Uno
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11 años antes
La mujer de ojos dorados le sonrió cuando el niño rubio, su hijo, se acercó con unas flores en sus manos. Había una sonrisa brillante en el niño, la mujer lo cargó y lo hizo girar en el aire.
Era como si la alegría se palpara en el ambiente.
—¿Tienes hambre, rayito de luz? —dijo la mujer. Ella siempre tenía apodos adorables para su pequeño hijo. El niño pasó sus bracitos alrededor del cuello de su madre y apoyó su cabecita en su hombro.
—Sueño… —murmuró el niño. Akiko volvió a sonreír y comenzó a caminar saliendo del parque. Saliendo de los bonitos lares de la prefectura de Saitama para dirigirse a los apartamentos de las clases más bajas.
Llegó a una casa que aún se encontraba en obras negras, el techo apenas puesto y las paredes grises. Metió la llave y luego aplicó un poco de fuerza para que la puerta se abriera.
—Maldición —se quejó. Le hastiaba tener que hacer más fuerza para empujar la puerta solo porque su marido tenía malas conexiones y debían prever cualquier ataque.
Dejó las llaves en una mesita al lado de la puerta y la cerró con su pie mientras sostenía a su hijo en brazos.
—Bien, Denki —llamó Akiko a su niño agitándolo suavemente para levantarlo. Denki soltó un gruñido y se acomodó para seguir durmiendo. La castaña solamente suspiró y se dirigió a la única habitación que había para dejar a su pequeño en la cama mientras preparaba la cena, con suerte ese día no se irían a dormir sin comer.
Revisó el pequeño refrigerador que tenían y suspiró.
Bueno, al menos Denki no dormiría sin cenar.
Sacó la taza de ramen instantáneo, el único huevo que había y el pedacito de jamón que quedaba. Denki no había almorzado, así que estaba segura que su hijo estaba hambriento.
Se dirigió a la cocina para poner a calentar el agua y hervir el huevo cuando la puerta sonó. Cuatro golpes de seguido, y la mujer soltó el teléfono de emergencia que tenía el número de la agencia de héroes más cercana en marcado rápido.
La puerta se abrió y un hombre de cabello rubio y ojos azules pasó.
—Por el amor de los dioses, Kane —suspiró la mujer. El hombre le dio una brillante sonrisa y se acercó a su mujer para besarle la mejilla. Ella siempre se preguntó cómo su marido podía mantener siempre una amplia sonrisa, tan brillante como el sol, aún cuando todo a su alrededor de estaba derrumbando.
—¿Qué hay de cenar? —preguntó.
—Nada —la mujer negó con la cabeza—. Nada más había esto y…
—Entiendo, dáselo a Denki —dijo el hombre—. ¿Y en dónde está mi campeón? —la mujer sonrió con cariño y le señaló la habitación. El hombre se dirigió a ver al niño, se acercó y besó su cabecita. El pequeño se retorció en su sueño.
El hombre suspiró y pegó su frente en la cabeza de su hijo. Rezando para que todo lo que estaba haciendo, los planes que había hecho funcionaran.
—Todo mejorará, mi niño —murmuró. Luego salió y volvió a la cocina junto a su esposa.
—¿No pudiste conseguir trabajo hoy tampoco? —preguntó ella. El hombre se sentó y suspiró.
—No. Es difícil que un quirkless consiga trabajo —la mujer apretó los labios y miró a su marido.
—Yo tampoco pude —comentó ella—. Incluso si me veían con Denki… nada más me dieron monedas como si pidiera limosna —ella sacó varias monedas de su bolsillo y los dejó en la mesa—. Si quieres puedo ir a conseguir más comida, pensé que teníamos más y por eso no compré de venida —El hombre tomó la mano de su esposa y la apretó.
—Déjalo así. Ya es muy tarde para salir —el hombre miró a su esposa y luego desvió la mirada. La mujer sabía que él le ocultaba algo, algo importante.
—¿Descubriste algo? —Kane apretó los labios.
—Me encontré con un hombre… un villano.
—¿Que? No…
—Él tiene el extraño don de entregar quirks a los demás… si me uno, si nos unimos a su organización puede darme un quirk. Puede darte un quirk… puede darle uno a Denki —la castaña negó con la cabeza mientras se alejaba de su marido y se acercaba a la cocina para apagar el fogón.
—No, jamás. Irnos por el camino de la villanía es arruinarnos, arruinar el futuro de Denki. Él tiene cinco años, podría tener un quirk, uno que no se vea a simple vista, podríamos ir con un doctor…
—¡Acaso estamos bien ahora? ¿Qué más podemos hundirnos? ¿Crees que Denki tendrá un futuro si seguimos de esta forma? ¿Crees que puede desarrollar un quirk siendo ambos quirkless? Un doctor, Akiko, un doctor de quirk es costoso. Y sin duda ese doctor se dará cuenta de cómo vivimos, se dará cuenta que Denki está bajo de peso porque no tenemos comida —él se levantó y agarró las muñecas de su esposa—. Podrían quitarnos a nuestro hijo.
—¡No quiero que mi niño sea un villano! —gritó ella.
—¡Es nuestra única solución! Cómo quirkless no tenemos futuro en este mundo…
—¿Papi? —se escuchó una pequeña voz saliendo de la habitación, el hombre enseguida se calló y miró con ternura a su hijo. Se dirigió donde él y lo cargó. Le besó la mejilla y el pequeño soltó una risita.
—Despertaste a buena hora, campeón —comentó el hombre llevándolo al comedor y sentándolo en sus piernas. Akiko terminó de servir el ramen, el huevo y el jamón y lo llevó a la mesa con los palillos. El niño sonrió y antes de comer, miró a sus padres que no tenían nada frente a ellos.
—¿No van a comer? —preguntó el pequeño.
—Ya comimos —Mintió la mujer. Denki la observó, con suma práctica levantó un jamón en sus palillos y se lo ofreció a su madre. La mujer le sonrió y le recibió la carne. Luego, el niño hizo lo mismo con su padre.
Mientras Denki comía, el hombre miró a su esposa y ella frunció el ceño.
Ya hablarían de eso después que el pequeño volviese a dormir.
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Denki no tardó en dormirse luego de tener el estómago lleno. La pareja se sentó en el raído sofá, sus cuerpos juntos mirando la vieja televisión apagada. Akiko se restregó los ojos, tratando de reprimir las lágrimas, mientras su esposo le acariciaba el hombro.
—Akiko… Esta es nuestra única opción, ni siquiera tenemos que aceptar enseguida, o todos, puedo hacerlo solo yo —Kane sabía cómo se sentía su mujer con respecto a los villanos, ellos habían perdido lo poco que tenían en un ataque cuando Akiko estaba embarazada.
Ellos no habían sido tan pobres como lo eran actualmente, habían tenido más cosas cuando se habían mudado juntos luego de que Akiko quedara embarazada a los 17 años y la echaran de su casa. Kane debía tomar responsabilidad, aunque siendo solo dos años mayor que su esposa ya se había graduado de la preparatoria y solo debía buscar trabajo.
La cosa era que ambos eran quirkless, y la demanda de trabajo a los quirkless era demasiado baja.
Luego del ataque al apartamento en donde vivían, habían salido un tiempo de Saitama buscando trabajo en otros lados hasta que Akiko había trabajado como niñera y lavandera en la casa de los Yaoyozoru, una familia muy adinerada en la prefectura de Aichi, durante dos años, pero desde que la pequeña niña de la familia había desarrollado su quirk hacía un año, la habían despedido para contratar a alguien más capacitado con el quirk de la menor.
Habían permanecido un tiempo más en la prefectura hasta que Kane obtuvo un trabajo mal pagado en un restaurante con el que pudieron sobrevivir un tiempo. Hasta ahora que el restaurante había quebrado hacía meses y no había podido conseguir más. Querían volver a Saitama para estar un poco más cerca de su hogar.
Denki estaba creciendo con la poca idea de lo pobres que eran, y Akiko estaba pensando que no podrían mandarlo siquiera una guardería pública dado que era posible que se lo quitaran al ver las condiciones en que vivían.
Tal vez sonara egoísta, pero ella no quería perder a su único hijo.
—Cuéntame más sobre eso —pidió ella. Kane suspiró y aun abrazando a su esposa, comenzó a hablar sobre su encuentro con el hombre misterioso.
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El hombre al que sus padres habían acudido, tenía un enorme tamaño que hacía que Denki, aunque fuese pequeño, se sintiera diminuto. Su presencia era enorme y le provocaba miedo, que sus vellos se erizaban. Se apretó a la falda de su madre mientras se sentía observado por los oscuros ojos del hombre.
—¿Por qué no dejan al niño aquí mientras hablamos en privado? —dijo el hombre. Denki tembló, no quería separarse de sus padres. Miró el lugar, una sombra parecía limpiar una mesa mientras un niño de cabello celeste, que podría no ser mucho mayor que él, jugaba un juego.
—Yo… No quiero dejar a mi niño aquí —dijo su madre acariciando su cabeza con la mano. Denki la miró, sus grandes ojos dorados brillando de súplica para que no lo dejara.
—Oh, no se quedará solo —dijo el hombre— Shigaraki, Kurogiri, vengan —Denki observó que el muchacho gruñó y se acercó. Se acercó al hombre que le puso una mano en el hombro—. Él es Shigaraki, mi pupilo. Él es Kurogiri, mi mano derecha, ha sido el encargado del cuidado de Shigaraki. Él cuidará de su hijo mientras están conmigo —la mano de su madre se apretó en él. Denki tembló al ver los ojos rojos del niño, se veían muy amenazantes, molestos porque lo habían interrumpido para una absurda presentación… el llanto comenzó a acumularse en su garganta y las lágrimas en sus ojos.
La mano de Akiko se apretó más en su muñeca y Denki comenzó a sentir ardor por lo apretado que era el agarre. Denki observó que su padre le lanzaba una mirada furiosa.
—Solo serán unos minutos, querida —gruñó. Akiko suspiró y se agachó frente a su niño. La mujer le limpió las lágrimas que comenzaban a filtrarse, a Denki no le gustaba ese lugar, le daba miedo.
—Estaremos aquí de inmediato, mi amor ¿correcto? —Denki asintió y se soltó del agarre de su madre. Kurogiri le hizo una señal y Denki lo siguió. Fue a colocarse al lado del otro niño pero este le soltó un gruñido como un perro furioso. Su boca tembló, el llanto atorado en su garganta iba a salir
—¡Arg, Kurogiri! El mocoso va a llorar, cállalo.
La sombra parpadeó logrando asustar un poco más a Denki que trataba de apretar sus dientes para no llorar.
—¿Quieres una malteada, pequeño? —preguntó la sombra subiéndolo hacia uno de los taburetes. Shigaraki gruñó.
—¿Desde cuando los villanos debemos ser amables? —rugió. Kurogiri comenzó a preparar algunas cosas para darlas al niño. Shigaraki se preguntó en dónde había sacado el helado y por qué se lo había ocultado.
El idiota creía que Shigaraki lo comería. Se rascó el cuello con frustración.
—Piensa que ellos pronto también serán de los nuestros, así que compórtate, tienes diez, no cuatro —le regañó Kurogiri—. El maestro se molestará si no eres cordial con nuestros invitados —luego de licuar, sirvió la malteada en un vaso y se la entregó al pequeño rubio con un pitillo. El niño secó sus lágrimas.
—Gra-gracias —sollozó el pequeño y tomó el vaso. Shigaraki observó al pequeño mientras bebía la malteada, parecía irradiar una luz que pronto, si sus padres aceptaban el trato con su maestro, comenzaría a apagarse.
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Akiko miró con temor la puerta cuando entraron a la oficina, era limpia para ser una guarida de villanos. Se sentó junto a su esposo que hablaba con el villano que se rehusó a dar su nombre.
Akiko sabía que era lógico eso, dado que no podría dar información que pudiera llevara a su captura.
—Mi quirk logra quitar y colocar quirks. He estado buscando personal para ampliar mi liga, tenemos un solo deseo: erradicar esta sociedad de héroes y crear una nueva. Como ya le dije a Kane, si aceptan, les otorgaré un lugar donde vivir y un quirk, pero solo a uno de ustedes —Akiko se encogió.
—Que sea a Kane… Yo, yo puedo ayudar aquí. ¿Necesitan que alguien prepare las comidas y haga la limpieza? Además así tengo más posibilidades de cuidar mejor a Denki —respondió Akiko.
—Señor, por favor. Nos gustaría también que nuestro hijo tenga un quirk también —pidió Kane, los ojos oscuros del hombre brillaron. Y abrió los brazos sonriendo. Una sonrisa tan tétrica que le provocó un escalofrío a Akiko.
—Soy un hombre generoso, pero se debe pagar un precio por el quirk. Debo tener un acto de fidelidad.
—Lo que sea —respondió Kane. La sonrisa del hombre se amplió y Akiko supo que ya no había marcha atrás.
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Kane sonrió a Denki y se sentó frente a él tomando el bento que su hijo le había traído. Era pocas las veces que podía saborear una buena comida.
—¿Cómo va la escuela? —le preguntó. Usualmente el usuario de electricidad visitaba a su padre cada mes y le contaba las cosas que sucedían en la escuela, sus compañeros, y su padre sonreía dulcemente al escucharlo.
Denki estaba contento que lo hayan dejado en una prisión común y no en una de alta seguridad. No sabría que podría hacer si no veía a su padre.
—Bien —le brindó una brillante sonrisa a su padre, el hombre soltó una risita sabiendo que no iba del todo bien, que su hijo no era el hombre más inteligente del mundo. Le dolía, y mucho, ver crecer a su hijo desde una celda.
Pero él tenía la culpa de estar ahí. Nadie más.
—¿Cómo están tus amigos? ¿Vas a dormir hoy en el orfanato?
—Pues… Ellos se fueron a escalar. Tuve que negarme para venir a visitarte, pero sí, voy a dormir hoy en el orfanato —Denki notó la mirada triste de su padre. Una mirada llena de cariño que siempre le ha sabido brindar.
—Has crecido mucho, Denki. Tu madre estaría orgullosa de ver en el gran hombre que te has convertido, un futuro héroe —Denki se sonrojó un poco y bajó la mirada— ¿La has ido a visitar?
—Planeo hacerlo luego de salir de aquí —Kane sonrió.
—Saludala de mi parte.
Nota: La idea de los padres de Denki siendo villanos está reutilizada, pero a mí se me ocurrió ¿Por qué no hacerlos que lo hacen por necesidad?
Así que aquí está.
La idea de que sean quirkless y Denki al principio también lo sea, me gusta mucho.
Imagínense a baby Kaminari sentado tomando una malteada dulcemente frente a un adolescente Shigaraki y Kurogiri, resplandeciendo por todos lados.
Ya que se sabe la verdadera edad de Denki, me tocó cambian algunas cosas aquí. Lo había puesto bastante mayor, pero pude corregirlo (por suerte). Si no se ubican, los chicos están entre los 16-17 y Shigaraki tiene 21. Por lo cual, en este primer capítulo, al retroceder 11 años, Kaminari tiene 5 y Shigaraki 10.
Ya tengo planeado algunas cosas para mejorar lo que tenía escrito.
Kurigiri es la niñera de la liga, siempre he pensado eso xD
Planeo que esto sea algo corto, ya los caps están terminados así que lo subiré rápido.
Espero que les haya gustado :3
