Capítulo II: La guerrera

El abismal silencio del desierto se vio destruido al son de una poderosa lanza impactando en la arena, dando inicio a una pelea por el honor de un ejército caído.

La guerrera, Sapphire, logró sobrevivir al desastre ocurrido en Ciudad Canal y siguió a Gold con sigilo hasta el enorme desierto de Hoenn. Blandiendo su poderosa lanza espectral, la chica buscaría recuperar el honor que le fue arrebatado por el azabache.

—Me sorprende que hayas sobrevivido al ataque del poderoso Kyogre —el chico se puso en forma de defensa con su extraño escudo morado con aura rosada.

—Aunque Neptuno sea el rey de los mares, mi determinación por cumplir mi objetivo es más grande —lanzando su lanza contra el chico.

Si había algo que destacar, era que las armas que ambos poseían no eran normales. Aunque Sapphire lanzara su lanza contra el objetivo, otra lanza igual se materializaba justo delante de ella para seguir atacando, mientras que Gold simplemente se limitada a protegerse de los ataques.

—No sé qué pensar. —Recibiendo otro impacto— Una mujer formando parte del ejercito luminalio y manejando la invocación de armas, no es algo que se vea todos los días.

—Deja de hablar y pelea de una vez.

La chica lanzó su arma sin apuntar a Gold, el cual se mofó del intento fallido del ataque, hasta que pudo sentir cómo la lanza cambió de dirección y se dirigía a su espalda. El chico logró detener la lanza, pero no la patada de Sapphire, que lo hizo caer a la arena y dejar tirado su escudo.

—Esa no me la esperaba —riendo y levantándose de golpe— ¿Qué tan buena eres...

Antes de terminar su pregunta, Sapphire trató de conectar un golpe a su cara, pero el chico logró esquivar su golpe con un rápido movimiento de cabeza. Aunque Gold era muy bueno en combate, Sapphire era mucho mejor, acertó cuatro golpes en el abdomen del chico.

—No le pegaré a una mujer.

—No vengas con argumentos baratos y pelea —dándole un certero golpe en el rostro.

—Auch, eso fue muy grosero —limpiando la sangre que salió de su boca.

Gold entonces comenzó a atacar a Sapphire, dándole un golpe en la cara que la hizo caer al suelo. —Nada mal hombrecito —enojada por recibir un golpe, la chica lo empujó con los pies y se levantó para seguir el combate.

Hoopa sólo observaba el combate sin saber exactamente cómo ayudar a su amigo, aunque podía notar por la expresión del chico, que no estaba angustiado en lo más mínimo.

—¿De dónde vienes? Las mujeres de Kalos no son tan fuertes, y menos saben manejar esa magia —bloqueando otro de sus golpes que se dirigían a su estómago.

—¿Por qué debería decírselo a alguien como tú? —Saltando hacia atrás para tener una mejor posición —Lo único que me interesa es que mueras de una maldita vez.

La chica invocó diez lanzas alrededor de ella, las cuales se dirigieron violentamente contra el azabache. Gold logró esquivar 2 de ellas, y las otras fueron tragadas por uno de los anillos de Hoopa, cosa que sorprendió mucho a la chica, aunque no lo suficiente para no darse cuenta de que sus lanzas salieron de un portal por detrás de ella, las cuales evaporizó antes de que hicieran contacto.

—¿Me crees tan estúpida para no saber cómo neutralizar mi propia magia? —mofándose de su perfecta defensa.

Lo que recibió de respuesta fue una tacleada que la hizo caer al suelo, momento en que Gold aprovechó para inmovilizarla tomándola de las manos y poniéndose sobre ella.

—¿Esta es tu mejor forma de inmovilizar a tus enemigos? —preguntó de manera sarcástica mientras trataba de zafarse del agarre.

—Lo reservo para las chicas rebeldes —mirando a Hoopa, dos lanzas de hierro cayeron a los lados de la cabeza de la chica, provenientes de los anillos del pokémon —¿De dónde eres?

—Vengo del norte de Sinnoh, entrenada orgullosamente por el gobernante del pueblo.

—Eso explica el control de tus armas... ¿Por qué formas parte del ejercito luminalio?

—Mi objetivo es vengar la muerte de mis padres y de mi pueblo, y eso implica obedecer sus estúpidas ordenes, como el asesinarte.

Al terminar esas palabras, el cambio del aire volvió a sentirse y Gold rápidamente volvió a esquivar las otras dos lanzas que había logrado evitar.

—¿Acaso piensas recuperar tu honor con una muerte por la espalda?

—No, el honor es matándote por el frente.

Y con esas últimas palabras, el abdomen del azabache fue atravesado por la lanza de la chica, el otro ataque solo fue distracción. La chica sonrió al ver a su enemigo caer gracias a su ataque, mientras que la sangre brotaba del estómago y la boca de un chico moribundo.

—Has restablecido tu honor... he perdido —dijo antes de caer al suelo y no dar ningún signo vital, sin embargo, el chico comenzó a reír en el suelo —No es cierto.

Ante los ojos impactados y asustados de Sapphire, Gold se levantó y saco la lanza de su abdomen, el cual regenero toda su estructura de manera inmediata. La guerrera cayó al suelo asustada, no podía creer que su enemigo podría recuperarse de esa forma.

—¿¡Cómo es esto posible!?

—Soy algo especial ¿sabes?

El chico recibió por parte de Hoopa un extraño orbe rosado, el cual generó un pulso rosa que chocó con la chica y le impidió invocar más lanzas.

—¿Qué me has hecho? —la chica trató de invocar más lanzas, fracasando rotundamente.

—Tus lanzas funcionan gracias al poder del gran Palkia, este orbe le pertenece a él y tiene el 25% de sus poderes, simplemente neutralicé tu invocación —tomando una de las lanzas de hierro —tu pelea terminó.

La extraña escena del forastero y la guerrera fue interrumpida cuando el sol comenzó a salir, y con él una armada de 100 hombres que habían visto un gran disturbio en el desierto.

—Parece que Blue llamó a la caballería —clavando su lanza en la arena —Hoopa, hazme el favor.

Ante una Sapphire que se creía muerta apareció un portal que la succionó —Tú eres el ang... —fue lo último que pudo decir antes de ser tragada por el portal que la llevaría a un templo alegado de la ciudad.

Cuando los guardias y Blue llegaron al lugar, se encontraron con el azabache practicando lanzamientos con los anillos de Hoopa, haciendo de cuenta que no había pasado nada.

—Wow ¿toda la caballería llegó para verme practicar? Qué halago —sonriendo de manera sarcástica.

—Venimos al ver esas lanzas azules —comentó uno de los hombre a Rapidash.

—Son lanzas espectrales, las uso para practicar mi puntería, las de hierro las uso para practicar mi velocidad.

—Por favor Gold, avisa cuando hagas este tipo de cosas, nos dejaste muy asustados —comentó la reina enojada.

—Aww qué lindos, se preocupan por mí —dijo sarcásticamente, dejando de lanzar su arma —te dije que me gusta mi libertad, en 30 minutos volveré a la ciudad, cálmense.

Aunque enojados y sin confiar mucho es sus palabras, la caballería se retiró del lugar, dejando preocupada a la reina de Hoenn. Por ningún motivo su clave para conquistar el mundo debía sufrir daño alguno.

Cuando las tropas se alejaron lo suficiente, Hoopa volvió a crear un portal a donde se encontraba la chica y ambos amigos lo cruzaron. El lugar donde metieron a Sapphire era bastante lúgubre; paredes de piedra llenas de jeroglíficos y frases en código braille, algunos ornamentos de plata y oro, dos inmensos pilares y una gigantesca estatua de un titán hecha de roca, todo inmerso en una gran oscuridad que fue destruida gracias a la pluma arcoíris que el azabache poseía.

Al iluminar el templo, Sapphire trató de atacar a Gold cuerpo a cuerpo, pero el chico detuvo todos sus golpes y para que dejara de atacar, le dio un fuerte rodillazo en el estómago y la tiro al suelo para poder hablar con ella.

—Lamento eso, pero es que no me dejas hablar —el chico se sentó sobre una roca y dejó su pluma en el suelo.

—¿Por qué el ángel de la destrucción apoya al reino de Hoenn? —preguntó entre gemidos, ya que el golpe que había recibido fue muy potente.

—Parece que alguien me reconoce al fin, desde que el imperio de Hojaverde fue derrotado, nadie podía reconocerme —riéndose de manera engreída — ¿Cómo me conoces?

—El oráculo del pueblo me habló sobre ti y de tu hermana; mientras que el ángel de la destrucción se le aparece a los pueblos que caerán en poco tiempo, su hermana, el ángel de la creación, anuncia el nacimiento de un floreciente imperio —mientras se sentaba en el suelo con sus manos en el estómago.

No podía estar más en lo correcto, Gold era el mismísimo ángel de la destrucción, y su hermana, Crystal, era el ángel de la creación, trabajos destinados por Arceus desde mucho tiempo antes de que los humanos llegaran a Kalos.

—Nunca me agradó mi hermana, siempre se entromete en mi forma de tomar decisiones... —recordando aquella vez en los inicios de Hoenn —como sea, no estoy ayudando al imperio de Hoenn, simplemente estoy disfrutando algunos beneficios que el reino y la reina me proveen.

—Entonces la reina ramera logró seducir a un ángel —riendo sarcásticamente —pensé que en la divinidad se respetaban más.

—Oye tranquila, no es nuestra culpa que algunas mujeres sean tan estúpidamente sexys, además de que hay algunos placeres que son imposibles de dejar.

—El sexo corrompe al hombre y a los dioses —volviendo a reír —¿Cuánto tardará en caer el reino de Hoenn?

—Tardará lo que tenga que tardar —enojado por el comentario inicial —¿Cuál es tu objetivo con el imperio luminalio?

—No es algo de tu incumbencia. —Mostrándose de manera agresiva —Mí pueblo fue destruido y conquistado por Luminalia, gracias al emperador Green, el querido ex-esposo de tu reina.

—Por esto te tomas con seriedad destruir el imperio —levantándose de su roca y estirándose —la venganza es un sentimiento que contamina el alma querida chica guerrera.

Gold se dirigió hacia la estatua y la observó un poco, mientras que Sapphire pudo reincorporase y ponerse de pie, extrañada al ver al chico observando esa escultura que le parecía familiar.

—¿Por qué no me mataste o me entregaste a Hoenn? No podía defenderme —preguntó la chica acercándose.

—Soy un ángel generoso —riendo — la verdad es que me gusta tu determinación de combate, además de que quieres recuperar tu honor, y eso es algo que admiro de los seres humanos —tocando su collar, que dejó desprender un brillo.

Un pequeño terremoto sacudió el lugar, seguido por un gran ruino que terminó por devolver a la vida al titán de roca; Regirock. Asustada, Sapphire tomó una piedra para defenderse.

—Estarás aquí por un buen rato, el gran Regirock te hará compañía y evitará que escapes —mientras un portal apareció al lado derecho del chico —veamos qué puede hacer tu determinación con esto.

Sin darle tiempo a decir algo, Gold pasó por el portal y dejó a la chica encerrada en el templo, esperando el tiempo preciso para dejarla salir.

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Para el pesar de Sapphire, su cautiverio se extendió por días y días mientras que Gold investigaba más sobre ella y su comportamiento, una corazonada le decía que ella podría desarrollar algo importante, y las corazonadas de las deidades no fallan.

En su cautiverio, Sapphire fue alimentada gracias a Hoopa, quien la visitaba cada 8 horas para darle comida y agua directo del reino. En poco tiempo, al pokémon le agradó la chica, mostrándose siempre determinada y sin perder la fe.

La mayor parte del día, la chica memorizaba las escrituras del templo y miraba con asombro al gigante de roca, aunque cada día perdía dicho asombro por el coloso, simplemente comenzó a hablar con él; estar tanto tiempo sin hablarle a alguien podría volverte loco.

El azabache tambien visitaba periódicamente a la guerrera, tratando de sacar un poco más de información sobre su origen. Aunque ella la mayor parte del tiempo lo trató con algo de desprecio, con el tiempo ese desprecio se convirtió en burla para hacerle una que otra broma. A partir del día 29, las visitas eran menos hostiles, e incluso divertidas, pero de todas formas, Sapphire ya quería salir de su encierro.

Por el otro lado, Gold y Blue comenzaron una pequeña lucha interna. Cada vez que los luminalios atacaban a Hoenn, el chico defendía el reino con la ayuda de diferentes deidades; los hermanos del cielo, el dios del sol e incluso el dios de los volcanes destruían las tropas de Luminalia. Pero la reina siempre quería usar a esas deidades para invadir el sur de Kalos y el azabache se negaba —No alimentaré tu megalomanía —era lo que siempre respondía a la petición de Blue. Aunque sus problemas siempre se solucionaban con una noche de sexo, la reina de Hoenn comenzaba a hartarse.

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—Espero que te guste, querido mío —entregándole una taza de té al azabache.

—Qué amable —riendo de manera sarcástica, puso su taza en la mesa real.

El día era como cualquier otro, pero el viento se sentía muy diferente, más frío y más... calmado. La hermosa reina se sentó a tomar su té junto a su amante, planeando otra táctica para conseguir sus planes.

—El aire está bastante enrarecido, ¿no? —preguntó el chico meneando su té con desconfianza.

—No sé a qué te refieres, a mí me parece bastante normal —sonrió y tomó algo de su té.

Gold entonces bebió algo de su té y notó que el sabor era algo extraño, un sabor amargo y algo crudo mezclado con la menta del té. Lentamente, dejó el té en la mesa para no levantar sospechas y miró a Blue por unos breves minutos.

—La otra vez, caminando por la ciudad, me encontré con una larga fila de gente hambrienta que quería algo de pan —el chico soltó el té y le dio vueltas a uno de los anillos de Hoopa.

—Las cosechas no han estado bien últimamente, pero nada que no se pueda solucionar.

—Lo mismo dijo tu padre y tu abuelo, jamás lo consiguieron —suspiro al recordar a esos viejos —Si usaras el poder de Hoopa para solucionar los problemas de tu gente ¿cómo lo harías?

Blue reflexionó su respuesta, jamás en su vida se planteó cómo acabar con el hambre, sólo se le ocurrió algo digno de ella —Invocaría a "Kyogre" para conquistar el sur de Sinnoh y con sus enormes tierras de cultivo, acabar con el hambre.

El azabache pasó sus manos por su rostro en señal de vergüenza y golpeó la mesa fuertemente.

—¡Acaso sólo piensas en tu estúpido poder! Mientras ambicionas con poder dominar el mundo, tu pueblo está hambriento y sediento. —Levantándose enojado —Si sigues así, sólo serás reina de un triste cementerio de arena.

Blue volvió a levantarse enojada y comenzaron a discutir, como todos los días. Podrá ser la más atractiva del mundo, pero su ambición la consumía en un todo y eso a Gold le asqueaba.

Antes de seguir discutiendo, un guardia real se metió para avisar de otro ataque de parte de Luminalia por el desierto, por lo que Blue trató de reconciliarse para que el chico le ayudase.

—No debes preocuparte, soy alguien de palabra y protegeré este pueblo como parte de nuestro trato —el anillo que tenía se convirtió en un portal —iré a prepararme y los veré en la batalla —el chico tomó su taza de té y la lanza al suelo —No lograrás envenenarme como lo hiciste con tu hermano... algunas veces me das asco.

El chico se marchó por el portal, dejando a Blue completamente frustrada y fastidiada, mientras se iba a su cuarto para prepararse y planear otra manera de tener a Gold a sus pies... o almenos tener su Beta Stone.

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Gracias a la amistad que desarrolló con Hoopa, Sapphire tenía algunas ventajas; podía comer cosas de diferentes partes del mundo, tener una mejor ropa e incluso algo de agua para poder bañarse, aunque no era la chica más delicada en ese sentido, no quería pasar más de 3 semanas sin bañarse.

Cuando Gold entró al templo, una lanza fue disparada hacia su cara, como aviso de que Sapphire se estaba bañando y debía darle privacidad, por lo que Hoopa la rodeó con su portal para que el chico no viera nada.

—Por Arceus, he visto más mujeres desnudas que ningún otro ángel —fanfarroneando.

—Bien por ti, pero yo no soy una chica cualquiera, como tu querida reina —burlándose mientras terminaba de bañarse.

—Blue sólo es bastante... bah, olvídalo —suspiró al recordar la discusión de hace unos momentos —Parece que después de 300 días encerrada aquí, ya te empiezo a caer bien.

—Claro que no, aún quiero tu cabeza —la chica comenzó a secarse y vestirse —simplemente me agrada demasiado Hoopa como para matarte por ahora.

—Él siempre me saca apuros, desde que Arceus me asignó a Hoopa, hemos pasado por innumerables retos.

Tanto a Gold como a su hermana se le asignaron dos guardianes para llevar acabo sus tareas, aunque tanto Gold como Crystal los trataban como amigos y compañeros, y el sentimiento era mutuo.

—No necesitas decírmelo, Hoopa ya me lo contó...

Gold se quedó completamente callado al escuchar eso. Sólo hay 4 personas que podían escuchar la voz de los guardianes; Gold, Crystal, el alma del bosque y finalmente, Lyra, la amada del ángel de la destrucción, la única humana por la cual Gold sintió amor verdadero, pero que había muerto hace muchos años.

—¿Sigues aquí? —pregunto la castaña al ver a su captor atontado y mirando a la nada.

—Si —dijo sin parar un momento sus pensamientos —Creo que ha pasado el suficiente tiempo, dentro de poco Regirock saldrá, y cuando vuelva a entrar, hablaré contigo por última vez y podrás volver a Luminalia... hasta entonces.

Sin decir una sola palabra más, Gold y Hoopa salieron rápidamente por un portal. Sapphire estaba alegre pero confundida, no entendía su cambio de actitud tan repentino. Pero el hecho de saber que por fin saldría de ese lugar le alegraba bastante.

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El aire del desierto se llenó de tensión al encontrarse dos ejércitos listos para dar pelea; en el norte, las tropas de Luminalia se preparaban para la pelea, y el por el sur, el ejercito de Hoenn se preparaba para su inminente victoria.

Las guerras se habían convertido en un espectáculo de parte del reino de Hoenn. Teniendo a Gold de su lado, sólo debían esperar cómo él invocaba a alguna deidad y masacraba a todas las tropas enemiga.

Como era el protocolo, Gold se puso frente a las tropas de Hoenn, con su Hoopa listo para invocar a la siguiente deidad. Pero esta vez el azabache tenía su mirada perdida, el pensar en lo que había pasado con Sapphire le tenía hecha la cabeza un lío, tanto así, que tardó unos momentos en pensar qué hacer hasta que la reina se lo pidió.

—Hoopa, trae a los tres titanes —ordenó el chico hundido en sus pensamientos.

Preocupado por la extraña actitud del chico, Hoopa lanzó sus dos anillos, de los cuales emergieron los tres poderosos titanes; Regice, el titán del hielo, Registeel, el titán del metal y Regirock, el titán de piedra.

Con un poco más de concentración, Gold tocó su collar para que los titanes le hicieran caso.

—Oh, grandes titanes de la era antigua, me dirijo a ustedes para pedirles el favor de apoyar al noble pueblo de Hoenn. —Apretando con fuerza la piedra blanca de su collar —¡Acaben con los enemigos de la ciudad usando sus más poderosos ataques; Rayo Hielo, Foco Resplandor y Roca afilada!

Al terminar de hablar, los 3 titanes lanzaron sus poderosos ataques; Regice logró congelar a un cuarto de las tropas a caballo, Registeel pulverizó todas las máquinas de guerra luminalia y Regirock pulverizó todos los escudos de los soldados, dejándolos al descubierto del fuerte rayo del titán de metal.

Aunque todas las tropas de Hoenn celebraban como sus enemigos morían, Gold estaba más sumido en sus pensamientos. El ver a esos hombres morir de esa forma, le recordó las viejas palabras que antaño una hermosa chica de cabello castaño le dijo.

—Entiendo tu deber como ángel de la destrucción, pero no debes formar parte activa para ningún bando... la vida de los hombres debe ser arrebatada por ellos, no por ti —el dulce recuerdo de aquella hermosa voz se presentó en la mente de Gold. En estos 2000 años nunca había sentido un remordimiento por aquellos que morían por obra de su intervención.

Volviendo a su realidad, tocó su piedra y le ordenó que pararan sus ataques a los colosos. Ante la mirada sorprendida de todos los presentes, Gold agradeció la ayuda de los titanes y los devolvió a sus respectivos templos.

—¡¿Qué rayos haces?! —Gritó enojada la reina —aún quedan algunos soldados vivos.

—Si tanto te importa matarlos a todos, haz que tus tropas flojas se encarguen. —Mirando a todos con desprecio —Han dependido mucho de los dioses, hagan lo que les corresponde.

Gold, con la ayuda de Hoopa, se fue directo a su cuarto en el templo real, confundido y enojado por el mar de emociones que tenía en ese momento. Pero Blue estaba sumamente molesta por lo que había pasado, el comportamiento de Gold era mucho más extraño, y lo acontecido hace unas horas podía dar pie a que él dejara de ayudarla. Después de terminar la pelea con el resto de sobrevivientes, la castaña hablaría con el forastero para cambiar su forma de pensar.

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Aunque sólo quedasen 100 hombres de los 1000 iniciales, fueron suficientemente hábiles para lograr acabar con un 70% del ejército de Hoenn, que ganaron pero con muchas bajas. La falta de organización y dependencia de Gold les había costado caro.

Furiosa, Blue se dirigió rápidamente hacia la habitación de Gold, con toda la intención de reclamarle. Su sorpresa fue mayúscula cuando lo encontró con una chica desconocida quien había salido de uno de los portales de Hoopa. Intrigada por saber quién era —por alguna razón, su rostro le pareció familiar —, se escondió detrás de un pilar para escuchar la conversación.

—Finalmente me sacas de ese lugar, aunque lo extrañaré —confesó la chica moviendo los brazos —y la arquitectura de Hoenn es bastante bonita.

La chica no recibió respuesta, Gold estaba en su cama con la mirada perdida. Odiaba admitirlo, pero Sapphire le había tomado un poco de aprecio a pesar de todo; tal vez era por el hecho de ser la única persona con la que habló por casi un año, porque al final no decidió matarla y bromearon mutuamente, no lo sabía.

—Hace 2400 años, yo conocí a una humana llamada Lyra —el chico rompió el silencio — vivía en el suroeste de Sinnoh, y tenía una particularidad especial... podía hablar con los Pokémon, escuchar su voz interior.

El chico comenzó a recordar a su amada, aquella chica a la que le juró amor eterno.

—Ella sabía de mi papel en el plan de Arceus, sin embargo, siempre se mostró cálida conmigo, pero era una calidez sincera, propia de una persona que realmente quiere conocer a otra y apoyarla —él comenzó a sollozar —y entonces surgió el amor, ambos nos enamoramos y disfrutamos de momentos felices juntos; viajando, descubriendo y ayudando a Pokémon y humanos por igual —una lagrima salió por el ojo del chico —un día, el emperador de Sinnoh le pidió que hablara con Heatran para usarlo como arma para conquistar al pueblo de Hoenn. Ella siempre se negó y entonces... murió decapitada.

La chica no sabía exactamente cómo responder, y le parecía sumamente extraño que un sentimiento de preocupación comenzaba a nacer dentro de ella.

—Arceus me encomendó la tarea de no intervenir nunca con los humanos, y por eso no pude ayudarla... —el chico dejó de llorar y apretó los puños —lleno de ira, utilicé el poder de Hoopa para invocar al poderoso Zekrom y ayudar a Hoenn a conquistar el sur de Sinnoh. Aunque Arceus se molestó al principio, finalmente le agradó la idea de que actuara de manera activa, daba muchos mejores resultados.

—¿Y a qué viene todo esto? —de manera seca, Sapphire trató de ahogar ese sentimiento de preocupación que sentía hacía con Gold.

—Mil años despues de que muriera Lyra, le pedí a Arceus y al gran Giratina que la hicieran volver a la vida. Aunque accedieron, tardaría mucho tiempo y no tendría el mismo cuerpo, pero si la misma alma y algunas características suyas. —levantándose de golpe —Si estoy en lo correcto, tú eres la reencarnación de Lyra.

La revelación sorprendió tanto a Sapphire que esta retrocedió asustada, no podía imaginar la sola idea de que realmente ella fuera la chica de la que con tanto sentimiento hablaba el chico.

—¡Eso no puede ser verdad! —Gritó asustada —Yo soy Sapphire Birch, la mejor guerrera del norte de Sinnoh, yo no podría ser la reencarnación de esa chica.

—No lo sé, no sé si lo eres o no, y si lo fueras jamás lo sabrías —comenzando a llorar —Sea lo que sea, quiero acabar con esto de una vez, despues de que te vayas me largaré de aquí a algún lugar lejano del mundo para descansar y olvidarme de todo.

La escena era muy trágica, Sapphire tenía frente a ella al ángel de la destrucción hecho un mar de lágrimas, y aunque no creyera ser quien decía, ese maldito sentimiento de querer abrazarlo no se iba.

—Lo... siento por no ser quien piensas... —fue lo último que su corazón le permitió decir.

—Perdóname tu a mí por haberte encerrado tanto tiempo —con una mano le indicó a Hoopa que abriese un portal —Por este portal podrás salir al desierto, si vas al norte encontraras la costa y podrás ir a Kalos... pero antes.

Con otro anillo, Hoopa le dio una pluma de color plateado y robusto, la cual se la entregó a Sapphire.

—La pluma del dios de la Luna —mirando el extraño artefacto.

—El poder de Lugia le da un poder extra tus lanzas, usalas para consumar tu venganza —sonriendo.

Sapphire no sabía qué más decir, pero la situación simplemente no la toleraba. Suspiró y guardó el obsequio en su bolsillo, mientras se acercó al portal y miró por última vez al Gold y a Hoopa, y sin poder decir una sola palabra, la chica se fue, dejando a Gold perdido en sus pensamientos y a Hoopa triste y a su lado. Fue una despedida que ninguno de los 4 presentes en esa sala podría describir.

Blue estaba completamente furiosa y asustada, no sólo Gold la había engañado, si no que dejaría de proteger a su imperio y todo se vendría abajo. No podía permitirlo, por lo que a escondidas ideó un plan maestro para finalmente concretar sus planes.