Y bien, como he andado aprendiéndole al manejo de fanfiction :) y haciendo mis pininos agradezco a mi primer lectora Nora el haberme comentado, Nora querida, en breve responderé los comentarios ;) por el momento dejo el siguiente capítulo, debo comentar que esta historia está basada en una película que me gustó mucho y aunque el final es triste quiero agregar que suelo cambiar los finales ;D ¡saludos y buenas noches!

Capítulo 2

Esa noche había sido intensa y había sido una noche más sin dormir.

La rubia había estado sollozando entre sueños y Darien recordó brevemente cuando en un ataque de desesperación al escucharla llorar dormida, le puso el silenciador a su arma y fue directo hacia donde dormía la rubia y le había puesto el arma en la cabeza.

Pero el ver su tierno rostro afligido por el dolor le hicieron salvarle la vida por segunda vez.

-esto no está bien-musitó dando un pequeño golpe en el brazo del sillón con el arma-

Debía deshacerse de ella.

Un pequeño ruido llamó su atención y miró hacia la ventana. La cortina se movía violentamente por el viento que comenzaba a soplar y el ventarrón no se dejó esperar.

-¡demonios!-dijo poniéndose de pie y yendo a cerrar la ventana, se giró rápido cuando escuchó un ruido proveniente de la recámara-

De la habitación salió la joven rubia tallándose un ojo.

-¿fue un sueño acaso?

Mirándolo todo y quedándose quieta sólo miró los ojos azules de aquél extraño hombre.

-creo que no-caminó hasta el sillón y se sentó, pero no dejó de mirarlo a los ojos-soy Serena Tsukino.

Darien no respondió y se sentó en una silla junto a la mesa. Limpiando su arma siguió sin responderle nada.

-gracias por salvarme la vida ¿puedo saber cómo te llamas?

-tu padre estaba en problemas con los antinarcóticos ¿cierto?

Serena bajó la mirada y comenzó a jugar con sus manos sobre su regazo. Nerviosa por la pregunta comenzó a hablar.

-días previos a que esto pasara, un par de tipos vinieron a verlo. Uno de ellos era alto de cabello azuloso y el otro era pelirrojo-hizo una pausa para mirarlo-el pelirrojo habló con mi padre pidiéndole "la nieve" completa, pero mi padre le dijo una y otra vez que quien se la había dado la había llevado así.

Darien se inclinó hacia adelante y observó las pequeñas pequitas en la insolente y respingada nariz. Atento a sus movimientos hizo un ademán de que prosiguiera.

-mi padre les dijo que no sabía en donde estaba el resto. El tipo, el de cabello azuloso,intervino en la plática y le dijo que volvería en unos días más por su entrega completa.

-ok-respondió Darien reflexivo, mientras se rozaba la barbilla-

-mi padre se quedó muy preocupado, yo no sabía que papá se dedicaba a ese negocio. Ese día me enteré-le dijo-y lo demás, ya lo sabes-agregó entre sollozos-ese maldito los mató a todos, mi hermana pequeña, mi madrastra y papá.

Darien no le dijo nada y volvió a su posición; metiendo su arma en el maletín le dijo:

-Darien, mi nombre es Darien

Serena observó con atención los movimientos de Darien y se levantó para llegar a él junto a la mesa. Sentándose y sin dejar de mirarlo le dijo:

-¿a qué te dedicas exactamente?

Los ojos del pelinegro se posaron en ella.

-custodio

Serena miró el maletín en un gesto curioso pero la mirada de él le hizo dejar de hacerlo.

-¿quieres comer algo?

Serena tragó gordo y asintió.

-después de que desayunes te vas.

-¿qué?-le dijo ella aún desde la mesa al verlo traer jugo y pan-pero, sabes que no tengo a dónde ir.

-¿cómo saberlo Serena? ¿acaso no tienes tíos o primos o abuelos?

-nada de eso. Mis abuelos murieron y… no tengo familia.

-vamos Serena, sabes que no te puedes quedar aquí.

Serena se mostró llorosa y en un arrebato le suplicó.

-no tengo a dónde ir Darien, si me voy, esta misma noche estaré muerta.

-no es mi problema-respondió él con mirada glacial-

Debía aceptarlo, tenía algo de tiempo observando a esa frágil e indefensa rubia. No sabía exactamente qué tenía, pero el sólo verla le provocaba un deseo profundo de protegerla.

Pero tenía que continuar solo, de lo contrario se metería en grandes problemas.

-por favor Darien, haré lo que me pidas. Pero no me abandones ¡esos malditos mataron a mi familia!

Las lágrimas de la chica lo conmovieron hasta la médula y en un arrebato se levantó y le dio un pañuelo.

-no llores más.

-gracias-se abrazó a él-te ayudaré en lo que sea, limpiaré tu casa, haré de comer si así lo quieres. Lo que sea, lo que sea-repitió apretándose a él como si fuera su tabla de salvación-

Darien la separó lentamente y miró sus ojos.

-no llores Serena, aquí estarás bien en lo que encuentras un lugar a dónde irte.

-está bien-respondió distraída mirando de nuevo el maletín-

Serena se sentía curiosa, ella al igual que Darien, lo observaba a menudo. Desde que lo había visto llegar al edificio le habían causado gracia los lentes oscuros y la gabardina que usaba, desde luego, no era un atuendo como para vivir en ese edificio.

Lo observaba cada que se lo topaba. Guapo, sigiloso y discreto. Darien no le parecía precisamente un custodio.

-saldré un momento Serena, quiero que te quedes aquí y hagas el menor de los ruidos.

La dejó allí en la sala mientras entraba por su gabardina, poniéndose unos lentes oscuros Darien pensó en el posible lío en que se estaba metiendo.

Cuando salió vio a la rubia con el maletín abierto

-¿qué haces?

Serena no respondió, estaba absorta pasando sus manos por aquéllas armas de distintos calibres. Tomó un silenciador en las manos y lo miró.

-¿custodio?-le preguntó mientras arqueaba una ceja-lo dudo. Tú eres un asesino y quiero que me enseñes.

-¿qué? ¿acaso estás loca?-dijo yendo hacia ella para quitarle sus cosas-

-no lo estoy, quiero venganza contra esos malditos que mataron a mi familia.

-de ninguna manera niña, con suerte y salvaste la vida.

-Darien quiero que me ayudes, no quiero que la muerte de mi hermana quede impune. Mis padres eran unos gatos estúpidos pero mi hermana jamás le haría daño a nadie.

-deja esas ideas Serena, no puedo ayudarte.

-por favor, dime cuánto me cobrarías por matarlos.

-¡já! ¿tienes dinero?-se rióde ella-

-no ahora, pero lo conseguiré.

Darien tomó un arma pequeña y se la dio.

-toma, si quieres morir, adelante.

Serena tomó el arma y su cartucho en las manos y muy furiosa por las burlas de aquél atractivo varón se levantó de la mesa y con la cacha del arma rompió el cristal de la mesa.

-¿crees que soy tonta entonces?-le dijo apuntándole con el arma-

-¿qué haces Serena?-intentó agarrarla pero ella se hizo a un lado-¡Serena!

-¡ayúdame a matarlos!

Darien no respondió y Serena sacó la mano por la ventana disparando un par de veces.

-entonces lo haré yo misma.

-ok, ok.

Después de aquél incidente, tuvieron que irse del edificio. No podían arriesgarse a que se dieran cuenta a qué se dedicaba Darien y tampoco podían arriesgarse a que encontraran a Serena, en caso de que la estuvieran buscando a causa de su padre. Pues esa foto en familia había sido vista por uno de los compinches de Diamante Black.

Instalados en un hotel se dedicaron a vivir, Serena hacía todo lo correspondiente a lo que había acordado con Darien y era el turno de Darien enseñarle a Serena lo que él sabía…

Mientras Serena observaba como cuidaba a su rosa en una maceta y le rociaba con un aspersor algo de agua fría pudo captar la esencia buena de Darien. Sabía que en el fondo era un hombre cálido y tierno.

Una sonrisa salió de sus labios y parpadeó un par de veces.

"¿pero qué me pasa?, este hombre es un asesino e irónicamente cuida con su vida esa rosa roja y a ese raro gato negro"

Miró con cierto recelo al pequeño gato y Darien lo cargó.

-no le tengas miedo.

-no es miedo, los gatos negros traen mala suerte.

-entonces luna no te dará mala suerte-le dijo riendo-ella es gata.

-¡já! ¡qué gracioso!

Darien tomó el aspersor y volvió a rociar la planta con agua fría.

-le tienes tanta devoción a tu rosa que imagino que te la habrá regalado algún amor.

-nada de eso-respondió aun mirando la rosa roja-esta rosa me recuerda a mis padres. Solían tener cientos de ellas en su jardín.

-¿ah sí? ¿y dónde están ellos?-preguntó Serena con interés-

-muertos-dejó de rociar la rosa y bajó a la gatita al suelo-

-lo lamento-dijo apenada al verlo serio-pero creo que deberías sembrarla, así tendrías tantas como las que tenían tus padres. Déjala echar raíces.

-es como yo, un hombre sin raíces ni pasado, ni futuro-añadió con algo de amargura-

Serena arrugó el entrecejo.

-no deberías decir eso, yo he perdido todo al igual que tú y aun así quiero seguir adelante. ¿alguna vez has pensado en retirarte del negocio?

Darien no respondió nada y tomó el estuche donde guardaba el arma larga y mientras se ponía la gabardina negra le dijo:

-saldré un momento Serena

-pero…

-no te preocupes, vendré pronto-tomó su maletín y salió de la habitación-

Darien tenía un nuevo encargo que resolver. Un nuevo encargo que le estaba resultando difícil y doloroso ante la pregunta que Serena le había hecho.

¿alguna vez ha pensado en retirarse?

Desde que había matado a los asesinos de sus padres, desde luego.

Ya no quería vivir ese mundo de soledad y la llegada de Serena sólo se lo confirmaba. Ella irradiaba luz, energía y calidez.

Siempre había querido tener una familia y dejar de hacer lo que estaba haciendo ahora y dedicarse a algún trabajo simple.

Había llegado al lujoso hotel y desplazándose como una suave sombra se ocultó cuando vio pasar a unos tipos con mal aspecto rodeando a uno que vestía de elegante traje.

"el objetivo"

Miró a su alrededor cuando los vio perderse dentro del elevador. Cinco hombres rodeando al objetivo y uno más vigilando la entrada del elevador.

Con mucho cuidado se ocultó tras un pilar y luego subió las escaleras perdiéndose en la oscuridad…

Serena miró una vez más por la ventana. Preocupada y asustada por lo que podía estar pasándole a Darien soltó la cortina cuando escuchó un ruido en la puerta.

-¿Darien?

Se acercó a la puerta con su arma en mano. En realidad no sabía cómo enfrentaría lo que fuera que estuviese tras esa puerta, pero por lo menos ya había disparado algunas veces.

Un golpe en la puerta se volvió a escuchar y Serena abrió la mirilla para ver quién era. La mujer de recepción junto a un tipo pelirrojo estaban afuera y Serena se tensó al ver al pelirrojo.

"es el hombre de la droga"

Abrió despacio ocultando el arma tras la puerta y sonrió levemente al ver a la recepcionista.

-disculpe señorita, pero la policía antinarcóticos hace una investigación y están buscando a una niña que podría ser víctima de secuestro.

-¿y por qué me preguntan a mí?-respondió muy seria-

-bueno señorita, no es algo meramente personal, como puede ver-señaló a su alrededor a la gente afuera de sus habitaciones-es una búsqueda por toda la ciudad-le mostró la foto de su familia-¿la ha visto?-señaló la foto justo donde estaba ella-

Serena sintió un profundo dolor cuando vio aquélla foto y parpadeó dos veces dispersando las lágrimas que amenazaban con salir.

-no, no la he visto; ni a la familia-agregó cuando Rubeus la miró a los ojos-

Para su gran fortuna, la única foto que se habían tomado en familia era cuando ella apenas tenía diez años y su hermana uno. Y lógicamente Serena había cambiado.

-curioso-le dijo sonriendo Rubeus-viviendo relativamente cerca de donde la secuestraron dudo que no la haya visto. Pero si sabe algo sea amable e infórmenos-le dio una tarjeta e intentó echar un vistazo-¿está sola?

-no-respondió la recepcionista-vive con su hermano.

-sí, pero no está ahora. Está trabajando-empezó a cerrar la puerta-si sabemos algo le informamos oficial-le dijo finalmente y cerró la puerta-

Cerró los ojos y se recargó, luchando por no dejar escapar las lágrimas Serena sintió muy de cerca el acecho de esos malditos hombres. ¡esos malditos que le habían quitado la vida a su familia!

Darien llegó a la suite donde se hospedaba su objetivo y saltó de una habitación a otra cuando vio entrar al guardaespaldas. Pudo ver entre las cortinas como ese horrible hombre se encontraba sentado en un cómodo sillón mientras una bailarina danzaba al compás de una sensual música.

Después de deslizar una tira de polvo blanco sobre la mesita y absorberla con un popote por la nariz, el hombre volvió la vista hacia la desnudista.

-vamos, quiero ver más carne

Rodeada de aquéllos horribles tipos, la chica comenzó a quitarse la ropa prenda a prenda hasta quedar bailando completamente desnuda.

Uno de los custodios fue hacia la ventana y Darien se ocultó tras la cortina.

El tipo sacó un cigarrillo del bolsillo y poniéndolo en sus labios lo encendió.

-¡salgan estúpidos!-les dijo el patrón mientras se quitaba la chaqueta-sólo tú-señaló al del ventanal-quédate cuidándome.

Los demás salieron rápido y el que custodiaba personalmente al oscuro ejecutivo se quedó en su lugar, fumando y viendo como su patrón abría de piernas a la chica para darle sexo oral.

Ferviente sobre la mujer el hombre se ocupaba muy bien y sin pensar que Darien había saltado ya sobre su hombre siguió mientras Darien deslizó un puñal sobre el cuello del infortunado guardaespaldas.

Lo que no esperó Darien era que uno de los custodios regresó a la habitación y sin previo aviso abrió la puerta

-¡señor cuidado!-gritó sacando su arma-

El hombre dejó a la mujer y tomó su arma

-¡tú lo trajiste perra!

-¡no, por favor! ¡no lo conozco!

Darien se lanzó contra el custodio mientras el ejecutivo se ocupó de la chica. Disparándole sin piedad la dejó bañada en un gran charco de sangre.

Los hombres comenzaron a entrar y Darien saltó hacia el ventanal librando los disparos de los guaruras. Sostenido del barandal alcanzó a uno de ellos y lo lanzó hacia el vacío.

-faltan tres.

Subió rápido antes que llegaran a él, disparando y ocultándose tras los muebles eliminó a dos más, entre la polvareda vio cómo su objetivo iba hacia el elevador mientras era cuidado por el sexto hombre.

-¡vámonos!-gritó el tipo entrando pero Darien lo interceptó-

El último hombre lo tomó por el cuello y comenzó a ahorcarlo. Darien le dio un codazo en la cara y alcanzó al objetivo dentro del elevador. Impidiendo que las puertas se cerraran se hizo a un lado cuando el hombre lo recibió con disparos.

-¡demonios!

Se lanzó contra él y ambos cayeron al suelo. El elevador se cerró.

-¿con que gustas de extorsionar gente? Despídete del mundo.

-me vas a matar maldito, pero más vendrán como yo-le dijo mientras intentaba alcanzar su arma, pero Darien la pateó mientras se levantaba sosteniéndolo del saco-

-sí, y aquí estaré para matarlos a todos-le puso el arma en la frente y lo liquidó-

Cuando Serena abrió la puerta, se encontró con los ojos perdidos de Darien

-¿qué pasó?

Darien entró y en cuanto Serena cerró la puerta, se dejó caer en el piso. Serena se asustó y le revisó el cuerpo encontrando un par de heridas en el brazo y otra en la pierna.

-te voy a curar Darien, no me dejes por favor.

Preocupada y llena de miedo lo arrastró hasta el sillón y ahí se ocupó de curar sus heridas…