Capítulo 2
Serena abrió los ojos y miró todo a su alrededor, se vio sola en la cama y esbozó una suave sonrisa. Diamante no había dormido a su lado y en vez de estar preocupada ella estaba tranquila y ciertamente feliz.
Unos golpecitos sonaron en la puerta y ella se incorporó
-Adelante-Habla cerrándose el camisón de suave seda-
Una dama de edad entró con la bandeja del desayuno y mirándola con una suave y amable sonrisa la saludó:
-Señora Serena. El desayuno está listo
Serena mira como la amable mujer pone el desayuno sobre la mesa
-No te hubieras molestado Yumi. Iba a bajar a comer algo rápido. Tengo cosas qué hacer-Habla mirando como la señora va hacia la puerta y trae un hermoso ramo de rosas blancas-
-Han llegado muy temprano-Sonríe-
-¿Rosas?-Se levanta-
Serena se acerca a la mesa donde las flores están y ante la mirada de la señora abre el sobre que va dentro…
"Es usted una dama muy hermosa y gentil quiero disculparme por mi comportamiento de anoche en el festejo. Es un verdadero placer conocerla"
Atte.
DC.
Serena sintió como un calor la recorrió de pies a cabeza y sin dejar de mirar la hoja ella sonreía discretamente.
-Son preciosas. El señor es muy detallista-Habla Yumi-
La rubia guarda la nota en el bolsillo de su camisón y sólo se limita a sonreír a su ama de llaves…
-Sí. Así es-Se da vuelta-Yumi te puedes retirar. Gracias por traer el desayuno.
Serena no sabía si sentirse halagada u ofendida. Si Diamante hubiera estado presente, quizá le hubiera costado un maltrato e incluso…
Decidió no seguir pensando en lo que podría haber pasado, mientras elegía qué ponerse ella pensaba en la noche anterior y todo lo que había pasado desde que conoció al atractivo Darien Chiba.
Era el tipo de hombre que a ella le agradaba, gentil, amable, atento y muy guapo.
"¿Pero qué hacía un hombre como él de socio de su marido?" Diamante era bueno en los negocios, pero sabía de sobra que gustaba pasar por encima de la gente, prueba tangente era que había "Rescatado" la empresa de sus padres para manejarla a su antojo y parecer.
No, no, no. No debería pensar así sobre Darien. Él era el socio de su esposo y si trabajaba con él es que tendría los mismos tuviera esa atención con ella era prueba tangente de que era como Diamante. Un hombre sin escrúpulos y probablemente sólo querría jugar con ella.
Era casada, y debía respetar a su esposo. Aunque no lo amara, debía respetarlo. Ese era el trato.
En otro lugar, un hombre miraba su computador y tecleando algunas cartas se detiene a pensar un poco en las rosas que envió. Esboza una sonrisa y luego piensa en ella
Tocando con los dedos en el escritorio él no deja de sonreír.
-¿Señor?-Habla una chica muy joven mirándolo por la puerta-
-Oh si dime Alana
-Tiene una llamada del señor Black
-Pásala Alana, gracias.
A los segundos suena su teléfono y responde rápido…
-¿Aló? ¡Diamante en dónde estás! Los nuevos clientes vienen en una hora y tenemos que recibirlos ¿Cómo? ¿Cómo que no piensas venir?-Habla molesto incorporándose en su silla-Mmm ¿Se te hizo tarde? Ok, ok… luego me explicas-Le dijo molesto al escuchar unos gemidos del otro lado de la línea-
Cuelga y da una mirada al escritorio de Esmeralda. Tampoco había llegado a trabajar.
Las horas pasaron y Diamante nunca apareció…
-Oh mi amor-Le dijo mientras se apegó a su pecho-No sabes qué contenta estoy de que te hayas tomado un tiempo para nosotros…
-Sabes que me gusta complacerte mi amor, ven, quiero hacértelo duro y salvaje
Jalándola de la cadera Diamante se pone detrás de ella y sosteniéndole una pierna le muerde la espalda
-¡Ayy! Eres un salvaje-Le dijo entre risas-Dámelo todo amor… quiero sentirte
-Así nena. Me gusta que seas una loca
De un tirón entró en ella hasta el fondo gimiendo con placer la embistió duro y sin parar, complaciéndola y deleitándose con ese cuerpo voluptuoso y bello gimieron al unísono.
Poco duraron en la cama y cayendo al suelo ambos rieron de su desmedido deseo. Posicionada sobre el platinado Esmeralda gozaba como una loca hundiéndose una y otra vez gozando sobre su amante.
-Oh no sabes cuánto me encantas-Le dijo poniendo sus manos en el pecho-Eres un loco salvaje
-Esmeralda-Le dijo pasando su lengua alrededor del pezón y luego apretándoselo-
-¡Ay!-
-Eres mía ¿Entiendes?-Le dijo con la mirada fría-No te quiero ver cerca de nadie en la oficina ni en ningún lado ¿Comprendes?
-Si mi amor-Respondió sonriente-Si mi querido jefecito toda tuya.
Encantados el uno con el otro rodaron en el piso sin separarse. Minutos después bajo la ducha ambos seguían besándose y dándose las más ardientes caricias.
Darien estaba molesto, molesto porque su socio lo había dejado solo, sintiéndose enojado como estaba pero también complacido porque el negocio se había cerrado con éxito, adjudicándose una vez más un logro para la empresa Black.
Caminó unos pasos más hasta llegar a la oficina del contador y mejor amigo.
-No me digas que otra vez te dejó colgado-Andrew se levanta para recibirlo-Ay amigo sólo tú aguantas a ese idiota-Le palmeó el hombro sonriendo-
-Todo tiene su razón de ser amigo-Le dijo sentándose enfrente suyo-
-¿Ah sí? ¿Cómo qué?-Lo miró arqueando una ceja-
Darien no le dijo nada al contrario miró hacia la ventana mientras pegaba con los nudillos en el escritorio de su mejor amigo y compañero.
-¿Sabes? Teniendo el dinero que tú tienes yo estaría viajando por todo el mundo acompañado de lindas mujeres disfrutando y gozando
-Jajaja Andrew, Andrew tú siempre de pachanguero. Dime… ¿Cuándo sentarás cabeza? Mira que Reika se ve cada vez más impaciente
-¿Me lo dices tú que te la pasas de mujer en mujer?
-¿Mujer en mujer? Si sólo he estado con Kate.
-¿Y qué me dice de Lina?
-Ella no es importante.
-¿Ah no? ¿Y por qué te comprometiste con ella? Por cierto, nunca me dijiste por qué terminaron…
-Diferentes opiniones-Respondió evasivo-
-Vale, vale. Darien siempre has sido algo hermético con tus cosas.
-No tanto-Le dijo incorporándose del respaldo-Anoche conocí a una hermosa mujer-Habla con cierto brillo en los ojos-Todo un bello ángel, rubia, ojos azules y cuerpo de ensueño
-¿Ah sí? Cuéntame más amigo, es raro verte así de interesado.
-Es simplemente hermosa. Me fascinó desde que la vi.
-Peeeroo…-Le dijo con impaciencia-
-No es libre…
-Seguro es esposa de algún empresario
-Algo así-Se levanta-Debo irme, tengo que llamar a Diamante para decirle como salió todo.
-Siempre me dejas a medias Darien Chiba, eres muy malo ¿Sabes?-Sonríe malicioso-Lo que debieras hacer es no meterte en problemas con mujeres comprometidas.
-Lo que debieras hacer, es invitar a salir a esa linda asistente tuya ¿Cómo se llama?-Frunce el entrecejo mientras sonríe-¡Ah sí Lita!-Le dijo señalándolo-Ya que no te veo que des jale con Reika…
-Debiera sí-Le dijo pensando-Pero es algo seria ¿No? Tal vez y no quiera…
Darien se ríe y se encoge de hombros…
-No sabrás si no lo intentas. Cuídate de las serias amigo jajaja resultan ser las más fogosas.
Ambo ríen por el comentario y dejan de lado la charla. Sintiéndose algo cansado por las constantes faltas de Diamante en la oficina Darien sale a toda prisa no sin antes decirle a Alana que no volverá por el resto de la tarde.
Serena daba un paseo en su auto de lujo, se había escapado del chofer que Diamante le había puesto a disposición. En estos momentos quería estar sola. Completamente sola. Pensaba en el arreglo de rosas recibido por la mañana. Pensando un poco en el peli negro ella vagaba sin rumbo por las calles de la ciudad.
Pegando en el volante en semáforo rojo ella refunfuñaba
-¿Pero qué se cree ese hombre al mandarme flores a la casa? ¡Soy una mujer ca sa da!
Su celular sonó y ella miró la pantalla distraídamente dándose cuenta que era su esposo quién la llamaba. Presionó el verde en altavoz y respondió:
-¿Aló?
-¿Serena? ¡¿Serena dónde rayos estás?!
-Diamante sólo salí a hacer unas compras-Miró el verde aparecer y metió el pie en el pedal avanzando-¿Dónde has estado?
-… -Se escuchó un largo silencio en la otra línea-He estado algo ocupado. Quiero que vuelvas a casa para arreglas maletas.
-¿Maletas?
-Claro… nos vamos de viaje… por cierto. ¿De quién son estás flores?
Serena sintió que el miedo la invadía. "¡Las rosas!" condujo hasta una esquina y pensando en qué responder sólo miró el celular. Diamante aún estaba en la línea.
-Oh bueno, esas rosas me las mandó Mina.
-¿Y por qué rayos Mina te manda rosas Serena? ¿Estás ocultándome algo?-Preguntó molesto-
-No Diamante. Es que hoy cumplimos nueve años de amistad. ¿Acaso no puede mi amiga mandarme flores?
-Claro, claro-Dijo sintiéndose un tonto-Bueno amor. Te veo en casa.
Diamante Black recién recibía la llamada de Darien en la que le informó que el negocio había sido todo un éxito. Para celebrar el platinado había planeado llevarse a Serena de viaje. Reservando la mejor habitación de hotel y una cena para dos él dejaba ordenado todo en casa.
Yumi y Rukawa se encargarían de llevar todo en la mansión.
Mientras tanto Darien celebraba con una simple copa de vino en su lujoso departamento. Sin saber que pronto recibiría una extraña llamada él miraba todo desde su balcón como tenía acostumbrado hacer siempre.
El ruido del teléfono lo hizo salir de sus pensamientos…
-¿Si diga?
-¿Cómo se atreve usted a mandarme rosas a mi casa?
Darien se aleja el teléfono para mirar la pantalla y lo vuelve a poner en su oído.
-Disculpe no pensé que le molestara mi disculpa. Sólo quise ser amable.
-Me traerá problemas con Diamante.
-Sólo dígale que son de parte de una amiga señora Black.
-Eso tuve que decirle señor Chiba. Por favor absténgase de tomarse esos atrevimientos conmigo.
-Bueno… entonces para ofrecerle mis más sinceras disculpas ¿Me haría el honor de cenar conmigo?
Serena se quedó perpleja ¿Acaso este hombre no se rendía nunca? Se despegó el celular un poco para sonreírse. Atrevido, amable y muy sexy. Sí, sexy e intrépido.
-Lo siento señor Chiba pero me temo que debo declinar. No quiero que mi esposo sienta que lo estoy engañando.
-¿Engañando señora? Sólo es una cena, una cena de amigos ¿Qué dice? Es más… si gusta puedo preguntarle-Sonríe-
-¡No! –Se escuchó del otro lado de la línea-
-¿Entonces?-Le dijo con voz seductora y haciendo una pausa-Serena, si me lo permite tutearla. Eres una dama muy educada, elegante y bella-Hace una pequeña pausa-Me gustaría invitarla a cenar. Algo informal. Piénselo, sólo… piénselo…-Hace una larga pausa para esperar una respuesta-
A Serena le agradaba ese hombre, pero le atemorizaba la idea de que Diamante supiera.
-No lo sé señor Chiba. Creo que podría considerarlo si promete no enviar más rosas a mi casa.
-Hecho…
-Que tenga buena noche señor Chiba. Y hasta que lo piense mejor, sigámonos hablando de usted-Cuelga-
Los sonidos de que se había cortado la llamada hicieron su aparición. Darien miró una vez más la pantalla y guardando el número en su memoria sólo sonrió un poco antes de volver a su típica copa de vino. Mirando el esplendor de la ciudad a luz encendida Darien pensaba en la encantadora señora Black.
Serena volvía a casa con algunas bolsas de compras, era ya el anochecer y Diamante la esperaba en la puerta, mirándola con perspicacia el malvado pero atractivo hombre le tomó el brazo.
-Deja que lo haga Rukawa-La jaló un poco para darle un beso-Te extrañé mucho mi amor ¿Por qué tardaste tanto?
-Estaba de compras-Encoge los hombros-Rukawa por favor con cuidado-Le dijo evadiendo la mirada de su esposo-¿Y bien?-Vuelve a mirarlo-¿A dónde vamos ahora?
-Será una sorpresa, vamos la cena espera-Le dijo mientras la jala-
-Diamante-Hace una pausa-¿A dónde estuviste anoche?
-…Ya te lo he dicho Serena. Estuve ocupado.
-Es que te bajaste de la limosina sin decir adiós. Pensé que…
-Sólo-Le puso un dedo en los labios-No preguntes nena. No preguntes-Le dijo mientras acariciaba su mentón -Sólo perdóname por lo de anoche, no quise…-Hace una pausa para besarla-
No quiso decir más. ¿Para qué preguntar? Si sabía claramente que tenía a alguien más. Sentía rabia e impotencia por ser la muñequita que adornaba su casa. La tonta esposa que lo esperaba día a día en su hogar. La amante abnegada que abordaba en su cama. Serena tenía muy claro algo: estaba harta de esas desapariciones. Harta de ser su burla y su marioneta.
