*Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La idea le pertenece a una amiga. Yo solo la escribo*

Esas vacaciones de verano fueron las peores que Isabella recordaba haber tenido en toda su vida. Los meses pasaban y ella se encontraba en una depresión constante, la cuál, intentaba superar con ayuda de su familia. En uno de esos aburridos días de verano, julio para ser más exactos, ella se encontraba mirando unos cuántos videos en internet. Cuál fue su sorpresa cuando en la barra de notificaciones apareció un mensaje… el problema no era el mensaje, si no de quién venía. Era simplemente algo que ella no se esperaba.

Edward: Hola, Bella.

Ella se quedó pasmada. No sabía qué cara poner, no sabía si quiera si reír o llorar porque… a pesar del daño hecho, ella aún le amaba, o eso quería pensar.

Isabella: Hola

Edward: oye, lamento todo lo acontecido. Sé que no está bien que te hable después de todo pero… ¿ya has decidido qué estudiarás?

Isabella: estudiaré lo mismo que tú, sabes que siempre me ha gustado.

Ella intentaba ser cortante en su conversación y, al parecer, le estaba saliendo bien.

Edward: bien, eso me agrada. Si gustas, podría ayudarte. Créeme que estaría encantado de hacerlo

Isabella: ¿te has vuelto loco? :O

Edward: No, fuera de todo lo que pasó, te aprecio demasiado y lo sabes

Isabella: ¿vamos, de qué se trata esto?

Edward: Bella, yo solamente quiero ayudarte… mira, ¿Qué te parece si vamos a comer y lo hablamos con más calma?

Decidió dejar el mensaje en visto por un tiempo. Ella tardó días en contestar esa respuesta, pues realmente la había dejado pensando, si aceptaba sería una idiota, pues perdería su dignidad y se sentiría pisoteada por quien alguna vez dijo y fingió amarla.

Isabella: Está bien, está bien. Acepto tu propuesta

Edward: me parece perfecto, te prometo que solamente será para eso

Cerró el ordenador de golpe y decidió bajar las escaleras. Ahí, le esperaba su madre, quien quería hacerle la misma pregunta que Edward.

—Y bien, querida, ¿Ya decidiste qué piensas hacer?- Preguntó alegremente. Esos días, Isabella y su familia habían estado evaluando la situación para acudir a la universidad, la cuál, se encontraba muy lejos de donde ella vivía. Sus padres creían que por su depresión, podría tomarse un año sabático en lo que lo superaba, mas ella estaba dispuesta a continuar sus estudios normalmente. El único problema era cómo hacer con las distancias, algo que ella intentaba solucionar.

—Creo que sí. Además, ya había quedado contigo y con papá de que me encontraría un apartamento- Comentó de forma tajante.

—Bella, ¿Te pasa algo? Te conozco bien y sé que no te encuentras bien- Preguntó su madre, dudando.

—No, no es nada. Es solo que… tengo algo de hambre- Mintió para así conseguir una huida rápida del interrogatorio de su madre. Esta se pondría furiosa si se enterara que volvió a hablar con Edward, el hombre que la había traicionado con su mejor amiga.

Esa noche, Isabella no pudo dormir. Todo el tiempo lo pasó dando vueltas en su cama. No quería aceptar que aún se estaba haciendo ideas en su cabeza, creyendo que su cuento de Disney, que ya estaba más que roto, podría volver a comenzar de alguna u otra manera.

Esa tarde sus padres salieron al trabajo, como siempre, dejándola sola en casa. Se metió a la ducha, dispuesta a arreglarse con sus mejores atuendos. Al final, se decidió por un hermoso vestido color morado con un collar de perlas un poco discreto. Llevaba zapatos en color dorado con algo de pedrería en el empeine. Al salir, Edward ya se encontraba en su coche esperándola para irse. Isabella resopló en su interior. Se alegraba de que no hubiese nadie en casa que le pudiera hacer un cuestionamiento del porqué se encontraba él ahí.

Se subió en el asiento del copiloto, completamente ida y sin ganas de sacar conversación. Él por su parte, intentaba preguntarle sobre su día a día.

—Y… ¿qué tal te fue de vacaciones?- Preguntó.

—Yo creo que eso a ti no te importa- respondió cortante y, ¿Porqué no? Algo molesta –Mejor cuéntame tú ¿Qué tal te lo pasaste con Tanya?- Tenía sus emociones a flor de piel, le estaba costando mucho no ponerse a llorar de la rabia que le producía todo este asunto.

—Entre ella y yo no hay nada de nada, ella se me lanzó…-

—Y supongo que pretendes que yo te crea eso, ¿No? ¿Qué te piensas? ¿Qué soy una idiota?- le interrumpió.

—No… tranquilízate, sólo vamos a aclarar lo que dijimos por mensajes el otro día- Cortó el tema.

Al fin, llegaron al restaurant. Era un lugar algo lujoso donde se vendía comida italiana. Una amable mesera los recibió y los guió hasta donde tenían su reservación hecha. Era un pequeño cubículo en el cuál había una mesa para dos y muy poca gente. Se sentaron uno frente al otro y solamente pidieron algo sencillo, ya que no planeaban quedarse ahí mucho rato.

A Isabella le estaba costando mucho contenerse. Las ganas de llorar la invadieron mucho más, ya que su cabeza se llenó de lindos recuerdos. Pareciera que Edward había elegido el lugar con descaro porque justo en ese mismo lugar, le había pedido que fuesen novios hacía 3 años e iban ahí cada aniversario. Por cierto… ese día, serían 4 años. Pero ahora los traía al lugar una situación completamente diferente. Dejó que el orgullo la consumiera y no demostró ninguna emoción; sus estudios universitarios eran mucho más importantes que esas tonterías.

La comida llegó casi al instante y comenzaron, quedando completamente en silencio y mirándose el uno al otro. Entonces, Edward decidió armarse de valor y comenzar a hablar.

—Entonces… ¿has decidido estudiar en la misma universidad que yo?- preguntó Edward, haciéndose el sorprendido.

—Sí… y ¿para qué lo preguntas? Después de todo, siempre supiste que era mi maldito sueño estudiar ahí-

—Me parece bien, así que, vengo a proponerte una idea. No sé qué te parezca, después de…-

—habla ya, por favor- Ella interrumpió, dándole un ligero golpe a la mesa por desesperación y para sacar la rabia que se había acumulado en su interior.

—¿Has conseguido apartamento o alguna cosa de esas? Sé que tu casa está muy lejos de la universidad y… además, no vas a estar con tus padres toda la vida ¿O sí?-

—Eso ya lo sé, no me estás diciendo nada nuevo y aunque, ya no quiero estar ahí, sabes perfectamente que yo no soy de familia acomodada y conseguirme un apartamento barato no es nada sencillo-

—creo que te tengo una solución, mas no sé si proponértela-

—Se supone que para eso estamos aquí ¿no? Edward, ve al grano, por favor. No tengo todo tu tiempo-

—Bien, te lo diré. Ven a vivir conmigo-

Ella se quedó pasmada de sorpresa. Pudo haber esperado cualquier cosa, menos eso. ¿Su ex novio pidiéndole que fuera a vivir con él? ¿De qué demonios se trataba todo esto?

—¿pero… te das cuenta de lo que me estás pidiendo?- la cara de Isabella era de puro horror.

—Hey, pequeña, no te alteres- Edward se cambió de lugar, quedando a su lado. La abrazó por la cintura y la acercó hacia él.

—Es que… ¡No entiendo cómo es que me pides eso!- gritó, completamente consternada.

—Vamos, no te voy a hacer nada… tú tendrás tu habitación y además, no pretendo que me pagues nada…-

—¿Estoy escuchando bien?- La cara de Isabella ahora era de pura sorpresa.

—Deja de interrumpirme, por favor- Se aclaró la garganta y continuó –En cuanto a la renta, si quieres, luego podemos arreglarnos tú y yo. Por el momento, solo está de que aceptes. ¿Qué me dices?-

—¿Puedo pensarlo?-

—Sí, pero te doy dos días para hacerlo-

—Está bien, te tendré respuesta pronto- Respondió, soltándose de su agarre.

Terminaron de comer, pagaron la cuenta y Edward se ofreció a llevarla hasta su casa. Por fortuna, el lugar aún seguía solo. Isabella se puso el pijama, se recostó en su cama e intentó dormir, pero esta fue otra noche de insomnio. Después de pensarlo toda la noche, decidió que sí aceptaría la propuesta. Sí, con la dignidad por el piso y lo que sea, pero pretendía conformarse con unas cuántas migajas de la atención del que antes fue su novio. Al bajar a desayunar, dio la noticia.

—¡mamá, ya tengo apartamento!- le dijo, intentando sonar alegre.

—¿qué? ¿Pero… cuánto necesitarás para pagar la renta?-

—Serán 500 dólares al mes. Lo rentaré con una nueva amiga a la que conocí ayer, también necesita un lugar dónde quedarse y viene desde otra ciudad que está en la punta del país-

—Quiero conocerla- respondió su madre con gesto serio en el rostro.

—Ya luego te la presentaré, tú quédate tranquila. Por lo pronto, lo importante es que ya tengo apartamento- Isabella sonrió, satisfecha.

No era como que tuviera qué pagar. Sin embargo, siempre soñó con ahorrar y ahora su madre le estaba dando la oportunidad para hacerlo. Quién sabe, en algún momento podría surgir alguna emergencia…

—¿A partir de cuándo tienes qué irte?- preguntó su madre.

—Las clases comienzan en 2 semanas, pero tengo qué irme la próxima. Tú sabes… instalarme en el lugar, conocer la escuela y todo eso. Intentaré venir cada fin de semana para visitarlos a ti y a papá. Puedes quedarte tranquila, yo estaré bien-

Su madre presentía que algo planeaba, pero prefirió no preguntar nada. Tenía la suficiente confianza en su hija como para saber que todo estaría bien y decidió no preguntarle nada. Aunque era buena chica, a veces, Isabella tendía a hacer las cosas de forma impulsiva.

Después de un día de muchas ocupaciones, llegó la hora de dormir. Ya entonces, cómoda y en la soledad de su habitación, tomó su móvil para llamar a Edward. Nerviosa y casi dudando entre hacerlo o no, marcó el número. Una voz adormilada le atendió.

—Edward, he decidido que sí me iré a vivir contigo- Dijo, dispuesta.

—¿En serio? ¡Pero qué alegría! Te prometo que nada te va a faltar… y sabes que lo hago porque te aprecio demasiado-

—Deja de fingir, por favor. Sé que no es eso, sé que en realidad la nerd te da lástima y…-

—shshsh… nadie me da lástima, realmente quiero que te quedes aquí porque nadie como tú…-

—¡Cállate!- Ella interrumpió.

—te quiero aquí el siguiente lunes. Nos vemos la próxima semana, adiós- realmente él no sabía ni qué decirle. Sabía que cuando se ponía en su faceta de "yo todo lo sé y no me digas nada", hablar con ella era imposible. Así que, colgó la llamada y lo dejaron así.

*Continuará*

¡Hola de nuevo!

Me alegro de subir un nuevo capítulo ^_^

Esperé a que mi amiga escribiera la idea y yo me encargué de editarla, ponerle diálogos y todo eso. ¡Esto es genial! Disfruté mucho planeando junto con ella este nuevo capítulo. ¡Créanme que sí!

A veces ni la universidad te impide que las ideas se te desarrollen :D

¡Ahora, mi parte favorita!

*Respondiendo reviews*

Isabelmoob: ¡Gracias por tu review! Eres muy observadora :D

Carol: Gracias por tu interés. Me congratulo decirte que también se me hace interesante escribirlo

Blankitapia: ¡gracias! Lo sé, ella es una maldita genio. Creo que ella es la cabeza y yo las manos… aunque admito que a la historia también le estoy poniendo un poquito de mí *-*

Marieisahale: ¡gracias! Si el inicio te gustó, espero que la historia siga complaciendo tus expectativas

*Fin de la sección*

¡Es todo por esta ocasión! Pido que nos tengan algo de paciencia. Ambas estudiamos la carrera profesional. Mi amiga casi la termina, por lo que andamos casi siempre corriendo por todos lados. De todas formas, escribir es divertido y a ambas nos encanta, por lo que pretendemos apurarnos para traerles capítulos lo más pronto posible.

¡Hasta el próximo capítulo!

¡Nos leemos!