"Si tú dices tres, yo digo cuatro"
Capitulo dos: Día uno.
Envió esas flores, a esas tres jóvenes.
En ese momento su cerebro no cuestiono el motivo por el cual el joven Inuyasha tenía que enviar fotografías, solo obedeció la orden sin cuestionar; Se subió con nerviosismo por segunda ocasión en el automóvil, y condujo hasta llegar al lugar donde vivía Inuyasha.
Los de seguridad ya habían escuchado que ella iba a ir constantemente, así que no tendría para poder entrar. Manejo por la ciudad, sintiendo la envidia de algunas jovencitas que la observaban como estaba manejando un BMW, y fingió ser una persona con recursos, en pocas palabras, pretendió ser rica.
El lugar donde Inuyasha vivía era uno de esos lugares costosos, para empezar la entrada era eléctrica, así que solo tenía que picarle a un botón del control para que se abrieran. Se sintió como Moisés cuando abrió el mar, había un estacionamiento muy amplio y abajo suponía que era el sótano. El lugar era precioso, tenía una alberca grande, un par de sillas, e incluso un pequeño bar en donde se podía azar la carne. Encontró con facilidad el elevador, y le pico al número dieciocho.
El edificio tenía más de veinte pisos, se sorprendió de que el joven no viviera en el último. Se sintió nerviosa alrededor del piso número siete, conocía esos condominios por fuera, y se sentía orgullosa de poder estar en el elevador dentro de ese edificio.
Cuando el elevador se abrió observo que el piso estaba solo, limpio y que había un par de macetas con plantas. Saco de su suéter las llaves del condominio, y con la mano temblorosa decidió abrir.
Pudo observar que todo estaba en orden sin embargo no estaba muy limpio todo, había una pequeña recepción y la verdad es que era un lugar demasiado lujoso, tenía un par de esculturas pequeñas, una ventana amplia del estilo corrediza al fondo para poder observar la vista, con rapidez recorrió todo el lugar, el lugar constaba de cuatro habitaciones, una sala grande con una grande televisión plasma, una cocina integral con aparatos eléctricos, una cafetera demasiado lujosa, un pequeño cuarto de lavado, y había un letrero en una habitación que decía: no entrar. Su curiosidad le gano, y abrió.
-…Aquí voy-El cuarto del joven no estaba tan limpio como se lo imaginaba, había ropa tirada en el suelo, una cama deshecha y unas grandes ventanas corredizas que daban vista al escenario, sin olvidar que contaba con una gran terraza para poder fumar, o bueno, ella se imagino fumando en esa terraza con el aire golpeándole en el rostro. Olía a nada, sin embargo olía bien. Los baños tenían esa tecnología que ni en sus sueños podría imaginar, el piso era de mármol…-
Se enamoro del condominio de ese bastardo.
Era al estilo americano, un sofá elegante, todo era elegante.
Decidió primero poner orden en el lugar, busco en la agenda de Inuyasha los números de los empleados, y busco por alguna imperfección que necesitara repararse.
En el número de la agenda encontró el número de la persona que hacia el aseo.
La llamo, solo para hacer una cita con ella y que asistiera al lugar lo antes posible.
Tenía boletos donde la joven iba a firmar de recibido, y tenía todo lo necesario para poder ser la administradora del lugar.
-Me gustaría que vinieras a limpiar lo antes posible, ¿qué día puedes?-La voz de la señora era atractiva, y mostro disponibilidad para poder asistir ese mismo día alrededor de las cuatro-
Ella accedió a su propuesta y comenzó a arreglar esos documentos.
En toda la mañana no tuvo tiempo para expresar como se sentía, sin embargo si tenía alguna tristeza se le olvido con el pago que iba a recibir solo por administrar ese lugar.
Además no era una propuesta de todos los días el que te dijeran: hey, vas a administrar un condominio para alguien rico, y te pagare por ello ¿qué te parece?
Primero hizo un pequeño inventario de todo lo que había, como el joven iba a llegar en los siguientes días anoto una pequeña lista de las cosas que iba a comprar, le sorprendió ver la cantidad de botellas que tenía en la alacena, y podía entender que le gustaba el tequila.
Con ver el lugar entendió lo siguiente: Inuyasha leía ya que tenía un librero con libros interesantes, era rico, olía bien y conocía de lugares.
Busco por alguna foto de Inuyasha y solo encontró mensajes que decían: eres un estúpido, te odio, muérete y mereces que te arranquen los testículos.
Así que el sujeto era envidiado.
Quito las sabanas sucias y las coloco en bolsas negras, bajo con todas esas bolsas para llevarlas a su carro y después llevar las cosas que estaban sucias iba a dejarlas en una lavandería. Conocía de lavanderías, y sabia de una que era muy eficaz en su trabajo.
Hizo todo el trabajo que le correspondía, desde llevar ropa sucia, hacer listas de todo lo que él tenía y tratar de entender lo que le gustaba. Tenía entre todas las llamadas a muchas mujeres, y demasiados mensajes en el contestador.
Anoto los más importantes.
Para ella su vida no podría ser tan interesante o incluso estar bien ordenada, pero si se trataba de otros era demasiado buena al decir que hacer, había hecho que algunos experimentaran ese malestar, ¿a cuántos no había enfadado? Y estaba complacida con lo poco que había logrado, y aspiraba a más…Pero no quería depender de un dinero que no era de ella.
Tantas decisiones que tomar y solo podía ser razonable.
Razonable.
La diferencia de todos los cigarros que se había fumado y ese que estaba disfrutando, era que ya no sentía dolor en su garganta, ya se había acostumbrado a la nicotina.
A veces cuando era de noche y se encontraba de fiesta con sus amigas, sentía esa necesidad de obtener algo más.
Continuo fumando y ocultando su rostro de aburrimiento, su mejor amiga Sango estaba yendo hacia el baño, Ayame platicaba con un sujeto cerca de su oreja pues la música era ruidosa y Rin estaba distraída viendo a todos lados.
Ella miro con discreción el reloj de su muñeca.
2:30 AM.
Todavía era muy temprano para decir que ya quería irse a dormir.
Decidió beber con rapidez su cerveza y Sango llego con una gran sonrisa.
A veces se cansaba de repetir esos ciclos en donde todo terminaba con una cama que se movía gracias a todo el alcohol que había consumido.
No tenía mucho orden en su vida, y muchas veces le gustaba ordenar las cosas.
-¿Qué tienen?-Grito mientras ella negaba con la cabeza y Rin bebía con rapidez su cerveza-
-Ya me iré a mi casa, tengo trabajo en la mañana…-Mintió mientras Sango solo levantaba ambas cejas y Rin sonreía, Rin ya estaba ebria, y no quería cuidar a ebrias-
No dijo mucho solo se despidió y salió del lugar.
Le asfixiaba estar en lugares nocturnos de ese estilo, ella prefería los bares con música ligera y una larga platica entre amigas.
Pero sus amigas creían que necesitaba salir por las noches para conseguir un novio, se burlo un poco ya que no necesitaba un novio en esos momentos, posiblemente si para San Valentín, pero por el momento se conformaba con llegar a casa y disfrutar de esas sabanas cálidas que le brindaban seguridad.
Una seguridad que no era momentánea como una relación amorosa.
Había dejado el cenicero lleno de colillas, y no traía ningún cigarrillo para disfrutar con el silencio de la ciudad.
Algunos jóvenes estaban caminando por la ciudad, entrando y saliendo de ese lugar.
Ella estiro su mano para tomar un taxi, no le gustaba manejar cuando había bebido alcohol. Y menos cuando eran las dos de la mañana, dio la dirección y miro por la ventana.
No fue una buena noche, estaba algo cansada y solo quería dormir.
Quería lucir bonita al día siguiente, ya que Izayoi le había dicho que Inuyasha llegaría ese día o al día siguiente, y quería lucir fresca y responsable.
El taxista duro unos veinte minutos en llegar a su casa, le pago y le dijo adiós.
Nunca dejaría de ser cortes.
Camino por la casa hasta llegar a su habitación, se quito esos tacones azul rey, y se deshizo de ese vestido. Durmió en ropa interior, tenía las sabanas y cobijas para calentarse, ni siquiera se molesto en despintarse y de darse una última mirada.
Había perdido un poco de peso y le gustaba lo que veía al verse en el espejo.
No tuvo sueños bonitos, húmedos o pesadillas.
Fue un sueño relajante, con el sonido del despertador anunciando un buen día.
POV. KAGOME.
Lo admito, he sentido atracción sexual hacia desconocidos. He ingerido tanto alcohol hasta el grado de no saber lo que hago, y he sido infiel…
Sin olvidar que soy estreñida, ansiosa y demasiado meticulosa en algunas cosas que hago. Soy una obsesiva-compulsiva, por lo tanto tengo mis pequeños matices, me enferma muchas veces la sociedad, el modo en que se rige y como todos quieren hacer que nos comportemos como seres sin la capacidad de pensar.
Vivo de guerra con el sistema, me aburro de la rutina y me estreso con facilidad.
Y todo se puede resumir en que soy un ser humano, conseguir este trabajo fue una oportunidad grandiosa, yo se que cada quien tiene derecho a tener oportunidades, a no conformarse con lo que tienen, e influyo mucho el hecho de que mi abuela me recomendó, sin embargo me esfuerzo. Me esfuerzo por ser una mejor persona, me esfuerzo por hacer algo…
No quiero que esta vida sea demasiado fácil, al contrario quiero tener obstáculos. Esta historia va más allá de un simple romance, así como solía gustarme el rosa así deje ese color por otros que me llamaban más la atención.
Por lo tanto lo que puedo hacer con esta oportunidad es luchar por ella, demostrar cual capaz soy y no dejarme vencer, también se que buscar el final feliz es en realidad un mito, cada persona debe buscar su propia felicidad, no debe quedarse estático…En cuanto te detienes el mundo simplemente…te come.
Después de despertar, me fui a bañar, saque una ropa formal pues ese día llegaría el joven Inuyasha. Sé que es un sujeto especial, popular y por todas las cosas que tiene en su condominio puedo decir que sabe vivir la vida con estilo.
Cuando me baño, surge una pequeña conexión conmigo misma, es como si fuera el único lugar donde me cuestionara muchas cosas y pudiera hablar conmigo, me transformo en mi mejor amiga y en el individuo que tanto aspire a ser, recuerdo que cuando tenía catorce años, al momento en que veía a las chicas de grados mayores pasar por el área escolar, siempre aspiraba a ser una muchacha que no se limitara, y véanme aquí, siendo todo eso y más a lo que una vez aspire.
Salí de casa dispuesta a triunfar.
FIN POV.
Ese día iba a ir al aeropuerto a recoger a Inuyasha, Izayoi le había dicho que él tenía ojos dorados y el cabello negro, se sintió nerviosa en la espera.
Pidió un café para acompañar la espera, y salió a fumarse un par de cigarrillos, algunos taxistas le miraron las piernas sin embargo ella decidió ignorarlos.
Continuo esperando y observando a todas las personas pasar, el aeropuerto de la ciudad era grande y amplio, con muchos vuelos llegando y volviéndose a ir, si mirabas al aire podías ver los aviones de línea, y los privados volar y dejar sus marcas en el aire.
Espero durante hora y media, daba gracias a que podía adaptarse a cualquier clima. No confiaba mucho, pero creía de lo que no veía no creía nada. Observaba a mucha gente irse, algunos americanos, otros ingleses o de otro país; Soltó un suspiro y camino hacia todos lados, miro su reloj y observo en las pantallas como el avión ya había aterrizado.
Podía observar a todas las personas y aun así solo lograba captar pocos movimientos de tantas personas que circulaban sin mucha preocupación, adoraría viajar hacia algún país exótico, pero ese no era el día de viajar.
Ese era el día de esperar.
Y entre todas las personas observo a una que estaba con una maleta pequeña, con lentes de ver, cabello revuelto y rostro de enfado. Pudo observar esos ojos dorados y sonrió mientras sentía como el corazón le empezaba a latir con mucha fuerza.
Se acerco con precaución y sonrió, había olvidado retocarse el maquillaje, y en realidad había odiado dejar su maquillaje en casa. Se dirigió con la espalda erguida hacia ese joven que lucía enfadado, revisaba su celular y lo llevaba a su oído, ella aclaro su garganta y se acerco lo suficiente para hacerse notar.
-¿Inuyasha Taisho?-Pregunto ella con una sonrisa mientras él la miraba como si fuera nada, levanto una de sus cejas y colgó antes de que comenzara a hablar. Guardo en su pantalón su celular y asintió-Soy Kagome, tu mamá te hablo de mi…-El se encogió de hombros, mirando a todos lados y soltando un suspiro-
El estaba molesto, ansioso y demasiado irritado.
-Escuche de ti, no creo recordar tu nombre así que serás uno…o…-Miro sus piernas y sonrió-mejor dos-Ella solo hizo una mueca de desagrado y rolo sus ojos-Te dirigirás a mí como señor Inuyasha, no me cuestionaras donde estoy y harás todo lo que yo diga ¿entendido?-Ella asintió sorprendida mientras el caminaba sin decir más, ella lo siguió. La gente volteaba a verlos, no por ella, por el, por esa aura que despedía y esa actitud de caminar-
Ella le indico el camino hacia el carro y el solo la siguió en silencio, como el iba atrás iba observando sus piernas y eso la hizo sentirse un poco incomoda, ya había descartado la idea de que era homosexual.
-¿Te dieron mi carro?-Pregunto él mientras ella asentía-
El se subió atrás, ella iba manejando sola como una chofer.
Se abrocho el cinturón de seguridad y comenzó a andar en el carro, le gusto que él estuviera en silencio, de vez en cuando soltaba una ligera risa y era gracias a su celular.
Después el llevo el celular a su oído.
-Kikyou estoy en la ciudad, ¿Quieres ir a cenar?-El hablaba con cuidado y luego mostro una mueca de molestia-Kikyou, creo que debes sacarte lo que sea que traigas del trasero y dejar de ser una amargada, solo fuiste una, y hay más…Adiós-El colgó el celular y lo apago para no sentirse más frustrado de lo que ya estaba-Hey, ¿Compraste el periódico?-Ella asintió para darle el periódico mientras el continuaba leyendo las noticias de deportes-
-¿Crees que estuvo bien hablarle así a la señorita?-El dejo de hojear el periódico y soltó un suspiro-
-No preguntas…-Le respondió mientras ella rolaba sus ojos-
-De donde estabas, no me dijiste que no debía de preguntar sobre la forma de comportarte-Le regreso ella mientras luego mordía su lengua y aceleraba un poco más-
-¿Cómo te llamas?-Pregunto él mientras ella soltaba un suspiro-
-Kagome Higurashi, señor Inuyasha-Inuyasha entonces aclaro su garganta-
-Kagome, hay veces en que es mejor quedarse callado y no hacer preguntas…-Y siguió leyendo el periódico sin hablar más, estuvieron en silencio más de veinte minutos hasta que el bostezo un poco-Esta es mi agenda-Y se la entrego mientras ella la tomaba con cuidado-
-Estoy manejando…señor, no puedo…-Inuyasha se burlo-
-Oh bueno, ahí va la teoría de que las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez-Kagome decidió contener un par de palabras y continuo escuchando un par de risitas proveniente de el-
Le molesto esa actitud de Inuyasha.
Llegaron al lugar donde el residía después de otros diez minutos, no se dirigieron mucho al hablar y solo le ayudo con su sencilla maleta mientras el caminaba con cuidado por los pasillos. Iba murmurando un par de cosas y eso creyó escuchar números ante cada paso que daba.
Perfecto, aparte de arrogante era obsesivo.
El abrió su condominio y noto que estaba limpio, ordenado y que olía a perfume. Por un segundo se giro a verla y preguntarse lo que debía hacer, ella observaba la agenda y esperaba alguna orden.
-Señor, ¿Quiere comer algo?-El volteo a verla y asintió-
-¿Sabes cocinar?-Ella miro a todos lados con el ceño fruncido-Eso es un no, bueno, ¿quieres ir a cenar algo?-Ella asintió confundida mientras el sonreía con malicia-
-Yo también, desgraciadamente no iré contigo, así que…si te ocupo te llamo, adiós-Y le lanzo un beso haciendo que ella se quedara estática, el se comenzó a reír mientras iba a su cocina e ignoraba a la intrusa que acababa de entrar-
Justo cuando iba en el elevador, escucho el sonido de su celular.
Contesto el teléfono y escucho la voz de Inuyasha decirle que no encontraba su traje, ella regreso y abrió con cuidado la puerta, y luego el apareció sonriendo con el traje en su mano.
-¿Se le ofrece algo más?-El parecía estar pensando en la pregunta y ella se sintió un poco incomoda-
-Sí, las llaves de mi carro…-Ella le dio las llaves y soltó un suspiro, era demasiado bueno para haber sido cierto-
Le entrego las llaves y se retiro con una irritada sonrisa, le basto un día para sentir repudio por Inuyasha. Por más guapo y atractivo que fuera, lo detestaba.
Toco el botón del elevador con mucho coraje, se marcho caminando y justo cuando estaba caminando por el estacionamiento, su celular comenzó a sonar y ella saco su celular para ver el mensaje que había recibido.
"Bonitas piernas, dos : )"
Mostro una mueca de asco y luego escucho un "hey", mientras volteaba a ver como estaba Inuyasha con un cigarro diciéndole adiós y sonriendo con burla.
Hizo algo indebido, le regreso la sonrisa y disparo su dedo de en medio en dirección a Inuyasha. Sin temor a verse vulgar.
A Inuyasha se le desfiguro el rostro y después de dos segundos reacciono y fingió que agarraba una pelota para llevarse la señal directo al corazón.
Ella rolo sus ojos y se marcho del lugar totalmente ofendida y con dolor de cabeza.
Ya lo había decidido, más que organizarse la vida y hacérsela sencilla, iba a fastidiarlo hasta que quedara calvo y le salieran arrugas.
Continuará…
N/A:
Lmao, que les pareció? Les gusto?
Dejen reviews, n,n
Amo los reviews.
FELIZ AÑO NUEVO, FELIZ DIA DE REYES, FELIZ TODO.
Menos feliz ley de SOPA.
Me caga esa nueva ley que se esta cuestionando, imagínense se llevaría una ciberguerra entre hackers y USA.
En fin, espero que les haya gustado el capitulo prometo actualizar rápido.
BYE, DEJEN REVIEWS Y DIGANME QUE TAL EL CAPITULO!
"Admítelo, me amas y sueñas conmigo"
Willnirararararara!
DEJEN REVIEWS!
