Capítulo 2 El deseo

Esa noticia fue perturbadora, y lo pero fue que no pude hacer nada, tuve que quedarme callado.

Esta vez, el sueño sobre ese hombre alto y delgado volvió, pero esta vez fue peor, me había agarrado, estaba a punto de matarme, pero en ese momento recordé que era un sueño, e intenté decirle algo:

(con vos asustadiza) Tú no eres más que una simple pesadilla, no eres más que un producto de mi imaginación, déjame, no puedes hacerme nada.

En ese momento me atravesó el vientre con uno de sus muchos brazos, y desperté.

No me podía mover, estaba sangrando, ni tampoco podía gritar o hacer algo para pedir ayuda. Un momento después, algo se movió por la ventana, y de repente, cunado volteé hacia la puerta, que desgraciadamente estaba abierta, ahí estaba, parado sin hacer nada. Fue uno de los peores momentos de mi vida, pensé que me iba a matar pero, en un destello y una nube de humo, despareció.

Desperté en una camilla de hospital, con vendas en el estómago, y mi madre estaba llorando a mi lado. Un doctor llegó y le dijo a mi madre que mi estado era grave, y que iba a estar en cama por lo menos dos semanas.

La primera noche fue muy normal, dormí bien y por lo menos no soñé con ese monstruo. Al día siguiente, mi madre llegó a visitarme.

¿Hijo qué ha pasado, qué fue lo que pasó esa noche? Dime, no pasa nada.

No sé qué fue exactamente lo que pasó.

¡¿Cómo!?¿No sabes qué fue lo que pasó exactamente? Por favor dime, no pasará nada.

Bueno, la verdad es que soñé con una especie de monstruo, y en el sueño el me atravesó con un brazo, largo y delgado.