nuestros códigos éticos, enfrentará graves problemas.

¡Buen viaje!

No había nada que perder, no todo podía haber sido tan gris como lo recordaba. No estaba segura de cómo, así que solo levanté nuevamente la vista a la ciudad, admiré por última vez las luces, la gente, la esperanza.

No recordaba el día, pero teclee correctamente el mes y el año, los sabía de memoria. No pensaba en nada de lo que dejaba, ni en quien me encontraría, en nadie, solo me concentré en mi. Miré el profundo azul en la pantalla volverse verde. Aquí voy.


Fb*: uhm, no estoy segura ¿puedo o no utilizar nombres de redes sociales aquí? bueno, se entiende en donde estuvo de stalker.

-Casi olvido la parte en que aclaro lo obvio: no, ningún personaje sobre los que escribo es mío, pertenecen al grupo CLAMP, solo los tomo prestados porque es divertido.-

¡Hola! Pues sí, aquí empieza todo. ¿Creen en las segundas oportunidades? ¿Por qué Sakura ya no es Sakura? ¿O siempre fue así? ¿Hará las cosas bien? Éste capitulo es introducción, para que vean lo mucho o poco que se pierde en el presente. Los siguientes capítulos son menos tristes.

En fin, gracias por tomarse el tiempo de leer, seguir la historia y comentarla, juro que me hacen la más feliz. Espero seguir recibiendo comentarios, me ayudan a saber qué tan mal o bien voy en esto.

Nos leemos pronto (: