Desde la llegada del nuevo fiscal un par de meses atrás los integrantes de la 12th estaban tranquilos cuando llegaba la hora de juicios, con él nunca los delincuentes tenían las de ganar. Castle llegaba aquella mañana a la planta de homicidios nada más salir del ascensor se acercó a la mesa de la detective con un café para ella en las manos, Beckett levantó la vista del informe que tenía entre manos y dibujó una sonrisa cuando él le tendió el café.
-Buenos días Beckett, supuse que te apetecería un café recién hecho – sonrió mientras le tendía el recipiente.
-Gracias Castle, siempre me apetece un buen café – sonrió de la misma forma que él mientras tomaba el vaso que le tendía- ¿Algún caso?
-Vengo buscando a Ryan, quiero ajustar algunas cosas del caso Wilson con él, no quiero sorpresas durante el juicio – contestó con seriedad el fiscal. Kate le comentó que Ryan volvería en pocos minutos, que estaba en el archivo.
Durante los pocos meses que Castle llevaba en la ciudad había trabado amistad con algunos de los detectives de la 12th, sobre todo con los de homicidios, y en especial con Beckett, Ryan, Esposito y la forense, por eso a nadie le extrañaba la familiaridad con la que les trataba.
-Me estaba preguntando si os apetecería tomar unas cervezas hoy al finalizar el trabajo – preguntó sentándose en una silla al lado de la mesa de Kate. Ésta le miró con algo de sorpresa no era muy habitual que fuese él quien propusiese salir a tomar algo.
-Se lo preguntaré a los chicos y a Lanie y luego te digo – Ryan llegó y ambos hombres se fueron a uno de los despachos de la planta para preparar el interrogatorio.
El teléfono de Beckett sonó, Lanie la llamaba para proponerla una salida esa noche, Kate decidió pasar a ver a su amiga y así comentarle la propuesta del fiscal. Cuando llegó a la morgue se encontró a su amiga comprobando unas huellas en las bases de datos, se giró al escuchar la puerta de la sala abrirse.
-Vaya si es mi detective favorita – Kate la miró sonriendo ante ese comentario.
-No sabía que había más detectives femeninas en tu vida- ambas comenzaban a reír- Venía a comentarte que Castle había propuesto que saliésemos esta noche a tomar algo unos minutos antes de tu llamada.
-Vaya, le habrás dicho que sí – Kate alzó una ceja- Vamos cariño, el fiscal está como un queso, le habrás dicho que sí.
-Lanie, ha sido una propuesta para todos, le he dicho que os lo preguntaría- contestó sin hacer caso al comentario de su amiga.
-Ya, será propuesta para todos, pero te lo ha dicho a ti. Vamos Kate, no me irás a negar que está muy bueno, tiene un culo que ya lo querrían muchos tíos – Kate abría los ojos al máximo ante los comentarios de su amiga- Venga ya, ¿me vas a decir que no te has fijado?
Tras suspirar audiblemente la detective contestó aceptando que ella también se había fijado en el trasero del fiscal y que realmente estaba muy bien, logrando un aplauso por parte de su amiga.
-¡Al fin! Parece que la fría Beckett no lo es tanto. ¿Y en qué más te has fijado, ojos, boca, paquete?- Kate se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta.
-Lanie, madura, a ti los líquidos de las autopsias te han afectado. Entonces ¿te apuntas a la salida? – preguntó con el picaporte de la puerta ya en la mano.
-Lanie siempre se apunta a una fiesta, ¡pero tú querida tendrás que contestar a mis preguntas!- gritó mientras la detective caminaba ya por el pasillo exterior de la morgue.
Mientras Kate regresaba a la 12th su cerebro admitía que el nuevo fiscal no le era del todo indiferente, pero él parecía tener sobre sus hombros el peso del mundo y para persona complicada ya tenía suficiente con ella misma, así que había decidido no hacer nada al respecto además no estaba del todo convencida de que el fiscal la mirase con ojos diferentes a como miraba a toda mujer que pasaba a su lado.
Cuando por fin llegó nuevamente a la planta de homicidios Ryan y Espo le dijeron que Castle había vuelto ya a la fiscalía pero que les esperaba aquella noche en La Guarida, el bar al que iban desde que un mes atrás los detectives lo conocieron en un caso. El día transcurrió con tranquilidad así que los tres detectives pudieron terminar el papeleo que tenían pendiente, aquel día lograron salir puntuales, en la puerta les esperaba una Lanie sonriente.
-¡Fiesta!- fue lo que dijo la forense colgándose del brazo de su amiga.
-Pero sólo un rato, mañana trabajamos- Lanie le lanzó una mirada de desaprobación por el comentario.
-En serio Kate, a veces creo que tienes ochenta años, nunca estás dispuesta a correrte una fiesta.
-Lanie, claro que me gustan las fiestas – protestó Kate- pero mañana trabajamos y todos tenemos una responsabilidad con esta ciudad.
-Eres una aguafiestas, cuando te pones en plan sargento eres insufrible – le dijo con seriedad la forense.
-Beckett tiene razón- el grupo se giró al escuchar aquella voz- todos tenemos una responsabilidad, hacer que los malos no ganen la partida.
-Gracias Castle – dijo sonriendo Kate- Menos mal que alguien me apoya.
Entre risas el grupo llegó al local, Lanie le decía bajito a su amiga que no entendía a que estaba esperando si estaba claro que el fiscal y ella eran tal para cual, ganándose un pequeño golpe en el brazo por parte de su amiga por ese comentario.
-¿Bailas? – un apuesto joven se había acercado hasta las chicas y le tendía la mano a Kate, la cual le miraba sorprendida- ¿Tal vez prefieres una copa? – insistía ante la pasividad de la detective.
-Bailo – contestó finalmente.
Castle regresaba a la mesa con las bebidas clavando su mirada en la detective y su acompañante, ante la visión de ellos dos bailando el fiscal apretó la mandíbula y la sonrisa que tenía dibujada en su rostro despareció. Aquello no pasó desapercibido a la forense que sonrió, estaba claro, al menos para ella, que la detective no le era indiferente al fiscal.
-Gracias por las copas Castle – Rick miró a Lanie y le sonrió.
-¿Quién es? – le preguntó señalando con la cabeza al acompañante de Kate.
-Un tío al que le ha debido gustar Kate y vino a sacarla a bailar – contestó como si tal cosa la forense.
-¿Y ella ha aceptado sin conocerlo?
-Ya ves que sí – dijo Lanie sonriendo- Parece que ha ligado, a ver cómo termina la noche- Al escuchar ese comentario Rick se tomó de un trago su copa.
-Debo marcharme, es un poco tarde y quiero terminar de preparar el caso de mañana- En ese instante regresaban a la mesa Espo y Ryan tras una pequeña partida de billar- Chicos nos vemos.
-¿Te vas ya? – preguntaron extrañados.
-Es tarde y quiero terminar algunas cosas – insistía Rick- Nos vemos, despedirme de la detective.
Cuando Kate regresó a la mesa se sorprendió de la ausencia de Castle, sus amigos le dijeron que se había ido para terminar algo del juicio del día siguiente.
-Tenías que haber visto su cara cuando te vio bailando con el tío ese- le decía Lanie a su amiga- Creí que iba a matarle por cómo le miraba.
-Ya estás con tus tonterías – dijo Kate con algo de cansancio.
-No son tonterías, vino a la mesa todo sonriente y en cuanto te vio bailando con ese tío se puso serio y entonces fue cuando decidió marcharse. ¿Tengo que recordarte que fue él quien propuso que saliésemos hoy? Creo que el juicio de mañana lo tiene más que preparado, fue sólo la excusa que usó para no ver qué pasaba entre tu ligue y tú – Kate rodaba los ojos mientras escuchaba a su amiga.
Castle llegó a su casa, sentía que estaba de mal humor, bufó sabiendo que así esa noche tampoco lograría dormir. Decidió que lo mejor sería cambiarse de ropa y salir a correr un rato, igual si se cansaba lo suficiente sería capaz de dormir.
Mientras corría por las calles de Nueva York iba pensando en que su humor había cambiado al descubrir a la detective bailando con aquel tipo, maldijo al hombre mientras aceleraba la carencia que llevaba. Paró en una intersección esperando que el semáforo se pusiera en verde para los peatones, elevando la vista se dio cuenta de que estaba al lado del domicilio de Beckett, instintivamente giró la cabeza comprobando como en el apartamento de la detective reinaba la oscuridad. Seguro que sigue con el tipo ese se dijo apretando la mandíbula.
-¿Castle? – escuchó una voz a su lado.
-Hola – contestó mientras trotaba sin moverse del sitio.
-Lanie dijo que tenías trabajo – le miraba sin entender qué hacía a esas horas allí.
-Ya, pero necesitaba hacer algo de ejercicio antes de sumergirme en los papeles- contestó él de forma convincente.
-Ya, pues nada, entones te dijo que sigas.
-Y ¿tu ligue? – le preguntó sin poder remediarlo.
-¿Mi ligue?
-El tipo con el que bailabas.
-Ah, no es nadie, sólo un tío que se me acercó, no es un ligue – contestó Kate mirándole a los ojos.
-Bien – Una pequeña sonrisa apareció en la cara del fiscal al escuchar eso- Debería continuar o me quedaré frio.
-Cierto – Kate le miró y se mordió la labio- ¿Te apetece subir y tomar un café? – las palabras de Lanie revivían en su cerebro. Rick la miró sorprendido.
-Estoy todo sudado- dijo estirando su camiseta para que la detective viese que era cierto.
-Ya – dijo con algo de pesar- Entonces nos veremos por comisaria.
-Si además del café me ofreces una ducha acepto – contestó Rick sorprendiéndose él mismo por aquellas palabras.
-También te puedo dejar una camiseta limpia, creo que alguna de mi padre te puede servir- Ambos sonrieron y comenzaron a caminar hacia el edifico de la detective.
