Capítulo 2: Akeno, la amante

- Quería disculparme por ser tan borde, no se que me ha pasado. - Dice Rías mientras su pelo rojo se balancea debido a una brisa que entra por la ventana.

- No pasa nada, siendo sinceros, me apetecía estar contigo, y tus pechos son mis preferidos, Buchou.
- No seas tan pervertido, Issei. - Dijo sonrojada.

En ese momento apareció un círculo mágico de la familia Gremory, y de él salió Sirzechs Lucifer.

- Perdón por presentarme sin avisar.
- No pasa nada, ya sabes que está es tu casa - dijo Issei rascándose la nuca.
- ¿Qué sucede hermano?
- Necesito tu ayuda, necesito que vengas un momento al inframundo.
- ¿Ahora? Bueno, si me lo pides tú, hermano, está bien, iré. Volveré pronto, Issei.

Mientras miraba a Issei, Rías desapareció a través del círculo mágico.

- Ara ara, parece que Rías salió, esta vez no nos podrá interrumpir, aunque viendo como se puso antes, no se que hará si nos encuentra.
Akeno entró en la habitación, con unas ropas en las que se transparentaba todo, sin embargo, el imaginar que Rías les encontraba allí le asustaba y le excitaba por partes iguales.

- Dime Issei, ¿me queda bien este conjunto que me he comprado?
- Si, es muy... - (Issei pensando) Madre mía, que diosa, no puedo creer que esta belleza esté viviendo en mi casa.
¡Que pechos!
- La tela es muy suave, mira tócala.- Akeno cogió su mano y la puso sobre sus pechos, y en ese momento Issei pensó que enloquecería de placer.

- ¡AKENO! ¡OTRA VEZ!
- ¡Buchou! que rápido has vuelto - Dijo Issei alejándose de los pechos de Akeno.
- Déjame un rato a Issei, Buchou, no le acapares.
- No me gusta que me toquen a mi preciado sirviente a mis espaldas. Ya van dos veces Akeno. ¿Qué te pasa hoy?

Akeno bajó la cabeza.
- Issei perdóname por ser tan egoísta, pero hay problemas con mi padre, en el inframundo, solo quería que me hicieras olvidar y que me tranquilizaras.
- Así que ya lo sabes - dijo Rías sin quitar su cara de enfado.
Issei puso su mano sobre el hombro de Akeno.
- Cuéntanos que pasa, sabes que siempre puedes contar con mi ayuda, somos amigos, ¿no?
- Issei...
Rías seguía enfadada, pero por esta vez lo dejó pasar.