Los personajes pertenecen a Clamp, y algunos son parte de la historia original.

La historia no es mía, solo es una adaptación de un libro que me gusta mucho de la autora Kresley Cole.

Presente

Tumba de los Incubi, selva de Guatemala

Día 3 del Talismán Hie.

El premio: Cuatro tocados de sacrificio de oro, cada uno vale siete puntos

—¿Acechándome, señor Li? —preguntó Sakura la Esperada al Lykae detrás de ella sin darse la vuelta. En la oscuridad del pasillo que llevaba a una de las cámaras de enterramiento, Shaoran Li la había estado siguiendo en silencio. Pero lo había sentido mirándola fijamente, justo como lo había hecho en la asamblea del Talismán Hie hace tres noches.

—No es probable, bruja. —¿Cómo puede tal sonido de retumbar escocés sonar tan amenazador?—. Yo sólo cazo al acecho lo que quiero agarrar.

Sakura giró para lanzarle una mirada, sabiendo que no podía verle la cara bajo la capucha de la capa escarlata que siempre llevaba. Pero a la luz de su linterna sobre el hombro, ella podía verle, y utilizó la cubierta para disfrazar su larga y apreciativa mirada.

Suspiró interiormente. Los machos Lykae eran notoriamente guapos, y los pocos que había visto habían vivido de acuerdo a su reputación, pero éste era excepcionalmente sexy.

Tenía el cabello castaño un poco desordenado, alcanzando el cuello de su camisa obviamente costosa. Su cuerpo, en el cual se había encontrado pensando con frecuencia durante los pasados tres días, era sublime. De pie alcanzaba bastante más de 1,90 m de altura y aunque el pasillo era lo bastante ancho para que pasaran dos personas normales, los hombros anchos y su gran cuerpo llenaban el espacio.

Pero incluso con todas sus muchas atracciones, sus ojos eran lo que lo hacía tan extraordinario. Eran de un rico color ámbar caliente y había una clase de luz siniestra en ellos, que le gustaba.

Ella era un poco siniestra también.

—¿Te has hartado de mirar? —preguntó él, en tono mordaz. Sí, era sexy pero desgraciadamente su antipatía hacia las brujas era bien conocida.

—He terminado contigo —respondió y quería decirlo. No tenía tiempo para suspirar por bruscos guerreros hombres lobos si planeaba ser la primera de su clase en ganar el Hie, un juego de búsqueda con toques de El gran reto.

Con un encogimiento de hombros interno, continuó hacia otra cámara de enterramiento. Era la décima que había investigado durante horas y varios otros competidores habían estado abajo, profundamente en el interior de esta tumba interminable.

Quizás lo había sorprendido con su corta despedida porque pasó un momento antes de que la siguiera. Los únicos sonidos en el espacio que resonaban eran sus pesadas pisadas que él ya no molestaba en amortiguar. El silencio entre ellos era duro.

—¿Quién abrió esta tumba? —preguntó él finalmente, arrastrándose demasiado cerca detrás de ella.

—Los tres arqueros elfos y una pareja de demonios. —Los arqueros, dos machos y una hembra, eran arqueros mortales con la rápida velocidad del relámpago, y los demonios de la rabia masculinos eran increíblemente poderosos, segundos en fuerza sólo detrás de los Lykae. Incluso para ellos, la piedra del rastrillo que sellaba la tumba había sido casi imposible de mover.

Se habían dado cuenta de que toda la estructura piramidal se había movido con el tiempo y los terremotos y ahora descansaba sobre el rastrillo, haciendo que pesara toneladas. Levantarla les había tomado la cooperación de todos ellos, con los dos demonios levantándolas y los cazadores empujando un enorme canto rodado debajo para sostenerlas abiertas.

—¿Y ellos simplemente te permitieron entrar después de su esfuerzo?

Ella se paró y lo encaró otra vez.

—¿Qué deberían haber hecho, señor Li? —Los otros no sólo le habían permitido entrar. Aunque apenas conocía a ninguno de ellos, habían querido trabajar juntos dado que había cuatro premios. Así que se habían separado para cubrir las docenas de cámaras de esta tumba y prometido al Lore avisar a los otros de un hallazgo.

La sonrisa de Li era una torsión cruel de los labios.

—Sé exactamente lo que yo habría hecho.

Sin vacilación, ella dijo:

—Sé exactamente cómo me hubiera vengado.

Parecía sorprendido de que no le temiera, pero la verdad era que ella no se asustaba fácilmente, cuando no se encaraba con alturas o insectos innecesariamente grandes. Y estaba bien enterada de cuán viciosos podían ser los competidores del Hie mientras competían alrededor del mundo en busca de los premios.

Esta dureza del Hie era el porqué había sido enviada por la Casa de Brujas a competir, aunque sólo tuviera veintitrés años, y fuera originaria del aquelarre de sombras de Nueva Orleáns, la perezosa Casa de Animales de brujas.

Pero Sakura no estaba por encima del engaño, y a diferencia de muchas brujas, no vacilaría en utilizar la magia para dañar a otros si lo merecían, si podía manejarse con sus volátiles poderes.

Li la rodeó hasta que los 1,90 m de furioso macho hombre lobo se cernió sobre ella. Era al menos treinta centímetros más alto y cientos de veces más fuerte, pero se forzó a mantenerse firme.

—Vigila tu paso, pequeña bruja. No deseas enojar a uno como yo.

El gran premio del Hie era la Llave de Thrane, que permitía a su poseedor volver atrás en el tiempo, no una vez, sino dos. Por un instrumento así, sabía que él estaba preparado para echarla del concurso. Así que tenía que convencerlo de que era imposible para él hacerlo.

—Igualmente, no deberías enojarme. —Su voz era firme mientras lo miraba—. Recuerda que puedo transformar tu sangre en ácido por si acaso —dijo, mintiendo descaradamente.

—Sí, he oído los rumores de tu poder. —Entrecerró los ojos—. Aunque es curioso que no hayas abierto la tumba con un golpecito del dedo.

Sí, podría haber levantado el rastrillo con concentración, con una borrachera de suerte sin precedentes, y con ausencia de resaca. Oh, y si estuviera en peligro de muerte.

Desgraciadamente, su magia se basaba en la adrenalina, haciéndola tan infinita como incontrolable.

—¿Piensas que debería utilizar magia como la mía para abrir una tumba? —preguntó Sakura con tono burlón. La señora del engaño, trabajando aquí—. Eso sería como llamarte a ti para levantar una pluma.

Él inclinó la cabeza, evaluándola. Después de lo que le pareció una hora, él empezó a andar otra vez.

Sakura dio un suspiro interno de alivio. Si cualquiera en el Lore averiguaba cuán vulnerable era realmente, estaría condenada. Sabía esto, pero por mucho que trabajara duramente, siempre que manifestaba y soltaba un poder significativo, las cosas acababan por estallar.

Como su confundida mentora Sonomi explicó:

—Los caballos tienen piernas poderosas pero eso no significa que sean bailarinas talentosas.

La anciana Sonomi entrenó con Sakura diariamente para controlar la naturaleza destructiva de sus hechizos porque creía que la sutil magia invocaba la mayoría de los temores en sus enemigos.

Y la Casa de Brujas mediaba con el temor.

El pasillo finalmente terminaba en una pared ancha y alta, cubierta de tallas de caras y animales morbosos. Ella levantó su linterna y los relieves parecieron moverse en las sombras. Habían sido puestos aparentemente allí para proteger una pequeña apertura en el túnel cerca del suelo, la cual estaba hecha como si fuera una boca abierta con colmillos.

Ella gesticuló hacia el Lykae.

—La edad antes que la belleza, señor Li. —Lo evaluó otra vez, luego estudió la pequeña apertura, que no podría medir más de un metro cuadrado—. Si crees que puedes encajar.

Él se paró inmóvil, claramente no a gusto con ser dirigido.

—Sólo los humanos me llaman señor Li.

Ella se encogió de hombros.

—Yo no soy humana. —Su madre fue una druida de los fey, y su último padre había sido un brujo de dudosa fama. Así que Sakura era una bruja fey o una "brufey" como se burlaban sus compañeras—. ¿Entonces te gustaría que te llamara Shaoran, o Shao para abreviar?

—Shao es lo que me llaman mis amigos, así que no lo hagas.

Que gilip...

—Ningún problema. Tengo un montón de otros nombres que te encajan. La mayoría de ellos acaban en er.

Él ignoró su comentario.

—Tú entras en el túnel primero.

—¿No crees que sería impropio para mí estar sobre mis manos y rodillas delante de ti? Además, no necesitas mi linterna para ver en la oscuridad, y si voy primero, te asegurarás de no perderme y llegar al premio primero.

—No me gusta nada, o nadie en mi espalda. —Cruzó los brazos sobre el pecho e inclinó un hombro contra el muro con semblante gruñón.

Ella nunca había visto a un Lykae transformarse a su elevada forma de hombre lobo, pero sabía por aquellos que lo habían visto que podía ser tan aterrador como cualquier monstruo verdadero o imaginario.

—Y tendrás tu pequeña capa roja puesta —continuó él—, así no seré capaz de ver nada sobre ti que pueda ser... impropio.

—¿Retorciendo mis palabras? Te haré saber que soy criminalmente mona...

—Entonces ¿por qué te escondes detrás de una capa?

—No me escondo. —De hecho, eso era precisamente lo que hacía—. Me gusta llevarla. —Lo odiaba.

Aún antes de su nacimiento, ella había sido predicha para ser la Esperada, la más poderosa nacida en la Casa de Brujas en siglos, pero hacía cuatro años, fue predicho también que un macho del Lore la reconocería como suya y la reclamaría. El buscaría encerrarla, protegiéndola con una ferocidad tal que la magia no podría derrotarla, privando así a la Casa de sus poderes.

Desde la predicción, ella había sido forzada a cubrirse todas y cada una de las veces que puso un pie fuera de su hogar. Era innecesario decir, que su vida de citas en la adolescencia había sufrido un golpe.

Lucía la capa, una roja porque en el corazón ella era del tipo rebelde de la Letra Escarlata, y como respaldo se escondía también detrás de un encantamiento mágico que disfrazaba su aspecto, el tono de su voz, y su olor.

Si un macho como Shaoran la veía, percibiría a una morena con ojos azules, cuando de hecho ella era castaña con ojos verdes, y él tendría dificultad en recordar algo como sus características, su figura, o la longitud del pelo. El encantamiento era una segunda naturaleza en la que apenas pensaba ya.

Incluso con todas esas precauciones, siguió la de que los machos libres del Lore tenían que ser evitados a toda costa. Pero Sakura había oído en la asamblea, una fiesta del chisme si hubiera visto alguna vez una, que Shaoran ya había encontrado a su compañera y la había perdido hacía más un siglo.

Sakura había sentido simpatía hacia él. La existencia entera de un Lykae se concentraba en su compañera, y en su larga vida inmortal, sólo conseguiría una, sólo una oportunidad en una eternidad para encontrar la felicidad.

Cuando vio que no se movía, murmuró:

—Bien. La belleza antes que la edad.

Soltó la correa de la linterna y entró. El espacio era más apretado de lo que se había imaginado, pero no tuvo tiempo de volver a pensar su decisión porque entró directamente después de ella. Resignada, exhaló y mantuvo su linterna arriba para alumbrar el camino.

La piedra estaba fría y húmeda y estaba contenta por su capa, hasta que se atrapó la rodilla con ella y el cordón alrededor del cuello tiró de su cabeza hacia abajo. Cuándo sucedió otra vez, se retorció, echando el material a la espalda para que fluyera detrás de ella mientras progresaba hacia delante. Así. Mejor.

Cinco pasos después:

—Li, estás en mi capa. Déjame levantar...

Antes de que pudiera reaccionar, él alcanzó entre las rodillas y luego arriba contra el pecho para cortar cordón del cuello con una garra. Los ojos de ella se abrieron y dejó caer la luz para asir puñados de tela, pero él dio un tirón a la capa fuera de su alcance.

—¡Devuélvemela!

—Te retrasaba, y por lo tanto a mí.

Ella rechinó los dientes, luchando por controlar su genio.

—Si hubieras ido primero...

—No lo hice. Si la quieres, ¿por qué no usas la magia para quitármela?

¿Sospechaba él cuán volátil era su poder? ¿Había descubierto sus debilidades?

—Realmente no quieres que haga eso.

—Realmente no debes querer tu capa de vuelta. Venga entonces, brujita, solo quítamela.

Encanto o no, ella había crecido acostumbrada a la seguridad física de la prenda de vestir. Y cuando se dio cuenta de que no iba a recuperarla sin magia, Sakura apenas suprimió el impulso de frotar sus brazos descubiertos. De repente llegó a ser muy consciente de cuán altos estaban los pantalones cortos de excursionismo en sus muslos y cómo su camiseta sin mangas se subía, para revelar la marca en la parte inferior de la espalda.

Se armó de valor e hizo su tono despreocupado.

—Guarda la capa. —Aunque sabía que él la miraba ávidamente, se forzó a poner una rodilla delante de la otra—. Valdrá dinero un día.

Después de unos pocos momentos, él dijo:

—No te inquietes, bruja. No estás tan impropia desde mi ángulo. Un poco descarnada donde cuenta, pero no demasiado mal.

Sí, mirando ávidamente. Muchos adjetivos podían ser utilizados para describir su trasero, pero descarnada no estaba entre ellos. Solo está haciendo estos comentarios y se está frotando contra ti para desconcertarte. ¡Sabiendo que eso no hacía sus esfuerzos menos efectivos!

—¿Descarnada donde cuenta, Li? Chistoso, había oído lo mismo sobre ti.

Él le dio una medio risita sin sentido de humor y finalmente continuó.

—No es probable. Quizá seas demasiado joven para haber oído los rumores acerca de los machos Lykae. Tiernas orejitas pequeñas.

No, ella los había oído. Y en el último par de días, se había preguntado acerca de ese rumor y si se aplicaba a él.

Cuan largo era este condenado túnel...

Tranquila, muchacha —rechinó. Los ojos de ella se ensancharon otra vez cuando sintió la palma caliente colocada detrás del muslo—. Hay un escorpión enredado encima de tu pelo.

—¡Quita la mano de encima de mi, Li! ¿Piensas que no puedo ver lo que estás haciendo? He estado escudriñando cada pulgada de este túnel, habría visto un escorpión. —Cuándo ella empezó otra vez, él le apretó la pierna. Su garra del pulgar se apretó contra la piel, arriba en el muslo interior, mandando un disparo inesperado de placer por ella. Tuvo que suprimir un temblor.

Fue sólo después de que sintiera el susurro de un toque sobre el pelo que ella siguió con sus agudezas otra vez.

—¿Cómo se supone que voy a creer que hay un escorpión y que acaba de suceder que está en el túnel por el que nos arrastramos y luego en mi pelo? ¿Alguna otra criatura de película que te gustaría mencionar? ¿Hay alguna mano de momia enredada ahí arriba? Realmente estoy sorprendida de que no fuera la "clásica tarántula".

Él proyectó el brazo de entre sus piernas, otra vez, dando empellones delante de su cuerpo mientras tiraba algo delante de ella. Algo con masa. Alejó la linterna hacia delante.

La vista de un escorpión tan grande como su mano la empujó hacia atrás... apretándose firmemente contra Li, en una situación muy delicada para estar con cualquiera, pero especialmente con un hombre lobo.

Él se tensó junto a ella. Cada pulgada de él. Sentía sus brazos sobresaliendo sobre sus hombros y sus cincelados abdominales tensos contra su espalda.

Su creciente erección presionando gruesa contra su trasero. Así que los rumores acerca de los machos hombre lobo eran verdad, pensó aturdidamente. El exhibicionista A es bastante insistente.

—Adelántate —él rechinó las palabras. Respiraba pesadamente contra su oreja.

—De ninguna manera. Estoy entre un escorpión y un lugar duro aquí. —Se mordió el labio, deseando que ninguno de sus amigos la hubiera oído decir eso.

Él se movió cuidadosamente hacia atrás.

—Lo maté —dijo entre alientos—. Puedes pasar, no le permitiré tocarte.

—¿Por qué te preocupas? —Ella frunció el entrecejo al encontrarse sintiendo escalofríos sin él sobre ella.

—No lo hago. Una picadura te retrasará. Y estoy detrás de ti, ¿recuerdas?

—Como si pudiera olvidarlo en algún momento. —Entonces sus ásperas palabras penetraron—. Hey, hombre lobo, ¿no se supone que roes a tu presa o juegas con ella revolviendo con las patas o algo? ¿Quieres que lo salve para ti?

—Podría ponerlo donde lo encontré, bruja.

—Te podría convertir en sapo. —Quizá un sapo explotado.

Sin advertencia, tocó con el dedo el pequeño tatuaje negro que ella tenía en la parte inferior de la espalda.

—¿Qué significan estos símbolos?

Ella jadeó, tanto por shock de su toque allí como por su reacción visceral a ello. Quería arquearse bajo su mano y no podía entender por qué. Dijo bruscamente:

—¿Me estás metiendo mano?

—No puedo decirlo. Dime lo que significan las marcas.

Sakura no tenía la menor idea. Las había tenido desde que podía recordar. Todo lo que sabía era que su madre solía escribir esas misteriosas letras en toda su correspondencia. O, por lo menos su madre lo hacía antes de abandonar a Sakura en Nueva Orleáns para pasar sus doscientos años sabáticos de druida.

La golpeó con el dedo allí, aguardando impacientemente una respuesta.

—Significa que bebí y perdí una apuesta. Ahora, mantén las manos en ti mismo a menos que quieras ser un anfibio.

Cuándo la apertura apareció adelante, se arrastró por ella y trepó con su linterna columpiándose desenfrenadamente. Solo había dado sólo tres pasos en la nueva cámara antes de que él la agarrara por la muñeca, girándola alrededor.

Cuando su mirada barrió por ella, él se estiró hacia delante y tiró un mechón de su largo pelo sobre el hombro. Parecía no darse cuenta de que estaba frotando lentamente el pulgar sobre el rizo.

—¿Por qué ocultar esta cara detrás de la capa? —murmuró, inclinando la cabeza a un lado mientras la estudiaba—. No hay ninguna maldita cosa mal contigo que pueda decir. Pero pareces fey. Explica el nombre.

—¿Cómo puedo resistir esos suaves cumplidos? —Aunque él tenía razón acerca del nombre. Muchos de los fey tenían nombres que empezaban por Sak o Kari.

Ella le dio a su ligero asidero en el pelo una mirada, y él lo dejó caer como si estuviera caliente, luego le frunció como si ella tuviera la culpa.

—En este momento estás haciendo un hechizo, ¿verdad? —Se inclinó para olfatearla.

—No, nada en absoluto. Créeme, lo sabrías.

Como si no la hubiera oído, continuó:

—Sí, lo estás. —Su expresión se volvía más salvaje por segundos—. Justo como naciste para hacer.

Pero por alguna razón ella no estaba atemorizada. Estaba... excitada. Tanto como podía recordar haber estado. Él debió haber visto algo en sus ojos que no le gustó, porque se giró bruscamente.

Mientras inspeccionaba los alrededores, ella lo estudió, buscando alguna cosa sobre su apariencia que no encontrara sexy, y fallando.

Todos los inmortales se "congelaban" en su inmortalidad cuando alcanzaban la cima de su fuerza y podían sobrevivir mejor. Pero Li se había convertido más tarde que otros machos que había visto en el Lore. Parecía como si hubiera envejecido hasta al menos los treinta y cinco. Y, maldición, era un buen aspecto para él.

Su ropa estaba bien hecha pero gastada. Un pequeño y antiguo medallón colgaba de una tira corta de cuero alrededor del cuello, y un gran cuchillo de cazador estaba atado en su cinturón. Hacía que Indiana Jones pareciera un presumido niño bonito.

Li también llevaba un látigo en un lado, sin duda estaba preparado para un encuentro con el vampiro que había entrado en el Hie. Como muchos demonios, los vampiros podían teletransportarse o trazarse, haciéndolos imposible de vencer. Sakura sabía que algunos vampiros más jóvenes podían ser atrapados con un látigo, evitando que se trazaran y haciéndolos más fácil de matar.

Esa noche en la asamblea, él había luchado contra un vampiro en una sangrienta y violenta pelea, y Sakura nunca había visto nada tan hermoso como la manera en que se había movido. La pelea había sido interrumpida, pero Sakura podría haberlo mirado durante horas.

Cuando Li se tensó visiblemente, ella siguió su mirada. Allí, hacia la pared trasera había un sarcófago, el primero que había visto. ¡Dentro debería haber un tocado!

Los dos corrieron hacia allí, chocando justo ante él.

Con un gruñido la asió por los brazos para apartarla, su mirada ya de vuelta a la cripta, pero entonces hizo una doble toma, frunciéndole el entrecejo a ella. La encaró completamente mientras soltaba su agarre.

—¿Piensas realmente jugar conmigo? —Las manos rozaron sus brazos, luego descansaron en las caderas.

Ella exhaló un aliento tembloroso.

—¿Por qué asumes que estoy haciendo hechizos? —Quizás tenía la adrenalina necesaria fluyendo, pero dudaba que pudiera enfocarlo. Especialmente no desde que podía sentir el calor de sus ásperas manos a través el material de los pantalones cortos.

—Durante ciento ochenta años no he tocado a otra. —Se inclinó más cerca de ella—. Nunca le he dado a una mujer una segunda mirada. Y fue fácil hacerlo así. Pero ahora parece que no puedo mantener las manos fuera de resbalar por una bruja —dijo ásperamente en su oído—. Una bruja que me tiene sintiéndome como que moriré sino averiguo lo que sería besarla. —Retrocedió, su cara una máscara de rabia—. Por supuesto es un maldito hechizo.

¿Quería besarla ahora? ¿Por qué ahora? ¿Había sido fiel a su compañera muerta todo este tiempo? La idea suavizó algo dentro de ella, aún mientras sonaba la alarma.

¿Qué si ella estaba lanzando un hechizo? Sonomi había aconsejado una vez a Sakura que fuera cuidadosa con lo que deseaba. Cuándo Sakura había asentido ante la vieja obviedad, Sonomi había agregado:

—No. Realmente ten cuidado. No sabemos la extensión de tus poderes y muchas brujas pueden realizar sus deseos con un mero pensamiento.

¿Quería Sakura besar a Shaoran Li tanto que lo estaba hechizando?

Cuándo la levantó en el sarcófago y apretó las caderas entre sus piernas, ella sospechó que lo hacía. Tragó.

—¿Lo tomo como que planeas averiguar cómo sería?

La batalla que rabiaba dentro de él estaba clara en su cara.

Para esto, Sakura. —La manera en que dijo ásperamente su nombre con su acento la hizo fundirse. Apartó las manos de ella, pero cuando las dejó a cada lado de sus caderas, las garras se clavaron en la piedra—. ¿Sabes porque estoy en esta competición? La busco otra vez y deseo que sea real.

Quería a su compañera de vuelta. Por supuesto. Quería utilizar la Llave de Thrane para volver atrás en el tiempo y evitar su muerte. Sorprendentemente, Sakura se tomó a mal la mujer que había engendrado tal lealtad en este guerrero durante tantos años.

—No estoy... no quiero decir que esté haciéndote... algo —susurró Saku, pero el modo en que ella reaccionaba a su olor, a sus ojos hipnotizadores, y a su cuerpo duro entre las piernas contradecía las palabras.

Había un aura acerca de él que la tambaleaba, haciéndole difícil pensar. No era el mero calor masculino y la sensualidad. Era la sexualidad cruda, bestial en su intensidad y ella se moría de hambre por ello.

Ah, dioses, quería que él la besara. Lo quería con todo lo que ella era y deseaba que lo hiciera. Quiéreme tan ferozmente como te quiero... deséame como nunca has deseado a otra.

Él le acunó la nuca duramente, mirándola fijamente. Mientras ella lo miraba fijamente fascinada, el ámbar de sus ojos se volvió hielo azul. Parecía desesperado por reconocer algo en ella, y cuando claramente no lo encontró, la mano en ella comenzó a temblar.

—Maldita bruja, no quiero a otra.

Ella supo de repente dos cosas: estaba a punto de besarla tan violentamente que nunca sería la misma otra vez.

Y que él se odiaría por ello después y la despreciaría para siempre...

Notas: Esta es la primera vez que publico algo asi que espero un buen recibimiento, sé que es una adaptación, pero el libro es entretenido para quien le gustan las historias "subidas de tono" jeje

Algunos términos por si no los entienden:

El Lore

"... Y esas criaturas sensibles que no son humanas estarán unidas en un estrato, coexistiendo con, aún en secreto, el del hombre"

El Clan Lykae

"Un orgulloso, robusto guerrero del pueblo Keltoi (o Personas Ocultas, más tarde conocidos como Celtas) fue atacado en la flor de su vida por un lobo enloquecido. El guerrero se levantó de la muerte, ahora un inmortal, con el espíritu de la bestia latente en su interior. Mostraba los rasgos del lobo: necesidad de toque, una lealtad intensa a los de su clase, un animal que anhela las delicias de la carne. A veces la bestia se alza…"

• Llamados también a werewolves, war-wolds

• Enemigos de la Horda.

El Talismán Hie

"Una búsqueda traicionera y dura de talismanes mágicos, amuletos y otras riquezas mágicas por todo el mundo."

Cada doscientos cincuenta años.Presentado por Riora, la diosa de los imposibles.Ganado las últimas cinco veces por la Valquiria Kaderin, la Corazón de hielo.Las reglas prohíben matar, hasta la ronda final. Y cualquier artimaña o violencia es fomentado.

La Casa de Brujas

"... Poseedores inmortales de talentos mágicos, practicantes de lo bueno y lo malo."

-Mercenarios Místicos que venden sus hechizos.

-Separadas en cinco castas: guerreras, sanadoras, hechiceras, magas, videntes.

-Guiadas por Sakura la Esperada

Me despido, si les gusta la historia dejen review, sino déjenlos igual xD