Ok era de madrugada y no podía dormir, el gusanito de la intranquilidad me molestaba así que me puse a editar este capítulo y le agregue y cambie algunas cosas. Ahora me siento más conforme con él XD

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Re-editado, quiero agradecer a Kabegami por hacerme el favor de betear.

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sólo hay dos eras de alguna importancia en la historia del mundo. La primera es la aparición de un nuevo medio de arte y la segunda, la aparición de una nueva personalidad para el arte.

El retrato de Dorian Gray/Oscar Wilde

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Capítulo II

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Y ahí estaba Ino, mirando de un lado a otro con una muy visible incomodidad. Detestaba estar en medio de esos dos. Naruto y Sai la estresaban más de lo humanamente normal.

La tensión de estar entre ambos era demasiada para sus pobres nervios. Juraba que tenía por lo menos unos veinte nudos bien aprensados en espalda, hasta el momento y en aumento. Después de la misión iba a necesitar una aplanadora para deshacerse de ellos, pensaba que con algo de suerte Choji le ayudaría.

Es que las miradas del rubio eran tan punzantes y afiladas como el mejor kunai y ni que decir el otro. Sai, él que se jactaba de no tener emociones, pero a leguas se le notaba que se regocijaba con las reacciones de Naruto.

Le gustaba provocarlo, de eso estaba muy segura. Tal vez Sai era un retrasado emocional y no entendía del todo las emociones, pero ciertamente sí las tenía aun que él lo negara. Eso era un hecho.

Y ahora estaba en esta importantísima misión, junto con Naruto para ir a la guarida de Orochimaru, para recabar información y de ser posible traer a Sasuke se regreso.

Una misión sin duda muy complicada y arriesgada.

Un nuevo equipo se había formado. Conformado por Naruto, Sai, el capitán del equipo Yamato e Ino. La cual podía ver y sentir la tensión entre Naruto y este nuevo chico Sai.

Nudos, oh si, más nudos y estrés. Si no fuera poco el tener que infiltrarse a la guarida de uno de los criminarles más buscados y no hace falta recordar que también era uno de los más peligrosos de mundo ninja.

Si las miradas mataran Sai estaría muerto, fulminado y destrozado por la potente e imponente mirada de Naruto, mientras el otro solo sonreía inmune a este.

La relación entre estos dos en definitiva no había comenzado con el pie derecho y era partidaria de encerrar a esos dos juntos en una jaula como había sugerido el capitán Yamato.

Tal vez aun se pueda—pensaba dirigiendo su vista al par responsable de su estrés. No podía creer que estuviera en un spa, con baños termales naturales famoso por sus propiedades regenerativas en la piel. El sueño de toda chica, destrozado por un par de críos.

Sai provocaba a Naruto con sus comentarios bruscos y vulgares, y él muy tonto caía en sus provocaciones.

Sí, puede que Sai fuera un vulgar, pero es guapo —pensaba Ino divertida, porque en definitiva los comentarios de aquel enigmático chico, lo quisiera o no, le causaban gracia —Mira que decirle a Naruto niño sin pene.

Eso tenía mucho sentido para Ino, ya que Naruto hacia muy seguido eso del sexy-no-jutsu.

Recordando todas y cada unos de las palabrotas que Sai le dirigía a Naruto se relajo un poco. En cierta forma era entretenido y hasta algo divertido verlos pelear. Bueno a quien quería engañar, por fuera era toda seriedad y los miraba con el ceño fruncido diciéndoles con una dura mirada de hielo que pararan, pero por dentro de moría de risa. Sí, Ino reconocía que de vez en cuando su humor era mórbido y algo vulgar.

En realidad esperaba que el estar en los baños termales y convivir, sirviera de algo. Porque si se iban a infiltrar en la guarida de esa asquerosa serpiente rastrera, debían confiar los unos a los otros o la misión estaría condenada al fracaso inevitablemente.

Lo único que le quedaba a Ino era rezar a todos los cielos para que estos arreglaran sus diferencias y que la misión saliera bien.

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La prioridad era encontrarla a como dé lugar. No era una misión cualquiera, esta era una sumamente personal y haría uso de todos sus recursos para encontrarla. Aun que fuera lo último que hiciera.

Tenía que saber.

La angustia, la incertidumbre, la duda de saber, que era de ella.

Tenía que saber...

La encontraría ya sea viva o... muerta.

—Encontraron algo Pakkun.

—Ni rastro Kakashi, quien quiera que se la haya llevado sabía muy bien lo que hacía. No nos dejo ni una pista.

—Debemos seguir buscado no se pueden hacer desaparecido así de la nada. Hay que expandir las zonas de búsqueda.

El ninken asistió silenciosamente y reanudo la búsqueda, entre más pronto encontraran su rastro, más oportunidades tendría la chica de sobrevivir –Si es que aun estaba viva– Y si estaba viva no quería ni imaginar el horror que eso significaba.

Tortura.

Lo peor que podía pasar era eso. Un shinobi está preparado para esa posibilidad, tanto física como mentalmente. Pero por muy preparado o fuerte que uno pueda llegar a ser, tarde o tempano todos se quiebran. El dolor continuo, la tortura psicológica constante y ni que decir de otros métodos como el suero de la verdad; hacían cantar a cualquiera a la larga por mucho que se resistiera.

Es solo cuestión de presionar en los puntos adecuados, en el momento preciso.

Es por eso que el tiempo era tan primordial, tan importante. Entre más tiempo pasara, mas duraría la tortura. Y más deseos de terminar con aquel dolor; ya sea hablando o muriendo por su propia mano. Si se tenía la suerte de ella, ya que siempre se encontraban en vigilancia continua para evitar esta situación.

Y también estaba el peor de los casos: La locura

Hasta los mejores shinobis podían llegar a ceder al refugio de la locura con tal de evitar la monstruosa verdad.

Muchos preferían suicidarse antes de ser capturados. Una terrible verdad dentro del mundo ninja.

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La luz se comenzaba a filtrar suavemente entre las cortinas y al mismo tiempo la dulce brisa del viento juguetón se deslizaba por la ventana, cayendo delicadamente sobre su rostro.

Los rayos del sol la acariciaban cálidamente. Era una caricia suave y gentil, muy agradable que anunciaba un nuevo y delicioso día estaba por comenzar.

Sus parpados comenzaron a levantarse lentamente para dejar ver unos ojos de color jade tratando de enfocar la vista, su cuerpo comenzó a moverse de un lado a otro y a estirar sus brazos y piernas con pereza, se comenzó a mover hasta quedar recargada en el respaldo de la cama.

Toco su cabeza con ambas manos masajeándola, le dolía horrores.

Lentamente se deslizó fuera de la cama, para ir al baño. Pero en cuanto ordeno a sus piernas apoyarse sobres sus pies para abandonar su lecho, cayó directo al suelo, como una muñeca de trapo.

Estaba muy mareada y deseaba vomitar, mas se aguanto las ganas y su estomago estaba completamente de acuerdo con eso. No tenía nada que volver.

De hecho tenía mucha hambre y comenzaba a rugirle la tripa cual león enjaulado.

Ahora que el mareo ya se le estaba pasando y su hambre comenzaba a dominar la situación, dejando en el olvido al vomito, comenzó a examinar la habituación en donde se encontraba.

El aspecto de esta, era totalmente espartano.

Muy escueta, solo una cama, repisas donde se encontraban algunos pergaminos, libros de aspecto antiguo y un viejo armario.

La habitación era de color blanco, pero era un blanco sucio, machado y viejo, pero aun así la ventana dejaba pasar la luz natural del sol. Se veía muy bien iluminada, dándole un toque cálido y hasta algo hogareño al lugar, a pesar de lo impersonal y frío que era la habitación.

Aun en cuclillas y examinando los alrededores, vio dos puertas y supuso que la más cercana era la del baño, el cual ya necesitaba. Su vejiga reclamaba ser atendida con urgencia. Así que se dispuso a levantarse, lenta, muy lentamente.

Sus piernas temblaban como gelatina y dudo en ese instante que se pudieran sostener por sí sola, pero aun así, lo hizo y comenzó a dar un paso a la vez, como bebé en pleno aprendizaje.

Se sentía muy débil, pero enserio necesitaba ir al baño. Esa era su gran motivación para no caer de nuevo. No quería ningún accidente sería algo de por sí muy vergonzoso y humillante, si llegaba a suceder.

—Por fin—dijo cuando logro llegar al inodoro. Su alma había descansado y estaba en el paraíso en esos instantes.

Ya había terminado con lo que tenía que hacer en ese lugar y nuevamente se puso a la carga. Ahora, con sus necesidades básicas cubiertas, se dispuso a salir del baño e investigar donde estaba; porque hasta el momento no se lo había pensado, estaba algo confundida al respecto.

Y con grandes esfuerzos llegó a la puerta del baño.

Se recargo en el marco de la puerta antes de volver a la carga en su odisea, se muy vio sorprendida cuando dirigió su vista en dirección a la cama donde momentos antes había estado.

Sus parpados se abrieron más de lo que se creía capaz, su boca también se entre abrió, por la impresión de ver a un hombre en apariencia desconocido, sentando sobre la cama.

Sus ojos se cruzaron, el jade con el caramelo. Examinándose mutuamente.

A ella se le parecía familiar, pero no estaba segura de quién era no lo lograba ubicar y él por su parte, la miraba fijamente esperando alguna reacción de su parte.

La sorpresa y el desconcierto eran tan visibles en su rostro, sus ojos reflejaban curiosidad e inteligencia.

Es sagaz —contemplo con interés el marionetista.

— ¿Sa... Sasori-sama?—pregunto trémulamente con algo de confusión. No procesaba aun del todo lo que salía por su boca, fue todo en automático.

Él confirmo en silencio, completamente complacido.

Su jutsu al parecer había sido un éxito.

Tranquilo, no hay que confiarse del todo — pensaba mientras la veía recargada en el marco de la puerta.

Se le veía algo débil, turbada.

Era algo muy natural. Lo que de hecho le dejo sorprendido, fue el que se levantara sin ayuda alguna.

Definitivamente la chica era más fuerte de lo que parecía y aun en ese estado de debilidad no se veía vulnerable, débil por su estado sí, pero no vulnerable e indefensa.

Solo se ve delicada y fina cuando duerme —se hizo nota mental, para analizar después.

Ahora lo más importante era su recuperación. Concluyo que entre más rápido sanará, mas rápido podría comenzar a moldearla y sería muy meticuloso y cuidadoso al respecto de esto. Las obras de arte no se hacen de un día a otro. El arte requería esfuerzo y mucha dedicación; no se debía apresurar, había que darle su tiempo al tiempo. Era una de las pocas cosas en las que se resignaba a tener calma.

Sasori era un artista muy devoto y dedicado a cada una de sus obras, y aun que no era hombre muy paciente y le molestaba enormemente tener que esperar, sabía que para crear buen arte se requería de disciplina y de absoluta serenidad.

La observo nuevamente con interés renovado.

Su estado de fragilidad era muy tangible apenas si se podía sostener en pie. No quería más riesgos, ni retrasos en su proyecto, así que opto por ayudarla a regresar a la cama. Determino con su pragmatismo natural.

Ella por su parte aun sentía que sus piernas tan endebles como espagueti recién hecho, apenas podía sostenerse y justo cuando pensaba que se caería, unas fuertes manos la atraparon al vuelo.

Ambos se quedaron viendo cara a cara, sus miradas se cruzaron nuevamente y en ese momento todo pareció detenerse.

Las miradas con sorpresa y curiosidad de ambos no se hicieron esperar.

Un momento suspendido en el tiempo.

Sasori observaba la expresión de la chica minuciosamente, quería memorizarla, deseaba capturar cada uno de sus gestos, quería conocer todas y cada una de sus expresiones. Sentía que era una necesidad.

Sora estaba muy sorprendida, el hombre que la sostenía era tan frio y cálido al mismo tiempo. La envolvía, la atraía magnéticamente hacia él, la absorbía con su aura y su presencia. Ese hombre aturdía sus sentidos.

La conexión de ese momento fue muy poderosa, pero se vio interrumpido cuando Sora ya no pudo soportar la intensidad de Sasori. La estaba consumiendo por eso tuvo la necesidad de voltear hacía otro lado, con tal de no verse absorbida por la intensa aura del hombre que la sostenía.

Su conexión fue cortada con este acto y Sasori no tuvo otra opción, así que la tomo con rapidez y la acomodo en sus brazos para cargarla devuelta a su lecho, colocándola con cuidado en esta.

—Debes descansar —le informo tranquilamente.

Ahora era ella la que lo miraba con detenimiento e interés, buscando respuestas con la mirada y el ceño fruncido.

No estaba segura de lo que pasaba, se sentía un poco confundida sus recuerdos iban y venían tan rápido como el flash de una cámara.

Sasori pareció entender rápidamente la confusión de la chica. Por que procedió a explicarle lo sucedido. O más bien lo que deseaba que ella supiera.

—Recibiste un muy buen golpe en la pelea —le informo Sasori

¡Un golpe! ¿En la pelea? Eso explica el terrible dolor de cabeza—se decía confundía. En tanto tocaba su cabeza buscando signos de alguna contusión.

Al ver su reacción, Sasori espero muy a su pesar que se calmara un poco para continuar su relato.

—Tranquila —dijo con toda su paciencia la cual ya no era tanta. Tomo aire para continuar —ya están sanadas tus heridas. Bueno casi todas, la única que falta por terminar es la de tu vientre —informó con indiferente.

Mientras veía como la chica alzaba su camisa para ver las vendas en su herida. Deseaba inspeccionar su lesión y de hecho estaba en proceso de apartar un poco las vendas para verla mejor, pero unas manos la detuvieron.

—No lo hagas, acabo de cambiar las vendas —ordenó suavemente —y utilice chakra para curarla pero la espada contenía veneno, así que la curación es algo más lenta de lo normal.

—Espada —murmuro.

Sus ojos jades se quedaron mirando fijamente su abdomen y una oleada de recuerdos la comenzó a invadir.

Recordaba a un ninja de la hoja con cabellos platinados atravesándola con una katana, trato de recordar más de la pelea pero todo era difuso en su mente.

El dolor en su cabeza se comenzaba a hacerse un poco más intenso, punzante. Era una muy fuerte presión que la obligaba a dejarla pasar, a no intentar ir más allá.

Sasori la observaba con detenimiento, analizando todas sus expresiones con mucha atención, buscando cualquier indicio que lo alertara en caso de que aun le quedaran recuerdos de su anterior vida como Sakura.

Una voz la distrajo de sus memorias perdidas.

Alguien me llama —se dijo mientras volteaba a ver al hombre que la llamaba.

—Sora

— ¿Eh? — ¿Ese es mi nombre?—se interrogaba insegura. A estas alturas ya no estaba segura de nada.

Su cuerpo le decía una cosa y su mente otra ¡A cual carajos le hacía caso!

—No te esfuerces, recibiste un golpe muy fuerte en la cabeza como ya te había dicho —reafirmó con su sutil tomo de... ¿Irritación acaso? Puedes estar seguro de eso en definitiva era un tono irritado. Pero Sora estaba tan confundida y metida en su mundo que no lo noto o quizá solo lo ignoro.

—La hoja

—Sí, no te esfuerces más Sora—mandó —Es que acaso no podía ser fácil ¿Porqué las cosas que valen la pena son tan complicadas?

—Estoy muy confundida —declaró frustrada. Odiaba no tener el control de la situación — ¿Sora? Ese es mi nombre o no.

Bien ahora Sasori sabía que en definitiva no lo notaba. Sí, no se daba cuenta la chica que estaba comenzando a frustrarse, a impacientarse. Lo único que le quedaba hacer en este momento crítico que inspección; era aceptarlo y afirmó silenciosamente.

—Maldición ni siquiera estoy segura de mi nombre, todo me da vueltas —decía lamentándose con frustración, mientras fruncía el ceño.

—Es mejor que descanses, solo estás algo confundida por el golpe —aclaro con suavidad y firmeza al mismo tiempo—poco a poco, iras recordado todo. Esto es solo... temporal —Terminó con su sutil tono de orden, que no aceptaba reclamos a algo más.

—Eso espero, al parecer esto es parcial, unas cosas las recuerdo y otras no. Necesito vitamina B—pidió al tiempo que su estomago comenzaba a reclamar alimento mientras pensaba en los alimentos que contienen la vitamina dicha que servía para estimular la memoria—. Por lo menos mis conocimientos médicos parecen que están bien y en orden.

Ahora Sasori había reafirmado que su nuevo juguete era algo mandón, de carácter y muy altivo.

Era interesante y por lo tanto más que molestarlo, ahora le divertía.

De que le servía algo aburrido que no era de su interés. Lo aburrido no vale la pena.

—Iré a traerte algo de comer, debes estar hambrienta —y salió de la habitación.

Sora aun intentaba recordar que es lo que había pasado. Tenía vagos recuerdos de una confrontación con los shinobis de la hoja.

—Pero... ¿Cuál fue el motivo de la pelea?—Ahora mordía la uña de su dedo pulgar con la mirada ausente. —Y Sora, es realmente mi nombre —lo dudaba. Su razón y Sasori se lo confirmaban pero no lo sentía suyo. La inseguridad la invadía, la lógica, su lógica le decía que estaba viva y a salvo...pero, su cuerpo temblaba de pánico, sentía una fuerte opresión en su pecho y un hueco en su estomago.

Algo estaba mal.

Su respiración se torno agitada y pesada, comenzó a sudar en frio y sus dientes castañeaban. Ya estaba al borde de un colapso nervioso.

Esta tan trastornada, que no se dio cuenta cuando Sasori regreso.

Se acerco a ella silenciosamente. Expectante.

Sus músculos estaban tensos, rígidos; pero temblaba y una ligera capa de sudar cubría su cuerpo, su respiración también era pesada.

Un ataque de ansiedad —concluyo Sasori enseguida. Ya se lo temía, después de la presión a la que la había sometido. Era un efecto segundario del jutsu aplicado.

La prueba de fuego comenzaba ahora para el maestro marionetista.

Sora estaba respirando con mucha dificultad y sentía que su pecho estaba a punto de explotar. Miró a Sasori con pánico, lista para huir a cualquier movimiento sospechoso.

Algo en él le aterraba.

Su cuerpo actuaba por sí solo, ya no tenía el control de sus acciones, su mirada escaneo al marionetista buscado cualquier signo de peligro y entonces lo vio.

—O-mu-su-bi*—susurro tan bajo que apenas fue tangible.

Tomo uno con su temblorosa mano.

El aroma del arroz comenzó a invadir su sistema y justo en ese instante con la intensidad de un rayo en plena tormenta, un recuerdo resurgió de entre las profundidades de su memoria.

—Sasuke-kun—las lágrimas comenzaban a caer.

Estaba paralizaba, podía ver tan claramente ese recuerdo como si fuera una película en su mente.

Lo estaba viendo una vez más a escondidas. No quería estorbarle mientras entrenaba.

Ese día se había levantado muy temprano para prepararle el almuerzo, unos onigiris con la receta especial de su madre, e incluso le puso un poco de jitomate que tanto le gustaba a Sasuke para acompañar su almuerzo.

Estaba muy contenta, era la primera vez que le iba a llevar el almuerzo a su entrenamiento. Había puesto todo su cariño y empeño en hacerlo. Y lo mejor de todo es que estaba solo, nada de Kakashi-sensei y lo mejor nada de Naruto a la vista para interrumpir.

Gracias Dios por esta oportunidad— agradeció mirando al cielo —. ¡Muy bien Sakura!, ahora solo es cuestión de armarse de valor, ¡Vamos tú puedes! —Se animaba —, en cuanto Sasuke tome descanso entramos —acordó la insistente vocecilla de su mente —Si —respondió con firmeza recordado el mucho trabajo que le costó averiguar cuál era la comida favorita de Sasuke-kun.

Todo el momento y lugar eran completamente ideales.

Bien ya esta, ahora es cuando —razonó en cuanto vio al chico tomarse un respiro.

Pero cuando estaba a punto de hablare a Sasuke, una voz muy familiar y estruendosa se le adelanto arruinando su gran momento.

¡Sakura-chan! —gritaba a viva voz Naruto.

Sakura estaba paralizada con una especie de tic en su ojo.

Había planeado esto por semanas y practicado la receta de su madre con ahínco, quería que todo fuese perfecto. Era su oportunidad para estar cerca de Sasuke-kun y llega el bruto de Naruto a arruinarlo todo.

Era domingo, Naruto duerme hasta el atardecer todos los domingos, cuando por supuesto no hay misiones, ¿Por qué el único domingo que ella planea algo con Sasuke-kun a Naruto se le ocurre levantarse?

Buenos días Sakura-chaaan —decía rebosante de alegría Naruto.

Buenos días Naruto —la resignación de que cierto ninja entrara en escena ya era muy palpable en su voz.

Oye Sakura-chan —habló con un tono de esperanza.

Sakura lo miro extrañada, mientras su compañero le hablaba en un tono bastante tonto y tenía las mejillas coloreadas de un rojo intenso.

Eso es para mí —decía el chico rubio mientras señalaba la canasta que traía.

Ahora Sakura caía en la cuenta de Naruto y Sasuke estaban entrenando juntos y es por eso que Naruto-me-levanto-tarde-los domingos-Uzumaki estaba aquí.

Maldita sea, debía haber calculado esto —se reclamaba internamente con furia mientras sacaba a relucir su falsa sonrisa.

Ya no tenía caso enfadarse, así que se resigno. En fin y al cabo había hecho demasiada comida.

Sí, les traje a ti a Sasuke-kun. Me entere de que iban a entrenar así que decidí traerles el almuerzo ya deben de estar hambrientos.

¡Ey! Teme —llamo Naruto con su estruendo característico —Sakura-chan me trajo el almuerzo, a que te da envi…—y el pobre no pudo terminar de burlarse por que Sakura ya le había mandado a volar muy lejos.

Hm —fue lo único que contesto el Uchiha, mientras sonreía con arrogancia. Y veía volar a Naruto por los golpes de Sakura.

Finalmente, después del incidente con Naruto y Sakura dejando salir su frustración con este, se dispusieron los dos a comer lo que había traído Sakura.

Sakura-chan está muy bueno, sabe delicioso —decía el hiperactivo ninja mientras se atragantaba literalmente con la comida.

Sabe bien —apoyo con más discreción Sasuke.

Sakura no cabía en tanta felicidad, ella en definitiva no era nada buena cocinando. Casi todo lo que cocinaba terminaba siendo toxico o de un sabor tan asqueroso que la gente se desmayaba o iba a parar directo al hospital por intoxicación.

Ese fue uno de momentos más felices de su vida. Si bien no había estado al final con Sasuke a solas como ella deseaba, había podido compartir su comida con dos personas que apreciaba. Y lo mejor es que a ambos les había gustado su comida que con tanto empeño había hecho.

—Naruto — palpo sus lágrimas inconscientemente y sucedió.

Los gritos desgarradores no se hicieron esperar, comenzó a convulsionarse.

Sasori fue rápido en su proceder.

Su Sora había recordado algo, su inner que tenía estaba a punto de salir con todo. No podía permitir que la situación se saliera de control.

Tendría que jugarse su última carta.

El todo por el todo.

La tomo entre sus brazos con firmeza y la aprisiono, impidiéndole moverse y con su mano libre comenzó a realizar una serie de sellos a una velocidad pasmosa y finalizo el sello tocando su frente.

Todo termino tan rápido como había comenzado.

Dejo de convulsionarse, su respiración se estaba normalizando lentamente, las lágrimas aun opacaban sus orbes y volvió a hundirse en un estado de inconsciencia.

La observaba nuevamente.

Su sueño era profundo y estable, la monitoreaba constantemente.

Estaba algo preocupado. De hecho estaba muy preocupado, más de lo que deseaba admitir. La otra parte de la chica había estado a punto de liberarse. Así que no tuvo otra opción más que jugarse su última carta con ella.

Y esa era dormir a esa parte suya agregando un último sello, un arma de doble filo de la cual tenía la esperanza, ahora trunca de no tener que usarlo nunca.

Había entrelazado sus mentes. Con esto podría ver y controlar de forma definitiva lo que sucedía en su cerebro.

Que si era algo retorcido y macabro sí, claro que lo era. Ahora podría monitorear todo lo que ella era y si era necesario someterla, lo haría sin dudarlo.

Ya no había libertad para ella, jamás.

Definitivamente ahora era suya por completo.

Pero, por desgracia este último recurso lo dejaba en un estado de vulnerabilidad permanente también. Pues esta técnica se podía poner en su contra si ella aprendía a usarla.

Él podría ver todo lo que sucedía en su mente y someterla si era necesario, pero ya que sus mentes estaban entrelazadas esto también se podía aplicar a él, si es que ella lograba averiguar cómo es que funcionaba la técnica.

Era demasiado peligroso, ahora parte de él siempre estaría con ella y viceversa.

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N/A:

Bueno antes que nada quiero darle la gracias por los alertas, favoritos y review. Y perdonen por no contestar a sus comentarios pero no he tenido tiempo, pero prometo que para la próxima contestare los del capítulo pasado y el de este XD.

Ja, ya está el capítulo número 2, si ya se está un poco corto en comparación con el otro. Pero verán el próximo capítulo es solo de Sasori y Sakura y como se va desarrollando su relación y si ponía esta aquí siento que el capítulo hubiera sido muy largo y tedioso. Además así deja más intriga jajajaja

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*Omusubi, también conocido como onigiri.

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¿Bueno que les pareció?

Todas sus opiniones, sugerencias y/o críticas son completamente bienvenidas.

Gracias por leer