Holo :D ¿Cómo empiezo? Bueno, MUCHAS GRACIAS POR SUS Review, sinceramente nunca creí que la historia tendría buena recepción y sus comentarios fueron lo mejor de lo mejor :3 quiero agradecer a I Love KL, the-creme-de-la-crop, An-Evil-Smile, Just K0gan, VictoriaDvalosBTR, Angy, FeaturingKogan, KoganIsUntouchable, BelieveInJPKS, loganeitor96, Luis, Naty. Este capítulo es para ustedes :3
2. PRIMER CONTACTO
Kendall levantó la fina sábana que cubría cada mueble de la casa. Era un tanto duro para sus recuerdos estar desenterrando el pasado. Pero tenía un propósito: venganza. Era por lo único que estaba allí.
Por un momento se detuvo en seco. Estaba cargando una caja de inmobiliario con algunas pertenecías que traía de su antiguo hogar.
La familia más adinerada de toda la costa de Los Ángeles eran los Taylor. ¿Pero cómo se acercaría a su círculo social? Podría tener millones de dólares, sin embargo lo difícil era entrar al castillo para atacarlo desde adentro.
Sacudió la cabeza un par de veces y regresó a lo que dejó de hacer. Solamente sacó las cajas del camión de mudanzas y las dejó regadas por todo el área de la casa. Quiso tomar un descanso y añorar los viejos tiempos, sin embargo sólo se hacía daño a sí mismo.
Era un efecto que tenía Kendall desde el suceso que sacudió su vida entera: sentarse en algún lugar tranquilo a revivir los momentos que añoraba con todo su corazón.
Todo humano en su naturaleza es débil, y no pudo contener aquellas lágrimas que aguardaban en el interior de sus ojos. Cayeron por sus mejillas una por una, hasta que impactaban contra la tela de sus jeans.
Entonces recordó una cosa que tenía en su cofre con todos los datos acerca de la enorme conspiración contra el padre de Kendall, que a su vez provocó heridas colaterales que aún no han podido sanar del todo. Corrió hasta una de las numerosas cajas de cartón con sus pertenencias y buscó con desesperación aquel cofre donde estaba la ruta de su venganza.
Por fin en una de las cajas, encontró el cofre. Era un cofre pequeño, único en su clase de madera fina. Lo que en realidad importaba era el contenido del precioso y delicado cofre: fotos, evidencia, diarios de su padre cuando estuvo encerrado en prisión con todas las verdades.
Empero quizá el objeto que ha tenido más valor hasta la actualidad: Su gema azul, que hace tiempo había convertido en un collar.
La tomó con sus dedos, y la sostuvo la gema sobre la palma de su mano extendida. La admiró como si el tiempo a su alrededor se hubiera ralentizado.
«Te quiero Logie...» recordó la última frase dirigida para su amigo. Esto fue el detonante a sus emociones.
Venció la tristeza, o al menos ocultó ese sentimiento. Se colocó su collar alrededor de su cuello y sintió que ese momento era especial.
Kendall nunca se había encontrado la oportunidad de colocarse la gema. Quería que fuera especial, pero en ese preciso momento necesita con ansias imaginar que Logan estaba con él.
Se levantó del sillón y escondió el collar debajo de su playera. No quería estar dentro de la casa, así que rápidamente se fue a colocar un bañador y salió al porche trasero de su casa y se relajó en la silla columpiable. Tenía un propósito:
Desde el balcón de la habitación principal de la familia Taylor, se podía ver la casa de Kendall. El rubio descubrió hacer un par de años que era la forma en que la reina de la comunidad, Hellen Taylor, vigilaba a su familia hace trece años.
No temía de que este fuese identificado, sus facciones han cambiado mucho a lo largo de trece años. Además de que recibió palizas y estuvo en cientos de peleas en la correccional.
Con la cabeza muy en alto, disimuló que apreciaba el paisaje que tenía frente a sus narices.
–Que empiece el espectáculo.
Hellen Taylor, una mujer de treinta y ocho años de edad, adinerada, atractiva para su edad. Su cuerpo era esbelto y siempre lo hacía lucir con vestidos y zapatos altos. Su piel era clara, y lo adornaba con joyas realmente hermosas. Su cabello era dorado, reluciente al igual que el sol y llegaba hasta la altura de sus hombros. Sus ojos eran azules. Los labios los tenía rosados y carnosos, pero ¿qué más se puede describir de tan impresionante belleza?
Hellen Taylor salió a su balcón para admirar las maravillas del océano, respirar la brisa del primer día de verano es lo que emocionaba a Hellen. Caminó hasta la barda del balcón y recorrió con su mirada cada metro cuadrado de su casa.
–¿No es impresionante la vista? – le preguntó Michael Taylor, el esposo multimillonario de la matriarca de la familia.
Era alto, cuarenta años de edad. Cabello negro y poseía una mirada potente. No hay mucho que describir de Michael Taylor, sin embargo tenía suerte de tener a su lado una mujer muy conservada para su edad. Aunque este no supiera apreciarlo.
Puso las manos sobre los hombros de su esposa, Hellen se apartó de mala gana.
–Michael, ya te había comentado que no me agrada mucho la idea de que tengas que salir de negocios.
Desconfianza, era lo que había en esa extraña relación.
–Es sólo por el día de hoy. Lo prometo.
–Otra de tus mentiras, Michael. No hagas promesas que no cumplirás – y le dirigió esa sonrisa que caracterizaba a Hellen, una sonrisa de falsedad pura.
Michael entró de nuevo a la habitación para colocarse su reloj en la muñeca izquierda. Entonces fue cuando Hellen se encontró con la silueta de una persona sentada en el porche de la antigua casa.
–¡Michael! – exclamó sorprendida.
–¿Qué pasa?
–No mencionaste que la casa iba a ser ocupada.
–No era el dueño, Hellen.
–No, pero pagaste para que no se vendiera en doce años...
–Esos doce años se han vencido.
Regresó su mirada hacia Kendall Knight.
–¿Y quién será el nuevo residente? – preguntó Michael acercándose a su "amada".
–Al parecer es un joven... Y se ve apuesto desde lo lejos.
–¿Crees que sea el nuevo amor de verano de nuestra hija? – insinuó Michael.
–No lo sé, pero no me convence del todo.
«Listo, primer contacto: realizado» pensó Kendall al ver a Hellen de reojo desde su lugar. Entonces se levantó y camino hasta el pie de playa con una toalla blanca en la mano. Tenía intenciones de meterse al océano y nadar un rato.
Sus pies tocaron por primera vez dentro de mucho tiempo, la arena húmeda de aquella playa. Cerró los ojos y disfruto el presente.
–¡Te las verás conmigo, muchacho apuesto! – exclamó una mujer atrayendo la atención del ojiverde. Era una mujer con el corto cabello castaño que poseía en punta. Kendall le sonrió –. Yo quería esta casa para mí. Iba a pelear por ella, pero dijeron que un joven multimillonario la compró.
Kendall soltó una carcajada.
–Tienes suerte de tener esa casa, muchacho.
–Mugas gracias – agradeció –. Por cierto, mi nombre es Kendall Knight y soy nuevo en la zona.
–Brooke Diamond.
Diamond. Diamond. Diamond... ¡Diamond!
–¡No quiero ir a prisión! – gruñó el rubio que se encontraba con sus manos esposadas y siendo arrastrado por dos guardias.
–Solo será por un tiempo... ¡Hasta qué cumplas 18 años...! – y el guardia soltó una carcajada. Francis odió de inmediato a los guardias que lo arrastraban por los pasillos.
Tan sólo tenía catorce años y estaba siendo llevado a la correccional de menores. Según sus padres adoptivos habían incendiado su habitación, empezó era mentira. Los padres adoptivos querían deshacerse de Francis y encontraron la mejor manera de hacerlo. Lo culparon de comportamiento rebelde en varias ocasiones, de las cuales todas eran una total mentira.
Lo encaminaron hasta la celda, donde pasaría sus cuatro años con posible compañía de su edad.
Al estar frente a la puerta de aquella celda mugrienta. Había una litera, con un lavamanos y con un semi–muro cubriéndolos: un inodoro.
–Celda, 2J. Aquí será tu pocilga – el guardia lo tenía agarrado del antebrazo con mucha fuerza. Lo empujó hacia adentro y lo soltó. Francis reprimió las ganas de llorar y entró a su celda. Le cerraron la puerta y quedo sólo.
La celda no era como las otras, era un cuarto cerrado con una puerta. Nadie podía verlo, y eso lo hizo todo un tanto mejor.
Los días en la correccional iban de mal en peor. Los primero días de la estancia de Francis fueron desagradables, ya que llegaron unos chicos mayores y lo amenazaban durante la hora del almuerzo.
–¡Uy, miren chicos! ¡Es el que incendia la casa! – se burlaban los agresores. Lo amenazaban con golpearlo sino les daba su ración de comida.
–¡Su padre, el terrorista de América!
–Él no era mi padre – gritaba, se sentía decepcionado desde el suceso.
Francis no lo permitió, y desde ese día recibía una paliza.
Un día regresó a su celda con un ojo morado. No había pasado ni la mitad de un año dentro de la correccional. Caminó hasta su cama y escondió la cara entre las almohadas. Sintió que abrieron la puerta de su celda y entró una persona.
Después de tanto tiempo, Francis tuvo compañía. Era alto, apuesto, con cara de súper modelo, y cabello castaño brilloso y suave. Tenían la misma edad.
«A este tipo lo golpearán por su apariencia» Pensó el rubio al estudiar a su compañero.
–Yo quiero la litera de arriba – soltó el chico. Cruzo los brazos y opto una posición firme y recta.
–Lo siento mucho, pero no lo permitiré. Llegue antes que tu – se defendió. El empezaba sa aprender como pelear, y posiblemente ganaría contra su compañero.
–Tendré que golpearte para ganar esa litera – anunció el compañero.
Un golpe a las costillas del chico. Francis conocía los puntos frágiles de las persona. Otro golpe. Cayeron al suelo, sus narices sangraban sin cesar. Rodaron cinco veces hasta que sus cuerpos ya no pudieron con la pelea.
Detuvieron la hemorragia nasal con papel higiénico. Se sentaron en el borde de la cama de abajo y entre ellos hubo un incómodo silencio.
–La cama de arriba es tuya, no debo ser así de abusivo. Lo siento – se disculpó.
–Gracias, y discúlpame.
–Soy James Diamond, un placer.
–Me llamo Francis German – y estrecharon sus manos.
–Tu padre fue...
–Sí, el mismo – entendió al instante.
Kendall regresó al presente. Ese recuerdo pasó muy rápido ante sus ojos. No podía creer que estaba tan cerca de su amigo fiel. Pero no debía dar un paso en falso, era muy peligroso para su misión. Aunque Kendall sabía que James era una persona en la cual podía confiar plenamente. Pero, ¿James estaría de acuerdo con el propósito de acabar con los Taylor?
–¿Y cómo te está pareciendo la ciudad? – preguntó Brooke.
–Excelente, la vista es lo mejor que tengo. Además aquí hay mucha tranquilidad.
–No esperes mucha paz, joven Knight.
–¿Por qué?
–Porque tus vecinos, la familia Taylor, hace las mejores fiestas de alta sociedad en la mansión.
–Guau, es increíble – fingió sorpresa.
–Te los presentaré algún día, al igual que mi hijo.
–Muchas gracias señora Diamond. Eso me ayudaría a sentirme dentro de la comunidad.
–Tutéame. Bueno, tengo varias cosas que hacer. En retiro, Kendall. Fue un placer.
–El gusto es mío – contestó el ojiverde.
–Bienvenido a los Ángeles – esbozó una sonrisa, y la mujer siguió caminando.
Kendall arrojó la toalla a una parte de la arena que estaba seca y se metió a las frías aguas del mar. No le importó, y siguió nadando.
Después de un largo tiempo nadando en el mar, se metió a su casa descalzo y con el cabello mojado y alborotado. Al encontrarse con las cajas aún llenas de cosas personales, tomó la iniciativa de acomodarlas por toda la casa. Al fin y al cabo, era su nuevo "hogar".
Terminó extenuado, tomó una ducha caliente de veinte minutos y se vistió. Era hora de inspeccionar un poco su "cofre de la venganza".
Su cofre Estaba guardado bajo llave en una loseta suelta en el suelo de su habitación. La loseta estaba camuflajeada por el piso.
La loseta de madera se desprendió del piso y dejó a la vista el cofre. Lo agarró con ambas manos y lo llevo hasta su cama.
Con una llave especial, abrió el cofre y lo primero que encontró fue el diario de su padre dirigido a su hijo, que escribió durante su estancia en prisión.
Leyó cuidadosamente, desde la primera página.
Querido Francis,
No busco perdón hacia la familia Taylor, ellos me arrebataron lo mejor que tenía en mi vida. No tengo idea de como comenzar, sin embargo yo te explicaré la verdadera historia de lo que en verdad ocurrió conmigo. Olvida todo lo que sabías de mí, ten presente los recuerdos agradables acerca de mí y desecha lo que te inculcaron los medios.
Aquel día de la tormenta, cuando los agentes federales arribaron a nuestra casa, descubrí que me habían tomado como chivó expiatorio. La familia que considere como amistad durante años y que recientemente me había convertido en su socio, me traicionaron. Vi cómo te arrebatan de mi vida.
Katie y tu madre están a salvo, o eso espero. Pero yo vengo aquí a narrarte la historia de traición.
No confíes en la familia Taylor.
Tocaron a la puerta, y Kendall guardo el cofre en su escondite. Probablemente era James, él es la única persona que conoce la nueva identidad de Kendall es James.
–Vamos Kendall, ábreme – reconoció su voz. Lucy Stone. Tenía la misma edad de Kendall, cabello negro, piel un poco morena y ojos castaños.
–La puerta está abierta, ¡pasa Lucy!
Bajo con tranquilidad las escaleras y se encontró a Lucy con una Tablet en la mano. Trabajaba con la familia Taylor como la organizadora de eventos y su asistente personal.
«Recuerda que sólo eres su amigo para entrar al castillo» Pensó Kendall. El defecto que poseía Lucy es que era muy envidiosa. Conoció a Kendall después de que regresara de Japón a los veintiuno. Su venganza ya estaba planeada desde que salió de la correccional.
Lucy tenía una botella de champagne en la otra mano.
–¿Y qué celebramos? – sonrió Kendall. Aprendió a fingir como el mejor actor de Hollywood.
Entrenó con un Sensei llamado Ryusei desde los dieciocho años. Salió de la correccional y fue cuando su deseo de venganza se avivo y creció como un fuego forestal incontrolable.
Un recuerdo impactó contra su cabeza como un accidente automovilístico.
–Francis, era hora de que te vayas. ¿Estás listo? – preguntó el guardia en la puerta de su celda.
–Una cosa más – le contestó. Ya tenía ropa puesta externa al mono gris de la correccional. Caminó hasta a almohada de su cama y dentro de la funda, estaba su gema. La guardo en el bolsillo de sus jeans.
–¿Dónde lo conseguiste? – preguntó el guardia con una sonrisa. Esta vez el guardia que se encargaba de vigilar y trasladar a Francis era un hombre amable.
–Mi primer amor... Larga historia.
–Bueno salgamos de aquí.
Encamino a Francis hasta que atravesó la reja de metal. Allí había una camioneta esperándolo. Pero ya no tenía a nadie. Llevaba una mochila negra en sus hombros, con las pocas cosas que le pertenecían.
Reconoció a su tío, el señor García.
De pronto, sentía mucha furia.
–¿Qué haces aquí? ¡¿Por qué no me visitaste siquiera un maldito día?! ¡Mi único amigo se fue hace varios años y ustedes no se acordaron de mí!
–Tranquilo Francis – dijo serenamente el señor García.
Francis mira hacia el interior de la camioneta y observo que su primo, Carlos, se encontraba allí.
–Tu padre me dijo que te entregara esto el día de salieras de la correccional – y le entregó un cofre –. Allí está la evidencia de la conspiración.
–¡¿Qué maldita conspiración?! ¡MI PADRE ES UN TERRORISTA, ESO ES LO QUE ES! No quiero nada de él... – terminó en un hilo de voz.
–No, Francis. Escucha a tu padre a través de este tesoro.
–Quiero hablar con él... – soltó.
–Es imposible... Tu padre está muerto. Murió hace seis meses.
Francis no sentía odio, era tristeza.
El señor García le dio un abrazo a su sobrino, pero este no lloró.
–Gracias, tío. Ya me voy... Hasta pronto – Francis estaba cortante con su actitud y simplemente se fue con el cofre entre las manos.
–Ten esto último. Es el número de un Sensei de artes marciales.
–¿Y para qué es esto?
–Espero que no lo hagas... Hasta pronto, Francis.
Caminó y caminó por las calles, se puso la capucha de la chamarra. Guardó el cofre en la mochila y esta pesó un poco más. Encontró el teléfono público y depositó unas monedas. Marcó el número que le entregó su tío y contestó el tal Sensei.
–¿Aló?
–Ryusei, soy hijo de Kent German...
–Ah, su padre me informo que vendría conmigo hace ocho años... ¿Estás listo para venir a Japón conmigo?
Tenía los ojos inyectados de sangre y cristalinos por las lágrimas que se acumularon.
–Estoy listo.
–Un avión privado te estará esperando en dos horas. Apresúrate.
Durante el viaje, se permitió abrir el cofre por primera vez. Encontró varios diarios y leyó el primero.
Olvidó todo lo de su padre, y decidió creer en su palabra. Ya que su lealtad era hacia su padre.
La habitación tenía un estilo japonés. Francis estaba de pie en medio de la habitación, ya había llegado a la academia donde se entrenaría por un par de años.
Entonces entro un señor de treinta y cinco años a la habitación. Tenía el cabello castaño muy obscuro, casi negro. Ojos estirados y piel clara.
–Así que tú eres Francis German.
–Ese mismo.
–¡Tu padre es un terrorista, un traidor a su patria! – la furia emanó de él y arremetió contra el Sensei.
El Sensei fue más rápido. Le hizo una llave y tiró a Francis al suelo. Su cara estaba contra el piso y luchaba por quitarse a Ryusei de encima.
–¡Mi padre no era ningún traidor!
–Terminaste de leer su primer diario, no es así.
–¡Pelee como hombre!
–Decidiste creer en su palabra...
–¡Quítese de encima!
–No. Una mente enojada es una mente limitada, Francis. No me sirves con tu mentalidad llena de ira. Necesitas canalizar tu ira y eliminarla cuando hablen mal acerca de tu padre, sino todo tu esfuerzo y el tiempo no servirán de nada.
Francis respiro profundamente tres veces y Ryusei le permitió levantarse.
–Yo te enseñaré a pelear, a ser otra persona. Tu identidad de Francis German desaparecerá. Así que... ¿Cuál es tu propósito?
–Revancha.
–¿Si quieres ir? Me ayudarías mucho en mi futuro – continuo hablando Lucy. Kendall se perdió unos minutos acerca de la explicación de Lucy.
–¿A dónde?
–Hay Kendall eres muy distraído. A la fiesta de la familia Taylor, será una subasta de esculturas que celebra cada año.
–Por supuesto. ¿Cuánto cuesta la entrada?
–Diez mil dólares...
–Claro.
–Hay, quiero tu vida Kendall Knight.
«Yo no lo creo» pensó mientras firmaba el cheque y los entregaba.
–Te veo a las seis – se despidió Lucy.
Llegó a la fiesta con un traje. Lucy lo encontró en el muelle, puesto que la fiesta era en un yate ultra lujoso que había rentado la familia Taylor.
–¡Qué bueno que viniste, Kendall! Estoy tan emocionada. Te presentaré a personas adineradas al igual que tú.
–Eso sería...
–Ya lo sé, no es nada del otro mundo y además son arrogantes. Pero recuerda que las amistades adineradas entre sí...
–Son demasiado hipócritas.
Lucy encaminó a Kendall hasta la entrada del yate y fue cuando vió a Jo Taylor. La hija de la reina de Los Ángeles. Un posible plan del rubio era acercase a Jo y convertirse en su amor, toda una farsa.
–¿Quién es ella? – preguntó el ojiverde fingiendo
–Ella es la princesa, ugh – escupió Lucy. Caminaron por el interior del yate y se encontraron con los reyes. Kendall fingió una larga sonrisa dirigida a la matriarca.
Ambos se acercaron con los objetivos del rubio.
–Señor y señora Taylor. Quiero presentarle a Kendall Knight. Es el vecino de la casa playera – presentó Lucy. Kendall estrecho su mano con la de Michael y Hellen.
–Un placer, señores Taylor.
–El placer es nuestro. Bienvenido seas a Los Ángeles.
–Muchas gracias.
–Esperamos que te sientas como en casa – sonrió la matriarca.
–Lo haré.
Lo llevó hasta la cubierta superior donde tenía a Jo a la vista.
Jo era parecida a su madre, sin embargo con menos años y con sus ojos color cafés.
–Kendall, aquí te dejo. Tengo que vigilar la subasta.
–No me perderé Lucy.
Pidió una bebida, con la intención de derramarla "accidentalmente" contra su ropa al chocar con Jo. Se dirigió hasta Jo e hizo como si se tropezara y la bebida calera sobre su traje.
–¡Oh, cielos! Lo siento mucho. Fue mi culpa – empezó Jo.
–No te preocupes, fui testarudo. Es sólo tela – respondió el ojiverde.
–En realidad estoy muy apeada. Te traeré otra bebida.
–La beberás conmigo.
–Es lo mejor que puedo hacer para compensarte.
«La princesa ha caído de la torre » pensó.
–Y fue así mi verano.
Kendall no paraba de reír por las estupideces de Jo, se encontraban sentados en una mesa bebiendo champagne. Sin embargo Kendall reía falsamente y la rubia no se daba cuenta de ello. ¡Sabía actuar a la perfección!
–Bueno, será mejor que me vaya a mi casa. Estoy cansado y me siento pegajoso por la bebida.
–Lo siento mucho, de verdad.
–Ya te dije, es tela.
–Pero aun así estoy avergonzada.
–Jo, me despido. Fue agradable conocerte.
–Lo mismo digo.
Y con esto, se dirigió a su casa.
Al entrar, prendió las luces y las cortinas de los ventanales flotaban ligeramente. Quería decir que alguien había entrado por la puerta trasera de cristal. Kendall podía tener un peligro inminente. Al lado de la puerta principal, había un mueble con una pistola allí.
La sacó y camino con el arma apuntando hacia el frente. Las manos no le temblaban, y eso mantenía el arma firme. Hasta la sala se detuvo, entonces sintió como alguien estaba escondido en una de las columnas que había en la casa.
Antes de realizar una estupidez, arrojó el arma lejos de él y la persona escondida tras las columnas, salió de su escondite.
Kendall reaccionó rápido y pateó las rodillas de la persona. Hundió su rodilla en el estómago y con frente golpeó la cabeza del otro. Hizo una llave dejando su antebrazo contra la garganta de la persona.
–¿Qué haces aquí James? ¿Sabías que te puedo destruir la tráquea y caerías muerto en cuestión de segundos?
–E–sa pregunta es para t–ti.
El ojiverde soltó a su amigo y lo dejo respirar.
–No te incumbe.
–Este ya no eres tú. ¿Qué le pasó al viejo Francis?
–Quiero que te largues.
–Sólo dime, ¿acaso no eres tú? – empujó a James hasta la puerta principal y lo echó de su hogar.
–Francis German ya no existe.
Y este fue el capitulo, espero que les haya agradado :) Quieren alguna otra pareja? Solo díganmelo :)
-Josué, TributeRusher
