N.A: No soy dueña de Dude thats my ghost.
N.A2: Hoy me sentía inspirada con está historia por eso la continué (se nota por el número de palabras por capítulo nunca espere llegar a tanto en un capítulo)
P.S: Mi mayor número de historias en progreso va a ser 4 porque luego no doy echo y al final me queda mucho empiezo y nada acabo.
Capítulo 2: Llévame contigo
Gira la cabeza para ver si lo persiguen, se da contra un árbol por no prestar atención, cae al suelo desmayado.
Mañana siguiente:
Un rayo de sol le da directo en los ojos, abre primero un ojo para inspeccionar la zona y se encuentra a un chico a su lado de aproximadamente catorce años de edad, tiene el pelo marrón y la piel bronceada, está durmiendo, lleva una sudadera roja y la capucha puesta, pero aún así deja ver algún que otro mechón de pelo.
Abre los dos ojos y se levanta de cintura para arriba poco a poco, no hay cadenas, ni grilletes, ni nada que se le parezca… es ¿Libre? Suspira de alivio por unos segundos y luego vuelve a mirar al chico que todavía sigue dormido, se toca la cabeza y repara en las vendas que tiene alrededor, tiene la cabeza totalmente vendada... pero… ¿Qué fue lo que le ocurrió anoche? Se levanta completamente y de repente le falla un pie, repara en su torcedura de tobillo que ahora está vendado. Se sienta en el borde de la cama y observa al humano que está sentado en la silla durmiendo, él es diferente, sino lo fuera entonces… ¿Por qué lo habría curado? ¿Por qué no había avisado a los vigilantes o a la policía? ¿Por qué no lo había encadenado mientras estaba inconsciente?
Todas esas preguntas y muchas más giraban alrededor de su cabeza, causándole tal distracción que no se dio cuenta que el chico ya había despertado y ahora lo observaba fijamente. Solo se dio cuenta que había despertado cuando dijo:
-¿Eres un fantasma… de verdad?
El fantasma miro hacia él, el chico no parecía tener miedo y sus ojos reflejaban curiosidad.
-Eso depende… ¿Quién pregunta?
-Un chico obsesionado con tu país y con conocerlo.
El fantasma miro confundido nunca antes había visto a nadie mostrar tanta curiosidad… por ellos… los desterrados… los incomprendidos...
Se sacude la cabeza:
-Sí soy un fantasma, mi nombre es Billy Joe Cobra… y vengo de MJL para dar a conocer que a los que vosotros llamáis monstruos no lo son- miente el fantasma.
-Pues entonces, debes ser muy valiente, he oído que ningún monstruo suele pasar más allá de los quince quilómetros de MJL.
-Y dale con monstruos no nos gusta que nos llamen así.
-¿Y cómo debería llamaros entonces?
El fantasma hace una pausa y mira hacia al techo, desde que se convirtió en fantasma todo el mundo lo ha llamado con ese término sin tan siquiera conocerlos.
-Incomprendidos por la sociedad- dice finalmente.
-Pero eso es muy largo. – el chico hace un puchero.
-Pues llámanos IS… ¿Yo que quieres que te diga? Solo soy un fantasma que quiere ir de vuelta a MJL.
-¿Puedo ir contigo?
El fantasma parpadea:
-¿Cómo?
-¿Sí me puedes llevar contigo?
El fantasma llamado Billy vuelve a parpadear está tan sorprendido por lo que le acaba de decir ese chico… ¿Un humano en la tierra de los incomprendidos? Wuoouou, es como plantar fuego a un bosque, sería como incendiar la mecha de la gran explosión que conllevaría a la guerra:
-No puede ser, Humanos e incomprendidos no se mezclan.- sentencia el fantasma.
-Entonces… ¿Por qué tú estás aquí? ¿No deberías estar en tu feliz país?
-Ey, para que lo sepas la vida allí es bastante complicado en cambio vosotros lo tenéis todo mucho más fácil, a vosotros no os persiguen con antorchas humeantes, ni intentan mataros, ni tampoco te llaman monstruo sin conocerte.
-¿Quién te ha dicho eso?
-Tu sociedad y la forma en que me ha tratado.
El chico se queda callado sin saber que responder.
-Soy Spencer- dice finalmente.- Y yo quiero hacer que esta separación entre humanos y monstruos se termine para siempre.
El fantasma se sienta con las piernas cruzadas en el borde de la cama.
-Billy Joe Cobra- dice- Fantasma que intenta vivir su vida sin ningún tipo de problema.
Billy extiende la mano y Spencer y él se dan la mano. Una vez que se han soltado el fantasma mira hacia su pierna con una pizca de amargura:
-¿Cuánto crees que tardaré en recuperarme?
-No lo sé, lo único que sé es que poco tiempo a juzgar por la gravedad de la contusión, podrían ser días o una semana como máximo.
-Pues espero que aguante hasta llegar a MJL, hoy tengo que estar allí…
-Woooow… ¿Te vas ya? ¿Tan deprisa?
-Sí, no quiero causarte problemas Spencer, tú ya sabes el castigo que llevan los que esconden Incomprendidos en su casa.
-Ya… pero, si te vas… ¿Me llevarás contigo?
-¿Queeé? ¿Pero no me has oído o qué? Sería iniciar una guerra y si ellos descubren que estás allí sería un desastre.
-Oh vamos, tampoco será para tanto, después de todo me debes un favor por haberte salvado la vida.
El fantasma le hace una mueca de asco:
-Sabes no recuerdo haber firmado ningún papel que dijese eso.
-No lo firmaste, pero te lo digo yo, ¿En verdad crees que hubieras sido capaz de sobrevivir así en tu estado actual? Además se acercaban guardias, así que sí me debes la vida.
-Pues mira ya te lo recompensaré de otra forma a no ser que se me olvide o no nos volvamos a ver nunca más. En cualquier caso lo que cuenta es intentar no iniciar una guerra.
-Guerra, guerra, guerra, es lo único de lo que hablas, por favor te lo suplico, solo déjame ir contigo… aunque solo sea ver vuestro país de lejos.
-No, si quieres ir vas tú solito por tu cuenta.
-Sabes ahora mismo podría llamar a la guardia en cualquier momento.
-¿Me estas amenazando?
Lo mira a los ojos y en ese momento se da cuenta de que es cierto lo que está diciendo, el fantasma se da por vencido y suspira:
-Está bien, pero no pasarás del último quilómetro ¿está claro?
El chico sonríe y asiente. El fantasma se tumba en la cama, solo desea con todas sus fuerzas que llevar a ese chico cerca de MJL no suponga ningún problema.
