JioWJÑ HS Hola….!

Disculpen la tardanza, como sea, les cuento al final del capítulo. Me agrada mucho que hayan tomado la historia de buen grado y como fue una de las historias que elegí la actualizare 5 días. Probablemente no pueda hacerlo mañana pero el domingo es seguro que actualice.

Bueno bueno. Gracias por aceptar esta historia y tengo tanto sueño que me acabo de despertar después de haberme dormido sobre el escritorio…. Bueno

Disfruten de la lectura

Hika&cerebro-chan


Mentira 1

.

.

.

Ren no había dormido nada atendiendo a la pequeña niña y se descubrió de muy mal humor cuando la pequeña abrió sus ojos, hubiera sido más sencillo llamar a un doctor que se encargara de ella o simplemente informar a la policía, el inspector Takarada le debía demasiados favores como para que se hubiera negado al cuidado de la pequeña.

Pero algo lo detuvo en primera instancia de hacer una y la otra cosa.

En cuanto había entrado a la casa con el pequeño bulto entre los brazos había corrido hasta su habitación completamente preocupado, podía sentir a la niña temblar incontrolablemente a causa de una fuerte fiebre y por lo empapada que se encontraba.

Había dejado a la niña pelirroja en su cama, busco rápidamente un cambio de ropa y jalo del interior de su guardarropa un cobertor que desde que era niño no había usado ni tampoco se había desecho de el pero sabía que era lo más cálido que tenía a la mano.

Pero al encender la pequeña lámpara de noche al lado de la cama se quedó petrificado.

Su cama empezaba a mostrar una pequeña mancha carmesí que se iba extendiendo poco a poco debajo de la niña. Completamente aterrado observo mejor su aspecto andrajoso de ropas destrozadas y pudo observar algo que había pasado por alto, algo que no debió de haber ignorado.

Ya no había tiempo ni de llamar a un doctor, descubrió que la sangre manaba de una herida en la sien de la pequeña.

Rápidamente la curo y molesto se preguntó del quien le haría algo así a una simple niña, últimamente la estadística de maltrato familiar había ido en aumento pero no quería ni imaginarse lo que habían hecho para que una pequeña niña saliera huyendo probablemente de su hogar.

La niña gruño entre sueños y fue con más cuidado en su tarea de atenderla. Se había olvidado por completo el avisar a alguien más de lo ocurrido y había pasado toda la noche bajando la fiebre que había remetido un poco al pasar la madrugada y se había desvanecido al llegar la mañana.

Cuando la niña abrió los ojos él se encontraba tomando un café sentado frente a la cama y casi tira la taza de sorpresa cuando la pequeña se levantó con un brusco movimiento aventando con sus pequeñas manos el gran cobertor que la cubría.

La niña aun asustada no noto que a pocos pasos se encontraba la orilla de la gran cama y Ren no pudo advertirla a tiempo. La niña cayó al duro suelo y soltó una maldición que sorprendió a Ren.

Ren se levantó para socorrer a la pequeña que luchaba con una parte del cobertor que se había atorado en sus pies. En cuanto vio a Ren dejo de forcejear y nuevamente intento alejarse del chico.

-Tranquila, no pienso hacerte daño.

La niña lo fulmino con la mirada

-No te acerques.

Ren hizo caso, lo último que quería era que la pequeña entrara en pánico y se pusiera a gritar. Aun así no podía evitar estar sorprendido. Nunca en su vida había escuchado a una niña soltar exclamaciones como esas ni mucho menos su mirada era como una niña. Tal vez era la muerta del dolor que la pequeña había sufrido o ¿acaso era algo más?

-Llamare a la policía para que localicen a tus padres, fue peligroso estar caminando sola en la noche. Has tenido suerte de que te encontrara.

La niña lo miro un poco preocupada.

-No pu…quiero regresar a casa.

A Ren no le pasó desapercibido aquel titubeo pero no dijo nada.

-¿Te paso algo malo?

Ren intento acercarse nuevamente a la niña y cuando este coloco su mano en su pequeño hombro ella se apartó como si tuviera peste.

-¿En dónde estoy?

-Bueno, es mi casa…

-No.

La niña camino de un lado a otro, observándolo todo.

-¿En dónde estoy?

Ren lo comprendió y le pareció extraño, muy extraño. No le respondió, a cada segundo tenía un presentimiento extraño, algo no andaba bien con la niña. Era un simple presentimiento y usualmente buscaría algún hecho, alguna afirmación antes de tomar medidas, pero en esta ocasión se dejó llevar y coloco una máscara frente a la extraña niña, que para nada se comportaba como una niña.

Podía equivocarse y enfrentarse ante la dura realidad de un niño afectado, en ese caso estaría cometiendo un grave error pero en su interior sabía que no era así.

Lo volvió a intentar empezando por explicarle lo básico a la niña.

-Tranquila, te encontré frente a mi puerta cuando llegue a casa del trabajo. Luche contra la fiebre que tenías por andar de forma descuidada bajo la lluvia y también cure tu… cure la herida en tu cabeza.

La niña lo miro extrañada pero no lo miraba con curiosidad, sino como si tratara de encontrar algo en el joven que ella no alcanzaba a comprender pero al menos ella sabía que él no mentía.

Kyoko se sintió tranquila, la cabeza le dolía terriblemente y no le quitaba el ojo al joven frente a él, podía ser cualquier persona y no confiaba en él.

Podía ser algún cómplice de quien la había atacado y solo estaba jugando con ella o podría ser verdad que el joven había actuado de buena fe y la había ayudado.

Pero no creía en una ni en otra cosa, ningún joven a su edad llevaría a su casa a una niña que hubiera encontrado extraviada, lo usual hubiera sido que la llevaran a la policía.

En cierta forma estaba contenta por ese hecho ya que aun desconocía cuanto había conseguido alejarse y temía que aun estuviera demasiado cerca de la prefectura de Shizuoka.

Kyoko volvió a mirar al joven y este a su vez la miro, no le gustaba su mirada como si analizara cada gesto que hacía, eso lo desacreditaba como un cómplice aunque con cierta ironía pensó que ambos analizaban al otro.

-Mi nombre es Tsuruga Ren.

-¿Co..cómo?

Kyoko se sorprendió y a Ren no le pasó desapercibido su gesto. Trato de inmediato de eliminarlo de su rostro pero la situación se iba haciendo cada vez más y más extraña. Más insostenible.

Kyoko conocía ese nombre, ¿Quién en su mundo no lo conocía? Era un detective juvenil importante de Tokyo. ¡Había corrido bajo la lluvia desde Shizuoka hasta Tokyo! Se alegró al menos de que no conociera a nadie de Tokyo, estaba a salvo, por el momento.

-Es de cortesía decir tu nombre. ¿Cómo te llamas pequeña?

-Mo…

Kyoko pensó a toda velocidad. No era para nada conveniente que Tsuruga Ren conociera su nombre, era muy improbable pero existía la posibilidad de que él alguna vez hubiera escuchado de ella o de su familia pero al menos el inspector Fuwa era alguien conocido.

-¿Mo?

-Momoka Mei.

-Bien Mei-chan, parece que te encuentras bien. Y ya es tarde, tomaremos alguna comida y te llevare a algún lugar en donde encuentren a tus padres.

Kyoko no dijo nada más y empezó a seguir a Ren, le llevaría por el momento la corriente, debía salir de ahí.

La casa era amplia y estaba bien iluminada. Kyoko observaba todo, no había mucha diferencia a su casa respecto a las cosas cotidianas que veía solo que en el caso de su casa Sho siempre dejaba las cosas regadas por cualquier parte por lo que siempre estaba en desorden. Al contrario la casa del joven se encontraba limpia y ordenada.

-¿Y tu familia?

Kyoko empezaba a tratar de imitar el tono infantil e inocente de cualquier niño y parecía que había funcionado pero Ren no respondió de inmediato.

-Vivo solo.

Ren se adentró a la cocina y con maestría empezó a cortar frutas que con suerte tenía guardadas en el refrigerador, lo único que parecía tener. Usualmente no comía en casa y en verdad era una suerte que las frutas se encontraran en buen estado.

Cuando termino encontró a Mei sentada observando todo con curiosidad, dejo los platos en la mesa y la chica dio las gracias antes de empezar a comer.

-Tienes muchos libros.

-¿Te gustan los libros?

La niña asintió, realmente estaba fascinada, en casa de los Fuwa había bastantes libros pero eran pocos a comparación de lo que podía observar ahí. Había libros por todas partes, cubriendo las paredes, los muebles incluso había algunos que no habían encontrado ningún lugar y se encontraban en hileras en el suelo.

-Me temo que no serán libros que te gusten.

-¿Por qué no?

Kyoko levanto el mentón a modo de reto ¿acaso la creía estúpida? Oh, error. Volvió a bajar la cabeza y miro su plato con recelo. Debía recordarse que tenía el cuerpo de un niño ¿a qué clase de niño le interesarían esa clase de libros?

Fue la primera vez que odio de verdad tener la apariencia de un niño, lo que hubiera dado por darles una hojeada al menos…

-Si quieres camino a la comisaria pasamos a comprarte un libro.

Ren sonrió a la niña dándole ánimos, realmente ya no sabía que pensar al respecto.

-¿Por qué vamos a la comisaria….acaso he hecho algo malo?

Kyoko fingió tristeza y parecía que le había salido bien. Empezaba a creer que estar en ese lugar sería una buena opción. Podría estar al corriente de todo y al mismo tiempo se encontraba bastante alejada de Kyoko, su hogar.

-No has hecho nada malo pero debemos encontrar a tus padres, deben estar preocupados.

-No quiero ir con mis padres.

-Pero debes ir con ellos.

Kyoko busco desesperadamente una excusa, cualquier cosa que la ayudaran pero a su mente solo le venía una neblina que empezaba a nublarle los pensamientos.

-Me quiero quedar aquí.

Ren volvió a sorprenderse, era como la quinta vez que esa niña iba en contra de lo que pensaba. La miro un poco con lastima, empezó realmente a creer que se trataba de un caso de maltrato familiar. Con mayor urgencia debía llevar a la niña a la comisaria.

Y así había hecho pese a las réplicas de Mei que lo miraba ceñuda.

-Así que la encontraste frente a tu casa ¿Ren porque no la llevaste al hospital?

-No lo sé, no note que tan mal se encontraba hasta que ya estaba en la casa y después solo quise curarla.

-Bien, bien. Lo entiendo, solo la próxima vez que encuentres a una niña perdida no la lleves a tu casa, es demasiado aun para ti.

Ren le sonrió a Lory, estaba molesto con el pero al menos lo estaba ayudando, había encargado a dos detectives que se hicieran cargo de la niña, esta comía tranquilamente un helado sentada en un banco mientras los dos detectives le hacían preguntas.

Ren no podía escucharlo pero si podía observar sus gestos a través de los vidrios de la oficina de Lory, parecía que no lograban obtener nada de ella. Uno de los detectives se acercó hasta ellos y confirmo lo que sospechaba.

Lory dijo que siguieran intentándolo mientras contactaba con alguien más capacitado.

-Por cierto Ren, Yashiro estaba buscándote, dijo que se pasaría en un rato por aquí.

-Agh, lo había olvidado por completo.

-¿Una fiesta?

-¿Por qué se empeña tanto en hacer que socialice..?

-Ren, Yashiro se preocupa por ti, al menos agradece que te soporte haciendo esas pequeñas cosas por él. Además realmente te hace falta hacer amigos.

Ren no lo admitía pero estaba feliz con su amigo y termino esperándolo en la comisaria.

Yashiro no tardó en llegar como un huracán reclamándole por haberle colgado la llamada y no avisarle nada, se había preocupado.

-Lo siento, lo siento ¿feliz?

-Por supuesto que no grandísimo idiota. Estaba muy preocupado.

-Venga ya, no fue nada. Vámonos.

Ren se giró hacia Lory.

-Gracias, ¿puedo confiártela?

-Hare lo que este en mis manos para hacerla llegar a sus padres.

-En cuanto lo consigas primero investiga a la familia.

Lory asintió y Ren junto a Yashiro salieron de la oficina. Ren estaba por salir de la comisaria cuando sintió un ligero tacleo.

Con una ligera sospecha de que ocurriría se hinco para quedar a la altura de Mei quien lo miraba ofendida.

-¡Me ibas a abandonar!

-Tienes que quedarte aquí, ellos en…

-¡No! ¡No voy a ir con mis padres! ¡No quiero que me dejes sola!

Mei se abrazó a Ren y empezó a causarse lágrimas, debía sonar más convincente pero le fue difícil por la vergüenza que sentía.

Los dos detectives que le habían estado preguntando cosas intentaron alejarla de Ren pero ella pataleaba y volvía a aferrarse al chico.

-Ya, tranquila. Ellos te cuidaran

-¡No!

Por fin pudo ponerse a llorar, encontrando el punto adecuado había obligado a su mente a sentir tristeza y de pronto se vio llorando de verdad. Empezó a llorar por la mala suerte y lo descuidada que había sido, por lo que probablemente nunca en su vida volvería a tener y lo mucho que había perdido.

Todo por sus descuidos.

Dejo fluir ese sentimiento y sus propios llantos de niña la aturdieron y le trajeron recuerdos del pasado que oprimieron más su corazón.

Ren no sabía qué hacer, Mei había pasado de la negación al llanto y se aferraba a él con sus pequeños brazos. Ren sintió una profunda tristeza y levanto a la niña en modo protector. Con una mano la sostenía y con la otra acariciaba sus cabellos para calmarla.

La niña poco a poco fue calmando su llanto hasta que solo daba pequeños hipos de vez en cuando, aún seguía aferrada al cuello de Ren y parecía no querer soltarse a toda costa.

Intentaron de verías formas hacer que Mei se quedara pero no consiguieron y al sexto intento de separar a la niña de Ren este se rindió.

-Está bien, vendrás conmigo. ¿Lory hay algún problema?

Lory dudo un momento pero negó al no encontrarlo, podía hasta ser de ayuda aunque al joven le causaría problemas.

-Mei-chan, ¿podrías ir con Yashiro?, debo decirle algo a Takarada-san

La niña asintió y en cuanto Ren la dejo en el suelo corrió hasta quedar al lado de quien este le había señalado como Yashiro. Kyoko se aferró ahora a él por si era una treta por parte de todos para alejarla de Ren pero no fue nada así.

Kyoko suspiro con indignación, era la primera vez que hacia algo como eso y estaba completamente avergonzada. Se alegraba de tener el cuerpo de un niño.

Ren le dijo rápidamente a Lory que se encargaría de obtener información de la niña y de igual forma Lory haría lo mismo.

Kyoko no noto cuando Ren había regresado y soltó un ligero grito cuando este la levanto nuevamente. Kyoko se sonrojo por completo pero enterró la cabeza entre su cuello para que no la descubriera. Eso sería aún más vergonzoso.

Los tres salieron de la comisaria, el clima era bueno y el viento era refrescante.

-¿Cómo te llamas pequeña?

Yashiro miro con curiosidad a Kyoko, este le cayó bien enseguida a la chica. No la miraba como Ren, el simplemente era realmente amistoso.

-Soy Momoka Mei

Kyoko no pudo evitar sonreír al mismo tiempo que la sonrisa de Yashiro se expandía.

-¿Por qué a él si le sonríes y a mí solo me miras de mala manera?

Kyoko no respondió pero volvió a fulminar con la mirada a Ren, este frunció el ceño y gruño rindiéndose.

-oye ¿En qué fecha me habías dicho lo de la fiesta?

Ahora fue el turno de Yashiro para mirarlo mal.

-¿Qué?

-¡Ni siquiera has visto la invitación!

-Lo siento, pase toda la noche cuidando de ella.

-No te excuses en una niña, ¡La invitación la envié hace días!

Ren trataba de buscar algo que lo salvara de Yashiro, era una molestia cuando se molestaba. Al menos había encontrado la excusa perfecta para no asistir a la dichosa fiesta.

-Yashiro, tendrás que perdonarme…

-No Ren, lo juraste…o me prometiste que lo jurarías.

-Si pero…

-¿Fiesta? ¡Me gustan las fiestas!

Kyoko empezaba a disfrutarlo, se notaba a leguas que al pelinegro no le agradaba la idea de asistir a la fiesta de la que hablaban y ella supuso que la usaría como escudo pero no se lo permitiría.

-¿Ves?, Mei-chan quiere venir también.

-¿Podemos ir?

Kyoko miro con ojos suplicantes a Ren y este suspiro afirmando.

Kyoko mostro una sonrisa lobuna que no pasó desapercibida por ambos hombres pero ninguno dijo nada.

Entre platicas y risas Yashiro termino separándose de ellos Kyoko recordaba bien el camino que habían tomado para llegar a la comisaria y no era el mismo que estaban recorriendo.

-¿A dónde vamos?

-Voy a vengarme pequeña traviesa. No creas que no note como sonreíste, hiciste treta con Yashiro para obligarme a ir a la fiesta.

Kyoko lo miro inocente pero Ren no se tragó su gesto.

Siguieron caminando, Ren aún no bajaba a la pequeña, Kyoko debía recordarse constantemente de no hacer ningún gesto de hastió, cualquier niño estaría feliz de que lo cargaran pero ella empezaba a incomodarse.

Kyoko descubrió que la venganza de Ren no consistía en nada relativamente malo.

Caminaron por el centro comercial hasta llegar a una tienda para niños.

-¿Me vas a recompensar por haberte hecho ir a la fiesta?

Kyoko realmente no lo entendía.

-No tienes ropa y no puedes ir mañana vestida de esa forma. El castigo será que llevaras o que yo elija.

Kyoko siguió sin comprender pero siguió llevándole la corriente. Ren la había hecho vestirse ya más de 20 conjuntos de ropa y estaba más que harta de todo aquello.

-Sí, creo que también te quedaría este y este también…oh este es demasiado lindo aun para ti…No este color no me gusta…

Ren iba señalando los vestidos y las dependientas se encargaban de traer sin pérdida de tiempo la ropa que el joven elegía.

Cuando Ren estaba por dar una segunda ronda de nuevos vestidos con volantes ridículos ella no pudo más.

-¡Basta! No es necesario que me pruebe tanta ropa…solo elige una y ya podremos ir a casa por favor.

Kyoko lo miraba con un mohín, Ren sonrió complacido, esa era su verdadera venganza y había conseguido ganar.

Ren volvió a llamar a la dependienta y le pidió que le embolsara las primeras 10 prendas que la niña se había puesto al principio.

Ahora si Kyoko lo miro completamente furiosa y corriendo hasta él le dio un puntapié en la pantorrilla, Ren solo rio por el vago intento de la niña por hacerlo sufrir y por segunda vez Kyoko odio de verdad tener el cuerpo de una niña.

Siempre que Sho la molestaba esta le pegaba y el no volvió a acercársele en días enteros.

Pero ahora ya no funcionaba, ni tampoco escucharía nunca más sus quejidos al sobarse o el verlo rodar de la risa cuando ella conseguía hacerlo feliz.

Kyoko volvió a ponerse triste y trato con todas sus fuerzas ocultarlo, nuevamente las ganas de llorar se apoderaron de ella pero no lo permitiría, esta vez no. Se consideraba alguien fuerte pero perder la familia que por primera vez había tenido le resultaba demasiado doloroso.

Al menos cuando su madre la había abandonado ella realmente no sintió el peso de su marcha ya que en general no estaban juntas ni se hablaban, mucho menos, ella no le tenía cariño ni confianza como se la tenía a los Fuwa.

Kyoko empezó a caminar en dirección a la salida sin esperar al joven que se apresuraba a pagar las compras, Kyoko deseo que le saliera en un ojo de la cara* y empezó a caminar sin dirección.

AL poco tiempo, o lo que creyó poco tiempo, descubrió que Ren no la había seguido y estaba perdida. No sintió la soledad y continuo caminando sin cuidado, cayó al suelo al chocar contra un hombre fornido que soltó una maldición al tiempo que miraba en todas direcciones.

Kyoko sintió un extraño presentimiento y noto el porqué. El hombre frente a ella no paraba de mirar en todas direcciones, completamente nervioso. Kyoko sintió el peligro y se levantó para echarse a correr pero fue demasiado tarde.

El gran hombre la levanto cuando ella ya se ponía en pie y la levanto aún más por el cuello de su camisa, Kyoko pataleo y grito. Se retorcía en todas direcciones tratando de soltarse pero el agarre era demasiado fuerte.

-¡Maldita niña estate quieta!

Kyoko observo como personas se cerraban a su alrededor y su atacante se sintió en peligro. Kyoko dejo de moverse pero no dejaba de gritar que la soltara.

Aterrada se quedó completamente quieta cuando el hombre saco una pistola, Kyoko trato de advertirle pero fue demasiado tarde.

Su captor no lo vio venir pero ella sí, el gran hombre soltó un disparo al aire que la dejo sorda por unos instantes pero no era necesario escuchar el vidrio crujir ni los gritos de las personas mientras corrían para ponerse a salvo.

Kyoko maldijo al estúpido hombre mientras cerraba los ojos mientras esperaba el estrepito del gran vidrio del techo dirigirse hacia ellos.

.

.

.

*Es una expresión que usamos en México para decir que algo es muy costoso ¿En sus países se usan?

Hahaha hoy fui demasiado tranquila con esto del suspenso, pero no esperen lo mismo para el siguiente capítulo, muajajaja, ando un tanto extrañada teniendo que leer sobre cosas como el rigor mortis o haciéndole preguntas a una amiga sobre la clase de elementos químicos que pueden matarte (está haciendo servicio social en un laboratorio de química) o leyéndome las aventuras de Sherlock Holmes (aunque ya con anterioridad era una fan de Poirot sobre esto del misterio)

Quería empezar esto de los 10 días de actualizaciones seguidas pero mis padres me tomaron por sorpresa y tomamos un pequeño viaje

Me aferre también a la idea de actualizar primero Aura Oscura pero mientras más me adentraba a la historia menos me acordaba de los detalles por lo que primero debo reconstruir bien los hechos antes de lanzarme nuevamente en ella. Pero en cuanto acabe los 5 capítulos de No need to know seguiré con esta.

Bueno sigo muriendo de sueño…. Creo que será mejor que me valla a dormir.

Hahaha creen que Yashiro consiga hacer que Ren valla a la fiesta?

Yo apuesto que…Yashiro debería amarrar a Ren y llevarlo a la fuerza. Kyoko podría ayudarlo.

Jajajaja me quedo con esa imagen para dormir…

Nos leemos pronto

Hika&cerebro-chan