Cap. 1 MIS ÁNGEL

Desperté como de costumbre en la mañana golpeando mi despertador al sonar tan fuerte (siempre despertaba de malas y el despertador no ayudaba mucho), mire la hora y aún faltaba una hora para entrar a clases, me levante, me bañe y me puse el uniforme con flojera, la escuela empezaba a las 7 pero los maestros siempre llegaban quince minutos después, baje las escaleras de mi casa mientras me ponía como podía la condenada corbata de mi uniforme; el cual consistía de una falda roja, una camisa blanca, un saco negro y por último la cochina corbata, que dejaba normalmente a medio poner con tres botones sin poner de la camisa, el saco nunca lo usaba, en cambio me llevaba una chamara negra que tenía orejas de gato en la gorra y siempre la tenía con las mangas remangadas hasta los codos ya que me molestaban las mangas; de todas formas, una vez en la parte de abajo de mi casa me puse a preparar mi desayuno y algo para comer en la escuela, una vez desayunada, lavado mis dientes y guardado todas mis cosas de la escuela, salí de mi casa en donde técnicamente vivía sola.

Una vez sentada en mi lugar, en el salón de clases obviamente, me puse a mirar por la ventana esperando ver los colores naranjas y amarillos que me mostraban los amaneceres que me relajaban cada vez que los veía; era una suerte estar en el cuarto piso del edificio ya que era el mejor lugar para verlos.

Aunque mi tranquilidad no duro mucho, ya que el maestro llego para empezar a tomarnos lista, pero yo no preste atención hasta que escuche mi nombre.

-Amu Hinamori – dijo el profesor

Presente – conteste yo con flojera.

Al parecer la "REYNA" si habla – dijo un compañero de salón de nombre… espera cómo se llamaba?

Dejando eso de lado era cierto, en la escuela soy llamada la "reyna" por algunas personas mientras que otras me idolatran llamándome "cool and spicy", gracias a eso no me junto ni hablo con nadie, soy lo que se conoce como una marginada, ya que no entre en ningún grupo social de la escuela pues los consideraba demasiado molesto. No soy una persona con mucha paciencia pero mis compañeros que me llamaban la REYNA no merecían ni siquiera mi atención ya que incluso verlo era aburrido, era el típico intento de chico malo que más bien parecía que se había ido a revolcar en la tierra para terminar con el uniforme tan sucio y roto como lo traían, era molesto incluso escuchar sus voces que parecía haberse quedado en el estado de cambio, lo cual los hacía más irritantes, pero había una cosa que no entendía de ellos, ¿cómo es que ellos sabían de mi apodo de la calle?... no lo entendía ni tampoco tenía la suficiente curiosidad como para querer entenderlo, por lo que simplemente los ignoraba.

Hoy como siempre no preste mucha atención a las clases solamente ignore todo a mí alrededor.

Llego la hora de comida y como normalmente hago, salí del edificio y me senté en la sombra de un árbol a las orillas del patio que teníamos en la escuela, me puse unos audífonos mientras me terminaba mi comida. Después de comerla me recosté en el tronco del árbol con la intención de dormirme, pero mi tranquilidad no duro ya que vi llegar a los ignorados.

mira quien tenemos aquí – dijo con el líder con una sonrisa algo sínica – ¿te intentas ocultar REYNA?

No tengo razón para esconderme, ni mucho menos por ti – dije tranquilamente viéndolo desde el piso como si de un insecto se tratase.

Cuidado con tus palabras puede que seas una mujer, pero eso no me quita el poder de golpearte si me haces enojar.

Y a mí me viene valiendo tu enojo – dije poniendo mis manos detrás de mi cabeza para acostarme.

Perra – dijo apretando sus manos volviéndolos puños – me tienes arto REYNA, te demostrare que solo te han dejado ganar en los barrios bajos cuando peleas, pelea conmigo en el parque saliendo de la escuela – dijo moviendo las manos demostrando que supuestamente era fuerte por tener más musculatura.

No tengo razones por las cuales hacerte caso e ir a pelear contigo, no gano nada de dinero con tu tonta pelea – dije con toda la tranquilidad del mundo.

Entonces eres una cobarde? Claro que eres una cobarde, después de todo solo eres una niña miedosa – dijo maliciosamente.

Di lo que quieras, pero no pienso pelear con un intento de humano como tú – me empezaban a hartar sus habladurías.

Cobarde, cobarde, cobarde – dijo como todo niño pequeño.

Yo lo mire sin emoción alguna, suspire y abrí la boca sin tomar en cuenta las múltiples consecuencias que traerían mis palabras.

Si lo que quieres es pelear, por mi bien, pero luego no vayas por ahí llorando – decía mientras me levantaba de mi lugar y me erguía enfrente de él, a mí me faltaban como 5 cm más para llegar a su altura, por lo que él me miraba para abajo, lo cual parecía divertirle.

Tu saldrás llorando – dijo o mejor dicho "escupió" las palabras como si de veneno se tratase.

Como digas intento de humano – le conteste mientras caminaba a su lado, ya que según sabia dentro de nada tocarían la campana.

Y no me equivocaba, la campana sonó cuando "el intento de humano" estaba a punto de contestarme, yo sonreí para mis adentros al presenciar su cara de molestia y odio que me mandaba en las clases, cosa que no paso desapercibida por los profesores así que lo castigaron después de la escuela.

Salí de la escuela en dirección al parque seguido de dos "¿amigos, seguidores?" lo que fueran de ese tipo; una vez llegue al centro de ese parque me senté en una banca esperándolo.

Una vez llego, la oscuridad de la noche ya estaba presente en el parque y cuando los dos nos pusimos en el medio del parque empezamos la pelea.

Yo iba ganando ya que era muy débil, podía ver perfectamente todos sus golpes, pero el muy tramposo llamo a sus compinches para que lo ayudaran a ganarme.

Un golpe con mi mano izquierda en la mejilla derecha de un desconocido, me gire y le di una patada a otro tipo en su estómago haciéndolo retroceder unos pasos para luego caer al suelo tratando de recuperar el aire; baje mi pierna y me erguí con superioridad ante la pila de chicos que se esparcían por el piso gimiendo del dolor por mis golpes, por lo menos tendría que haber diez chicos tirados por el piso; tal vez hasta había más pero no me moleste en contarlos mientras los golpeaba; limpie mis manos llenas de sangre ajena en la playera del muchacho que estaba más cercas de mí, me di la vuelta y salí del parque en donde estaba, siendo seguida por la mirada de una persona, un simple sibil me dije.

Llegue a mi casa por aquello de las 11 de la noche; mi madre estaba en la sala peleando con mi padre, sus gritos eran tan fuertes que ni se percataron de que había llegado, subí las escaleras en dirección a mi cuarto, llegue a mi cuarto y me metí a mi baño, me quite mi uniforme y lo metí a lavar ya que tenía sangre en la camisa, después de bañarme salí a tomar un poco de leche de la cocina sin molestarme en ver a mis padres, regrese a mi cuarto y me dispuse a dormir deseando poder regresar a ser la persona que fui antes de que mis padres descubrieran a sus amantes y empezaran a pelear por ser engañados.

Dese ser como fui con todo lo que mi alma me lo permitía, mi alma que ahora era de un completo negro como la noche sin salida, realmente lo deseaba.