¡Al fin actualización! Quiero decirles a todos los seguidores de Quinta Dimensión que lamento mucho haber tardado tanto en actualizarlo. Muchos se enojaron, los comprendo, pero comprendan que no puedo escribir cualquier cosa con tal de actualizarlo. La verdad es que la inspiración de ciencia ficción había desaparecido. Volvió hace poco tiempo y termine el capitulo 2 con mucho orgullo, era lo que esperaba escribir en esta historia.

Pronto hare un outtake que se situara luego de el gran final de esta historia.

Disfruten el segundo capítulo… Espero sus reviews. -AdmiRo

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Two Shot: Quinta Dimensión

Parte II

Bella POV

-Déjenme salir –exclame golpeando la puerta blindada delante de mí.

Vi pasar una mujer vestida con un traje de radiaciones, me preocupe un poco, ¿Qué pensaban que éramos, extraterrestres?

-¿Hola!? –grite asomándome por la pequeña ventana de vidrio.

-Shhh –señalo una mujer mirando atreves del vidrio.

-Quiero salir –susurre con mis labios.

-No puedes –exclamo y luego se marcho.

-No soy una maldita "Alien" ¡Joder! –exclame y toque mi tobillo, estaba muy dolorida.

Se veía tremendamente hinchado, al trascurso de la noche comenzó a ponerse peor.

-Necesito atención medica –exclame golpeado la puerta una vez más.

La puerta se abrió, era la mujer que me había dicho que no podía salir.

-Tranquila –susurro acercándose a mí con un barbijo en su boca y guates en las manos.

-No estoy contaminada con nada, soy una persona común y corriente, un maldito agujero negro nos trajo a este tiempo y ahora ¿nosotros somos los locos? Si no hubieran hecho esta estúpida expedición, todo estaría bien y en su lugar –grite furiosa.

Ella asintió y luego me dijo su nombre, Esme.

-Quiero ver a mis amigos –exclame mientras revisaba mi pie hinchadísimo.

-No puedes –respondió la mujer.

-¿Por qué?

-Están siendo estudiados –susurro en voz baja.

-¿Estudiados? ¿Qué les están haciendo?

-Un muchacho dice ser hijo de Edward Cullen y tiene su misma edad, ¿crees que es normal eso? ¡Están haciéndole un ADN!

-Nosotros no queríamos venir aquí, fue un accidente… Victoria… Ella está muerta –susurre recordado el accidente en el espacio.

-¿Una tripulante murió? –pregunto ella intrigada.

-Sí, fue una catástrofe, ahí fue donde me caí y me doble el tobillo, en ese momento no sentí nada, ahora se ve muy feo, muy –susurre mirándolo.

-Estarás bien, solo es un esguince, necesitas un vendaje –susurro Esme con amabilidad y se dirigió a la puerta.

-¿Se irá? –pregunte levantándome.

-Iré por unas vendas –respondió y volví a sentarme en la camilla de estilo hospitalario.

Al rato comencé a escuchar gritos, era Alice.

-¡Déjenme tranquila idiotas!

-¿Alice!? –grite atreves de la puerta.

-¡Bella! ¡Bella! ¡Quieren matarme! –grito desesperada.

-Oigan –grite empujando la puerta.

-Tranquila –susurro Esme ingresando.

-¿Que le hacen a Alice? –pregunte furiosa.

-Están llevándola a la sala de análisis, deben sacarle sangre, analizarla y luego ponerla en un scaner para ver su cuerpo completo.

-¿A mi me lo harán?

-Ya te lo hicieron.

-¿Cuándo?

-Cuando llegaron a la estación les dieron una bebida con somníferos, todos se durmieron y a ti fue la primera que analizaron, luego a un tal Jacob, y después Emmett que ya estaba algo consiente y pronunciaba ser hijo de Cullen.

-Alice está asustada, deberían explicarle que le harán –susurre preocupada.

-Los médicos la sedaran un poco –explico.

Me vendo con cuidado el pie y luego se retiro disculpándose.

-No puedo quedarme –susurro y luego se fue.

Me quede sentada en la camilla. ¿Qué más podría hacer?

Pasaron un par de horas y me quede dormida, estaba reventada de cansancio.

Desperté escuchando la voz de Rosalie.

-Bella –susurro en mi oído.

-¿Qué carajos!? –grite asustándome.

-Tranquila, soy yo, Rose –susurro tomándome de los brazos.

-¿Qué haces aquí?

-Me han dejado salir, vi a mi padre, está aquí con el señor Cullen.

-¿Jasper? –pregunte atónita.

-Sí, está aquí, le dije quien era, quien era mi madre y todo lo que sabía de su vida, me creyó, dijo que iba a ayudarnos. ¿Puedes creerlo? ¡Me creyó! Estaba atónito con cada cosa que decía, supongo que me tiene algo de miedo –explico.

-Oh dios –exprese asombrada -¿Nos dejaran tranquilos y podremos irnos? –pregunte luego.

-Dice que nuestra nave está destruida, que no podemos irnos en ella.

-¿Y qué haremos?

-No lo sé, he intentado ver a Emmett, pero no me dejan, dicen que esta sedado igual que Alice, están muy nerviosos.

-¿Te hicieron pruebas de ADN? –pregunte.

-Sí, me hicieron un scanner corporal y todo, creo que sospechaban que fuéramos "Aliens"

-Creo lo mismo –confesé.

-¿Qué paso con tu pie? –pregunto mientras intentaba levantarme.

-Cuando me caí en la Luna me doble el tobillo –explique intentando caminar, pero se me dificultaba bastante.

-Te traje muletas –susurro Esme ingresando, pero esta vez sin barbijo.

-Gracias –respondí y acepte las muletas.

-Te ves ridícula –susurro Rose.

-Vete a la mierda –respondí sonriéndole.

-¡Rose! ¡Bella! –gritó Jake tirándosenos encima.

-¡Oye, calma! –exclamo Rose empujándolo.

-¿Nos van a dejar ir?

-No podemos, la nave está destruida –expliqué palmeando su hombro.

-¿Eso es por la caída? –pregunto Jake mirando mi pie.

-Si –respondí y me ayudo a ponerme las muletas de forma más cómoda.

-Rosalie Hale, Isabella Swan, Jacob Black, Emmett Cullen, Alice Cullen, preséntense en la oficina del señor Jasper Hale en cinco minutos –exclamo una voz masculina por el altavoz.

-¿Dónde es eso? –pregunte mirando a Rose.

-Sígueme, ya estuve dando un par de vueltas… Es el mismo lugar solo que más pequeño, obviamente las ampliaciones no fueron construidas aun –explico caminando hacia la oficina.

-Es verdad –exclamo Jake impresionándose por la estructura, era el mismo lugar donde habíamos entrenado tanto tiempo, pero más antiguo.

-¿Qué hay de Alice y Emmett? –pregunte mirando a Rose.

-Los despertaran ellos –señalo a unas personas que se dirigían por el pasillo a donde se encontraban los hermanos Cullen.

-Caminemos más rápido, llegaremos tarde –susurro Rose.

-¿Qué no ves como estoy? –exclame frenándome en medio del camino.

¡Estaba en muletas! ¡Muletas!

-¿La llevo en brazos? –pregunto Edward, digo el Señor Cullen apareciendo detrás de mí.

-Hola – dije nerviosa.

-Señor Cullen –susurro Rose poniéndose seria.

-Vayan, yo llevo a la señorita Swan a la oficina –susurro Edward mirando a Jake y Rose.

Jake puso mala cara y se dispuso a caminar junto a Rose.

-¿Entonces la llevo o no?

-¿Qué? –pregunte sin comprender.

-En brazos, ¿la llevo en brazos? Para que no tenga que caminar tanto –susurro y me sonroje de vergüenza.

Literalmente estaba enamorada de él. Edward Cullen, mi amor platónico.

Tan inteligente, tan maduro, tan mayor. Ese era el problema, era demasiado mayo, unos sesenta y tantos en mí época. Pero aquí, aquí tenía unos veinti-tantos, el sueño de mi vida.

Lo admiraba tanto que lo amaba con locura. Desde que ingrese al centro espacial gracias a mi padre, lo único que pensaba era en Edward Cullen. Quería ser inteligente para él, amable para él, aplicada para él, ser todo lo que buscaba en una mujer. Quería que me viese alguna vez como algo más, pero solo me veía como una niña. Era la verdad.

¡Mi padre! Recordando todo esto, recordé a mi padre. ¿Qué era de él?

-¿Entonces? –pregunto Edward mirándome confundido.

-Perdón, me quede pensando en mi padre…

-Seguramente él está perfectamente bien, tu ni siquiera estas en el vientre de tu madre en estos momentos –susurro de forma sensata.

-Cierto –respondí mordiendo mi labio inferior.

-Mejor decido yo. Te llevo –exclamo y me levanto en brazos.

-Ahhhhhh –grite cuando me levanto con fuerza.

¡Era tan fuerte! ¡Tan joven! ¡Tan sexy! ¡Oh iba a morir si seguía a su lado si besarle!

Me subió a un elevador y me bajo de sus brazos perfectamente formados.

-Gracias –susurre roja como un tomate, podía notarlo, mi mejillas ardían.

-¿Nos conocemos cierto? ¿En el futuro? –pregunto intrigado.

-Si –respondí nerviosa.

-¿Somos?

-Compañeros de trabajo –respondí bajando mi cabeza.

-¿Queremos ser algo más? –insistió de forma persuasiva.

Lo mire y comencé a reír.

-¿Por qué cree que "queremos ser algo mas"? –pregunte sonriéndole.

-Parece que te sonrojas demasiado al verme, primero cuando los conocí, estrechamos manos y te pusiste roja como tomate. Luego cuando aparecí detrás de ti hace unos minutos, luego cuando te pregunte si te alzaba y por ultimo ahora en el elevador, estas tan sonrojada que pareces la bandera de Japón. Por eso creo que tú sientes algo mas –susurro y me sentí tan incómoda como si se hundiera el titanic.

No supe que responder, estaba atónita, paralizada.

-Está bien, no tienes que responder, sacare mis propias conclusiones, pero si no me falla la cuenta por lo que dijo Emmett, mi supuesto hijo del futuro, yo debería tener unos sesenta años ¿verdad?

Asentí.

-¿Estoy algo mayor para ti no crees?

Trague saliva y me quede en silencio hasta que el ascensor se abrió ¡Aleluya!

Sonrió con picardía y me ayudo a salir.

-Sera un secreto –susurro luego y Rose vino por mí para ayudarme a sentarme.

-Solo faltan los hermanos –susurro Japer.

¡Se veía tan joven que parecía el hermano de Rose! ¡Qué impresión!

-Parecen hermanos –susurro Jake mirando a Japer.

-¿Ella y yo, dices? –pregunto él señalando a Rose.

-Sí, se ven idénticos ¡joder!

-Ya basta Jake –susurro Rose incomoda.

Jasper sonrió y Edward largo una carcajada que me enamoro.

Lo mire anonadad de amor y él se dio cuenta. Me puse seria y baje mi vista.

-¿Estas cómoda? –preguntó Edward acercándose.

-Si –respondí a secas.

¿Qué le pasaba? ¿Por qué me buscaba de esa forma? ¿Quería incomodarme, lo disfrutaba? ¡Era demasiado obvia y se había dado cuenta que moría por él! ¡Qué estúpida!

-Hola –susurro Emmett saliendo del ascensor enseguida.

-¡Emmett! –grito Rose y corrió hacia él para abrazarlo.

-Alice –susurre y estire mi mano, ella corrió hacia mí y se prendió como un gato asustado.

Edward se quedo mirándonos y sonrió con ternura.

¿Qué tanto miraba?

-¿Son novios? –pregunto Jasper señalando a su hija y Emmett.

Jake asintió riéndose.

-Oh que interesante –susurro Jasper de mala gana –Mi hija con tu hijo ¡Que amor! –exclamo luego con ironía.

-Ponle algo de humor ¿quieres? –pregunto Edward palmeándolo.

Jasper asistió y luego les pidió que tomaran asiento a todos.

-Padre –susurro Emmett estirando su mano hacia Edward y este lo saludo con amabilidad.

-Es un poco incomodo todavía –susurro Edward algo nervioso.

-Lo sé, disculpa –susurro Emmett sentándose.

Alice miro fijamente a Edward e hico un gesto de asco.

-¿Qué haces? –susurre mirándola.

-Es casi tan joven como yo, diuuuuu –expreso y Jasper pidió silencio.

-No pueden volver. La nave está destruida como le conté anteriormente a Rose, mi "hija". Algo incomodo de pronunciar, pero cierto. Les creemos. Creemos lo que les sucedió. Pero no podemos devolverlos a su tiempo, no podemos –explico.

-¿Y qué haremos? –pregunto Jake.

-Debemos designarles una nueva nave. Pero debemos modificarla. Deben ayudarnos a armarla nuevamente con materiales del futuro, deben decirnos como hacerla mejor. Ustedes conocen su nave y saben de que está hecha ¿verdad? Debe ser resistente al viaje a través de un agujero de gusano, sino morirán –respondió Edward.

-¿Pasar por el agujero nuevamente? ¡Están locos! –grito Alice.

-No hay otra forma. Tenemos que buscar un nuevo portal –explico Jasper.

-¡Eso podría tardar años! –grito Emmett preocupado.

-Lo sabemos. Pero debemos hacer todo lo posible para que viajen. Deben hacerlo, si se quedan aquí aletearan el curso del tiempo y las cosas no serán iguales que en el futuro donde vivieron, podría no nacer, si cambian una sola cosa podrían alterar su existencia, ¿entienden? –exclamo Edward.

¡Tenía razón, podríamos alterar todo de tal forma que no naceríamos!

-Tiene razón, debemos irnos de alguna forma –susurro Jake.

-¿Y si no podemos irnos? –pregunto Rose.

-Deberíamos morir –exprese de forma trágica.

-¿Morir?! ¡Estás loca! –grito Rose.

-Ya esta, moriremos de igual forma, si tu padre no sigue con el rumbo de su vida, podrías no nacer nunca rose, ¿no entiendes?

-¡Oh joder! –exclamo Alice tomándose la frente.

-Debemos arreglar una nave, encontrar un portar y cruzarlo –exclame.

-¿Y si morimos en el intento? –pregunto Rose.

-Si tenemos que morir lo haremos –exclamo Emmett.

Rose comenzó a llorar.

-No llores Rose, todo saldrá bien –susurro Alice –Saldrá bien –volvió a susurra.

Jasper acompaño a los muchachos a la sala de proyectos, donde darían ideas para la nueva nave. Y las mujeres fuimos escoltadas por Edward hacia el comedor.

-Deberían comer –susurro señalándonos la comida del bufe.

-¿Ellos no comerán? –preguntó Alice sobre Emmett y Jake.

-Lo harán allá mismo, necesitamos arreglar esto lo antes posible, no puedes quedarse mucho tiempo –explico.

-Te ves extraño… Muy joven –susurro Alice mirándolo atónita.

-Supongo que eso es un alago para mí –respondió el riéndose.

Largué una risita nerviosa y me sentí observada por todos.

-¿Comemos? –pregunte desviando la atención.

-Claro –exclamo Rose tomando un plato.

-Todo saldrá bien –susurro nuevamente Alice.

-Si sigues diciéndole creeré que mientes –exclamó Rose empujándola.

-Está bien, dejare de decirlo –susurro –Pero si te mentalizas en que todo estará bien, lo estará –respondió luego.

-Yo me mentalice para que todo estuviera bien antes, en la expedición.

-Yo sentía algo malo con la expedición –susurre.

-Yo igual –confeso Alice –Estando ya en la Luna presentí que algo malo sucedería, lo supe.

-¿Por qué mierda no lo dijeron antes? –pregunto Rose.

-Lo susurre, pero tampoco quería predisponer a todos –exprese nerviosa.

-¡Joder! Esto es de locos, parece una película –susurro Rose.

-Por lo menos tenemos a nuestros padres aquí ¿no? –pregunto Alice sonriendo.

-Es verdad, ellos nos ayudaran –exclamo la rubia.

-Buenas tardes, ¿Cómo se sienten? –pregunto Esme, la enfermera.

-Mejor, gracias –respondí amablemente.

-¿Te llevo la bandeja? No creo que puedas hacer todo al mismo tiempo, caminar con muletas y llevar la bandeja ¿no crees?

Asentí y deje que me llevara la bandeja a una mesa donde nos sentamos las cuatro.

-¿Usted es…? –pregunto Alice mirando a Esme.

-Enfermera, atendí a Isabella. Me llamo Esme – explicó.

-Un gusto –susurro Rose estirando su mano.

-Igual –respondió Esme estrechándola.

-¿No todos saben quiénes somos verdad? –pregunto Alice.

-No –respondió Esme –Solo los superiores y de cargos importantes lo saben, y bueno… los médicos claro.

-¿Que creen que somos?

-Estudiantes –explico Esme.

-Ingenioso –respondí.

-No deben tener contacto con los demás trabajadores, podrían alterarlos –explico Esme.

-Entendido –susurro Alice y comenzamos a devorar literalmente la comida.

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A la noche me dirigí a la "habitación" que parecía hospitalaria y me recosté, estaba exhausta, demasiada información, era demasiado para procesar, todo parecía mentira.

Estaba a punto de dormirme cuando sentía la puerta abrirse.

-¿Quién está ahí?! –grite asustada.

-Soy Edward –susurro la voz masculina y pude distinguir su figura celestial.

-Hola –susurre y volví a sonrojarme ¡que estúpida!

-Te ves tierna así sonrojada –expreso sonriéndome.

Trague saliva y me levante de la cama.

-¿Te queda cómoda esa ropa? –pregunto.

Me habían entregado algo de ropa nueva para usar mientras estuviera en el "pasado".

-Muy cómoda –respondí.

-Solo quería disculparme, quizás te incomode en el elevador esta tarde –susurro avergonzado.

-Está bien –respondí y sonreí.

-Perdóname, me desubique totalmente…

-Está bien señor Cullen –susurre.

-¿Señor? ¡Eso si me hace sentir viejo! ¡Más que cuando Emmett me dice "padre"!

-Perdón –susurre luego –No quería ser grosera… Es que estoy acostumbrada a decirle así.

-Está bien, solo bromeaba Bella –exclamo riendo -¿Me dices señor?

-Si –respondí.

-¿Eres muy amiga de Alice verdad?

-Sí, nos conocimos en el entrenamiento –comente.

-Bueno, creo que te dejare descansar… Buenas noches –susurro y me dio un beso en la mejilla.

Me paralice. ¡Oh por dios! ¡Beso mi mejilla! ¡Me muero!

-Adiós –susurre con mi voz entrecortada mientras se alejaba.

Se dio vuelta y me guiño un ojo.

Ya está. Puedo morir feliz. Edward me guiño un ojo.

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Esa noche soñé con Edward, el Edward mayor.

No quiero ser grosera, pero teníamos sexo. Era maravilloso.

Me levante y me dirigí al baño contiguo a mi habitación. Me observe en el espejo y toque mis labios, podía sentir como los había besado en el sueño.

-Buenos días –susurro Alice ingresando.

-Oh ¡Alice! –grite asustada.

-¿Qué te pasa? –pregunto mirándome atónita.

-Nada, solo no esperaba verte aquí… Perdóname –susurre y comencé a calmarme.

Tranquila Bella, tranquila, ella o sabe lo que soñarse. No sabe qué quieres voltearte a su padre. ¡Wow eso suena asqueroso!

-Te espero en el comedor, iré a desayunar –comento.

-¿Dónde están los demás?

-Rose durmiendo, Emmett y Jake con Jasper construyendo la nave –explico.

-Bien ¿Y Edward? –pregunte luego.

-¿Mi padre?

-Si –susurre nerviosa.

-Está en su oficina supongo –susurro y se fue para el gran comedor -¡Te espero allá! –grito saliendo de la habitación.

-Si –exclame y me lave el rostro.

Luego tome algo de ropa y me vestí.

Camine por el pasillo para dirigirme al comedor pero pensé en antes pasar a saludar a Edward por su oficina.

Pregunte donde se encontraba la oficina de Edward Cullen, un joven me guio hasta allí y golpee la puerta.

-Hola –susurre al ingresar.

-Buenos días –respondió él y lo vi, estaba con Tanya, la madre de Carlisle con muchos años menos.

-Ups, perdón, no quise interrumpir –exclame nerviosa.

La odiaba, era una maldita bruja. Había engañado a Edward con otro y lo había dejado de la peor manera. Luego por suerte él encontró a la madre de Alice, tuvieron hijos y fue feliz hasta que ella murió de cáncer el año pasado, bueno… el año pasado en mi época "futurista".

-Está bien, ya me retiro, luego te traigo los demás papeles –susurro Tanya mirando a Edward.

Salió detrás de mí y cerró la puerta.

-Es mi secretaria –susurro él.

-Lo sé –exclame.

-¿La conoces?

-Si –respondí.

-Creo que no debería seguir preguntando, estuvimos hablando con Jasper y lo mejor sería no saber demasiado sobre nuestro futuro ¿no crees?

-Puede ser –comente y tome el picaporte.

-No te vayas, siéntate –dijo señalando la silla frente a su escritorio.

-Gracias, pero debo ir a desayudar, solo pasaba a saludar.

-¿Tengo algo con Tanya verdad, en el futuro? –pregunto mirándome.

-Yo…

-Está bien, mejor no me lo digas, es solo que me da curiosidad.

-Ella no es la madre de Alice ni de Emmett si quieres saber –susurre.

-Bien –respondió él riendo.

-Es madre de Carlisle, su otro hijo –susurre luego y me arrepentí de decirlo.

-¡Wow! Eso es… Es… algo extraño. Yo no siento nada por Tanya –susurro atónito.

-Pues, será su esposa, la primera –susurre.

Asintió y se quedo petrificado pensando.

-Mejor no digo más nada, voy a asustarlo, me voy –exclame y me fui.

-¡Espera! –exclamo corriendo hacia mí.

-Me gustaría que me contaras mas sobre ti, puedo pedirle a Tanya que te traiga un café ¿sí? –preguntó mirándome con ojos tiernos y dulces.

-Está bien –susurre y me senté.

-Y dime ¿Cómo ingresaste al centro? ¿En qué te especializas? Cuéntame algo de tu vida, supongo que tu ya conoces la mía bastante bien –susurro riendo.

-Si –respondí y comencé a contarle un poco mas de mi.

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Jacob POV

Dos semanas más tarde.

Puedo verlo, hay algo entre ellos. Como se miran, es asqueroso.

-¡Hey Jake! Concéntrate hombre –susurro Emmett mirándome fijamente con enojo.

Deje de mirar a Bella mimoseando con Edward y me centre en la maquina que debíamos terminar lo antes posible para irnos de aquí.

-¿Crees que tengan algo? –pregunte mirando a Emmett.

-¿Quiénes?

-Ellos –señale a Bella y Edward.

-Qué asco Jake… Mi padre es un anciano para Isabella –susurro Emmett.

-Pero aquí no es un anciano, y se los ve muy mimosos esta última semana –exclame furioso.

-¿Celos? –pregunto Emmett riendo.

-No, no son celos. Pero no me parece que tu padre deba coquetear con Bella –exprese aunque si sentía celos, Bella realmente me gustaba.

-No coquetean, solo intenta ser amable –exclamo Emmett.

-Da igual –susurre furioso.

Emmett sonrió y golpeo mi espalda.

-Oye amigo, si Bella te interesa díselo –comento luego.

Asentí y seguí trabajando.

Esa tarde me dirigí a la habitación de Bella, iba a decirle la verdad, estaba perdidamente enamorado de ella, su sonrisa, su risa, su rostro, sus manos, su piel, todo me gustaba de ella, era perfecta.

Llegue y toque la puerta con delicadeza.

-Adelante –dijo ella del otro lado.

-Permiso –exclame ingresando.

-Jake –susurro ella sonriéndome.

-¿Qué tienes con Edward!? –exclame de sopetón.

¡Qué idiota! ¿Por qué había dicho eso!?

-¿Qué? –pregunto ella atónita.

-Nada, perdóname –susurre incomodo.

-¿Qué quieres decirme? –pregunto ella mirándome fijamente.

-Pues… Creo que el señor Cullen esta persiguiéndote demasiado, todo el tiempo, creo que se está pasando de la raya –exprese.

-¿Pasando de la raya? Creo que eso lo decido yo, Jake.

-Lo siento, no quise ser entrometido, es que quiero protegerte –susurre nervioso.

-¿Protegerme de qué? ¿Crees que Edward me hará daño?

-Le gustas, puedo darme cuenta –dije furioso.

-¿Y eso qué? –pregunto ella con un tono más agresivo.

-No deberías estar con él –dije levantando la voz.

-Creo que la conversación acabo aquí –susurro y comenzó a alejarse de mí.

La tome de la mano.

-Por favor, yo… Yo…

-¿Tu qué? –pregunto mirándome.

-¿Te acompaño a rehabilitación? –interrumpió Edward ingresando a la habitación.

Bella practicaba como caminar sin las muletas, su pie aun estaba débil y necesitaba ejercicio.

-No te vayas –susurre mirándola.

-Tengo que irme, es mejor –exclamo ella soltándose de mi.

La deje ir. Supe que había metido la pata en el fango al hacerle una escena de celos. Bella estaba interesada en Edward, era obvio. Pude verlo en su mirada cuando atravesó la puerta a su lado.

¡Joder! Estaba frito. Debía terminar la máquina para largarnos de aquí y enamorar a Bella en un tiempo donde Edward no podría estar con ella.

Pasaron tres días más.

Estábamos cenando en el gran comedor todos juntos, Rose, Emmett, Alice, Bella, Jasper, Edward, Esme y yo.

-¿Qué sucede? –pregunto Alice mirando a Rose.

-Me duele la cabeza, desde ayer… Es insoportable –explico.

-¿Quieres que te traiga un calmante? –pregunto Esme.

-Sí, gracias –susurro ella aliviada.

-¿Cuánto falta para que terminen la nave correctamente? –pregunto Bella mirando a Emmett.

-Quizás un par de meses –explique.

Era la realidad, teníamos poca tecnología avanzada con respecto al futuro de dónde veníamos. Era imposible reconstruir la nave con tanta rapidez.

-¿Un par de meses?! –exclamo Rose.

-Por mi está bien –susurro Bella mirando a Edward y sentí que iba a vomitar.

-Voy a dormir –exclame y me levante de la mesa.

-¡Hey Jake! –exclamo Emmett intentando frenarme, pero seguí caminando, no deseaba ver como Bella y Edward se hacían caritas amorosas.

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Esa noche me despertó una alarma, una alarma que parecía ser de incendios.

-¿Qué sucede?! –exclame asomándome al pasillo y vi doctores entrar y salir de la habitación de Rose.

-Algo sucede con Rose –explico Alice preocupada.

-¡Rose! ¡Rose! ¡Noooooo! Rose… ¡Por favor no! –gritaba Emmett mientras sacaban una camilla con el cuerpo de Rose muerto.

-¡Joder! –exclame tapándome la boca.

-Oh dios mío – grito Bella impresionándose y se desmayo.

Corrí hacia ella y la sostuve.

-¡Bella! –grite golpeando su rostro.

Alice corrió hacia Emmett para sostenerlo.

-¡Tranquilo! ¿Qué sucedió!? ¿Qué paso!? –grito Alice desesperada.

-Ha muerto… Han muerto –gritaba Emmett furioso golpeando la pared.

Jasper estaba llevando la camilla con el cuerpo muerto de su hija, tenia lagrimas en sus ojos, pude verlas a distancia.

-¡Isabella! –exclamo Edward y se abalanzo sobre mí.

-Ella estará bien –le dije apartándolo.

-Déjame ayudarte a levantarla –exclamo.

-Puedo solo –dije furioso y lo empuje.

-Tranquilo Jake, solo intento ayudar –susurro Edward alejándose.

-Vete –exclame y levante a Bella en brazos.

La lleve hasta su habitación y le puse un paño de agua fría en la frente.

-¿Estás bien? –pregunte cuando abrió sus ojos.

-Rose –susurro.

-Ha muerto –respondí afligido.

-¿Qué sucedió?! ¿Cómo pudo pasar?

-No lo sé cariño, no lo sé –respondí y la abracé.

Bella se aferro a mí con fuerza y me sentí pleno.

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Horas más tarde…

-¿Dónde van a sepultarla? –pregunto Alice mirando a Jasper.

-No podemos sepultarla, tiene que llevársela cuando emprendan viaje –explico tristemente.

Emmett estaba llorando desconsoladamente.

-¿Cómo pudo pasar esto? –preguntó Bella.

-Un ACV. No pudimos prevenirlo –explico Esme.

-¿Qué es eso? –pregunte intrigado.

-Un ACV es un accidente cerebrovascular –explico Esme –Sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Si el flujo sanguíneo se detiene por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir nutrientes y oxígeno. Sus células cerebrales murieron y así lo hizo luego su cuerpo –comento.

-Por eso los dolores de cabeza –susurro Jasper.

-Estaba comenzando –explico luego Esme.

-¿Cómo no me di cuenta? –pregunto Emmett furioso.

-No podíamos anticiparlo, ¿Cómo íbamos a saber que esto pasaría? –pregunto Esme mirándolo.

-¡Ella está muerta! –grito Emmett y se fue corriendo.

-¡Emmett! –exclamo Edward y fue tras él.

-Deberías ir a seguir con el trabajo Jacob –ordeno Jasper mirándome.

Asentí y fui a seguir trabajando, Emmett estaba deprimido y no podía seguir, era obvio. Tuve que seguir solo con un par de ayudantes que había designado Edward.

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Bella POV

Tres días después de la muerte de Rose.

-Es terrible, no puedo creerlo –susurre mirando a Edward.

-Todo estará bien –exclamo tomando mis manos.

-Tengo miedo…

-No tengas miedo, estoy contigo –dijo Edward besando mi mejilla.

Mordí mi labio inferior y sentí como mis mejillas se sonrojaban.

-Amo ver tus mejillas sonrojadas –susurro él acercando su rostro al mío.

Sentí un impulso, algo que me daba seguridad, necesitaba hacerlo, lo bese, en los labios.

Fue un beso tibio y suave. Delicado.

-Isabella –susurro en mi oído luego.

-Lo lamento –exprese avergonzada.

-Shhhh –silbo y puso su dedo índice sobre mis labios –Eres tan hermosa…

Mi respiración se acelero.

-Demasiado –susurro luego y volvió a besarme, esta vez con más desenfreno.

-Oh Edward –jadee y sentí sus manos rodeando mi cuerpo.

-Te deseo –exclamo y me levanto en brazos.

Me poso sobre la cama en mi habitación, me quito la blusa con suavidad y volvió a besarme.

Desesperada por tenerlo desabroche la cremallera de sus jeans azules y comencé a tocarle la entrepierna.

-Bella –gimió él y comenzó a moverse sobre mí.

Me quito la falda, una falda de color celeste que me había obsequiado Esme y luego deslizo mis bragas hacia abajo.

-¿Deseas esto? –pregunto tocando mis piernas.

-Si –gemí.

Deseaba ser suya, siempre lo había deseado.

-Hermosa –susurro y se quito la camisa.

-Tú –respondí sonrojada y solté una risita nerviosa.

Me rodeo con sus manos en la espalda y desabrocho mi brasier.

Acaricio mis senos y luego se dirigió a mi vientre donde coloco un par de besos tiernos.

-Tan deliciosa –susurro llegando a mi clítoris y comenzó a juguetear.

-¡Oh Edward! –gemí deseando que me penetrara -¡Hazme tuya! –grite clavando mis uñas en su espalda.

Se quito los jeans y los pantaloncillos, observe su gran tamaño y lo arrastre hacia mi cuerpo desesperada por poseer su cuerpo celestial.

Sonrió pícaramente, beso mi nariz y despacio coloco su polla en mi coño.

-¿Segura? –pregunto.

-Si –respondí y sentí un empujón, su polla estaba dentro de mí, dándome tanto placer que me quitaba la respiración.

Fueron los minutos más cortos de mi vida, no quería que acabara nunca, quería que fuera eterno.

-Oh Edward –gemí mientras me penetraba una y otra vez.

-Bella –exclamo él y acabo dentro de mí.

-Lo lamento –susurro corriéndose, estaba asustado porque había acabado dentro de mí, pero estaba segura de que no pasaría nada.

-Está bien, no pasara nada –comente sonriéndole.

Sonrió y se desplomo sobre mí de forma romántica. Beso mi cuello y me hizo reír.

-Me das cosquillas –susurre empujándolo.

Volvió a hacerlo.

-¡No! –grite desesperada, odiaba las cosquillas.

Comenzó a darme besos pequeños por todo el cuerpo, mientras él se divertía, yo estaba desesperada, sentía un cosquilleo por todos lados y eso me ponía frenética, aunque realmente me gustaba que hiciera eso.

-¡No! –volví a gritar y la puerta de la habitación se abrió.

-Oh dios –exclamo Jake mirándonos fijamente, ambos estábamos desnudos, y Edward estaba sobre mi dándome besos en el vientre.

-¡Jake! –grite intentando taparme con las sabanas.

Jacob se inclino y comenzó a vomitar.

-¿Estás bien? –pregunto Edward corriendo hacia Jake.

-Déjame… ¡Qué asco! esto es asqueroso Bella –exclamo Jake furioso empujando a Edward.

-¡Jake! –volví a gritar cuando este se fue corriendo.

-Tranquila, lo solucionare –prometió Edward tomando su ropa.

-Si le dice a Alice… Pues ella me matara –exclame nerviosa.

-Tranquila, voy a hablar con él…

-No, no lo hagas, será peor, mejor hablo yo –dije temiendo que Jake matara a golpes a Edward.

Tome mi ropa y me vestí rápidamente.

Camine por el pasillo hasta su habitación y note que no estaba allí.

-¡Joder! –grite caminando hacia la habitación de Alice.

Quizás ya le había ido con el chisme.

Me asome por la puerta, y la vi, Alice estaba plenamente dormida.

-¿Dónde te metiste Jacob? –pregunte mirando para todos lados y note que la puerta de emergencias estaba abierta.

Camine hacia ella, me asome dentro y sentí los pasos de Jake por las escaleras subiendo hacia la terraza.

-¡Jake! –grite pero no me respondió.

Comencé a subir las escaleras hasta llegar a la puerta de la terraza que estaba entornada.

La abrí y sentí el frio de la noche en mi rostro.

-¿Jake? –pregunte mirando hacia los lados y lo vi, estaba parado en el borde de la terraza -¿Qué haces!? –grite desesperada.

-Lo hare, lo hare, tengo el valor –grito y me di cuenta, iba a suicidarse.

-¡No! –grite y corrí hacia él -¡Jake! ¡No!

-Lo siento –susurro y se inclino hacia delante.

Corrí lo más que pude y tropecé antes de llegar a él, todavía mi pie no estaba del todo curado.

Edward salió de la nada y se abalanzo sobre Jake con fuerza alejándolo del borde.

-Oh dios mío, oh dios –exclame respirando agitada.

-¿Estás loco!? –grito Edward sosteniendo a Jake que comenzaba a llorar.

-Lo lamento –susurro Jake secando sus lágrimas.

-Escuche tus gritos y subí desesperado –explico Edward mirándome -Cuando lo vi a punto de caer sentí tal desesperación que mis pies cobraron vida propia.

-¿Cómo pudiste? –pregunte mirando a Jake.

-Lo siento tanto –susurro él sollozando.

-¡Eres un idiota! –grite desesperada y le di una bofetada.

-Perdóname –susurro y lo abrace para consolarlo.

Unos minutos más tarde Esme se encargo de Jake y lo llevo a su oficina.

-Estará bien –dijo Esme mirándome.

-¿Cómo sucedió esto? –pregunto Emmett preocupado por Jake.

-No lo sé –mentí nerviosa.

-Mucha presión por estar aquí –comento Edward.

-Yo también pensé en quitarme la vida luego de la muerte de Rose, pero me di cuenta que tenía que ayudar a mi hermana a salir de aquí antes –susurro Emmett.

-No intentes quitarte la vida o te matare –exclamo Edward sonriéndole.

-Eso sí es gracioso –exclamo Emmett riendo.

-Vayan a descansar –expreso luego Edward.

Asentí y lo mire con remordimiento. Lo que habíamos hecho podría haber causado la muerte de Jake, ¿pero porque? ¿Por qué iba a quitarse la vida, porque tuve sexo con Edward?

-¡Hey Bells, espera! –exclamo Emmett siguiéndome.

-¿Qué sucede?

-Le gustas a Jake, creo que deberías saberlo, quizás si lo mimas un poco se sienta mejor y no intente quitarse la vida nuevamente el muy idiota –susurro y me di cuenta, Jake sentía cosas por mi y se sintió traicionado cuando me vio en esa situación con Edward, más que situación, teniendo sexo.

-Okey –susurre nerviosa y seguí caminando.

Emmett rio y se dirigió a su habitación.

Me quede pensando en lo idiota que era por no darme cuenta cuantas veces Jake había celado a Edward.

La situación era obvia. Y yo una estúpida.

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Al día siguiente…

Me levante casi sin haber dormido y me dirigí a la oficina de Esme.

-¿Esme? –pregunte mirando a otra enfermera en el pasillo.

-Está con el señor Black en la oficina hablando –susurro la mujer.

-Gracias –respondí y me senté en una silla fuera.

-Bella –susurro Jake al salir por la puerta.

-Hola –dije nerviosa.

-Ve a comer algo –susurro Esme mirándolo –Y tú –exclamo señalándome –Ven adentro.

Trague saliva nerviosa y me senté frente a su pequeño escritorio al lado de una camilla de revisiones.

-No estés nerviosa, solo quiero hablar sobre Jake –explico.

-¿Te conto todo? –pregunté intrigada.

-No diré nada –susurro.

Asentí.

-Quiero que sepas que hable con él y le dije que era una estupidez pensar que si se quitaba la vida sería más feliz. Acepto el hecho de que lo que intento hacer fue estúpido y explico porque lo hizo. Dijo que te vio con Edward Cullen teniendo sexo. Al parecer está enamorado de ti, no lo dijo, pero lo deduje, sino, no tendría ningún sentido que se quite la vida por ver a dos personas teniendo intimidad. ¿No crees?

-Si –susurre.

-Creo que tu estas enamorada de Cullen mucho antes de que se vieran aquí en este tiempo ¿cierto?

-Si –respondí.

-Y Jake no lo sabe. Deberías explicárselo. Y ser franca con él. Debe entender por qué. Eso lo ayudara a comprenderte.

-Entiendo –respondí.

-Jacob estará bien, solo necesita comprenderte, se sincera aunque le rompas el corazón.

-¿Qué hago con Edward? –pregunte nerviosa.

-Lo que sientas que sea lo correcto –susurro ella.

-¿Y qué es lo correcto?

-Pregúntale a tu corazón –explico y sonrió.

Sonreí.

-Gracias por el consejo, hablare con Jake –susurre y me dirigí a la puerta.

-Aprovecha la oportunidad que la vida te ha dado –susurro luego.

Asentí y fui al gran comedor.

-Jake ¿podemos hablar? –pregunte mirándolo.

-Claro –susurró y me señalo una silla a su lado.

-Yo… Lo lamento. Estoy enamorada de Edward desde que lo conocí, pero no de este Edward, sino de él Edward del futuro.

-¿El viejo? –pregunto con asco.

-Sí, estoy perdidamente enamorada de todo lo que hace o dice. Y cuando llegamos lo vi con veinte años y me sentí abrumada. Él comenzó a coquetear conmigo y sentí que debía aprovechar la oportunidad que nunca tendría. Lo bese y todo se nos fue de las manos.

-¿Tuvieron sexo verdad?

-Si –respondí.

-Entre en la habitación porque escuche que gritabas –explico.

-Es que Edward estaba haciéndome cosquillas –respondí seriamente avergonzada.

-Te entiendo. Yo comencé a verte como algo más que una amiga luego de que fuimos a festejar la confirmación del proyecto. Estábamos bailando y sentí que debía besarte. No lo hice por miedo, pero siempre desee hacerlo –explico sonrojado.

Me decidí y le di un beso en los labios.

Abrió sus grandes ojos café sorprendido y se alejo atónito.

-No quiero confundirte, solo quiero darte lo que siempre esperaste de mi –respondí luego.

-Ha sido hermoso –susurro y sonrió.

-No puedo decirte que te amo Jake, no es así… Pero puedo decirte que te quiero con todo mi corazón, te quiero y no quiero que te hagas daño.

-Yo también te quiero –susurro y nos abrazamos.

-Perdóname por romperte el corazón –susurre apenada.

-Está bien, el amor no siempre es correspondido –explico y con gran razón –Quizás en un futuro me des una oportunidad –exclamo riendo.

-Quizás –respondí sonriéndole.

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Un mes más en el pasado.

Mire pícaramente a Edward y le guiñe un ojo.

Camine hacia su oficina y me senté en el escritorio.

-Traviesa –susurro él y se abalanzo sobre mí.

Mantuvimos una aventura secreta durante el tiempo que estuvimos juntos, los únicos que sabían la verdad eran Jake y Esme.

Por suerte Jake había decidido no decirle nada a Alice.

Llego la noche y me dirigí al gran comedor.

-¿Y los chicos? –pregunte mirando a Alice.

-No comerán, dicen que tiene que terminar la maquina –explico Alice y comenzó a toser.

-¿Estás bien? –pregunte tocando su espalda, esa tos se oía muy mal.

-Supongo que es solo un resfrió –susurro y me dispuse a comer.

Luego la acompañe a la habitación y decidimos hacer una especie de "pijama party" recordando momentos que habíamos pasado con Rose.

La extrañábamos, su ausencia era demasiado notoria.

A la mañana siguiente desperté y note que Alice no estaba en la cama.

-¿Alice? –pregunte y camine hacia el baño.

-No me siento nada bien –susurro ella.

Tenía el rostro muy pálido, realmente no se veía bien. Algo estaba mal.

Comenzó a toser y un coagulo de sangre salió por su boca.

-Oh por dios ¡Alice! –grite y corrí en busca de Esme.

-Esta tosiendo sangre –grite mirando a Esme.

-¿Quién? –pregunto Esme siguiéndome desesperada.

-Alice, esta tosiendo sangre, se ve muy mal –grite y abrí la puerta de la habitación.

Al ingresar la vi, estaba tirada en el suelo.

-¡Alice! –grite y Esme se acerco para ayudarla.

Rápidamente se acercaron más médicos y se la llevaron a observación.

-¿Qué sucedió?! –exclamo Emmett acercándose a mi desesperado.

-Ayer estaba resfriada, hoy se levanto muy mal, estaba tosiendo sangre –explique frenética.

-¿Tosiendo sangre? –exclamo Emmett.

-¿Qué diablos sucede?! Primero Rose, ahora Alice… –susurro Jake.

-Eso es –exclamo Emmett como si hubiese entendido algo -¿Recuerdan cuando hablamos de seguir en este tiempo tranquilos y no volver al futuro y nos dimos cuenta que sería imposible? Que el tiempo se iba a encargar de poner todo en su lugar nuevamente… Eso está pasando, el tiempo esta matándonos. Este no es nuestro lugar. No deberíamos estar aquí.

-¡Joder! –exclame impresionada, Emmett tenía razón, el tiempo estaban acomodando todo deshaciéndose de nosotros.

-Tenemos que apresurarnos, la maquina tiene que estar lista este mes –exclamo Jake y corrió hacia el taller.

Asentí y corrí a decirle a Edward lo que sucedía, pero ya se había enterado, estaba llorando como un niño abrazado a Japer.

-¿Cómo esta ella? ¿Qué paso!? –grite asustada.

-Mal –susurro Jasper.

-Descubrimos porque pasa todo esto –dije y comencé a explicarles la teoría de Emmett.

-Es una locura –expreso luego de unos minutos Jasper.

-Creo que es verdad, ellos no deberían estar aquí y lo sabes Jasper, algo esta eliminándolos… –susurro Edward.

Esa noche me dirigí a la sala donde tenían a Alice internada.

-Debes ponerte el barbijo, no queremos que nadie se contagie –comento Esme entregándome uno.

-¿Cómo te sientes? –pregunte tomándola de la mano.

-Mal –susurro entre abriendo los ojos.

-¿Saben que tiene? –pregunte miradno a Esme.

-Todavía no, pero debemos tener cuidado, ha estado tosiendo sangre por un largo rato y no sabemos si es contagioso.

-¿Moriré? –pregunto Alice sollozando.

-Averiguaremos que tienes y sanaras –prometió Esme mirándola.

Rápidamente tuve que volver a mi habitación, no podía exponerme tanto tiempo al lado de Alice. Era peligroso.

Cuando desperté fui a ver a Edward, quería asegurarme que estuviera bien.

Al ingresar en su oficina lo vi llorando en brazos de Tanya.

-Perdón –susurre.

-Está bien, pasa Isabella –respondió Tanya.

Pase y me acerque a Edward. Estaba destruido.

-Vuelvo luego –comento Tanya y cerró la puerta dejándonos solos.

-Alice estará bien –dije poniendo ms manos sobre sus hombros.

-Tiene tuberculosis, hoy lo detectaron –exclamo.

-¿Tuberculosis?

-Es algo muy contagioso, la dejaran en cuarentena, no pueden ayudarla. Anoche comenzó a subirle la fiebre, está muy mal. Van a medicarla, pero no saben si sobrevivirá, el virus ataco muy rápido su sistema inmunológico.

-Oh por dios –susurre impresionada.

Emmett tenía razón, el tiempo se estaba encargando de matarnos, ¿sino como explicaríamos la muerte de Rose tan repentina y la enfermedad tan extraña de Alice?

-Creen que la maquina estará lista en una semana –explico Edward.

-En cuanto esté todo listo nos iremos, cuidaremos de Alice en el futuro, lo juro –prometí tomando a Edward de la mano.

-No quiero que te vayas –susurro Edward mirándome a los ojos.

-¿Qué quieres decir?

-No quiero perderte, Isabella, me he enamorado de ti –susurro y una lagrima cayo por su mejilla.

-Edward –susurre sin más palabras.

-Se que debo dejarte ir, no puedo retenerte, pero prométeme que en el futuro me buscaras, aunque sea un anciano, dame una oportunidad –susurro con sus manos temblorosas.

-Me gustas de anciano –exclame riéndome.

Edward sonrió y me beso en los labios con ternura.

-Déjame disfrutar cada segundo que queda a tu lado –dijo sujetando mis manos con fuerza.

-Pasare cada día contigo, hasta que llegue el día –prometí.

Faltaban dos días aproximadamente para que la nave estuviera lista, faltaban solo algunos detalles.

Alice estaba muy mal, la tenían en cuarentena y le pasaban medicación a través de una sonda.

Camine hacia mi habitación en busca de una chaqueta, comenzaba a nevar fuera, el invierno había llegado, y sentí un leve mareo.

Intente sostenerme de algo, pero caí.

-¡Bella! –grito Edward corriendo hacia mi –No pasa nada, nada te pasara, estas bien –susurraba como si tuviera miedo de que muriera.

-Estoy bien, solo fue un mareo.

-Vamos a ver a Esme –exclamo levantándome en brazos.

-Estoy bien Edward, tranquilo…

-¡Esme! ¡Esme! –grito desesperado.

-Tranquilo –susurre nuevamente pero no se tranquilizaba en lo absoluto.

-¿Qué sucede!? –pregunto Esme corriendo hacia mí.

-Estoy bien –respondí bufando.

-Se ha mareado –explico Edward.

-Tranquilo Edward, deja a Bella sobre la camilla y respira hondo –exclamo Esme tomándolo del brazo.

-No quiero que muera, por favor haz algo –exclamo desesperado.

-Tranquilo, respira… respira –susurro y Edward comenzó a tranquilizarse –Eso es, respira hondo y relájate. Revisare a Isabella, pero no desesperes.

Asintió y se sentó en una silla.

-¿Te duele algo? –me pregunto.

-No –respondí, realmente no me dolía nada, solo había sido un mareo.

-Quizás tu azúcar en sangre esta algo baja –susurro Esme dándome un caramelo.

-¿Eso es malo? –pregunto Edward levantándose.

-Tranquilo, es algo normal –explico Esme empujándolo hacia la silla –¡Te daré algún tranquilizante si no te calmas Edward!

-Lo siento, tengo mucho miedo, Alice esta cada vez peor –susurro temblando.

-Todo saldrá bien, esta misma semana volverán a casa –comento Esme.

-Tranquilo Edward, estaré bien –prometí y estire mi brazo para que lo tomara.

-Perdón por asustarte, es que tengo miedo, mucho miedo –explico.

-Te entiendo, yo también tengo miedo –respondí y me aferre a sus brazos.

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Llego el día, estaba todo listo. Esme decidió ser la encargada de trasladar a Alice a la nave. Fue la primera en abordar, se puso el traje y se sentó débilmente en su posición, al lado del comandante.

-Todo va a estar bien –susurro Jasper estrechando las manos del equipo.

Luego unos ayudantes subieron el ataúd con el cuerpo de Rose.

-Espero que puedan volver a casa –comento Edward y me lanzo una mirada llena de tristeza.

-Nos vemos en el futuro papá –exclamo Emmett saludando a Edward y se subió a la nave.

-Gracias por salvar mi vida –exclamo Jake estrechando la mano de Edward y se coloco en la parte trasera de la nave.

-Adiós –susurre mirando a Edward a los ojos.

-Te amo –susurro él en mi oído.

Sonreí feliz y le di un beso inesperado en los labios, delante de todos.

Lo abrace joven por última vez y me dirigí a la nave.

-¿Tengo que llamarte mamá? –pregunto Emmett riéndose.

-¡Ya cállate! –exclame poniéndome el casco de protección.

-¿Cómo estas Alice? –pregunto Emmett tocando a su hermana.

-Me quedo dormida –susurro débilmente.

-¿Quieres oír algo gracioso? ¡Bella beso a papá!

-Qué asco… Vomitare Bella –susurro ella y luego la vi sonreír.

-MOON SIX ¿Todo listo? –pregunto Edward por la radio.

-Listo señor –exclamo Emmett y prendió las turbinas –Todo listo para el despegue –afirmo luego.

-Seis, cinco, cuatro –dijo la voz por el alto parlante.

-Vamos a casa –exclamo Jake mirándome.

-A casa –susurre.

-Tres, dos…

-Uno –susurro Alice y despegamos.

Mire por la pequeña y redonda ventanilla como nos alejábamos de la tierra, como me alejaba de Edward.

Comenzaron a brotar lágrimas de mis ojos.

-No llores –susurró Jake tomando mi mano.

Asentí e intente parar de llorar.

-MOON SIX reportándose, estamos emprendiendo viaje hacia Marte, buscaremos el portal –afirmo Emmett por radio.

-Entendido MOON SIX, buen viaje a casa –exclamo del otro lado Jasper.

Emprendimos viaje y de lejos pudimos verlo, el portal todavía estaba ahí esperándonos.

-¿Te meterás ahí dentro? –pregunto Jake asustado observando a Emmett.

-Tenemos que hacerlo –afirmo y dirigió la nave al agujero de gusano.

No sabíamos que nos esperaría del otro lado, era desconocido, pero esperábamos con todas las fuerzas volver a casa.

La nave se acerco cada vez más al agujero, y este comenzó a succionarnos.

-Oh maldición –exclamo Emmett nervioso.

-Aquí MOON SIX, encontramos el portal –exclamo por radio antes de ser completamente abducidos.

-Nos vemos del otro lado MOON SIX –exclamo la voz de Edward por radio y luego la interferencia corto la comunicación.

La nave comenzó a moverse para todos lados, la chapa comenzaba a abollarse y parecía deformarse.

-¿Estamos rompiéndonos? –pregunte desesperada.

-No lo lograremos –exclamo Emmett –Voy a expulsarlos –exclamo luego mirándonos a Jake y a mí.

-¿De qué hablas? –exclamo Jake y Emmett nos expulso de la nave.

-Ahhhhhhhh –grite mientras mi cuerpo giraba y giraba en medio de este agujero negro que me ahogaba.

Pude estabilizarme y vi como la nave explotaba en mil pedazos con Emmett y Alice dentro.

-¡Nooo! –grite estirando mi mano y luego una luz blanca me encandilo.

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Desperté dolorida y confundida.

Abrí mis ojos, note que estaba sobre una cama de hospital.

¿Estaba soñando? ¿Todo había sido un sueño?

-¿Dónde estoy? –pregunte en voz alta.

-Señorita Swan, está bien, está a salvo –susurro una voz masculina y enfoque mi visión, era un doctor.

-¿Qué sucedió? ¿Qué me paso?

-Hace más de veinte años que buscamos a su tripulación señorita Swan, es un milagro que aun esté viva y en estas condiciones físicas –explicó el hombre.

-¿Veinte años?! –exclame atónita intentando sentarme en la cama.

-Estamos en el año 2075 señorita –comento el hombre empujándome de vuelta en la cama –Debe hacer reposo.

-Déjeme levantarme –exclame furiosa.

-No puede, debe hacer reposo, su cuerpo está muy débil… Un granjero los encontró entre sus plantaciones de maíz, estaban ahí tirados desnudos sin ninguna protección.

-¿Nos encontró? ¿Jacob está vivo? –pregunte tomando al médico de la camisa.

-El señor Black está en otra habitación, se encuentra en *coma.

-Quiero verlo –susurre desesperada e intente levantarme.

-No puede hacerlo –exclamo nuevamente el médico y lo empuje a un lado levantándome.

-Voy a verlo, necesito verlo, esto no puede estar sucediendo…

Camine unos pasos y caí al suelo.

-Le dije, su cuerpo está débil, creo que hasta olvido como caminar señorita Swan –comento levantándome.

-Llamen a mi padre, ahora mismo –ordene.

-Su padre ha muerto. Charlie Swan murió hace tres años de cáncer.

Me quede sin palabras, petrificada. Mi padre había muerto.

-¿Qué hay de Edward Cullen? –pregunte con lagrimas en los ojos.

Si habían pasado veinte años desde que la nave despego, probablemente Edward tendría unos ochenta y pico.

-Falleció hace un mes –explico mirándome con lastima.

-¿Y Carlisle Cullen?

-Lo lamento, falleció en un accidente automovilístico pocos meses luego de la desaparición de la nave MOON SIX.

Comencé a llorar, no podía creer que Edward estaba muerto, todos los que alguna vez había conocido habían muerto.

-Necesito ver a Jake, necesito verlo… –suplique desesperada.

-Él no podrá verla, esta inconsciente –susurro.

-No me importa –grite –Llévenme a verlo.

Tomo una silla de ruedas y me ayudo a sentarme en ella.

Me llevo hasta la habitación donde tenían a Jake intubado y me dejo acercarme a tomarle la mano.

-Jake, despierta, te necesito –susurre sollozando -¿Sobrevivirá? Pregunte mirando al médico.

-Lo hará –prometió.

Seque mis lágrimas y apoye mi rostro sobre su pierna.

-Debe volver a su habitación –exclamo el hombre.

Cuando llegue a la "habitación" me baje de la silla de ruedas para subirme a la cama y me maree realmente feo, caí al suelo desplomada.

-¡Ayúdenme! –exclamo el médico y unas enfermeras me subieron a la cama.

-Me siento mal –susurre sintiendo nauseas.

-Pónganle un calmante para que duerma –ordeno el médico a las enfermeras –No mucho –exclamo luego mirando a una de las mujeres –No queremos afectar el feto…

-¿Feto? –pregunte sintiendo que me dormía por la medicación.

-Está embarazada –susurró él mirándome.

¿Embarazada? ¿Cómo era posible? ¡Joder! ¡Sexo sin protección!

-Edward –susurre y me dormí.

Fin

*coma: En medicina, el coma (del griego que significa «sueño profundo») es un estado grave de pérdida de consciencia. Es una expresión de un fuerte trastorno de las funciones cerebrales y por tanto con peligro de muerte.

El coma puede durar de varios días a varias semanas. En los casos más graves de un coma puede durar más de cinco semanas, mientras que algunos han durado varios años.