Inquietud


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Todo podía ser perfecto.

Al menos sin una caída como siempre.

Todo habría sido perfecto si tan solo no hubiera caído tontamente al suelo.

Tampoco, si hubiera iniciado una discusión sin sentido.

Ni haber culpado sin prueba alguna a un ''Inocente'' no tan inocente.

Y mucho menos si el bastardo que la había hecho pasar vergüenza, era el chico que la llevaría al ritmo de la música.

No, nunca lo pensó.

...

—Espera, ¿Qué? — Musito ingenua. Ino hizo un gesto de ternura al verla confundida. Itachi miro a su alrededor notando que sus amigos se habían ido.

—Itachi-San ella es Sakura, la chica de la que te hable. Sakura el es Itachi. — Ino los tomo de las manos y los presento.

— ¿Sakura? — Sakura creía que era la única que no entendía nada, pero no lo era. Si bien, Itachi Uchiha había escuchado hablar de ella. También sabía que una de las amigas de su hermano había mencionado algo parecido con un favor como ese. El favor trataba mas que nada... de Sakura.

— ¿Qué? Pero, pero si tu… tu a mí, ¿Me empujaste verdad? —Itachi iba a hablar pero Ino interrumpió.

—Oh Sakura no lo abrumes, Itachi-San nunca sería capaz de hacerle eso a una chica. —Ino les tomo las manos y las unió. Luego miro a Sakura, noto que un hilo de sangre brotaba de sus labios. Sabía bien que había caído al piso y que todos se habían burlado de ella. Esa chica era un completo caso. La conocía tan bien como la palma de su mano.

— ¿Otra vez volviste a caer? — Dijo divertida.

Sakura rodo los ojos fastidiada. Vaya que no se esperaba nada de eso.

—Si…

—Descuida, se quién podrá…

—Disculparse conmigo, lo sé. — Sakura dirigió la mirada a Itachi. Le miro despreciable, el solo arqueo una ceja y la miro fijamente. Ino se acerco al oído de Sakura.

—Sakura, ¿sabías que he elegido a un diamante? El no es un patán, además de que esta tan bueno como un chocolate, no deberías desaprovechar esta oportunidad. Y, además le hable mucho sobre ti, supongo que le has agradado. Más tarde tendré tiempo de explicarte todo. —Se alejo de su oído y le sonrió, arreglo su cabello para atrás y le sonrío con dulzura. Sakura la miro con desconfianza y entrecerró los ojos.

Ino se acerco a Itachi y también le dijo algo al oído.

—Comadreja tonta, se bueno con ella, es maravillosa. Tú quisiste todo este tiempo una buena chica, puedo jurarte que ella lo es. Sabes que hago esto por su bien, no es una chica con suerte que digamos, sabes bien que no permitiré que quede sola esta temporada. —Itachi la escucho claramente, él entendía todo. No era malo solo que…

—Lo sé.

—Itachi no olvides acompañarla toda la tarde y noche. Y no te preocupes por llevarla a casa, su padre vendrá por ella. —El asintió.

—Ah, y Sakura, no seas orgullosa y baila con él.

—Hmp.

Itachi e Ino rieron.

—Nunca cambias. —Sacudió su cabello con ternura y la abrazo fuerte.

—Itachi y Sakura. Rayos suenan tan bien juntos. —Exclamo contenta, para después irse. Se había perdido entre la multitud.

Sakura quedo perpleja, seguía sin entender. ¿Cómo diablos se le ocurría Ino emparejarla con un completo desconocido? Bueno, si es que al menos ella le conocía.

— ¿¡Pero qué tontería!?

— ¿Qué?

—Hmp, cállate.

Itachi sonrío, aunque hace poco tiempo que la conocía podía jurar que era una chica de carácter fuerte, se molestaba con frecuencia, lo notaba cada vez que le gritaba o rodaba los ojos enfadada.

Poco después, Sakura noto que las luces habían sido apagadas, pero sin embargo, seguía mirando entretenida a Itachi, que ni cuenta se daba de que estaban tomados de las manos.

''He escuchado ese nombre alguna vez. ''

''Recuerdo que Ino me dijo que bailaría con un chico lindo, pero yo no me esperaba que fuera este''.

''Que ojos… ¿Podrá haber alguien con unos ojos así?''

''Por favor, miren su cabello, que largo es…''

''Su cabello es extraño''

''Ah diablos debo admitir que él es… ¿lindo?''

''Ella. ''

—Suéltame. —Dijo secamente Sakura. Pausando las críticas y opiniones mentales que ambos se hacían de cada uno. Se deshizo del agarre de Itachi. El la soltó.

Sakura enarco una ceja cuando el hablo con ella.

—Eres amiga de la chica rubia, no puedo fallarle. Dijo que querías bailar conmigo.

—Nunca dije eso.

—Pues ella me dijo lo contrario.

— ¿Cuándo?

—La conozco, es buena amiga.

—Hmp. No te conozco para nada, lo único que se de ti es que fuiste el estúpido que me hizo caer.

—No fue mi intención.

—Claro, hasta hiciste que mi labio sangrara.

—Pues ya te lo he dicho no fue mi intención.

— ¡No soy tonta!

—Hmp.

—Itachi.

— ¿Qué?

— ¿Ese es tu nombre verdad?

—Sí.

—Ah... es gracioso. —Dijo riendo.

—Pero tú te llamas Sakura.

— ¿Y? Es bonito.

—No lo es.

— ¿Por qué?

—Es cursi y un poco tonto.

—El tuyo lo es más. Imagínate, ¿A quién se le ocurre colocarle ''comadreja'' a su hijo?

—Ah que graciosa. —Rodo los ojos.

—Lo soy.

Hubo un corto silencio. Sakura esta cruzada de brazos, e Itachi aun se encontraba perdido mirándola a los ojos, tratando de descifrar si eran reales o no. Ella quería bailar, el aura era magnifica, se estaba llenando de una extraña ansiedad que le inducia a tomar los brazos de Itachi y no soltarlo jamás. Más, cuando esa canción que tanto amaba se había reproducido. Sorprendida ambos se miraron así como: ¿Estas pensando lo mismo que yo?

Era una canción que trataba sobre un chico que conocía una chica y ambos se enamoraban perdidamente.

''No sé si es una maldita coincidencia, o el destino me está tratando de decir algo. ¡Por Dios Sakura es lo que estabas esperando durante mucho tiempo! ¡Míralo a él, por favor es un chocolate completo!''

—¡No!

Se sentía genial, como si por primera vez en su vida empujara al olvido esa timidez tan característica suya.

—Te gusta bailar. — Dijo él, rompiendo el silencio entre ambos.

—No lo sé. —Estaba insegura, con la mano izquierda sujetando su brazo. Bajo la mirada.

—Es claro que no lo sabes hacer.

—¿Ha-hacer qué?

—Que ingenua eres, bailar.

— ¡C-claro que se bailar! —Exclamo.

—Demuéstramelo.

—Bien, bien. Lo haré.

—Bailaras conmigo.

—Hmp.

—Hmp.

—Si lo harás, por favor no vayas a tratar de ser…

—¿Cómo?

—Molesto.

—No soy molesto. Aquí la molesta eres tú.

—No soy molesta.

—Si niñita lo eres.

—¡No me llames así!

—Lo siento.

—¡Lo siento!

El extendió su mano, ella dudosa lo acepto. Sabía que no debía sentirse insegura, pero aquella canción que plenamente iniciaba, le hacía sentir especial. Eran más que simples nervios, bailar con un hombre desconocido era extraño, pero a ella, le agradaba la idea. Miro a su alrededor. Las chicas rodeaban el cuello de su pareja y ellos las tomaban de la cintura. Sus mejillas empezaron a teñirse de carmín cuando sintió las manos de Itachi guiar las suyas a su cuellos. Ya la sujetaba, su piel era suave y tersa. El quería que se sintiera segura.

Se moría de vergüenza por no saber siquiera un solo paso de baile, Itachi sabia eso de ella, lo noto.

—Lo sabía, no sabes bailar. — Sakura sintió las mejillas calientes de vergüenza abrasarle. Mas no respondió nada. Aunque era más alto que ella, sintió protección. Luego se atrevió a hablar.

—Pequeña mentirosa.

— ¿Eh? B-bueno está bien, lo admito, no sé bailar. — Confeso volviendo a bajar la mirada. Sintió ternura al verla tan indefensa. Rió, la sujeto un poco mas y susurro en su oído.

—Solo tienes que dejarte llevar por la música. La clave es esa, y si te confundes, puedes tomarme más fuerte, seré yo quien te ayude a sentirte segura. —Sakura se estremeció al escuchar aquello. Abrió sus ojos mucho más y lo único que pudo hacer fue asentir con la cabeza.

Todo había iniciado, el daba los pasos, la llevaba al ritmo de la música, a algo jamás experimentado. Se sentía extraña, no solo por el hecho de bailar con un total desconocido, si no porque se sentía tranquila, en calma. Se paseaban con una agradable melodía, se sintió acogida en sus brazos, el era fuerte, y rozaba su cuerpo con el suyo.

Cerró los ojos, y aunque era la primera vez que bailaba con un hombre, reconoció que Itachi sabía muy bien de que se trataba la idea de enseñar a bailar a una chica, haciéndola sentirse pacifica. Tuvo la necesidad de recostar su cabeza en su hombro. Deseaba inhalar aquel agradable aroma que emana su piel.

El silencio no era incomodo, es más, era agradable y lindo. Sentía que debía preguntar cualquier cosa para no pasar a la incomodidad del silencio.

—Oye… — Le escucho decir.

— ¿Si?

—A que va esa soledad a la que tu amiga se ha referido.

— ¿Soledad? No entiendo.

—Escucha, Ino me ha contado que tiene que partir a Suiza con su padre. Supongo que ella es tu única aliada o, ¿Me equivoco?

—Ya lo sabía. Ino es como una hermana que nunca tuve. Creo que tienes razón, es la única compañía que tengo en la escuela.

—Me ha contado sobre ti.

— ¿Eh?

—Creo que te conozco más de lo que ya te he conocido en poco tiempo. Tú eres…

—Me ha contado de ti.

—Lo sé.

— ¿Soy?

—Eres extraña.

—Hmp… Cállate. No me conoces.

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