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"Pena"

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"A veces la pena te deja sin respiración, pero hay que serenarse."

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Hacía ya incontables días que no sabía algo de la pelirosa. Había intentado hablar con Ino, pero estaba de misión con Shikamaru. Se había acercado a Naruto pero él sabía tanto como ella: nada.

La deferencia entre él y ella era el hecho de que una vez más se iba de viaje y a pesar de que quería, no podía pasar a visitar a su amiga.

Pensó en los ex compañeros del Uchiha e incluso en él pero descartó inmediatamente la idea. De los primeros capaz que el más grande –"¿Jûgo se llamaba?"- era el único con el que podía llegar a hablar pero… ¿era cercano a su amiga? Y el segundo… su amor propio le impedía tener que lidiar con otro tipo arrogante, frío y egoísta. Suficiente tenía con el Hyuuga.

Se había quedado sin personas. Chocó contra la castaña al salir del Icharaku; Shizune se veía agitada y cargaba con muchas cosas. Se ofreció a ayudarla y, tras hablar un poco, quedaron en pasar a ver a la kunoichi "desaparecida".

Pero no podía quedarse tranquila, algo en su interior le decía que su amiga estaba mal.

Después de vagar un rato más por la aldea decidió ir a verla. ¿Qué podía pasar si la visitaba? Nada malo, no?

Tocó el timbre una vez pero no obtuvo respuesta. Segura de que la ojijade se encontraba en el interior de la vivienda, trepó y se coló sigilosamente por unas de las ventanas. Toda la casa estaba a oscuras y si no fuera porque sabía que la muchacha no había abandonado el hogar hubiera pensado que nadie vivía allí.

Conforme avanzaba hacia el dormitorio la angustia se apoderaba de ella.

Abrió la puerta y la imagen de su amiga le oprimió el corazón. Sakura estaba recostada en la cama con el dolor tatuado en el rostro manchado de sangre. Y no sólo era su cara la que estaba manchada, a través de la sucia y desordenada ropa pudo ver más manchas carmesíes.

Sentía como se le nublaba la vista, como el pecho se negaba a seguir respirando. Trató de clamarse y con algo de esfuerzo lo logró. Era una kunoichi, había visto heridas semejantes en batallas, ella había recibido un entrenamiento y estaba preparada, podía ocultar sus sentimientos… pero eso sólo servía en el campo de batalla.

Las lágrimas se escaparon rebeldes de sus ojos marrones, ver a su amiga así le partía el alma. Tomó a la pelirosa con cuidado y la acunó en su regazo. Acarició tiernamente sus cabellos y las líneas duras de su rostro. Quería –necesitaba- borrar el dolor de su cara.

Parecía que la inconsciente mujer tenía heridas físicas que ya no sangraban pero ella sabía que existían heridas peores que nadie veía y que nunca cicatrizaban.

Al cabo de unos minutos se alejó de Sakura y corrió a buscar a Shizune. La joven necesitaba tratamiento urgente.

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Shizune acababa de terminar su turno en el hospital, extrañaba la presencia de su buena compañera y amiga Sakura, pero la idea de visitarla la hacía sentirse un poco más alegre.

Sin embargo al ver el rostro desfigurado por el miedo y la preocupación de la joven Tenten algo dentro de ella hizo "click". Supo que Sakura no estaba bien.

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end of the chapter