Edward pov.

Me quede dormido, en mis sueños, la calidez especial volvio y yo me senti muy feliz, el tiempo pasaba y la calidez no se iba, me quede alli, encantado, hasta que algo pesado cayo sobre mi estomago, y luego senti algo rasposo contra mi nariz. Me desperte, desorientado, para encontrarme cara a cara con un gato negro, de profundos ojos verdes amarillentos que brillaban con una inteligencia casi humana. A pesar de estar despierto, la calidez aun persistia, mire hacia mi costado y me encontre con el bello rostro de mi salvadora a apenas unos centímetros, mas conciente entonces de mi cuerpo, note que mis brazos estaban alrededor de su estrecha cintura, y sus pequeñas manos descansaban en mi pecho, mi corazon tartamudeo ante tanta belleza, para luego tomar una alocada carrera, un suave maullido, diria casi un gruñido amenazador, me hizo poner atención de nuevo al gato, que me miraba sin pestañear, lo mire tambien, y no parecia muy amable, se acerco a mi brazo, y antes de poder hacer nada para evitarlo el muy bastardo me clavo sus finos y jodidamente filosos colmillos en el antebrazo.

-joder!- grite, y retire mis brazos de alrededor de Bella bruscamente, mientras me llevaba la mano a la pequeña pero sanguinolenta herida. El grito unido a mis bruscos movimientos despertaron a mi angel, esperen ¿dije mi angel?.

-que pasa?- pregunto, con su carita adormilada, mientras se incorporaba y tallaba sus ojos con su puño, mientras intentaba disimular un bostezo, simplemente la cosa mas tierna que habian visto mis ojos, el dolor se me habia olvidado, pero el maullido de la odiosa bola de pelos me trajo a la realidad de nuevo- santo dios, ¿qué te paso en el brazo?- dijo, despertándose de golpe al ver la sangre.

-a tu gato no le agrado- dije, fulminando con la mirada al maldito bicho que habia arruinado mi momento de calidad con Bella, si, lo se, soy un maldito depravado voyeur sin remedio.

-¡Percyval Swan! ¿qué le has hecho a nuestro invitado?- dijo ella enojada, el gato miro hacia abajo, como si entendiera, y solto un maullido lastimero- estoy muy enojada contigo, no se si podre perdonarte pronto, has hecho daño a nuestro nuevo amigo y ahora tal vez el no quiera seguir en nuestra compañía ¿comprendes eso? Retirate- jadee impresionado por que "Percyval" comenzo a caminar lentamente hacia la puerta con la cabeza gacha, desapareciendo por el pasillo- lo lamento tanto- dijo Bella, esta vez con tono culpable, dirigiéndose a mi- deja que te cure eso- se levanto en busca de un botiquín.

-Q-que ha sido eso?- dije, aun asombrado, ella me miro como si no comprendiera de que le hablaba.

-era Percyval, mi gato- respondio, como si yo fuera un niño pequeño mientras esparcia una crema antibacterial en mi herida y luego vendaba suavemente esa parte.

-pero...como?...el parecia comprenderte...-no sabia que demonios queria preguntar ¿qué demonios habia sido eso? No queria preguntarlo tan bruscamente, sin embargo cuando vi sus ojos empañarse de lagrimas quise patearme.

-tu...tu no sabes quien soy, verdad?- sollozo- por eso me dejaste ayudarte, por eso te quedaste...- mierda, ¿por qué era todo tan confuso? Me sentia un retrasado, ahí, sentado, sin saber que mierda habia hecho mal para hacerle llorar-todos en este pueblo me llaman bruja, los niños me avientan cosas, sus padres les felicitan por ello y les dicen que no me miren a los ojos- ella desvio la mirada, mientras las lagrimas escapaban de sus ojos- si fuera un pueblo mas grande y tuvieran otra opcion, nadie pisaria mi tienda, pero es el unico vivero de por aquí. La gente me detesta y me lo hacen saber a diario, junto con sus deseos de que me vaya y no regrese jamas, pero esta es la casa de mi madre, aquí paso toda su infancia, no puedo irme, no aun, no estoy lista, sin embargo estoy tan cansada de luchar contra tanto desprecio- ella suspiro, para luego mirarme a los ojos, los suyos estaban algo irritados, pero eran tan hermosos- ¿tambien me odias, Edward?-susurro con voz rota, y en sus ojos vi que esperaba el mismo desprecio que habia recibido toda su vida.

-no- masculle, estaba enojado, furico por todo lo que habia sufrido mi angel, mis manos se movieron solas, retirando las lagrimas de sus mejillas, lo que provoco que estas se tornaran de un delicioso y profundo rosa- nunca podria sentir odio hacia ti, Bella- antes de uqe pudiera decir nada ella se habia abalanzado sobre mi, abrazandome con fuerza, haciendome caer de espaldas de nuevo en la cama, le devolvi el abrazo, mientras oia como sollozaba contra mi cuello.

-gracias, Edward, muchas gracias, no sabes lo feliz que me haces- lloriqueo contra mi hombro, le devolvi el abrazo con fuerza, cuidando de no lastimarla, por supuesto.

-no tienes nada que agradecerme, tu me has aceptado y has cuidado de mi, sabiendo que soy un indigente, cualquiera hubiera esperado lo peor de mi, sin embargo tu dormiste a mi lado, tan confiada como si nos conociéramos de años. Sabes, no deberias ser tan malditamente confiada, podria haber sido un psicopata asesino- bromee, haciendole soltar una pequeña risita.

-pero no lo eres-suspiro encantada y apoyo su mejilla contra mi pecho, estaba sorprendido porque esperaba que se alejara una vez libre de mi abrazo, ademas yo aun continuaba con mis sucias ropas, y, sinceramente, olia muy mal pero ella no parecia notarlo- ire a hacer el desayuno- murmuro ella y se levanto, no sin antes besar mi mejilla, salio por la puerta con una gran sonrisa, tarareando una canción desconocida para mi, pero a los pocos segundos su cabeza volvio a asomar por la puerta- ah, por cierto, el servicio esta aquí al lado, por si quieres darte un baño, ya prepare al tina y te deje una bata alli- sonrio con amabilidad y se marcho de nuevo.

Me levante rapidamente y fui hasta el baño y encontre una enorme tina circular llena de agua tibia, tenia una suave esencia a menta, me quite la ropa rapidamente y me sumergi en ella. Un suspiro de placer salio de mis labios, no podia recordar cuando fue la ultima vez que habia podido asearme, y ni una sola vez habia sido tan placentero ni relajante. Me tome mi tiempo, hasta que mi cabello volvio a brillar y talle mi piel hasta que toda la suciedad desaparecio, sali de la bañera, y deje el agua irse. Abri la ducha, y me enjuague rapidamente antes de secarme y abrigarme con la bata que mi salvadora habia dejado alli para mi.

Volvi a la habitación, y no supe que hacer, me sentia como un imbecil estando alli mientras ella preparaba el desayuno, asi que me arme de valor y baje las escaleras, mientras bajaba pensaba dolorosamente que tal vez este era el ultimo dia que compartia con Bella, la nevada habia pasado, y yo tendría que irme de alli. Si la veian conmigo, complicaria mas su situación en el pueblo.

Cuando llegue a la cocina, casi me da un infarto, y cuando Bella volteo se puso palida y luego se sonrojo furiosamente y se acerco a toda velocidad a la mesa para detener las cucharillas de café que lo batian...solas. el silencio entre nosotros se hizo pesado, y Bella bajo la cabeza, esquivando mi mirada, claramente sintiéndose miserable por l oque yo habia visto.

-lo siento- susurro, y pude oir que aguantaba el llanto-no te detendre si quieres marcharte después de esto-.

-Bella, ¿por qué eres asi? No me marchare porque te tenga miedo, tu me dijiste que eras una, una...bruja y yo lo acepte, asi que esto no me asusta, solo me tomaste fuera de base-sonrei, para que creyera en mis palabras y supiera que estabamos en paz, ella me miro con ojos brillantes y sonrio tambien, exultante de felicidad.

-Gracias, Edward- solto una risita- y prefiero el termino wiccana, "bruja" viene con quinientos años de prejuicios y hogueras donde no se asaban malvaviscos precisamente-.

Nos pusimos manos a la obra con el desayuno, Bella utilizo el metodo convencional esta vez, a pesar de que le dije que, pasado el shock inicial, creia que su don era genial. Espero que pronto se sienta con la confianza necesaria para utilizarlo en mi presencia.

¿Crees que estaras aquí lo suficiente para que ella confie en ti?

Estupida conciencia, pero sabia que era verdad, tenia que irme hoy, ya no habia razon para que siguiera abusando de su amabilidad, la estaba poniendo en un aprieto, y ella era demasiado agradable como para decirme que me vaya.

Comimos en la mesa de la cocina, hablamos un poco mas sobre la gente del pueblo, hasta que Bella hizo LA pregunta.

-como fue que terminaste viviendo en la calle?-pregunto, temerosa de molestarme, yo suspire antes de comenzar a contarle mi historia, se lo debia, ella habia compartido conmigo la suya.

-todo lo que recuerdo es que yo no era de aquí, mi madre y yo vinimos desde otra ciudad, mi papa habia muerto y no habia pasado una semana para que ella estuviera casandose otra vez, recuerdo que el auto con el que llegamos aquí era muy viejo y olia a humedad, era raro porque teniamos dinero, sabes, ni siquiera recuerdo bien su rostro, he olvidado el color de sus ojos- tome aire, aun ahora seguia siendo difícil recordar- solo tenia cinco o seis años, recuerdo un callejón, era oscuro y olia a rancio y a orín, mi madre me dijo que me quedara alli, lo hice, ella se marcho, espere a que regresara por mi...jamas lo hizo- note que las lagrimas querian escapar de mis ojos e intente con todas mis fuerzas de evitarlo. Percibi un movimiento y el sonido de una silla corriéndose.

-si quieres llorar, hazlo, llora Edward- musito ella, envolviéndome en un calido abrazo, enterre mi cara en su vientre y me abrace a ella como si mi vida dependiera de ello- mi padre me decia que no debia llorar, pero yo no creo que sea una muestra de debilidad, solo de humanidad, asi que cuando estes conmigo puedes llorar cuanto quieras- susurro, y senti sus labios presionándose contra mi frente y mis cabellos repetidas veces y no aguante mas. Llore, llore por todos estos años que guarde ese dolor dentro de mi porque no sabia que mas hacer con el, llore hasta que los ojos me ardieron, hasta que ya no hubo ninguna lagrima para derramar, mientras tanto escuchaba a Bella decirme cariñosas palabras de aliento y besar mi cabello mientras me mecía levemente.

-estas mejor?- susurro, una vez los hipidos desaparecieron.

-si-suspire- gracias, Bella, gracias por salvarme otra vez-.

-no fue nada, cariño- mi corazon dio un salto al escucharla llamarme asi, pero me recorde que ella era muy amable y cariñosa, y que sin duda solo estaba siendo dulce para mi, porque yo estaba pasando un mal momento.

-creo que ya deberia irme- dije una vez nos separamos- gracias por todo-.

-i-irte?- dijo ella, mirándome asombrada y triste, como si nunca hubiese pensado en la idea de que yo me fuera- q-quieres irte?-.

-no puedo seguir abusando de tu hospitalidad, no me parece correcto- evadi la respuesta, por supuesto que no queria alejarme de ella.

-¡no!- medio grito ella, tomándome desprevenido- no...no quiero que te vayas, no estas abusando de mi hospitalidad...eres la primera persona con la que puedo hablar desde que llegue aquí...lo siento, me estoy comportando como una tonta...si quieres marcharte no te detendre, prometo que no hare una escena...-.

-no quiero irme, Bella- sus ojos brillaron esperanzados- pero no puedo quedarme aquí siendo un parasito-.

-hay amigos que viven juntos- refuto ella.

-pero ambos trabajan, y nadie quiere darme trabajo- su rostro se entristecio, pero luego sus ojos brillaron victoriosos y una enorme sonrisa se instalo en su cara.

-lo tengo!- chillo como una niñita, haciendome sonreir.

-que tienes?- le segui el juego, poniendo cara de emocion infantil, consiguiendo que me sacara la lengua, haciendome reir aun mas.

-puedes ayudarme en el vivero- dijo, encantada con la idea- hace meses que estoy pidiendo un ayudante, pero nadie quiere trabajar para mi-.

-¿y como demonios se me paso ese trabajo antes? Podriamos habernos conocido hace meses- dije, impresionado, crei que habia ido a todos los lugares donde pedian empleados, incluso mas de una vez a algunos, recibiendo solo malos tratos de nuevo.

-tal vez asi tenia que ser- dijo ella, solemnemente- pero ¿qué dices?, ¿aceptas?-.

-...

Continuara...

Hola! Aquí el segundo cap. Espero que les guste, y gracias por los comentarios ^^

Saludos!

******Izzy Armstrong******