La primera semana que paso Aomine en los nuevos trabajos, ya estaba mas aliviado. Se había puesto al día con las revistas que no pudo comprar en semanas anteriores y al fin volvia a la normalidad.
Fue tan solo dos días en esa semana que no se cruzó con Kise. Para el era un peso menos no verlo. Si las fans lo llegaban a ver con el rubio seguramente estarían detrás de los arbustos pinchandolo en la espalda para que saque información.
Guardar en su lugar la ropa que los modelos usaban,trapear el piso, llevar café a los superiores, entre otros labores parecidos a los de un ama de casa. Estos no se le hicieron tan pesados como parecía. Además no se encontraba esa típica gente que apenas comenzas en un trabajo te miran raro sin un gramo de sutileza, al contrario, lo recibieron con amabilidad y le explicaban que cosas podía hacer, y que ocupaba cada sala en el edificio para que aprenda donde estaba cada cosa.
El edificio, bastante amplio, con ocho pisos en el que Aomine mayormente pasaba dedicando limpieza en el tercer piso por ahora. Tal vez mas adelante se encargaría de otros pisos o si se siente cómodo puede quedarse allí por siempre. Pero no se aseguraba su futuro laboral, eso por el momento era incierto y no era como si le importara mucho. Este trabajo era un cero a la izquierda en su vida por dos razones:
1- No iba a estar por siempre limpiando mugre, solo es temporal.
2- Tenía otro trabajo con mejores propinas mucho mas simple.
La segunda razón lo tranquilizaba mas. Pudo con tanta suerte engañar a esas niñas y pensaba hacerlo en tiempo prolongado. Porque como era de esperarse, Aomine ya sabía algunos detalles de Kise, así que no se tomó la molestia de preguntarle algo. No estaba dispuesto a perder su valioso tiempo con "ese idiota".
A la salida, ya fuera del edificio, Natsuki y las demás lo esperaban pacientes para preguntar lo que supuestamente ya tenía recolectado para ellas.
-¡Hey Aomine!- Gritó Natsuki haciendole señas para que se acerque al grupo.
Aomine miró con indiferencia, casi como si no las conociera e intentó ignorarlas pasando por otro lugar mas alejado de donde ellas estaban.
-Tu no te pienses escapar. - dijo la misma niña bonita con la que ya habló una vez que lo agarraba por detrás arrugando su remera.
-Esta bien, de acuerdo, solo suelta mi remera ¡La estropearás! - Contestó en tono de enfado.
-Queremos la información. ¿La tienes? Nosotras ya tenemos el dinero aquí - Sacó un monto de billetes del bolsillo sonriéndole.
-Hmm- se detuvo a mirar el fajo- Bueno, Kise además de trabajar modelando tiene su lado deportista como jugador de basquet, le encanta y va muy bien por ese lado. Aunque yo soy mucho mejor claro. - se echó una risita maliciosa después de contar eso último.
-Nos estás subestimando. - Le dijo Natsuki muy seria. - Es obvio que eso ya lo sabemos, incluso muchas veces hemos ido a sus prácticas para verlo.
-Tsk... No se que clase de fanáticas sean ustedes pero ¿Piensan ir muy lejos con esto? -
-No perjudicaremos a Kise, queremos saber sobre él, es todo. Así que dinos la información o no hay dinero. -
Aomine no quiso seguir escapando, ya acepto el trato antes y quería el dinero, ver esos billetes lo motivó un poco mas.
Hizo un flash por su cabeza para recordar mas de Kise, incluso lo que sus fans pueden no saber pero quiso ser honesto consigo mismo; no sabia nada sobre la vida personal del modelo. Eso le molesto porque no es lo suficiente para conformar a las chicas sobretodo a Natsuki, daba tanto miedo cuando clavaba su mirada en otra persona. En este caso fue Aomine victima de sus ojos y de los planes que llevaban estas.
-Para ser sincero, no se tanto como creí saberlo. No soy su mejor amigo, soy un viejo compañero y lo poco que recuerdo de el como persona es su lado sensible, así como tambien un lado oscuro que intenta no despertar porque no es su estilo. A simple vista parece de esos tipos que se creen el ser perfecto pero la verdad es bastante inseguro de si mismo. Notaba como dudaba de su capacidad con el balón en mano en tiempos pasados y ahora debo admitir que esta mucho mejor. El evoluciono en deportes y autoestima aunque eso no signifique que sea un hombre dificil de quebrar. Como dije antes, es sensible a cualquier tontera, como una mujer embarazada. - tomo aire mirando para un costado luego de decir todo lo que sabía de Kise esperando que por fin lo dejen en paz y le den el dinero.
Natsuki no sabía que responder, esa descripción le parecio adorable, interesante, la conmovió interiormente y pensó: "esta persona es la indicada en definitiva"
Si bien, por una parte la forma de ser de Aomine a Natsuki no le agradaba ni una pizca y tampoco la favorecia que no sepa nada. Ella sabía desde el primer momento que su recolector de información no iba a saber sobre detalles privados del rubio. Lo eligió por otra razón y esa fue porque vió algo por parte de Kise que la sorprendió: La conexión que llevaban con tanta sinceridad. Y si llega a encontrar una confianza perfecta entre Aomine y Kise es un jaque mate.
Las personas con las que trataba Kise diariamente, a todas ellas les mostraba lo mismo de su persona, amabilidad, simpatía y lindura. Con Daiki las cosas eran diferentes, para Natsuki que encontro algo especial y eso era la confianza que pueden llegar a tener. Pueden ser sinceros el uno con el otro, mostrar un lado diferente y llegar a su razón principal.
Otra causa del porque eligió a Daiki es por su codicia que lo lleva a cualquier extremo. Por eso no quiere descartarlo de su plan.
- Aomine escucha. Me convencieron tus palabras a pesar de que la mitad ya lo sabía te agradezco por asegurarme que no soy la única que piensa eso sobre Kise. Te daré la mitad del dinero. - separó justo en la mitad el fajo y le entregó una parte.
- Ya me voy, nos vemos. - saludo de la nada Aomine luego de tomar el dinero.
-No tan rápido. ¿Ya no quieres este trabajo? Recuerdo bien que aceptaste la semana anterior. Si es así entonces esta otra mitad y otras cantidades de dinero se echarán a perder. -
-¡ Si quiero hacer esto ! Pero... - no terminó la oración y lo que trasmitía era un hombre lleno dudoso.
-¿Pero? Ya entiendo. No tienes nada mas que decir sobre él porque no sabes mas ¿verdad? - preguntó seria con la mirada puesta en el alto.
-Así es, ya no se más. -
-No vamos a despedirte por eso ¿Cierto chicas? - preguntó a lo que todas un tanto perdidas la miraron extrañadas sin responder si o no.
-¿Entonces que? No se me ocurren preguntas o conversaciones con el como para ayudarlas.-
-Despreocupate por ello. Eso lo armaremos nosotras, la emboscada. - le sonrio sin ya seguir presionándolo.
Las demás fans le dieron ánimos, le pedían que se esfuerce lo mas que pueda y que no se preocupe tanto por como hacerlo.
Parecía que le hacían caso a todo lo que Natsuki proponía. Por eso nunca se opusieron y siguieron sus pasos.
Ninguna de las fanáticas pueden tener citas con el porque Kise no suele aceptarlas. Por eso la tarea de Aomine para la próxima semana era conseguir una cita con Ryota. Todavía Natsuki no dijo la razón, solo quería que cumpla con ese pequeño recado.
