Nota: Actualizaré éste fic una o dos veces por semana hasta que lo acabe, recuerden que es corto, a lo mucho tendrá seis o siete episodios. Aquí les dejo la segunda parte, disfruten.

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El Nacimiento de un Cerezo

Por Shoseiki

Capítulo 2: La Búsqueda

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Le estaba costando mucho alcanzarla.

A pesar de ir a máxima velocidad en su Ford Mustang Coupe 5.0, color negro, Sasuke tenía cierta dificultad al querer igualar la rapidez con que manejaba su novia. Esa mujer sabía desviar el tráfico con facilidad, sobretodo si estaba cabreada como ahora. Solo veía su torso inclinado hacia delante, las puntas de las hebras rosadas sobresalir un poco del casco protector, y cómo el pantalón oscuro se ceñía a sus piernas y bien formado trasero, con ella montada sobre una moto Honda XR 150L, el vehículo preferido de Sakura.

Entonces, en ese instante, él comprendió por qué esa fascinación de su mujer al haber comprado precisamente aquella moto. Con ella podía correr en todo terreno, a cualquier velocidad. Una máquina parecía eso. Sasuke odiaba llevar la desventaja.

Si tan solo hubiera colgado en cuánto la vio correr al estacionamiento, quizás ésta situación no se habría presentado y ahora la tendría ahí, a su lado, en el puesto de copiloto. Pero Sakura, empujada por la angustia de perder al dobe, y enojada contra el mundo entero por lo que sucedía, decidió no esperar a Sasuke sino subirse a su vehículo y casi volar sobre la carretera en busca de pruebas, pistas o lo que fuera.

Sasuke lo supo, su novia iba directo al club de natación que frecuentaba Naruto desde adolescente, y eso no terminaría bien si se cruzaba con Karin; la pariente del rubio y su antigua novia. De seguro habría otra pelea.

"Tengo que evitarlo a toda costa".

Desde su pocisión, Sasuke miró a Sakura inclinar el cuerpo junto con la moto a la derecha, sin parar de acelerar, rodeando un Chevrolet Spark GT LS, cuyo automóvil vino quedando justo detrás de ella. Esa maniobra había sido muy peligrosa, y Sasuke solo pudo llegar a una conclusión.

Sakura estaba furiosa.

Y pobre de quién la hiciese enfurecer más.

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Sentía unas inmensas ganas de golpear algo, la verdad, y que ese sujeto interviniera de la manera en que lo estaba haciendo, hizo crecer su ira interior. No perdería el tiempo en tonterías, Naruto la necesitaba, ella también a él. Punto.

- Señorita, le repito que usted no puede entrar. -explicó por tercera vez el vigilante del club, guapo por cierto.

Sakura frunció el ceño.

- ¿Qué estupidez está diciendo? ¡Por supuesto que voy a pasar, y usted no podrá impedírmelo! -exclamó, molesta-. Soy Agente de GASE, mi nombre es Sakura Haruno, y tengo todo el derecho de ingresar a este lugar.

- Primero que nada debe calmarse.

- No voy a calmarme si sigo aquí esperando a que me deje entrar.

El hombre de considerable estatura, ojos tono miel, la observó de arriba abajo y negó con la cabeza.

- Necesita la tarjeta de afiliación para que eso suceda.

- ¿Afiliación? -preguntó con incredulidad, para luego apretar los puños y casi echar fuego por los orbes debido a la impotencia-. ¿Acaso me ve usted cara de nadadora profesional? ¡Ya le expliqué que me urge saber si a quién busco está ahí!

- Lo siento, pero reglamentos son reglamentos. Su tarjeta de afiliación o no la dejaré ingresar.

A ella, por un segundo, le entró el impulso de golpearlo para hacerle entender lo grave de la situación, pero debía contenerse o de lo contrario solo conseguiría problemas, y un dolor de cabeza que ya comenzaba a rondarla. ¿Es que no podía comprender su desesperación? Naruto estaba desaparecido, y el corazón se le encogía ante el hecho de imaginarlo herido, ¡o desorientado que es igual! Si le ocurría algo malo, por mínimo que fuera, Sakura... no. No lograría soportarlo.

Moriría con él gran parte de ella.

- Escuche, señor, porque no lo diré otra vez -levantó la mano y señaló con el dedo índice el club, viéndolo a la cara-. El hombre que amo no aparece, y mis esperanzas están en que quizás él esté allí dentro, a salvo. Pero también existe la probabilidad de que corra peligro allá y de que por su culpa yo no logre ayudarlo.

- ¿Por mi culpa?

- ¡Sí! -gritó-. ¡Porque usted no me permite ir y yo lo que deseo es verlo para comprobar que sigue bien!

El chico tomó como una falta de respeto el que Sakura alzara la voz, así menos iba a colaborar.

- Tranquilízese o llamo a la policia.

- ¡YO SOY PARTE DE LA POLICÍA! ¿Hablo en griego o qué?

- De acuerdo. Muéstreme una orden de allanamiento entonces.

Aquel comentario, o más bien orden, era lo último que quería oír. Sin ningún tipo de delicadeza agarró al sujeto por el suéter azul oscuro que usaba y apretó la tela del cuello, con tanta fuerza que la arrugó enseguida.

- Me importa un pepino si le avisa a su jefe que estoy acá, o si intentan sacarme a la fuerza, pero ni usted ni nadie me va a impedir hacer lo que quiero hacer, ¿ha entendido?

El muchacho puso las palmas sobre las muñecas femeninas tratando de zafarse, pero no lo logró, ella tenía mucha fuerza. Así que optó por otra alternativa...

- Me obligará a llamar refuerzos. -dijo, serio.

- Hágalo y verá que no miento cuándo le digo que de todas formas entraré.

Lo soltó y pasó por su lado en dirección al enorme lugar, el chico giró a verla.

- ¡Deténgase!

- Déjela. -habló alguien desde atrás.

El vigilante volteó a mirar al intruso.

- ¿Usted quién es?

- Eso es algo que no te incumbe -gruñó Sasuke, quién acababa de aparcar el auto y venir en busca de su chica, pero ahora solo la veía ingresar a toda prisa al club de natación, como si su vida dependiera de ello-. Ni lo pienses -añadió al observarlo sostener la radio que hace unos segundos escondía su uniforme-. Te inmovilizaré antes de que siquiera pronuncies la primera frase.

Eso detuvo al joven.

- ¿Quienes son ustedes? -cuestionó.

Sasuke usó su mirada fría para asustarlo.

- No te gustará saber.

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La sensación era insoportable, es como si con cada paso que diera su miedo aumentara, pero parar esto no estaba entre sus posibilidades. Todo su temblor resultó ser involuntario. No lo podía manejar.

- ¡Naruto! -llamó tocando la puerta-. ¡Ábreme por favor, soy yo, Sakura!

Silencio total.

- ¡Naruto!-nombró más fuerte.

La empleada responsable del aseo, que de casualidad sacaba la basura de algunos cuartos, oyó los gritos y se acercó a Sakura con las bolsas colgando de ambas manos, susurrando:

- Señorita, no es bueno que haga tanto escándalo. Hay personas durmiendo.

Sakura volteó hacia ella.

- Disculpe, pero no puedo evitarlo -bajó la mirada, avergonzada-. Sé que es de noche y que aquí está prohibido el ruido cuándo es así, es solo que... yo necesito entrar a esta habitación.

- ¿Su hermano es quién reside ahí?

- No. Es mi novio.

- ¿Y para qué quiere entrar?

Tantas preguntas la hicieron removerse con incomodidad. Aquella mujer parecía dudar en auxiliarla, Haruno alcanzó a notarlo, esa señora tenía un juego de llaves guindando de su falda blanca. Perfecto.

- Su madre, que es mi suegra, me ha pedido de favor que le dé un recado -mintió-. Él tiene el móvil apagado, por eso vine personalmente.

- Oh, ya entiendo. -asintió.

- ¿Usted cree poder ayudarme?

- ...

- Por favor, es urgente.

La fémina de unos cuarenticinco años, giró a ambos extremos del pasillo, asegurándose de que no existía alguien más a parte de ellas. La chica de cabello rosa se ve muy desesperada, pensó. Y, con ésta idea en mente, depositó las bolsas en el suelo y tomó en su palma izquierda el manojo de llaves, buscando cúal era la de ese cuarto.

- Podrían echarme si nos descubren. -murmuró.

Sakura sonrió con las esperanzas renovadas.

- Será un secreto entre las dos, descuide -observó detrás suyo, como quién comete una locura y lo sabe pero le da igual-. Estaré agradecida con usted siempre. -agregó cuándo volvió la vista hacia la mayor.

- Lo hago porque usted luce preocupada -continuó rebuscando la indicada hasta que acertó-, ¡listo, ya la encontré!

- Gracias al cielo. Ahora abra, por favor.

Su interlocutora insertó la llave, la giró y esa puerta se abrió. Sakura no aguardó ni cinco segundos para pasar al interior de la recámara.

- ¡Naruto! -entonó a viva voz mientras caminaba por la pequeña sala vacía, no contestó nadie-. ¡Naruto, ¿estás aquí?! -repitió al borde de un colapso emocional.

Nada.

Allí no había ni un alma.

La amable trabajadora esperó bajo el marco de la puerta a que la muchacha saliera, en vista de que eso no sucedió ella decidió ingresar y mirar con sus propios ojos la realidad, que tanto frustraba a Sakura Haruno.

- Su novio...

Sakura la interrumpió, ofuscada.

- ¡No está, Naruto no está! -Sus orbes, inundados de rabia, tristeza y dolor, pasearon nerviosos por cada objeto que ahí había sin hallar nada sospechoso. Todo seguía en su sitio, ordenado. Él no estuvo allí-. Voy a matar a quién hizo esto. -añadió iracunda.

- De verdad lamento que no haya encontrado lo que buscaba, jovencita.

Afirmó sin querer darle la cara.

- Gracias por su ayuda.

- Con su permiso. -dijo la señora, segundos antes de retirarse.

El sonido de la puerta siendo cerrada fue el golpe certero que derrumbó la firmeza de Sakura, quién se echó a llorar como una niña, cubriendo su rostro con las manos. Era inútil. El responsable de la desaparición de Naruto no dejó huella alguna. La búsqueda estaba llevando demasiado tiempo valioso. Él podría estar en peligro.

Su vida... en riesgo.

- Naruto -sollozó en medio de las lágrimas, pronto comenzó a hipar y ya nada pudo pararla, su corazón le dolía-. Tú no, por favor.

Su cuerpo no resistió tanto, ella se dejó caer sentada sobre el suelo de cerámica blanca y observó la cama de Naruto, esa que le pertenecía a los dos, no de forma material sino simbólica, para luego consentir que la llenasen los recuerdos.

- Naruto, ya despierta -lo llamó la chica, parada a los pies del colchón-. Es hora de trabajar, ¡vamos!

El aludido estiró los brazos y abrazó una almohada que tenía a un costado, no quería levantarse.

- Cinco minutos Sakura-chan.

- Ningunos cinco minutos, ¿viste la hora qué es?, ¡llegaremos tarde a la oficina! -viendo que él no se movía, Sakura entró a la cama, tomó un cojín y lo lanzó directo a su cabeza rubia-. ¡Párate flojo!

- ¡Eh!, eso es injusto -chilló bajo la tela suave y blanca de la almohada-. ¡Sakura-chan, para! -exclamó al ver que su novia le seguía dando.

Ella ya lo hacía por diversión.

De repente, Naruto esquivó el último almohadazo y se le fue encima aprovechando que continuaba encima de la cama, vestida para el día de trabajo. Hubo un poco de forcejeo. Sakura sacudía el cuerpo entero como loca para escapar de aquella trampa, Naruto era más fuerte.

- ¡Rayos!, quédate quieta. -decía muerto de la risa.

- No me ganarás.

- A que sí, 'ttebayo.

Entonces rodeó las muñecas femeninas con sus palmas e hizo todo lo posible por quedar a horcajadas sobre ella, con éxito, al nivel de la cadera. Las sábanas con las que cubría su piel resbalaron a la superficie del colchón, lejos de ellos y de su juego. Sakura, boca arriba y debajo de él, sintió las mejillas calientes al ver ese torso desnudo y marcado, con sólo un bóxer ajustado en la entrepierna.

Jodida suerte.

- ¿Te rendista ya, Sakura-chan? -cuestionó, viéndola estar quieta y muda.

- ¿Cuándo me he rendido contigo? -contraatacó sonriendo, traviesa-. Sabes que podría vencerte si quisiera.

Naruto esbozó esa sonrisa que derretía hasta el más grande de los iceberg.

- Sí que lo sé.

- Me alegra que así sea -Sin siquiera darle tiempo a reaccionar, liberó sus brazos del agarre, porque Naruto había aflojado un poco al hablar, y giró poniéndolo debajo con su cuerpo ahora encima, postura similar a la de antes-. Caíste, baka.

El muchacho soltó una risotada por la manera en que acabó la dinámica, el movimiento de su pecho subir y bajar, junto a los abdominales, fueron distracción para Sakura. A pesar de su sencillez y carisma, tenía una figura de infarto que cualquier hombre soñaría poseer, y aún así él no daba importancia a ello.

- ¿Sabes algo, Sakura-chan? -La pregunta le trajo de vuelta a la realidad, así que miró sus ojos azules para oírlo-. Anoche estuve pensando mucho en lo nuestro.

La joven arqueó una ceja.

- ¿Ah, si? ¿Y qué pensaste? Dime.

- Imaginé un montón de cosas. Cómo por ejemplo... -los pómulos le enrojecieron- ¿qué apariencia tendrían nuestros hijos? Quizás tengan tu color de cabello, que me encanta, o mis ojos. ¿Tú qué crees, Sakura-chan?

La nombrada pestañeó sorprendida, y volvió a ruborizarse.

- ¿Quieres... que yo sea la madre de tus hijos?

- Y también mi esposa, 'ttebayo.

- Pues yo...

Naruto no sufrió complicación alguna al deshacer el encierro de manos en que Haruno lo metió, por lo que puso las palmas en las coloradas mejillas de la chica, acariciándolas suave con los pulgares, vio sus orbes jade brillar.

- Cásate conmigo, Sakura-chan.

Ése día, muy común al principio, pasó a ser uno de los favoritos de la joven a raíz de aquella escena. Sus ojos se habían vidriado a causa de las lágrimas de felicidad que luchaba por no derramar, y el corazón le latía con fuerza desde aquel entonces, cada vez que rememoraba lo acontecido.

Una propuesta de matrimonio pronunciada por su Naruto, por su rubio cabeza de alcornoque.

Una situación que sin duda jamás lograría olvidar...

"...ni en un millón de vidas más".

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No fue sencillo convencer al vigilante del club que guardara silencio, según vio era principiante y no gozaba de mucha voluntad a la hora de detenerlo, pero parar a Sasuke Uchiha no es fácil para nadie, y menos estando como estaba.

Sakura no fue la única en enojarse por lo ocurrido.

- Busco a una mujer de cabello rosa -comentó él a una de las trabajadoras-. Entró acá hace poco.

- Oh -suspiró asintiendo-. Usted habla de una jovencita muy hermosa que vino buscando a su novio, ¿verdad?

- Sí.

- Yo lo llevaré a dónde ella está, sígame.

Mientras la perseguía, Sasuke caviló en cuánto al término que la mujer usó para hacer referencia a Naruto y su relación con Sakura. Novio no era la palabra exacta que debió usar, sino más bien amante, como correspondía por ser Naruto el segundo en la vida de su chica. El rubio era su mejor amigo cuándo él le presentó a Sakura, su novia, en aquella fiesta de graduación.

La época universitaria de ambos.

El bullicio de la 'reunión' casi le estallaba en los tímpanos, y de pensar que soló irían los más cercanos, para al final asistir hasta el portero del instituto...

"Qué desastre, joder".

- ¡Teme!

Genial, el más escandaloso de todos había llegado, ¿qué cosa podría salir mal?

- ¡Sasuke-kun! -casi chilló la voz de una mujer, una que el aludido reconoció al instante. Karin.

Oh, cielo santo. Allí iba haber problemas. Sakura estaba por ahí, a no muchos metros de distancia.

- Llegas tarde, como siempre -refunfuñó viendo al Uzumaki-. Esto aquí apesta.

- Sólo lo dices porque no te agradan nuestros compañeros, ¿acaso ellos te han hecho algo para que los odies, teme?

- Hn. Mejor cállate.

Karin observó al Uchiha de arriba abajo.

- Deberías ser más educado, Sasuke-kun. ¿O es que no me piensas saludar?

- Hola, Karin. -murmuró en tono seco, rodando los orbes. Luego llegó ella...

- Sasuke-kun, Lee te busca para... -vio que el de pelo azabache tenía a dos personas al lado, y las saludó con amabilidad- buenas noches, lamento interrumpirlos.

Entonces, sin alguna clase de coquetería o algo, Naruto sonrió, mirándola.

- No te preocupes, no has interrumpido nada importante, 'ttebayo.

Sakura también lo observó, y hubo una especie de truco en esa mirada que la mantuvo así, muda, concentrada en el azul de sus ojos. Sasuke no lo notó.

- Ellos son Naruto y Karin. -los presentó.

Y, por supuesto, el rubio mostró toda la dentadura alargando la mano derecha.

- Uzumaki Naruto, un placer.

La chica tuvo que escapar de ese 'hechizo' para poder estrechar ambas palmas, sin apartar su vista de la de él. Karin sintió que una sensación chocó entre ellos, no supo cúal.

- Me llamo Sakura, Haruno Sakura -respondió imitándolo, y, cuándo las dos manos entrelazaron, una calidez proveniente de ese hombre la llenó como si fuera un bálsamo, delicioso y a la vez alarmante-. Un gusto conocerlo.

Lo que nadie previno era que ellos se terminarían enamorando como un par de locos, y que Sasuke la compartiría con él porque Sakura no amaba a uno, sino a los dos.

"Qué viejos recuerdos".

- Aquí es -sentenció la señora, al oírla Sasuke salió de sus pensamientos-. Yo me retiro, joven.

La puerta estaba un poco abierta.

"Debe seguir allí".

Empujó sin mucho esfuerzo la cerradura, echó un vistazo a la sala bajo el marco, y entró dirigiéndose a la habitación principal. Ahí la encontró; triste, callada, sentada en el piso con la mirada perdida en la oscura noche tras la ventana, sosteniendo en la mano una camiseta de Naruto.

- Han transcurrido casi cuarenta y ocho horas desde su desaparición -expresó en voz baja, pero firme, viendo de perfil una lágrima resbalar de aquellas esferas verdes, en total silencio-. Lo conveniente es avisar a Kakashi para iniciar la búsqueda totalmente.

Sakura asintió con lentitud.

- No tenemos nada que hacer en este sitio. Vámonos. -agregó él.

- Sasuke-kun.

El aludido continuó contemplándola con fijeza, la oiría.

- Siento todo esto -Había llorado tanto que su voz se le volvió nasal ya después de durar casi una hora sin pronunciar palabra, negó con la cabeza y miró la prenda que sujetaba, conteniendo las lágrimas-. Por mi culpa estás aquí. Si yo hubiera sabido que esto pasaría, si hubiera...

- El hubiera no existe, Sakura.

- En este caso yo creo que sí, y créeme que siempre tengo presente eso. No supe controlar mis sentimientos por Naruto, me enamoré de él sin dejar de amarte a ti, y ya ves el resultado. Soy la responsable de que Naruto corra peligro.

Sasuke frunció el ceño, de pie, con las manos metidas en los bolsillos del jean oscuro.

- No empieces a echarte la culpa de todo. -exigió.

- Lo hago porque la tengo. Siempre intento protegerlos a ambos, pero al final cuido más a uno que al otro, ése es mi error -reconoció, meláncolica-. Y lo peor del asunto es que me siento incompleta si me falta uno de los dos.

- Estoy contigo porque así lo deseo. Ahora levantate y vamos, que el dobe seguro nos espera.

La mujer abandonó el suelo, limpió el rastro de llanto que surcaba sus pómulos y compuso su mejor sonrisa aunque estuviese rota por dentro, iría por Naruto costase lo que costase, ¡a la mierda los métodos!

- Infórmale a Kakashi cómo está la situación, mientras tú y yo seguiremos buscando a Naruto por todos lados -dijo, colmada de renovada determinación y fuerzas, lista para lo que fuese-. No permitiré que me arrebaten a Naruto, eso nunca.

- Iremos primero a su departamento.

- Sí, andando.

Al cruzar miradas Sasuke descubrió que ella tenía los orbes irritados y la nariz roja, consecuencia de la depresión momentánea que padeció, quizás cuánto tiempo pasó llorando y él sin darse cuenta, todo por el imbécil del vigilante que no accedía a darle entrada.

Malhumorado, emprendió la caminata tras la joven. Ya encontraría la forma de desquitarse, ahora eso no importaba.

Primero lo primero.

Naruto los necesitaba.

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El suave tono de la música que sonaba en la radio, cuyo artefacto estaba instalado en su auto, generó en el ambiente un poco de ligereza a comparación de la tensión casi tangible que había. Los dos iban rumbo a la vivienda de Naruto, la cuál de seguro ya estaba vigilada por los demás agentes extraoficiales, ahora encargados de la investigación.

Kakashi autorizó que la ausencia de Naruto fuese tomada como secuestro, sin aguardar a que terminaran las horas restantes para ello, tal como la ley ordena. La única prioridad era hallar el paradero de Naruto.

Sakura lo dejó muy claro.

- No has dormido nada -le recordó Kakashi desde la otra línea, ella y él hablaban por teléfono-. Descansa y no te preocupes, todo queda en nuestras manos.

- No lo haré hasta encontrarlo.

- Sakura...

La aludida sonrió con levedad.

- No me pidas algo que no puedo hacer, Kakashi. Lo que necesito ahora es que me ayuden, no que traten de mantenerme al margen o dormida.

Al escucharla, Sasuke apretó el volante de cuero que sujetaba con la palma derecha, conduciendo. En cierta forma Kakashi tenía razón. Desde que Sakura supo la noticia no pegó un ojo en el trayecto, tampoco comió algo, ni bebía agua siquiera. A ese ritmo no duraría mucho, y ambos lo sabían.

Haruno rodó los ojos en respuesta a un comentario que él no oyó.

- Sí, sí, estaré bien -bufó fastidiada, harta-. Te llamo al rato, adiós.

Por la manera en que resopló tirando el celular, el Uchiha supo que la regañaron, puede que hasta él quisiera 'amonestarla' por descuidarse de esa forma, pero Sakura no era una niña, no, Sakura era una mujer fuerte, decidida, y con un genio de los mil y un demonios si la provocas. También una dama sensible, sentimental... y astuta como nadie.

De ahí que la considerasen una mente maestra, brillante.

- Pasaremos por una farmacia para que tomes algo -sentenció Sasuke, sin verla-. No tardaremos.

Sakura frunció el ceño y giró hacia el chico, no toleraría más reprimendas, y menos de quién estaba en las mismas condiciones. Sasuke ni se inmutó ante aquella aura negativa que la rodeaba.

- No hay tiempo para eso. -fue lo que dijo.

- No te lo he preguntado.

- Ya dije que no, Sasuke-kun. Naruto está en peligro, ¿ya lo olvidaste? -consultó, Sasuke aprovechó que tuvo que detener el auto por la luz del semáforo para voltear a verla, serio. Aún así, ella le sostuvo la mirada-. Lo único que me interesa es tenerlo con nosotros, conmigo. El resto puede esperar.

- Te pones igual de cabezota que el dobe. No pareces tú, Sakura.

Esas fueron las palabras que le otorgaron a él la victoria. Pronto reinició la marcha, ninguno volvió a hablar en todo el recorrido y Sasuke agradeció eso. A su parecer Sakura estaba actuando guiada más por su sentir que por la lógica, cuándo en ese momento debían tener la mente fría y no inmiscuir sentimientos de alguna clase.

Entonces ahí es donde entra él. Como siempre.

Pasados diez minutos llegaron a una pequeña panadería, que milagrosamente seguía abierta, y Sasuke estacionó el coche para comprar unas cuántas cosillas allí. Sakura continuó callada.

- Ya regreso. -susurró antes de salir.

La joven lo persiguió con la vista hasta que lo observó entrar, después suspiró. ¿Qué ganaría con enojarse por un comentario así? Cierto que le molestó un poco, pero en su interior sabía que era verdad, una agente no debía darle semejante ventaja al enemigo como lo es un cuerpo carente de alimentos, y de paso deshidratado. Sería presa fácil, una víctima casi vencida, y aquello Sakura no lo iba a solapar.

Quizás por ésta razón cuándo Sasuke volvió con una bolsa de panecillos decorados con azúcar (los favoritos de Sakura) y jugo de manzana, ella esbozó una sonrisa aceptando la comida, y le colocó uno en la boca para que también se nutriera. Sasuke se mostró interesado y preocupado por su salud, así que Sakura pagó de la misma manera su acción.

Ayudarse mutuamente, eso es lo que hacían.

Siempre juntos.

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El móvil de Sakura emitió un pitido, la joven lo agarró con prisa apesar de saber que era un mensaje de texto, y no una llamada. Cualquier aviso o notificación podía ser relevante para la búsqueda.

Desbloqueó la pantalla y abrió la aplicación.

Itachi: ¿Qué tan cerca están del departamento de Naruto?

Ella contestó: A dos calles, vamos para allá.

Itachi: Encontramos algo, apresúrense.

"¿Algo?".

¿A qué se refería Itachi con la palabra algo?

Sakura no lo pensó dos veces al decirle a Sasuke que acelerara. Él estacionó su Ford Mustang frente a la vivienda, en cuánto estuvo quieto Sakura abrió la puerta y bajó del asiento sin permitir que alcanzase a decir nada, no tenía cabeza para otra cosa que hallar al Uzumaki. Sasuke la siguió.

En efecto, la residencia estaba rodeada de agentes policiales y de GASE, cada uno haciendo su respectivo trabajo, aunque esto no les privó de girar la cara y ver con sus propios ojos a Haruno Sakura, la oficial número uno, entrar como poseso a la sala del apartamento y subir las escaleras directo al cuarto principal, vestida con un pantalón blanco, blusa color fucsia, chaleco de mangas largas tono café claro, botas oscuras y una falda marrón que traía unas especies de correas tanto arriba como abajo, ambas alrededor de su cuerpo, ceñidas. Una sobre cada pierna, siguiendo la dirección hasta el nivel de la rodilla, dónde había un diminuto bolsillo para llevar armas consigo, ya fuese navajas, pistola o una bomba lacrimogena. Y, por supuesto, en las manos usaba los guantes negros que dejaba a la vista la mitad de sus dedos blancos.

Aquel era su uniforme.

- Comandante Haruno. -la saludaron.

La aludida detuvo los pies a media escalera, giró el rostro para mirarlos a todos, y dijo:

- Sigan en lo que andaban, sé que es tarde, que tal vez el sueño los esté convenciendo de parar, pero yo les pido que continuemos investigando esto. Naruto ha desaparecido... y en nuestras manos está encontrarlo -La voz casi le falló por la tristeza que acompañaba sus palabras-. Yo no descansaré hasta que eso pase. Y de verdad espero contar con la ayuda de ustedes.

La mayoría asintió.

- ¡Así será! -entonaron algunos.

- Gracias. -exclamó antes de seguir el camino.

Sasuke iba justo tras su espalda, Itachi y Shikamaru los recibieron en la inspeccionada recámara del ausente rubio, los vieron enseguida.

- Días sin verte, Sakura -murmuró el Nara con los orbes fijos en su silueta, contemplándolo ella también-. Lo que me apena es que sea en circunstancias como ésta.

- Me alegra que participes aquí, Shikamaru.

- Espero que me aceptes un café después de que acabe todo esto.

- Seguro que sí. -le sonrió.

Sasuke contuvo una maldición al notar lo espectacular que se llevaban ellos. Shikamaru era otro que quería tener a Sakura junto a él, pero la vida no le concedía ese deseo, para orgullo de Sasuke.

- Itachi -mencionó la chica, observando a su cuñado-, ¿qué novedades hay? ¿Existe una pista de dónde podrían esconder a Naruto?

En su rostro se reflejaba la desesperación y preocupación. El mayor de los hermanos Uchiha negó.

- No, pero creo tener una hipótesis de lo que ocurrió.

- Dime qué descubriste.

Itachi, con su muy conocido traje negro puesto, porque no utilizaba otro color, abandonó el cuarto ajeno y fue hasta el marco de la entrada, lugar en que señaló la cerradura de la única puerta que parecía haber sido objeto de mucha fuerza física.

- El picaporte...

- Fue forcejeado -completó Sasuke por él, analítico como de costumbre-. Naruto no salió de la habitación por voluntad propia, sino que lo obligaron.

- ¿Quién? -preguntó Sakura, invadida por el temor-. ¿Qué persona querría raptarlo para hacerle daño? Él no tiene enemigos.

Shikamaru la miró.

- Esto no se trata de enemigos, Sakura. Los responsables de su desaparición lo conocían, o el jefe de ellos, al menos.

- ¿Por qué crees eso? -interrogó viéndolo, frustrada. Aquella conclusión sólo empeoró más su estado de ánimo, porque entonces los sujetos encargados del secuestro sabían el momento y la hora en que Naruto regresaba a la vivienda luego de trabajar.

Fue un acto premeditado.

- Las pruebas lo certifican -respondió el Nara sin apartar su vista de ella-. Hasta ahora no hemos hallado algún artículo roto o evidencias de golpes, salvo el detalle de la cerradura, por lo que suponemos que Naruto conoce al autor principal de este hecho, y decidió ir por sí mismo al sitio de encuentro una vez acontecido el pequeño forcejeo.

Sakura negó.

- Él no accedería tan fácil. Tuvo que haber pasado algo para que consiguieran sacarlo de aquí, ¡de su propio apartamento! Además -volteó hacia Itachi quien se mantenía callado-, tú me dijiste que Naruto había estado por última vez en el club de natación, no en este sitio.

- Sobre eso... creo que fue una trampa. -contestó.

Sasuke intervino, contrariado.

- ¿Cómo que una trampa? -cuestionó, Sakura apretó los puños a cada lado de la cadera, comenzando a enfurecer. ¿Qué malnacido habría querido verles la cara de idiota? Sea quién sea se las iba a pagar, ¡shannaro!-. Explícate mejor, Itachi.

- Yo recibí información de que Naruto visitó el club horas antes de desaparecer, lo supe porque él me envió un mensaje de texto diciendo que luego pasaría por la oficina a... -observó el rostro de Sakura- llevarte un obsequio sorpresa. Pero todo indica que fue un engaño.

- ¿De qué obsequio hablas? ¿Cuál engaño? -soltó entre iracunda y confundida-. ¡Vamos, no te quedes callado! Por favor Itachi-kun, termina de hablar ya. -añadió desesperada.

Sasuke la miró como si ese simple gesto fuera a calmarla, pero Sakura estaba al límite de la paciencia y sus fuerzas, no soportaría otra noticia peor.

- La persona que estuvo en el club no es Naruto, sino alguien que se hizo pasar por él para distraernos.

- Es probable que en ese momento haya sido efectuado el secuestro. -aportó Shikamaru.

- Eso explica por qué la recámara estaba intacta, cuándo él...

- Es más desordenado que un bebé de cuatro años. -completó Sasuke interrumpiendo a Sakura.

- ¿Y qué hay del mensaje telefónico? -cuestionó ella-. ¿También crees que se trató de una distracción, Itachi-kun?

- Es posible, no lo sabemos.

Sakura sintió un temblor en las manos, uno que segundos más tarde le recorrió el cuerpo tan veloz como la sangre, acabando en forma de latidos irregulares sobre su corazón. El secuestro de Naruto fue planeado. Su Naruto raptado. ¿Cómo era posible eso? ¿Quién haría tal maldad? ¿Qué ser descabellado e inconsciente sería capaz de atentar contra la vida de ese maravilloso hombre? Muchas incógnitas, cero resueltas.

Puras hipótesis.

Aunque hubo una que no le dejaba de rondar la cabeza desde que la escuchó.

- Itachi-kun, tú... ¿has dicho que alguien simuló ser él para ingresar al club?

El aludido afirmó.

- Eso creemos.

- Sasuke-kun -llamó en voz baja, más él la oyó-, regresemos de inmediato al club, no hay tiempo que perder.

No esperó una respuesta, solo pasó por su lado y bajó las escaleras a toda prisa, conducida por una sospecha. La mayoría no notó el gesto de sus rosados labios, a excepción de su mejor amiga, Ino Yamanaka, quién llegaba a la zona investigada cuándo ella se dirigía al auto de Sasuke.

- ¡Pink! -gritó atrayendo su atención-. ¿Por qué el apuro? ¿A dónde vas?

Seguían distanciadas, Sakura alzó el brazo y la apuntó sin detener la marcha.

- Manten tu celular encendido, si es lo que pienso te marcaré.

Ino abrió la boca para formular unas dudas respecto a eso, pero no pudo decirle porque Sakura y Sasuke pusieron el vehículo en acción y partieron a máxima velocidad, dejándola confundida.

Aquel dúo era la locura.

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No.

"No puede ser. ¡No!".

Él... estaba lejos, Sakura así lo quería creer, necesitaba hacerlo. Su ex no podía ser el responsable de todo aquello.

"Por favor... no".

Sasuke no soportó más el silencio al ver por el rabillo del ojo que Sakura mordía la uña del dedo pulgar, poseída por los nervios. Hacía un minuto lo había hecho con el índice.

Eso era raro en ella.

- ¿Me dirás que sucede? -interrogó con la mirada al frente, en la carretera.

Un resoplido de su parte le llegó a los oídos.

- Tengo una sospecha que deseo eliminar.

- O corroborar.

Sakura lo miró con sus preciosos ojos verdes parecidos a esmeraldas.

- Ojalá que no.

- ¿Por qué reaccionaste de esa forma cuándo Itachi mencionó lo del supuesto doble?

- Porque solo conozco a alguien que es idéntico a Naruto.

- ¿De quién hablas? -consultó, desconcertado y serio.

El cuerpo de la joven se tensó.

- Sakura. -nombró para que respondiera.

Ella desvió la vista hacia la ventana, diciendo:

- El único que es similar a Naruto y que no dudaría en planear un secuestro o participar en él...es su propio hermano.

- ¿Te refieres a...?

- Al mismo hombre que fue mi prometido hace diez años, a Menma Uzumaki.