Este capítulo fue escrito antes del anuncio de la primer novela posterior al final del anime por lo que varía en los acontecimientos.
Bleach no es mío.
2. "Ab imo pectore".
La duda le estaba carcomiendo en el interior pero ¿por qué sentía que podría ser la decisión más acertada de su vida o el error que le atormentaría hasta que muriese? no era fácil dilucidar si todavía tenía aquellos sentimientos en el corazón pero se sentían diferentes, ¿sería acaso que la costumbre de sentirlos allí al verle ya no producían otro tipo de sensaciones? ¿se terminó acostumbrando a verle todos los días? por que sí, luego de aquella lucha, ahora hablaban a diario e incluso se veían después de la escuela ya que su amistad se había fortalecido de cierta manera.
No sabía exactamente si eran citas o simples reuniones pero casi siempre terminaban yendo solos al cine, a la cafetería, al parque, incluso hubo una vez que fueron de excursión a Akihabara por un regalo de cumpleaños.
Orihime no sabía si agradecerle o no a la costumbre por tenerlo cerca al fin, si bien ahora fantaseaba menos con Ichigo, no significaba que no sintiera aquel nudo en los intestinos al escucharlo nombrarla. Pero al estar en su tercer año y faltarle pocos meses para graduarse, temía extrañarlo y sentirse mal porque ya era normal para ella el encontrarlo de camino a la escuela, hablar de cualquier cosa o incluso quedarse callados mirando por la ventana allí apreciando la calidez del atardecer.
Había días en los que se sentía en la cima del Monte Olimpo al estar con él, tener su atención y hablar despreocupadamente, otras veces sentía que algo la jalaba a la Fosa de las Marianas porque sentía que Ichigo trataba a todos sus amigos así, no podía evitar sentirse así pero ante tantas variaciones en su manera de sentir el trato para con ella, Orihime sentía en lo profundo de su pecho, en el fondo de su corazón, que incluso a cada respirar, se enamoraba todavía más de él.
No podía decir que se sentía igual todos los días, aquel sentimiento era tan cambiante que había ocasiones en las que quería morirse de alegría solamente por verlo y otros podía tenerlo enfrente de ella mirándola atentamente por horas y su corazón no amenazaría con detenerse. Eran esos días en los que dudaba que el amor que sentía por él siguiera prevaleciendo tal y como se lo habían platicado, había leído tantas historias en tantos lados pero nunca se plasma lo que se quiere en el papel, no podía saber qué tanto amor sentía por él, lo único que sabía es que nunca iba a dejar de desear tener cinco vidas para volver a enamorarse de él.
¿Por qué tenía tanta insistencia en saber la cantidad? porque creía que cuando sintiera que el peso de sus sentimientos era más fuerte que su voluntad por callar, era hora de decirle a Ichigo Kurosaki cuánto lo amaba sin importarle lo que él sintiera y era eso mismo lo que la asustaba. ¿Podría lidiar con todos aquellos sentimientos cuando él le diera la respuesta que más le atemorizaba?
La tierra no dejaría de girar, el sol seguiría saliendo, el río fluyendo, la materia transformándose, todo seguiría su movimiento; si una llama se apagase probablemente tendría la misma repercusión en la existencia que su corazón roto, visto así no era tan significativo, ¿qué lo hacía distinto? eso mismo, que quizá terminaría desmoronándose por algo que no estaba destinado a ser, quizá sería como el diminuto copo de nieve cayendo al suelo fundiéndose con el demás blanco. En ese mismo momento era bastante probable que alguien estuviese en la misma situación que ella, y otra más que estaba siendo correspondida, una más siendo rechazada y quizá una cuarta pretendiendo no tener corazón. El mundo es tan grande pero siempre lo encogemos de tal manera que solamente puede caber en nuestro razonamiento.
"Mundo" es una palabra que tenía tantos significados e interpretaciones. reducciones y ampliaciones pero para ella, podía ser una persona.
Cuando se ponía así, a repasar un poco sus sentimientos, le venían a la mente varios recuerdos desagradables pero no dejaba que la ensombrecieran, no dejaba que el anaranjado fuera sinónimo de tristeza, no dejaba que los ojos verdes pusieran en duda su corazón, no dejaba que la indecisión fuera parte de su vida. A veces pensaba que le fue más fácil enfrentar a todo eso que decidirse a hablar.
Tal vez debería de hacerlo en un rato de melancolía, como ahora. El impacto probablemente sería más leve puesto que su corazón estaba distraído y sus pensamientos podían tomar el mando.
Quizá el mundo se acabaría pero ella igual sembraría algo, ya fuese un hermoso árbol con enormes y frondosas ramas o un tubérculo cubierto de tierra, que fuera para abajo en lugar de hacia el cielo, que aunque tuviese hojas, lo que realmente quería que creciera estaba sepultado.*
Dicen que pensar mucho las cosas es contraproducente pero puede que realmente a nosotros no nos toque hacerlo, parece a veces que simplemente somos plastilina, alguien llega y moldea nuestros actos de tal forma que podemos ver en ese momento que realmente ni siquiera todas nuestras preocupaciones son pertinentes a la situación.
Orihime miró el reloj, Ichigo se había retrasado un poco, quizá su padre era el culpable. Ese día, como muchos otros, habían decidido a ir un rato a los videojuegos y comer algo por ahí luego de la escuela, casi era parte de su rutina el ir, solamente que él dejaba sus cosas en casa puesto que le quedaba de paso, aunque esta vez no dejó nada allá.
- Tenía un poco de duda en venir pero no podía dejarte plantada- dijo él de repente con algo de incomodidad.
- ¿Cómo?- dijo la chica sorprendida por oírlo decirle algo así pero de pronto, el muchacho sacó de su mochila un girasol y se lo extendió.
- ¿Podrías hacer como él?- preguntó Ichigo con suma seriedad.
- ...
- Me refiero, a que si podrías solamente mirarme a mí- agregó él al ver que ella no entendía. Orihime solamente tomó la flor y la miró antes de siquiera pensar en algo más.
Porque a final de cuentas, no tenía que decir algo.
"Ab imo pectore", que podría significar algo como "desde el fondo de mi corazón", "sinceramente", "with deepest affection" etc, frase atribuída a Julius Caesar.
* Breve y pobre intento de alusión a esta frase de Lutero: "Aunque supiera que el mundo fuera a desmoronarse, de todas formas plantaría mi manzano".
Los jardines colgantes de babilonia son la segunda maravilla y ahora la relación sería un amor tan profundo como para mandarle a hacer jardines colgantes que le recuerden a su tierra natal al ser amado, parece simple pero no creo que cualquiera lo pudiese hacer tan bien como para que luego de siglos se considerase como maravilla ._., o al menos eso dice la leyenda, no hay una versión exacta pero en muchas coincide que son una especie de prueba de amor.
