Ninguno de los siguientes personajes son de mi propiedad. Pertenecer a la grandiosa Rumiko Takahashi. Lo que sí es mío, es la historia. Hecha sin fines de lucro, sólo para entretener.

Este fic participa del Mini-reto: ¡Semana INTENSA! del foro ¡Siéntate!


La herencia de la Luna.

Capítulo II. Nobleza.

Telas ostentosas envolviendo su pequeño cuerpo, un espacio absurdo para dormir, incluso para un adulto. Juguetes varios, con los que un recién nacido no puede jugar aun. ¿Para qué tantas cosas? Todo era exagerado, inútil.

InuTaisho observó a su hijo, rodeado de brillo, igual que él mismo e Irasue cuando tenían su escasa edad. Un cachorro que si bien no era pequeño según las parteras, para él era una creatura extraña, diminuta y frágil. Una existencia que ocupaba con facilidad el regazo de su madre.

De la mujer que ahora miraba encandilada a su primogénito. La que nunca deseó descendencia con ahínco y ahora sostenía al niño como si fuera el más grande tesoro. Su mirada soberbia había ganado un peso más. Lo enternecía, y no sabía explicar por qué.

Se acercó a ellos, lo suficiente para poder abrazar a su mujer y colocar la cabeza en el cuello de Irasue, no sin antes retirar los largos mechones de cabello del lugar.

Empalagoso. También consciente de lo mucho que a ella le molestaba, e importándole poco.

Pronto se aburrió de admirar al bulto que respiraba tranquilamente mientras dormía. No deseaba fijar su atención en la habitación, llena de lujos que le causaban un ligero asqueo. Entonces su lengua comenzó a juguetear con la piel ajena. Ella se mantuvo quieta, en silencio. Tampoco lo rechazó, por eso llevó sus manos desde su cintura hasta sus pechos.

Mala idea. Empujó al cachorro de su sitio.

El niño abrió los ojos abruptamente. No lloró como sus padres lo esperaban. Los escudriñaba con la mirada… Maldita mirada heredada por generaciones. Habían interrumpido su sueño y parecía no hacerle gracia.

Abrió la boca en un intento de reclamo, pero su voz torpe sólo emitió un sonido gutural; provocando la risita de su madre.

No tardó en hacerlo volver a dormir.

—Puso la misma cara que tú si te despiertan a la fuerza—ahora se aseguró de recostar a su hijo en un lugar cómodo antes de cualquier movimiento en falso.

—Eso no es cierto. Yo no hago ninguna cara— fue veloz. Devolvió sus manos a la tarea que habían interrumpido. Su mujer se mostraba dispuesta y recuperada… Maravillosa.

Un juguete resbaló de su lugar y golpeó el piso. La mirada de los adultos se enfocó con rapidez al infante, esta vez sólo se movió. Pero era seguro que ante otro ruido se despertaría de nuevo, esta vez, probablemente sin tregua.

El general suspiró, estaba en territorio ajeno. Se puso de pie después que su mujer, y dio un último vistazo al cuarto.

—La nobleza puede llegar a ser una maldición… ¿no crees?— no pudo evitar soltar lo que llevaba rato atorado en su garganta.

Su mujer no respondió, permaneció estática frente a él.

—Confío en que Sesshomaru no será superado por esa maldición— su mirada seria, centrada en su esposo —. Después de todo, es nuestro hijo.

InuTaisho sonrió. No sólo era su cachorro, también empezaba a demostrar carácter.

Estaría bien.


Palabras: 496.

Letra del día: N de Nobleza.

¡Hola! Gracias por seguirme en esta aventura. Debo platicarles que Sessh es difícil hasta de bebé pero parece que me las arreglé ¿o ustedes qué creen? Déjenme un review para saberlo.

Y mil gracias a quienes ya se han animado, mis adoradas YumiPon y Ma'am Morgan.

Nos leemos mañana con la "T".