Disclaimer: Los personajes que reconozcas pertenecen a J.K. Rowling. Los demás personajes son de creación propia, lo mismo que los nombres de cada uno de ellos.
Capítulo Uno:
She's only Fifteen
I
Se respiraba un aire extraño en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, toda una sensación de inquietud, ansias y alegría. Todos despidiéndose de sus amigos, de los profesores y también de los recuerdos al terminar otro año escolar. Este año que paso fue muy similar a los anteriores, con buenas y malas noticias, convirtiéndose casi en un hábito el enfrentarse a los peligros que acechaban en el Mundo Mágico.
Las palabras del director Dumbledore al cerrar este año escolar, brindándoles aliento para seguir adelante sin temor en sus vidas, hablándoles de la unión y del amor familiar, de los amigos, y de permanecer siempre unidos en épocas tan difíciles como las actuales. Porque siempre dentro de la oscuridad, hay una luz al final del camino.
- Necesito pedirle ayuda a Hermione – dijo casi en un susurro una muy sonriente Ginny Weasley.
Dentro de este pedacito de luz, se encontraban las noticias para Ginny. Ella siendo una joven pelirroja de 15 años de edad, hermana menor de seis hermanos pelirrojos muy sobre protectores, no podía esperar más para ese año y todo lo que podría ocurrir a partir de ese momento. Ella terminaba su quinto año escolar en Hogwarts e iba a pasar las vacaciones en casa como siempre, con sus hermanos, padres y también con una persona en especial…
Harry Potter.
Él era la persona más importante en su mundo y en ese momento Harry le prestaba atención, era diferente, no como otros años. ¡Habían salido juntos!
No fue exactamente una cita planeada pero se quedaron solos en una salida a Hogsmeade mientras que Hermione y Ron se fueron a pelear a alguna de las tiendas. Pasaron horas juntos, hablando de diferentes temas, que antes no hubieran hablado. Él la trataba diferente desde entonces, o eso era lo que le decía una y otra vez Hermiones para animarla. Ella también se comportaba diferente cuando estaba cerca de él, ya no se escondía o se quedaba frente a él petrificada. Además, ella se arreglaba todas las mañanas para él, para Harry, para que se diera cuenta que estaban hechos el uno para el otro.
¡Ya no era la pequeña hermana de su mejor amigo! Y de eso estaba segura, tal vez aun no le prestaba la atención que ella deseaba pero todo estaba cambiando. Harry le pedía consejos, escuchaba sus chistes, le pedía ayuda, y eso mantenía su sonrisa todos los días. Por estas pequeñas cosas sabía que podía cambiar en cualquier momento la situación entre ellos, y si Merlín lo deseaba, en muy poco tiempo podían llegar a ser más que amigos. Ella tenía que poner todo su esfuerzo en lograrlo.
¿Por qué estaba enamorada de Harry? Porque Harry era diferente a los demás. No por ser famoso, sino por la persona que era; la forma como sonreía; su forma de actuar cuando sabía que era correcto lo que pensaba; como defendía a sus amigos y enfrentaba todo… Esa era la persona que ella amaba.
Además, Harry se encontraba solo en ese momento. Su relación con Cho había terminado hace algún tiempo, y con ello, Harry se había acercado más a Ginny. Ella lo aprovechaba al máximo, se mostraba tal y como era en realidad, sin temores ni inseguridades como Hermione le había aconsejado.
- Debo de hablar con Hermione pronto – susurró Ginny colocando sus manos en sus mejillas, sentía que se estaba ruborizando.
Ginny caminaba por el colegio muy tranquila pensando en qué debía hacer ahora que Harry pasaría las vacaciones con ellos. Ella ya había empacado todas sus pertenencias en su baúl, solamente faltaba que llegara el momento para irse al Expreso Hogwarts junto con todos los demás alumnos del colegio; faltaba menos de un par de horas.
Al girar por uno de los pasillos, se tropezó con algunos alumnos de primer año que se encontraban jugando en los jardines del colegio. Ginny simplemente sonrió tímidamente al observarlos reír y jugar. Siguió caminando por el pasillo hasta encontrarse con Luna.
- ¡Luna! – Gritó Ginny cuando la observó a lo lejos, mientras Luna leía atentamente una de sus tantas revistas.
Luna, era su mejor amiga, junto con Hermione eran las únicas amigas que tenía dentro del colegio. Ella simplemente levanto el rostro y la observó por un largo rato, sonriendo levemente sin decir nada.
- Ginny – dijo después de un momento.
- ¿Qué estás leyendo? – Preguntó Ginny sentándose al costado de ella, mirando hacia los jardines del colegio.
- Acerca de los Snorckack de Asta Arrugada – dijo fascinada Luna – Dicen que vieron a un grupo de ellos, en un lugar cerca de los Alpes – murmuró ahora mirando hacia la revista que tenía en manos.
- Que interesante – comentó Ginny sonriendo tiernamente mirando los dibujos que tenía.
Se quedaron en silencio. Luna leyendo atentamente la revista, mientras que Ginny miraba hacia el horizonte, hacia los jardines. Corría una ligera brisa por el patio del colegio.
Ginny se acomoda uno de los mechones detrás de una de las orejas.
- ¿Qué vas a hacer llegando a casa, Luna? – Pregunta Ginny distraída.
- Mi padre me dijo que vamos a salir de viaje juntos – contestó mirando hacia el cielo.
- ¿A dónde irán? – Preguntó Ginny volteando a verla.
- Me dijo que podía ser Transilvania o Eslovaquia – respondió llevando el dedo índice a su barbilla, pensativa.
- ¿De vacaciones? – Cuestionó Ginny curiosa, más que nada por los países que el padre de Luna había elegido.
- Si y también para buscar algunas criaturas mágicas – dijo Luna sonriendo muy emocionada.
Ginny asintió con la cabeza y la abrazó con mucho cariño.
- Espero que me escribas sobre tus vacaciones – dijo Ginny con las manos en los hombros de ella, sonriendo de forma traviesa a su amiga.
- Por supuesto – afirmó Luna sonriendo de forma cómplice hacia Ginny.
En ese preciso momento se escuchaba el llamado de los profesores indicando que todos los alumnos debían regresar a sus respectivas salas comunes, porque pronto iban a partir en los carruajes hacia la estación de trenes.
Ambas amigas caminaron por el pasillo dirigiéndose hacia sus salas comunes. Al llegar a una encrucijada de pasillos ambas se miraron.
- ¿Viajaremos juntas en el tren? – Preguntó Luna mirándola fijamente.
- Voy a viajar con Hermione, Harry y mi hermano –respondió Ginny con una sonrisa de disculpas.
- Oh – atinó a decir Luna mirándola por un momento, al final sonrió levemente – Que bueno – refiriéndose a Harry en especial.
- Gracias – dijo Ginny sonriendo tímidamente.
- Te escribiré – prometió Luna antes de irse hacia su sala común.
- Yo también – dijo Ginny alegre y despidiéndose con la mano.
De esta manera, Ginny observo a Luna alejarse y antes de que ella girara por uno de los pasadizos, grito hacia su amiga.
- Estaré esperando tu carta – dijo Ginny moviendo su brazo en lo alto.
Luna dió una vuelta y levanto un poco su mano, moviendo sus dedos en forma de despedida.
- Mira – mencionó Luna señalando hacia los jardines, hacia el cielo exactamente – Esta azul, va a ser un bonito día.
Dicho esto, le sonrió y se fue por el pasadizo, desapareciendo de la vista de Ginny.
Ginny siguió su camino por los pasillos desolados. Tranquila y miraba cada uno de los retratos que se movían y hacían muecas.
- Aléjate Agnes – exclamó una alumna de Ravenclaw a quien pudo reconocer al instante, Amèlie Everington.
Una alumna muy presumida y mimada, todo porque su familia tenía mucho dinero. Ron repetía todo el tiempo que Everington era muy antipática y que sus padres debían de ser iguales, cumpliéndole todos sus caprichos. Una medusa muy cruel con todos los alumnos incluso con los más pequeños que caminaban cerca de ella. Harry la llamaba la bruja de hielo y varios de sus compañeros del mismo año de Gryffindor lo confirmaban, aunque no dejaban muchos de ellos de admitir que si era 'algo' atractiva. Ron tuvo varios encuentros desagradables con ella, siendo acusado y castigado injustamente. Ella era muy elitista al escoger sus amistades, todas pertenecían exclusivamente a las casas de Slytherins y Ravenclaws como Agnes Vaughan. Esa joven iba en el mismo año que Ginny y era altamente peligrosa, incluso más que cualquier otro alumno del colegio que le duplicará el tamaño. Sobre todo jugando al quidditch y en todo tipo de evento deportivo en el que se involucrará, era de temer.
- No exageres, Amèlie – reclamó riendo Agnes.
- Si hasta Alexa ha admitido que es repugnante – protestó Amèlie asqueada.
Caminando detrás de ellas dos, se encontraban dos alumnos más de Slytherin, para variar. Alexa Weinreich y Simon Haddock, quienes según Harry y Ron eran mortífagos reclutados y estaban siendo entrenados junto con Draco Malfoy.
Dejo de observarlos cuando se metió a un pasillo que tenía a su derecha y justo en ese instante, escucha unas voces que se filtraban de uno de los salones, los cuales deberían de estar desocupados y sin alumnos.
Miro hacia ambos lados del pasillo, y se acerco lentamente; tratando de hacer el menor ruido posible al caminar para poder escuchar la conversación y saber de quienes se trataba, y sobre todo de no avisarles de su presencia.
La puerta del salón se encontraba entre abierta, aun así la luz que se filtraba en el salón no permitía reconocer a alguno de los alumnos y menos observarlos con claridad. Ginny se acercó lo más que pudo para poder escuchar su conversación.
- ¿A dónde te vas de viaje? – Preguntó uno de los chicos.
Ginny no reconoció la voz, pero estaba segura de que era alguno de los compañeros del mismo año que Ron.
- Nosotros nos vamos a Irlanda por un par de semanas – dijo otra persona – ¿Ustedes?
Esa voz reconoció casi de inmediato, Seamus, compañero de Ron y de Harry.
- Me voy a quedar en casa de Ron – dijo otra persona.
Ginny se sobresaltó en ese momento, ella reconoció de inmediato esa voz, la voz de Harry. Ella se acercó aun más pegando su rostro en la puerta para poder escucharlos con mayor claridad.
Siguieron hablando de otros temas, un poco más sobre Quidditch, de las clases, hasta que Seamus tocó un tema que Ginny quería saber con mayor detalle.
- ¿Cómo te va con Cho? – Preguntó de repente Seamus.
Ginny se inclinó un poco más sobre la puerta, esperando escuchar la respuesta. Aunque, ella sabía que Harry había terminado con Cho, para ella era importante conocer si Harry aun seguía sintiendo algo por ella. Pasaron algunos segundos en los que no se emitió respuesta alguna, por ello arrugó la frente y sintió algo extraño en la boca del estómago.
- Ya no salgo con Cho – dijo Harry tranquilo.
Esa respuesta logró sacar una sonrisa a Ginny, escuchar esa respuesta de la boca de Harry era mucho mejor que cualquier otra cosa.
- Pero – comenzó a decir Seamus, con ese tono curioso de siempre - ¿Te sigue gustando o ya no?
- Sigue siendo atractiva – dijo Harry despreocupadamente, Ginny pudo sentir como Harry sonreía al terminar de hablar.
A ella no le agrado ese comentario, arrugo el entrecejo y le costó tragar saliva.
- ¿Todavía le sigue gustando Cho? – Pensó Ginny con desagrado – No es tan atractiva como todo el mundo cree… no entiendo que pueden ver en ella.
- Es verdad – afirmó Seamus – ¿Entonces no estás saliendo con nadie ahora?
- No – dijo Harry firme.
- ¿No qué? – Preguntó otro de los alumnos que se encontraba en ese salón.
- No salgo con nadie – dijo Harry con tono cansado – No entiendo por qué te interesa tanto el tema – dijo dando un suspiro cansado.
- Es que Seamus no consigue novia – comentó burlándose otro de los chicos, logrando que todos soltaran una carcajada.
Pero a Ginny, la respuesta de Harry si la entristeció, porque ella creyó que Harry había pensado lo mismo que ella, el día que pasaron juntos en Hogsmeade, su primera cita. Pero seguiría manteniendo las esperanzas de que producto de estas vacaciones juntos, ellos fueran algo más.
Quería escuchar de la boca de Harry, que todo había cambiado, que la veía de una manera distinta… con amor, y no amor de hermanos… sino amor entre un hombre y una mujer… que quería pasar el resto de su vida junto a ella. Ginny suspiró de solo pensar en ello. Pero volvió a la realidad pronto, moviendo un poco la cabeza, tratando de despertar de ese sueño. Abrió y cerró los ojos con fuerza para concentrarse en lo que pasaba detrás de esa puerta.
- ¡Wow! – Dijo Seamus muy alto - ¡Espera! – Exclamó ignorando la burla de sus amigos.
Ginny sintió como Seamus empujaba una silla, el sonido fue horrible y demasiado elevado. Cayó pesadamente con los pies al suelo y caminó solamente un par de pasos.
- Eso quiere decir – dijo Seamus, aun algo atónito - ¿Qué no estás saliendo con la hermana de Ron?
- ¿Ah? – Dijo Harry, parecía aturdido por su voz - ¿Con Ginny?
- Exacto, con Ginny – repuso Seamus interesado.
- ¿Por qué…? – Empezó a preguntar Harry aturdido.
- Tonto – dijo el otro chico que se encontraba con ellos, golpeando a alguien.
- ¡Eso dolió! – Dijo Seamus algo adolorido - ¿No te han dicho que es peligroso golpear a alguien en la cabeza?
Sintió el bufido del chico, y la risa ligera de Harry. Ese sonido la hacía sonreír sin más. Pero aun se encontraba nerviosa por la pregunta y la respuesta que debía Harry dar respecto a ella y él.
- Lo que pasa es que los vemos siempre juntos caminando cuando regresan del Quidditch – trató de explicar el chico.
- Estamos juntos en el equipo de Gryffindor – respondió Harry.
- Van juntos hablando, te ríes de sus chistes – prosiguió el otro chico que aun Ginny no reconocía – La miras todo el tiempo.
- ¿A Ginny? – Preguntó dudoso Harry.
- Si, Harry – confirmó Seamus, bajando los hombros – Es demasiado obvio para nosotros, tus amigos.
- ¿Están hablando de Ginny? – Preguntó aun aturdido Harry.
Esa confesión de los amigos de él, sorprendió a Ginny.
- ¿Harry me mira todo el tiempo? – Pensó Ginny rápidamente – No puede ser, él… él… Hermione no puede tener razón…
Todo ello, hizo de Ginny un manojo de nervios. Se mordió el labio inferior un poco más fuerte, deseando con todo su corazón que sea verdad lo que ella estaba pidiendo.
- Si, de Ginny – Dijo Seamus como si fuera más que obvio - ¿De quién más estamos hablando, Harry?
- ¿En qué planeta vives Harry? – Pregunto el otro chico – Baja de esa nube… Es obvio… - quiso continuar como si sospechara de Harry, pero lo interrumpieron.
- Eso no significa que este saliendo con ella – refutó Harry escéptico de todo lo que mencionaron ellos dos.
- Mmm Puede ser – siguió Seamus interesado – Pero Parvati te vio con ella en Hogsmeade. Paseando los dos solos.
- Y parecían más que amigos me dijo también Parvati – comentó otro chico.
- Solo somos amigos – cortó Harry fastidiado.
- Puede que por ahora, pero… - siguió Seamus tratando de indagar más sobre el tema
- Solo somos amigos – interrumpió Harry antes de que siguiera Seamus.
Esa respuesta y la forma tan tajante de Harry al responder, hicieron que Ginny se sintiera un poco decepcionada.
- No es tan malo que seamos amigos – pensó Ginny tratando de animarse – Es un buen inicio, ¿Verdad?
- ¡Relájate Harry! – Dijo el otro chico – Solo queríamos saber.
- Ella es muy bonita – Dijo Seamus – Todos los de nuestro año piensan que ella es muy atractiva… ¿Sería normal, no?
Ginny abrió mucho los ojos, al saber aquello. Pero se sentía aun más nerviosa por saber la respuesta de Harry, si él la veía de esa manera. Las piernas le temblaban.
- ¡No hables así de ella! – Dijo Harry algo alterado - ¡Es la hermana de Ron!
- Ron no está por aquí – dijo casi en forma de mofa el otro chico – Además estoy diciendo la verdad.
- ¿Seguro que no hay nada más entre ustedes? – Preguntó Seamus curioso – La forma cómo has reaccionado… ¿No te gustará ella?
- No – dijo firme Harry.
- ¿No, qué? – Preguntó Seamus otra vez confundido.
- No me gusta ella – dijo Harry como siseando, pero lo afirmo severamente – No la veo de la misma forma como veo a Cho, o a otra chica que me parezca atractiva... Ella es simplemente Ginny.
- ¿Estás seguro? – Preguntó el otro chico, parecía interesado - ¿Por qué estaban juntos en Hogsmeade?
- Porque Ron y Hermione estaban peleando y no quería estar en medio de ellos dos – intervinó irritado Harry – Ella estaba con nosotros, ¿Qué podía hacer? ¿Dejarla sola y decirle que me iba con mi amigos?
- Podías hacerlo si querías… - dijo Seamus tratando de implicar algo entre líneas.
- No la iba a dejar sola, Luna estaba en el castillo ese día – dijo Harry irritado – No podía dejarla sola.
- Entonces, ¿Seguro que no te gusta? – Preguntó el otro alumno otra vez.
- Completamente – sentenció Harry – No me gusta Ginny de esa manera y no creo que eso cambie en el futuro. Simplemente somos amigos y así será por siempre. Así como lo soy con Hermione.
- ¿Seguro? Ginny es atractiva… - sugirió Seamus.
- Ginny no es atractiva – dijo Harry enfatizándolo.
- Tal vez para ti no es atractiva – murmuró el otro alumno codeando a Seamus.
- No, a ti te gustan las orientales – dijo Seamus mientras se reía - ¿Y Ginny es solo Ginny, no?
Antes de que pudiera contestar, intervino un cuarto alumno.
- No les sigas el juego Harry – dijo este alumno – Ellos están buscando información para Dean.
- ¿Dean Thomas? – Preguntó dudosamente Harry.
- Él los ha mandado a buscar información a estos dos – dijo este alumno – Y no son para nada discretos.
- ¡Cállate! – Exclamó Seamus – Harry no se había dado cuenta.
- Aunque a Harry no le guste - dijo este alumno perezosamente – Yo no creo que Dean logré algo con ella.
- ¿A Dean le gusta? – Preguntó Harry perdido en la conversación.
- Eso parecía ayer cuando hablamos – respondió Seamus apenado – Y nos pidió preguntarte por lo que escucho de Parvati.
- Pero no creo que logré acercarse siquiera – dijo el cuarto alumno.
- Podría pedirle para salir – dijo el otro chico algo entusiasmado, quien junto con Seamus buscaba sacarle información a Harry.
Se formo un silencio incómodo.
- Pero Ginny es una niña – sentenció Harry – No puedes salir con una niña.
- Es solamente un año menor que nosotros – dijo Seamus relajado.
- ¿Por qué no sales con alguien de nuestro año? – Sugirió Harry – Son más maduras y no son tan niñas.
Los otros chicos rompieron en carcajadas ante lo mencionado por Harry.
- No me refería a eso – dijo Harry medio riendo y medio avergonzado.
- Sí, claro – dijo sin creerle el otro alumno mientras hacía siluetas con sus manos.
- Hablaba de su forma de actuar – continuo Harry.
- ¿Cómo ella actúa? – Dijo riendo el cuarto alumno en el salón.
- Mira – dijo algo sulfurado Harry – Tiene seis hermanos hombres mayores muy sobreprotectores que le han enseñado a actuar… como ellos.
- No seas tan duro – comentó Seamus riendo – Ella es muy atractiva incluso los de Slytherin la consideran así.
- Ginny actúa como un hermano más para mí… Hace bromas, juega quidditch, le gusta meterse en problemas – comenzó a recitar Harry.
- No sé porqué Dean creía que a ti te gustaba Ginny – murmuró Seamus.
- A ella le gustabas – mencionó el otro alumno – Aunque eso escuche hace algunos años.
- No le gustaba – dijo Harry con la voz tensa.
- Harry, todo el colegio lo sabe o por lo menos todos los de Gryffindor – objetó el otro chico – Pero a ti...
- No me gusta – cortó Harry – Son ilusiones de cuando ella era una niña pequeña. Mucho más pequeña de lo que es ahora, ¿Quién puede mantener esas ilusiones? – Comentó Harry a la ligera.
- Le voy a pedir que salga conmigo – dijo el otro alumno.
- No creo que a Ron le haga mucha gracia – contestó Harry cortante.
- Ni a ti – dijo Seamus divertido – Pareces su hermano.
- Eso será siempre para mí – dijo Harry serio – un hermano.
Todos ellos rieron.
Sin embargo, Ginny no reaccionaba a todo lo que había escuchado. Desilusión, eso era lo que ella sentía en ese momento. Todo lo que escuchó, esas palabras tan crueles de Harry le causaron más que dolor. Retrocedió algunos pasos, con las manos en los oídos como queriendo borrar todo lo que había escuchado, conteniendo las lágrimas lo más que alcanzaba a hacer en ese momento.
- No me gusta ella – afirmó Harry severamente – No la veo de la misma forma como veo a Cho, o a otra chica que me parezca atractiva... Ella es simplemente Ginny.
Siguió retrocediendo sin sentido, dio un paso en falso que ocasionó un ruido cuando trató de no perder el equilibrio.
Eso llamó la atención de los alumnos que se encontraban dentro del salón.
- Ron – Preguntó Harry en voz alta - ¿Eres tú?
Ginny solamente negó con la cabeza, no solo por la pregunta que hizo Harry… su Harry, sino también por todo lo que había escuchado… todo lo que terminó por romper su corazón. Lo siguiente que hizo, fue correr. Salir de ese lugar, eso era lo que quería. No quería escucharlo, no quería verlo, no quería sentir… quería desaparecer.
Al poco tiempo que ella desapareció de ese pasadizo, Seamus se asomó por la puerta mientras que los demás permanecían en silencio dentro del salón.
- No hay nadie por aquí – dijo Seamus asomándose.
- Creí escuchar a alguien afuera – dijo el otro chico aun distraído.
- Tal vez fue un fantasma – dijo Seamus sin darle mucha importancia.
- ¿Qué hora es? – Preguntó Harry acercándose a Seamus, quien aun se encontraba cerca de la puerta.
- Mejor vamos yendo a la sala común – dijo Seamus algo preocupado - ¿Crees que se hayan ido?
- Espero que no – dijo Harry también contagiándose del nerviosismo de Seamus – Vamos.
II
Ginny seguía corriendo lo más rápido que podía por el colegio. Toda esa conversación aun se repetía en su cabeza… una y otra vez.
- No me puede gustar Ginny de esa manera y no creo que eso cambie en el futuro. Simplemente somos amigos y así será por siempre. – dijo Harry.
Ella se detuvo, apoyando una mano en la pared del castillo. Las lágrimas caían por sus mejillas incesantes.
- Ginny no es atractiva – dijo Harry enfatizándolo.
Se llevo una mano a la boca, queriendo tapar un grito mudo. Pero aun así sentía que el dolor crecía cada vez más.
- ¿Por qué tenía que escucharlo yo? – Pensó Ginny dolorosamente - ¿Por qué me quede?... ¿Por qué…?
Todo esto lo dijo llevándose las manos a los cabellos, cerrando los ojos con fuerza.
- No quiero escucharlo… - dijo entre sollozos, jalándose los cabellos un poco para que el dolor interno no fuera tan grande - ¿Por qué no corrí? ¿Por qué me quedé ahí?
Todo lo que hizo fue preguntarse ¿POR QUÉ?
Volvió a ahogar un sollozo con su mano, abriendo los ojos de golpe. Aun en ese estado, siguió corriendo, no quería que la encontrara nadie, porque… no podría resistir que alguien la viera así… destruida, no quería encontrarse con él. Perdió la noción del tiempo, ni siquiera recordó que faltaban pocas horas para que partiera el Expreso Hogwarts.
Corrió por los pasillos con las fuerzas que le quedaban, simplemente quería seguir moviéndose. De esa manera, no iba a sentir tanto dolor. Caminó sin rumbo ni sentido, cruzó unas puertas que la llevaron fuera del colegio, pero eso fue lo último que paso por su cabeza porque ni siquiera estaba pensando en lo que realmente estaba haciendo.
Estaba prohibido salir del colegio sin la autorización de un profesor cuando no estaba dentro del calendario escolar, y menos de la manera como lo hizo Ginny.
Al salir del colegio se encontró con un pequeño sendero que cruzaba el bosque a las afueras del colegio. Siguió por este camino, entre los matorrales.
Las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas, la vista se le había nublado pero eso era lo que menos le importaba en ese momento. Ginny seguía caminando y caminando, apartando algunas de las ramas que se encontraban en el camino, lastimándose los brazos.
- ¿Cómo pude creer que Harry me podría amar? – Pensó Ginny entre sollozos.
- No me gusta – dijo Harry – Son ilusiones de cuando era una niña pequeña, ¿Quién puede mantener esas ilusiones?
- Tonta, tonta, tonta… - susurró Ginny con tristeza profunda.
Se tropezaba a menudo mientras pasaba entre los árboles y matorrales, cayendo al suelo seguido. Aun así, Ginny se levantaba y seguía caminando, sollozando.
El amor de su vida… Todo lo que ella esperaba y había soñado, simplemente desapareció en esos minutos, horas. ¿Cómo podía luchar por alguien que no la amaba y nunca la iba a amar? Quería olvidarse todo, dejar de sentir ese hueco en el pecho que estaba creciendo a medida que pasaba el tiempo.
- ¿Por qué me tuve que enamorar de él? – Pensó amargamente – Eres una estupida Ginny. Ingenua, no eres nada para él.
III
Harry ingresó con sus amigos a toda prisa a la sala común.
- ¿Dónde estabas Harry? – Fue la primera pregunta que Hermione le hizo al llegar.
Hermione se acercó a paso acelerado hacia donde se encontraba Harry; Seamus y el otro alumno se alejaron, desapareciendo de la vista de ella. Ella lo miraba fijamente, torciendo ligeramente la boca.
- Estaba con Seamus y Brad, buscando algo – dijo Harry rápido, queriendo librarse de las preguntas de Hermione.
Harry dio una mirada rápida a toda la sala común, viendo quienes se encontraban reunidos ahí.
- Ya están todos aquí – Dijo Harry algo asombrado.
- Hace media hora los profesores tocaron el timbre para que todos fuéramos a nuestras salas comunes – dijo Hermione terminando con un bufido - ¿A caso no escuchas?
- ¿Paso algo interesante? – Preguntó Harry mientras se acomodaba las gafas.
- McGonagall ya habló – dijo en reproche Hermione, entrecerrando los ojos a medida que hablaba – Ya dio las indicaciones sobre como debemos de trasladarnos.
- Deben de ser las mismas de siempre Hermione – dijo cansinamente Harry.
- Este año ha sido más estricta – reprochó Hermione seria.
Acto seguido, ella bufo cruzándose de brazos.
- ¿Has visto a Ron? – Preguntó Harry mirando sobre la cabeza de Hermione.
- Si – dijo Hermione severamente – Lo encontré deambulando por los pasillos y lo traje a la sala común.
Harry sonrió y movió la cabeza negativamente.
- Eso explica porque no llego – Pensó Harry.
- ¡Harry! – Gritó Ron mientras se acercaba con comida en mano, seguramente algún dulce.
- Voy a hablar con McGonagall – dijo Hermione antes de irse a buscar a la profesora.
Cuando ambos perdieron de vista a Hermione, intercambiaron miradas. Ron aun comiendo un pastelillo y Harry desordenándose los cabellos.
- Te estuve esperando – dijo Harry.
- Lo sé, estaba camino hacia donde quedamos con los demás – dijo Ron mirando severamente por donde se había ido Hermione hace unos segundos.
Harry sonrió cansinamente, entendiendo la mirada de Ron.
- Hermione – susurró Harry.
- Si – Asintió Ron algo malhumorado – ¡Me ataco en el pasillo!
- Era de suponer – dijo Harry divertido.
- Me trajo a rastras hasta aquí – dijo ahora masticando con más fuerza.
- ¿Qué dijo McGonagall? – Preguntó Harry tratando de cambiar de tema.
- Las mismas indicaciones de siempre – dijo Ron levantándose de hombros, quitándole importancia.
Luego miro hacia las escaleras por donde se iba a los dormitorios de los hombres.
- Ya se habrán llevado los baúles, ¿verdad? – Preguntó Harry.
- Si – Dijo Ron – Dentro de unos minutos deberíamos de salir del colegio – Dijo tranquilo.
Ambos se acercaron a los demás alumnos de su casa, Harry contándole algunas cosas que hablo con los demás, nada que tuviera que ver con Ginny.
- Esto va a ser muy divertido – dijo Ron entusiasmado.
- Si – Dijo Harry sonriente.
- Vamos a poder jugar todo el día Quidditch – dijo muy animado Ron levantando los brazos.
Harry se rió y miro a su amigo, feliz. Estás vacaciones iban a ser diferentes, no iba a volver con sus tíos, gracias al profesor Dumbledore. Todas las vacaciones las iba a pasar en la casa de Ron, mucho mejor que lo que alguna vez esperó, todo el día jugando Quidditch, ajedrez mágico, conversar con sus dos mejores amigos, ir a la tienda de Fred y George… Hablar con Ginny… Todo iba a ser genial.
- No creo que a Hermione le simpatice la idea cuando vaya a tu casa – Dijo Harry sonriente – No le gusta el Quidditch.
- Pero mientras tanto podemos jugar nosotros – Dijo Ron – Ginny también puede jugar cuando Bill se nos una.
- ¿Ginny querrá jugar con nosotros? – Preguntó Harry algo distraído, pero ligeramente entusiasmado.
- Por supuesto – contestó automáticamente Ron – Nunca Ginny rechazaría un juego de Quidditch.
Al terminar de decir eso, Ron miro atento a todos los que se encontraban dentro de la sala común.
- Hablando de mi hermana – comenzó a decir Ron volviendo a mirar a Harry - ¿La has visto?
- No – dijo Harry llevándose una mano a la nuca – Pero debe de estar por aquí, ¿no?
- Seguro – dijo Ron más tranquilo – Vamos a buscar a Seamus, quiero todavía mostrarle algo.
- Vamos – dijo Harry comenzando a caminar.
No pudieron seguir con su charla, debido a que los profesores ya los llamaban para que abordaran el Expreso Hogwarts. Todos los alumnos debieron salir siguiendo a los prefectos, el camino no fue largo. Subieron a los carruajes, listos para ir a sus casas.
Al llegar a la estación, Harry se percató que Hermione se encontraba rara. Buscaba con la mirada a alguien entre los alumnos que pasaban rápido, fruncía el ceño de tiempo en tiempo.
- ¿Buscas algo Hermione? – Preguntó Ron quien se encontraba al costado de Harry - ¿Perdiste alguno de tus libros? – Dijo en forma de mofa a su mejor amiga.
- ¿Dónde está tu hermana, Ron? – Preguntó Hermione volteando a verlo rápidamente, sin prestar atención a los comentarios anteriores de él.
Ron se llevó una mano a la cabeza, revolviéndose el cabello. Con un aspecto muy confundido; estaba tratando de recordar dónde la había visto.
- No la he visto desde la mañana – recordó Ron algo distraído.
Bajo los hombros despreocupado y sin darle mayor importancia.
- ¿Por qué la buscas? – Preguntó con recelo Ron, mirándola con sospecha.
- Nos íbamos a encontrar aquí, en la estación – Dijo Hermione mirando a su alrededor.
- Todavía no han bajado todos los alumnos – Dijo Ron mirando por donde los alumnos llegaban en carruajes, y aun seguían llegando más alumnos.
- ¿Para qué? – Preguntó Harry mientras se acomodaba los lentes, tratando de parecer desinteresado.
- Cosas de mujeres – dijo Hermione sin darle mayor importancia, mirando de reojo a su amigo.
- ¿Ustedes hablan de cosas de mujeres? – Preguntó escéptico Ron, echándose un poco para atrás.
Eso comentario, elevó el enojo de Hermione por la actitud de Ron. ¡Parecía que no le importaba su hermana!
- Somos mujeres, Ronald – dijo ella enojada y tajante – Hablamos de cosas de mujeres también. ¡No te comportes como un idiota!
Dicho esto, ella se alejó aun murmurando contra Ron. Se fue caminando, con los brazos cruzados sobre su pecho, seguía buscando con la mirada a Ginny.
Ron emitió un bufido y miró para otro lado, también cabreado por la actitud de ella. Aun así, Harry si se preocupo ante lo comentado por Hermione.
- Es verdad – dijo Harry distraídamente – No vemos a tu hermana desde el desayuno, ¿Estará bien?
- ¿Qué le puede pasar a mi hermana, Harry? – Preguntó Ron cansinamente – Ella debe de estar bien, por ahí con Luna o alguien de su año.
Harry no le prestó atención y miro hacia otro lado, buscando a alguien conocido que le dijera algo sobre Ginny.
- Ahí esta Luna – dijo Harry rápido – Vamos a preguntarle.
- ¿Qué va a saber la Lunática de mi hermana, Harry? – Ron dijo mientras rodaba los ojos.
- Ron, no empieces – dijo Harry jalándolo de un brazo.
Harry arrastro a Ron con él, se acercaron lo más rápido que pudieron hacia Luna, quien caminaba y leía al mismo tiempo.
- ¡Luna! – Dijo Harry para llamar su atención.
- Hola, Harry – dijo Luna, volteando a mirarlos algo alegre – Ron, ¿Qué pasa? – Dijo Luna abriendo un poco más los ojos.
- ¿Has visto a Ginny? – Preguntó Harry preocupado.
Luna lo miro, torciendo un poco la cabeza a un costado. Se enderezó para mirarlo fijamente.
- Hable con ella, antes de que fuera a su sala común – dijo Luna distraída guardando su revista en su bolso - ¿Por qué? – Preguntó con una pequeña sonrisa al final.
- Hermione la está buscando – respondió Harry sonriendo levemente – Queríamos saber cuándo la habías visto.
- Oh – Dijo Luna llevándose una mano a la barbilla – La última vez que la vi fue en los pasillos, iba a ir a su sala común. Si, en los pasillos, por los jardines antes de pasar por los salones.
- Gracias – dijo Ron malhumorado, luego miro a Harry – No hay nada de qué preocuparnos. Vamos – Ahora fue Ron quien jalo a Harry.
Harry fue arrastrado por Ron hacia el tren, pero se quedo pensativo.
- ¿Antes de llegar a los salones? – Pensó antes de subir al tren.
IV
Ginny seguía caminando, apartando las ramas que se encontraba en su camino con los brazos. El sendero que encontró metros atrás ya había desaparecido. Los brazos y partes de su rostro los tenía rasguñados y un poco ensangrentados. Pero eso no le importo, solamente quería alejarse de ese lugar a toda prisa.
- ¡Eres una tonta, una estúpida! – Se recriminaba Ginny entre sollozos – No eres nada, no eres tan bonita como Cho, nunca Harry te va a querer – Volvió a romper en llanto.
Siguió sollozando, pero las fuerzas se le iban terminando mientras transcurría el día. Ella no podría decir con seguridad si era de día o de noche, porque la copa de los árboles cubría el cielo.
Sin previo aviso, empezó una lluvia torrencial, algo muy típico en Inglaterra. Ella siguió caminando, apretando los brazos a su alrededor, con las piernas temblorosas. Todo lo que veía a su alrededor eran árboles tras árboles y más matorrales.
Giró su rostro hacia otra dirección, entrecerrando los ojos para poder ver mejor porque de tanto llorar y seguir sollozando la vista se le había nublado. Observo a lo lejos una ligera luz, y decidió ir hacia allá.
- Nada puedo hacer bien – pensó Ginny aun llorando – Ahora estoy pérdida.
Y mientras caminaba, recreaba la conversación que no debió escuchar.
- No creo que a Ron le haga mucha gracia – contesto Harry cortante.
- Ni a ti – dijo Seamus divertido – Pareces su hermano.
Siguió sollozando, al darse cuenta de las palabras de Harry.
- Me ve como a una hermana… como un hermano – sollozó Ginny – Nunca me verá como una enamorada, nunca me amará como yo lo amo… siempre me verá como una hermana pequeña – sollozó un poco más fuerte.
Siguió caminando y caminando, golpeándose con algunas ramas, y sollozando más fuerte. Trataba como podía de no tropezarse más. Pero al final, tropezó y cayó al suelo estrepitosamente. Se arrastró hasta estar cerca del tronco de algún árbol y sentó como pudo en el suelo, apoyando la espalda contra este árbol.
- Eres una idiota – Dijo entre sollozos mientras con una mano se tocaba la herida que se hizo en la rodilla derecha – Nada puedes hacer bien.
Ginny se quedo ahí sentada, llorando. No pensaba moverse de ahí por el momento. Estaba completamente destrozada, desilusionada. Todo lo que había deseado que ocurriera… no iba a ocurrir ni ahora ni nunca porque Harry no la amaba.
- Todo hago mal – se dijo llorando – Soy una tonta, ¿Por qué se iba a fijar en mí?... no tengo nada extraordinario.
Siguió sollozando y golpeándose con la mano libre la cabeza, suavemente. Todo lo que deseo, que la situación con Harry fuera a cambiar, que iban a ser enamorados, novios, casarse y ser felices para siempre.
- Una ilusión muy estúpida – se dijo llorando – Nunca se iba a fijar en mi.
Nada iba a ser así, nada de lo que ella esperaba, y soñaba se iba a cumplir. Entonces se quedo ahí sentada con la cabeza apoyada en sus piernas flexionadas, sin ver pasar las horas… simplemente quería desaparecer.
Cuando Ginny volvió a abrir los ojos, se dio cuenta por la luz que atravesaba el bosque, era muy probable que fuera ya de noche. Todo a su alrededor era oscuridad y no escuchó sonido alguno por mucho tiempo. Hasta que oyó voces gritando.
Algo dentro de ella le indicó que se quedara quieta y no emitiera ningún sonido porque era peligroso.
- ¡Apúrate! – Gritó alguno de esos hombres que caminaba pesadamente por el bosque.
- ¡Hago lo que puedo! – Gritó enojado alguien quien iba muy por detrás - ¡Caminar en este bosque de mierda no es nada fácil!
- Deja de quejarte – Dijo el primero de los hombres que habló.
- ¡Ni Colagusano hace tanto berrinche! – Gritó un tercer hombre.
- Ese nombre – pensó automáticamente Ginny - ¡Son mortífagos! – Se cubrió la boca con una mano.
Ahora si estaba asustada, porque no tendría como defenderse en caso que la encontraran ahí escondida. Ella no había llevado su varita.
- Idiota – se recriminó una vez más.
Se llevó una mano a la boca, mientras trataba de arrimarse más hacia el árbol para pasar desapercibida.
- ¡Esperen! – Gritó alguno de ellos – Huelo algo – dijo con un gruñido fuerte.
Ginny se quedó petrificada ante ese comentario. La habían descubierto. Cerró los ojos con fuerza, deseando no estar ahí.
- ¿Además de humedad y tierra? – Preguntó uno de los hombres en burla.
- Huelo sangre humana – dijo esto, como si sintiera placer de solo mencionar esa palabra.
Ante ese comentario, todos los hombres se pusieron alertas, rondando cerca de ella. Ginny sentía sus pisadas cerca, le temblaba el cuerpo por el miedo de ser descubierta. Por un espacio libre de los matorrales que la cubrían, observó que estaban con las varitas en alto y caminando sigilosamente.
- ¡Greyback! – Dijo el primer hombre regresando en sus pasos y hablando fuerte - ¡Deja tus diversiones para otro momento! – Esto lo dijo firme – Estamos en una misión y debemos cumplirla al pie de la letra.
Fenrir Greyback, el hombre lobo emitió un gruñido horrible, que heló la sangre de Ginny terriblemente.
- ¿Tú crees que todavía este en el colegio? – Preguntó uno de los hombres comenzando su marcha.
- Eso nos dijo ese muchacho inútil – dijo con desdén el primer hombre – Más vale que este ahí, en caso contrario la va a pasar muy mal.
- Va a partir mañana – dijo uno de los mortífagos - ¡Aunque no tiene a dónde ir! – Terminó aquello con una carcajada algo siniestra desde el punto de vista de Ginny.
- Harry – fue lo único que pudo pensar Ginny al escucharlos hablar de esa manera – ¡Quieren matar a Harry! – Se llevo una mano a la boca.
Ella no estaba segura en ese lugar, debía escapar lo antes posible. Sabía que en cualquier momento ellos podían retroceder, cambiar de parecer e ir a buscarla. Tenía que escapar, huir de ese lugar cuanto antes.
Y debía de avisarle a Harry que su vida corría peligro, debía decirle… tenía que salvarlo. Por unos minutos se quedo sentada, esperando que se alejaran un poco más y ganar tiempo para poder armar un plan para escapar y salvar a Harry.
Ese era el momento, ellos estaban de espaldas hacia ella. No iban a sentirla si ella corría con cuidado, estaban distraídos buscando un camino entre ese bosque espeso. Este era el momento. Se levantó y empezó a andar con cuidado algo inclinada, casi trotando. Agradeció que los matorrales fueran lo suficientemente altos para cubrirla casi por completo. Ya se había alejado de ese lugar varios metros hasta que su pie dio contra una rama, palo seco en el suelo.
¡Crac!
Ginny se puso tensa, dispuesta a gritar y correr en segundos porque en ese estado no podía luchar contra ninguno de ellos y mucho menos contra Greyback. Dio solo unos pasos cuando escuchó un grito.
- ¡Obliviate! ¡Expulso! – Gritó lanzando ambos hechizos.
El primer hechizo cayó en la espalda de Ginny, mientras que el segundo hechizo cayó en el árbol que estaba centímetros atrás de ella, pero una de las ramas la atrapo tirándola al suelo.
- ¡Greyback! – Rugió uno de los hombres - ¡Estúpido animal!
- ¡Ten en cuenta con quien estás hablando! – Rugió Greyback de muy mal humor.
- ¡Con un estúpido hombre lobo que no sabe diferenciar entre sus diversiones y el trabajo real! – Gritó enojado.
- ¡Cállense los dos! – Gritó otro mortífago.
- ¡Acaba de dejarnos al descubierto con todo esto! – Gritó el mortífago que había gritado antes.
- Par de idiotas – dijo uno de ellos siseando – ¡Los pueden oír! ¡Bajen la voz!
Todos ellos se quedaron en silencio, mientras que uno gruñía y bufaba.
- ¡Estamos cerca del colegio! – Dijo en un susurro pero sonaba imponente - ¡Pueden haber aurores cerca vigilando! ¡Y ustedes…!
- No había pensado en ello – dijo el mortífago que agredió verbalmente a Greyback.
- ¡Se calman de una vez o dejamos esta misión aquí y ustedes le explican los motivos por los cuales no le llevamos al muchacho! – Dijo severamente el mortífago que parecía a cargo de la misión.
- Sigamos – dijo de mala gana.
- Primero… - trató de comenzar a decir Greyback.
- No – respondió estrictamente el mortífago de mal humor – Volverás después por tu presa.
- Puede ser un auror – dijo Greyback cargado de deseo por su presa.
- O un simple conejo – respondió ácidamente uno de los mortífagos – Animal o no, debe estar muerto. Un árbol le cayó encima.
- El hechizo lo dejo inconsciente – dijo Greyback gruñendo emocionado.
- ¡Por supuesto que no! – Exclamó el mortífago – ¡Solo un mago capaz podría haberlo dejado inconsciente, no tu hombre lobo!
- ¡Dejen de joder y caminen! – Gritó el mortífago líder – Tenemos que cumplir con la misión.
Greyback gruño de mala manera.
- Volveré por ti, pequeña presa – dijo Greyback muy insinuante y con malicia en la voz - ¿Por dónde vamos?
Fin del capítulo 1.
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