Mi Segunda Oportunidad
Por DjFusion
II
Odio a Trunks.
No, espera. No lo digo en serio.
Trunks es un gran niño, de verdad. Sin duda, es más fuerte de lo que fui a su edad. Eso es seguro. Odio decirlo, pero aun con sólo ocho años, estoy muy seguro de que podría derrotarme en un combate.
Pero cada vez que lo veo, y miro fijamente esa carita molesta suya, no hace más que recordarme lo que perdí – lo que ella me hizo – y no importa cuánto intente ver las cosas de otra manera, me duele.
Y así ha sido desde la primera vez que vi al enano de cabello lavanda. No quería creerlo. Me refiero a que sospechaba que Bulma se había acostado con… ese maniático, pero intenté convencerme de que las cosas podrían resolverse. Que, vamos, todos cometemos errores… ¿cierto? La perdonaría, y al tiempo, todo volvería a ser como lo fue los últimos dieciséis años. Era como suponía que sería todo.
La amaba.
Pero Trunks llegó.
Él se convertiría en la fuerza indiscutible que los uniría de por vida, Estuviesen o no dispuestos. Tenían un hijo juntos ahora y no importaba lo que yo sintiera por ella, no podía competir contra eso. Poco después me convertí en «ese humano patético que fue su novio», echado a un lado por el príncipe arrogante que me la robó. Al final, él se quedó con todo y yo con nada. La parte que más me duele es que ni siquiera sé si lo quiere.
Mientras me detengo frente a la Corporación Cápsula, puedo oír cualquier tipo de conmoción salir de la Cámara de Gravedad en el patio. Sin duda, padre e hijo están entrenando para el próximo Torneo de las Artes Marciales, a sólo unas pocas semanas. Otra razón más para agregar a la lista de porqué ni estoy pensando en participar en éste. O sea, ¡Puedo sentir sus poderes desde donde estoy!
Salgo del carro y me acerco al lugar, intento no pensar en eso. Pero, en el momento en el que pongo un pie en la puerta, de inmediato soy recibido con una sonrisa muy familiar. —¡Yamcha! Estaba esperando aquí a que llegaras! —es casi como si nunca me hubiese ido. —¿Me trajiste el radar del dragón?
—¡Aquí lo tengo, nena! —Increíble – nos hemos conocido por tanto tiempo; sin embargo, nuestras conversaciones apenas y han cambiado. Ella todavía es «mi» Bulma, incluso si ahora soy sólo su amigo. Aunque debería estar más agradecido por eso. Ella no tuvo que quedarse tan cerca de mí todos estos años. Dios sabe que Vegeta nunca aprobaría que su esposa perdiese el tiempo con un débil como yo. Pero no sé lo que haría si no pudiese visitarla a veces, o pedirle que almorcemos juntos de vez en cuando y sin razón. Ansío esas cosas.
Son todo lo que tengo.
Antes de comenzar a conversar, ese esposo arrogante de ella pasa por la puerta. Estaría mintiendo si no dijera que me siento ligeramente intimidado. ¿Saben de quién estamos hablando?
No nos da el menor reconocimiento además de un resoplido sarcástico dirigido a mí, estoy seguro.
—¿Vegeta, puedes llamar a Trunks? El almuerzo está listo, —le pide animadamente, pese al hecho de haberla ignorado completamente.
—¡Humph! No creo que el mocoso quiera comer en este momento. -
—¿Qué? ¿Por qué? ¿No estaba entrenando contigo en la Cámara de Gravedad? —se nota que ya está preocupada.
Vegeta está a punto de entrar a la casa antes de siquiera responder a su pregunta. —Está allá tirado en el suelo. Podrías querer limpiarlo primero. -
—¡¿Limpiarlo?! Qué-... —ella interrumpió, soltando todo lo que tenía en las manos para salir corriendo por la puerta hacia el patio. No dudé en seguirla.
Al llegar a la máquina parada en el patio delantero, tiró la puerta. Allí, tirado con la cara al suelo, estaba su hijo de ocho años, cerca de la inconciencia y lloriqueando.
—¡TRUNKS! —nos apresuramos hacia él y le dimos la vuelta. Además de la sangre cayendo por su cara por una nariz rota, parecía que estaba bien. —¿Cariño? ¡Despierta! Por favor, Trunks... —ella rogó, quitándole el cabello lavanda de la cara. Sus ojos fluctuaron por un segundo antes de medio abrirlos para mirarla. Le tomó un segundo decir algo.
—¿M-Mamá...? ¿Dónde está mi papá?
—No te preocupes ahora por eso, cariño. Te llevaremos adentro para limpiarte. —Se gira hacia mí, increíblemente calmada con la situación. Apuesto a que esta no es la primera vez que esto ha pasado. —¿Yamcha, puedes cargarlo? —sin dudarlo, me reclino y lo tomo en mis brazos, ignorando el hecho de que su sangre está manchando mi traje. La verdad no importa mucho ahora.
—¿Tío Yamcha... a-adivina qué? ¡Mi papá va a llevarme al parque! —Sus ojos brillaron con emoción. —¡Lo prometió! ¿S-se fue sin mí?
Obviamente el niño está muy fuera de sí, ¿Pero esas fueron las palabras que se esforzó en decir? Por el rabillo del ojo, puedo ver que Bulma está lista para llorar mientras le respondo.
—Uh... no, campeón. Está adentro. Aunque, ¿por qué no te curamos primero, vale? —le digo suavemente mientras lo llevo dentro de la casa, haciendo mi mayor esfuerzo para mantenerme neutro por la situación y no maldecir a su padre frente a él.
Después de que Bulma lava su cara y determina que los huesos no necesitan ser recolocados, se marcha para buscar una bolsa de hielo, dejándonos a Trunks y a mí solos por un momento. Es muy perseverante, lo admito. No derramó una sola lágrima en toda esta experiencia.
—¡Tío Yamcha! ¡Le mostré a mi papá que puedo transformarme hoy! ¡Como él! ¡Creo que estaba muy sorprendido! —me dice con entusiasmo. Actúo como si fuera una noticia, aun cuando sé que es capaz de convertirse en super Saiyajin desde el día que pasó hace ya un año. Cuando Bulma intentó decirle a su esposo y no pudo, instintivamente me llamó, pero con todo y que estaba feliz por haber venido a mí, honestamente no entendía por qué lo había hecho. ¡Como si tuviera idea de lo que se hacía en un caso así! Claro que he visto a Gokú y a Gohan, incluso a Vegeta, convertirse, pero probablemente soy la última persona que debió llamar para pedir consejo.
—¡Dijo que me llevaría al parque si era capaz de golpearle en el rostro y lo hice! ¿Te dijo? ¿Te dijo cuándo iríamos al parque?
Me quedé completamente mudo. ¿qué le respondes a algo como eso, cuando sabes que la verdad le romperá el corazón? Antes de sacar de la nada una mentira ridícula, Bulma me salva justo en el último segundo.
—Toma, Trunks, —dijo, entregándole una bolsa de hielo del freezer de abajo. —Ponte esto en la cara para la inflamación. ¿Te apetece que te traiga algo? —es una gran madre. Sonrío con el pensamiento.
—¿Dónde está mi papá? ¡Vamos a ir al parque! ¡Él lo dijo! —anunció tan orgullosamente, sonriendo de oreja a oreja. La expresión de Bulma se suavizó ante las palabras de su hijo. Ella ya sabe cuál será su reacción en un minuto.
—Um, cariño. Quizás irás al parque con tu padre otro día, ¿okay? Deberías descansar, —intentó decir, empujándolo con suavidad para acostarlo en la cama. No fue sorprendente que se resistiera, se oyó más persistente que antes.
—¡No, Mamá! ¡Papá me lo prometió! ¡Me dijo que me llevaría al parque por una hora, sólo él y yo! —Trunks intentó salir de la cama, pero antes de poder levantarse, Bulma se arrodilló frente a él, poniendo las manos sobre sus hombros pequeños.
—Trunks, tu padre... está ocupado ahora, pero quizás a Goten le encantaría venir a jugar. ¿Qué te parece una pijamada? ¿Te gustaría? —ella mostró la sonrisa más débil que le había visto. Casi de inmediato, por las mejillas del niño comenzaron a caer lágrimas grandes, su rostro estaba a punto de desarmarse.
Odio esto. El imbécil de su esposo no sólo noqueó a su propio hijo, sino que ahora también le está rompiendo el corazón. Por duro que sea para mí mirar a Trunks y que no sea un recordatorio del acto que lo trajo a este mundo, mi corazón se está rompiendo junto al suyo.
Si Trunks fuese mi hijo, las cosas serían diferentes. Sé que sería diez veces mejor padre que Vegeta, tendría lazos afectivos con él como se supone se tienen con los hijos, dándole un ejemplo masculino que poder admirar en lugar de respeto con temor todo el tiempo.
Pienso en cómo hubiesen sido las cosas si Trunks hubiese sido mi hijo… si Bulma fuese mi esposa… si fuésemos la familia que debió ser en lugar de esta.
Pero en vez, soy el que está de sobra. Perdí la oportunidad. La de Bulma, la de Trunks. Mi oportunidad de tener una familia por la que habría hecho lo que sea y amado incondicionalmente. Para que Bulma hubiese tenido un hijo que luciría más como yo, en lugar de ser el vivo retrato de ese imbécil arrogante. En lugar de este corazón vacío en el niño que ahora está sentado frente a nosotros y al borde del llanto.
Anhelo tanto tener una segunda oportunidad por todo esto – para ganar su corazón otra vez – para aferrarme a ella cuando debí hacerlo. En su lugar, obtuve el premio de consolación – el recordatorio constante de que perdí todo lo que siempre quise porque fui demasiado estúpido para pelear por ello.
Después de inventarle una historia de porqué Vegeta no podía llevarlo al parque, Bulma finalmente logró que su hijo se sintiese mejor. Sabe dios cuantas veces habrá hecho esto antes. Llamó a Chichi para que llevara a Goten, y en menos de una hora, el niño volvió a ser el mismo, excepto por lo oscuro y azul bajo sus ojos y alrededor del puente de la nariz.
Mientras camino hasta mi carro después de tomar un café con Bulma, veo que los dos niños están teniendo una pelea de práctica en el patio. ¡Demonios, estoy seguro de que son más fuertes que yo, que Krillin y Gokú cuando eran niños! Ambos se detienen y se ponen derechos cuando me acerco. ¡Es casi una vergüenza cómo simplemente sé que saben que son más fuertes que dos yo combinados! ¡Vaya golpe al ego!
—¡Hey niños! ¿qué hay? Escuché que iban a participar en el Tornero, ¿ya están listos?
—¡Seguro! —ambos alardean al unísono. Sonrío por su energía juvenil. ¡Guao… repentinamente me sentí como el Maestro Roshi debe haberse sentido todos esos años!
—Bueno, yo no estoy haciendo nada en este momento… y ya que ustedes han estado entrenando tan duro últimamente …—sus ojos se amplían ante mi iniciativa. —¿Qué les parece si los llevo al parque de diversiones esta noche?
—¡SÍÍÍÍ! —gritan y se emocionan por mi oferta. De inmediato, los dos semi-saiyajin corren simultáneamente hacia la casa para decirle a Bulma a dónde van, gritando y haciendo alharaca como los niños hacen. Pero, de algún modo, no puedo evitar sentir pena por Trunks. No debería ser yo quien ilumine así su carita. No debería ser yo quien lo haga feliz en este momento, por más que lo desee.
No, su padre debería estar haciendo estas cosas con él, incluso con lo insensible e indiferente que es el bastardo normalmente con su hijo. Me enorgullecería ser un padre para Trunks, pero he perdido esa oportunidad.
¡Vegeta no merece como hijo a un niño tan bueno como Trunks y me mata que no sepa cómo tratarlo, o estar agradecido por incluso tener un hijo! En vez, veo cómo es negligente con él y olvida que hay alguien que ocuparía su «puesto real» en un segundo… si solo pudiera. La verdad más dura es saber que yo fui el estúpido que dejó que todo se le fuera de las manos.
No cometeré ese error la próxima vez, aun cuando sé que nunca podría tener la oportunidad. ~
12/11/2012
