Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y de Shiori Teshirogi
Aclaración: Semi AU, Siglo XVIII, Regulus x OC, mini serie de shoots.
"Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos." – Moliére
II
"Para engañar…"
Le habían convencido de quedarse en el Santuario bajo la protección de Sísifo de Sagitario, por obvias razones. Se convocó a una reunión en la que se les pidió a los caballeros que guardaran el secreto de la criatura hasta que ella estuviese segura de hacerlo por sí misma.
Algunos como Defteros y Asmita no estuvieron de acuerdo en ocultar semejante cosa, más decidieron no hacer más que emitir su opinión; otros como Aldebarán habían decidido callar únicamente porque el asunto no era de su incumbencia; y otros como Kardia y Manigoldo, simplemente evitaban pensar en lo escabroso del tema y preferían emocionarse por la llegada del pequeño y deshacerse en detalles ya que ambos se consideraban padrinos de la criatura.
Habían pasado algunos meses ya desde la boda de Regulus y Conner, los cuales aún permanecían en Irlanda para tranquilidad de Arabella. La joven de largos cabellos lacios y azabaches se hallaba sentada en el piso de la habitación auxiliar del templo de Sagitario, la cual ocupaba, doblando y acomodando las pequeñas prendas que poco a poco había logrado acumular para su pequeño, algunos compradas por ella misma, otras habían sido regalos de los caballeros dorados, en su mayoría de Kardia, Manigoldo y Sísifo, y algunas mas, que ciertas doncellas le habían bordado.
Ensimismada en lo que estaba, no escuchó cuando alguien se adentró al templo llamando a viva voz al caballero de Sagitario. No fue sino hasta que la persona en cuestión se inmiscuyó en la habitación que ocupaba, que fue consciente de que estaba acompañada.
-Arabella…-su piel se erizó al instante en que escuchó aquella voz tan amada. Se giró bruscamente e intentó cubrir lo más posible aquellas prendas para evitar dar explicaciones tan pronto, cubriendo su vientre al mismo tiempo.
-Regulus…-respondió un tanto nerviosa. Se veía diferente, quizá más adulto o maduro, o tal vez el simple hecho de no verlo en tanto tiempo le estaba jugando una mala pasada.- ¿Qué haces aquí?
-Estoy buscando a mi tío Sísifo para saludarlo. Conner y yo vinimos de visita…-añadió dando un paso al frente para acercarse más a la chica, la cual se apartó inmediatamente, haciéndolo declinar de su empresa.- Te he extrañado muchísimo… yo aún no puedo olvidarte…
-Pronto lo harás… seré solo un viejo recuerdo, ya verás…-replicó sintiendo su propio corazón estrujarse.
Regulus exhaló un suspiro, decidiendo no insistir, era obvio que ella se esforzaba en pasar la página, si es que ya no lo había hecho.
-¿Y tú? ¿Qué haces aquí? ¿Acaso te asignaron como doncella de este templo?-indagó solo para aliviar la tensión que provocó su reciente confesión.
-Estoy doblando ropa; y no, no soy doncella de este templo, yo vivo aquí…
-¿Cómo dices?-inquirió sin comprender aquello.
Y justo cuando la azabache iba a intentar explicar lo más vanamente posible la situación, alguien más se introdujo a la habitación con total confianza y sin siquiera anunciarse.
-¡Arabella! ¡Mira lo que le compré a Leander! ¡Hasta mandé a que le bordaran su nombre!- prácticamente gritó Kardia, mostrando una pequeña camisa color amarillo con el nombre del niño grabado en letras de color rojo.
-¿Leander? ¿Quién es Leander? ¿Acaso estás…?- y fue entonces cuando Regulus pudo observar el vientre de seis meses de gestación de la joven a quien amaba, ya que esta se había puesto de pie con una expresión indescifrable en su rostro mientras se acercaba al guardián de la octava casa.
-Es hermosa Kardia, muchas gracias.-respondió tomando la prenda y correspondiendo al gesto con un abrazo que el de Escorpión correspondió con alegría y algo de rudeza tan característica de él.
-Kardia…-llamó Regulus, y hasta entonces el aludido se dio cuenta de la presencia del caballero de Leo, dedicándole una mirada escandalizada a Arabella quien le hizo un gesto de mantenerse callado.
-Oh hola Regulus, ¿Cómo has estado? ¿Qué tal la vida de casado?-musitó el peliazul con expresión nerviosa, ya que jamás se imaginó encontrarse con Regulus allí.
-Bien gracias, ¿podrías dejarme a solas con Arabella por favor? Necesito que me explique algunas cosas.
¡Y aquí está el siguiente capítulo! Espero que lo hayan disfrutado, no olviden dejar sus reviews, con sus opiniones, criticas -constructivas-, impresiones, etc, no tienen idea de cuanto los disfruto.
¿Rápido, no? aprovechando el tiempo libre - No Althea, no es vagancia xD- pude escribir varios capítulos, así que solo es cuestión de subirlos diariamente, así que por el momento, este será el ritmo de actualizaciones.
Nos leemos en el próximo,
¡Saludos!
