Hey:3 Este es el segundo capítulo, creo que como son tan cortos y así, subiré uno cada día. Mientras lo leen escuchen Time Flies, de Lykke Li, es una canción muuuuy linda, casi todo el tiempo que estuve escribiendo el capítulo la estuve escuchando:3


Me empujó suavemente y caí sobre la cama de aquel pequeño cuarto, el que quedaba fuera del radio de calor asfixiante de la fragua. Abrió sus labios un poco más, y suspiré. Deslizó su mano por el contorno de mi costado, provocando que miles de espinas invisibles se clavaran en mi piel sin provocar dolor y me pregunté si esto era como se sentiría cada vez que él me besara por el resto de mi vida, si sería siempre...así. Tan dulce y tan intenso a la vez. Nos separamos por un momento. El fuego que había encendido en una esquina al llegar aquí iluminaba sus ojos, haciéndolos lucir más verdes que nunca. Alzó su mano y acunó mi mejilla, sus labios descendieron hacia mi cuello y sentí una descarga de electricidad a lo largo de mi columna vertebral. Levanté la cabeza y observé las vigas del techo, sentí el calor que emanaba de la chimenea. Pensé en como de todas las veces que había estado aquí antes, esta era la primera vez que pensaba que el lugar era precioso, porque Hiccup estaba aquí, y de repente todo era acerca de él y del sabor de sus labios, el humo que salía de su boca cada vez que suspiraba o susurraba palabras dulces entre besos. Osciló entre mi mentón y mi mejilla, un segundo antes de que nuestros labios se unieran una vez más, y simplemente fue demasiado. Cuando se trataba de Hiccup todo era tan simple, a la vez tan emocionante.

-Te amo-ni siquiera separé los labios al decirlo, de no haber sido yo la que pronunció las palabras, hubiera pensado que fue nada, solo un suspiro. Sus labios dejaron de moverse contra los míos mientras se separaba muy lentamente de mí, un leve temblor ahí donde su piel tocaba la mía. Me miró a los ojos, muy abiertos y con un brillo extraño.
-¿Dijiste algo?-preguntó en voz muy bajita, como si el volumen fuera a romper el fino cristal que nos separaba de la realidad. Negué con la cabeza y unos pocos mechones de mi fleco taparon mis ojos. Deslizó su mano por mi frente, haciéndolos a un lado. Esperé unos segundos más, esperando que lo dejara pasar.
Ese brillo extraño desapareció de sus ojos y se acercó nuevamente a mí. La manera en la que me besó, me hizo saber que había escuchado perfectamente lo que dije.