Disclaimer: Alabada seas, diosa Maki Murakami! Todos los personajes de Gravitation te pertenecen! - Ela se arrodilla ante su altar-- Pero a que vas a ser buena persona, vas a compartir, y nos vas a dejar una ratito a Yuki y a Ryuichi ?- Voz de MM: Bueeeeeeeno. FansHistericas: KYAAAAAAHHHHH! xDDD
¡REVOLUCIÓN!
2. EL ABANDONO.
Nada más abrir la puerta esa misma noche, como si aún no hubiese aprendido la lección (que de hecho, NO había aprendido), Shuichi se lanzó a la carrera hacia el despacho de su adorado escritor.
- ¡Yukiiiiii! – chilló, nada más abrir la puerta.
El aludido ni siquiera le miró. Estaba concentrado en su nuevo ordenador, buscando el dichoso editor de texto, maldiciendo la informática en general y a Shuichi en particular.
- Lárgate y no molestes.
- Lo siento mucho-mucho-mucho, Yuki, de verdad… - dijo, abrazándose a su cuello, pero el rubio de desprendió de él de mal humor.
- Te he dicho que te largues – gruñó – Bastante daño hiciste ayer. No me hagas retrasarme aún más.
- Pero Yuki… ¿No tienes copias?
- No – masculló. Mentira, si que tenía; pero era un desastre y no era capaz de encontrarlas entre el desorden que reinaba en la habitación.
- ¡Lo siento, de verdad, perdóname, Yukiiiiii! – repitió Shu-chan, intentando volver a abrazarle.
Esta vez, Yuki fue incluso más brusco de lo normal. Estaba realmente enfadado con Shuichi por haber echado a perder todo su trabajo de las últimas semanas, aunque estaba aún más enfadado consigo mismo por ser tan estúpido como para no encontrar las copias en un recinto tan pequeño después de pasarse casi todo el día buscando.
En resumen, pagó toda su frustración con su pequeño amante, al que empujó hacia atrás, haciéndole trastabillar unos cuantos pasos antes de apoyarse en la pared y recuperar el equilibrio.
- ¡Estate quieto y calladito un rato, criajo! ¡A veces parece que disfrutad jodiéndome la vida! – le gritó, antes de irse a la cocina a la búsqueda de una cerveza.
Shuichi acusó las palabras, mirando fijamente a Yuki mientras él abandonaba el despacho.
Disfrutaba jodiéndole la vida.
Pues muy bien. Después de tres años de relación, de todo lo que había soportado por él… y eso era lo que Yuki pensaba de su persona. Las ganas de llorar eran acuciantes, pero llegaron a su cabeza las palabras de K de esa misma mañana:
"Dale tiempo a que te eche de menos. Dale un poco de su propia medicina"
Pero él no era así. No se veía capaz. Capaz… ¡Y una mierda! Estaba harto de hacer el ridículo. Se iba a enterar ese rubio soberbio de lo que valía un peine.
Se las iba a cobrar todas juntas.
Tragándose las lágrimas y el orgullo, se dirigió a la mesa, cogió el teléfono inalámbrico y se encerró en el dormitorio.
Yuki estaba un poco preocupado. El hecho de que Shu-chan no estuviese llorando y berreando como un loco era una cosa que preocuparía a cualquiera que le conociese.
Unos golpes sonaron en la puerta del baño al cabo de una hora.
- Cuando termines, ven al salón, por favor.
Era Shuichi. Con una voz tan calmada que le provocó escalofríos. Algo gordo estaba pasando. Rápidamente, se lavó las manos y se dirigió a la iluminada sala donde el cantante le esperaba, aparentando una tranquilidad que no sentía ni de lejos.
Allí estaba su amante. Cómodamente sentado en el sofá con una sonrisa marca-registrada-Seguchi en los labios tal, que a Yuki le faltó un pelo para salir corriendo.
- ¿Qué pasa?
- He llamado a tu editorial. Les he dicho que tenías unos problemas familiares y que no estarías disponible durante un tiempo, para la entrega. Te han dado otras tres semanas de plazo – sonrisita escalofriante – Un mes en total.
- Que… ¿Que has QUÉ? – bramó Yuki, al que casi se le caen las gafas de la cara que puso.
- Así podrás rehacer todo tu trabajo in presiones – sonrisita de nuevo.
Yuki se estaba poniendo malo con tanta sonrisita encantadora.
¿Ese era su Shuichi o se lo habían cambiado o le habían abducido o…?
- ¿Shuichi, estás bien?
- Sí, sí, claro. Espero que te venga bien el plazo.
- ¿Qué te ocurre?
- Nada. Bueno, yo me marcho – dijo Shuichi, sin dejar de sonreír de manera irritante a la vez que se levantaba.
- ¿Qué te marchas a donde? – preguntó el escritor frunciendo el ceño.
- De aquí. De tu casa.
En efecto, allí estaba una maleta y una bolsa deportiva con sus cosas.
- P-p-p-pero…
- No quiero molestarte este mes. Tienes que acabar tu novela.
Yuki estaba que no entendía absolutamente nada. ¿Por qué estaba Shuichi tan tranquilo? ¿Por qué decía que se iba? ¡Coño! ¿Por qué él mismo estaba tartamudeando?
- ¿A dónde…?
- Oh, tranquilo, ya lo he solucionado. Y también he llamado a un taxi, no te preocupes.
- ¿Qué significa esto, Shuichi? ¿Estás bien?
¿Bien? ¡Se lo estaba pasando en grande! ¡En esos momentos, si no fuera por la gravedad de su interpretación, se habría puesto a bailar la conga! Al final, K iba a tener razón con eso de que con sus lloriqueos no se solucionaba nada.
Envalentonado, el cantante decidió darle el golpe de gracia. Probablemente, dentro de unas horas estaría llorando como una magdalena y llamándose idiota en todos los idiomas que conociese, pero estaba decidido a llevar aquello hasta sus ultimas consecuencias.
- Eiri… - dijo, y se detuvo un instante para que aquella palabra tuviese el efecto deseado; en efecto, el rubio se quedó pasmado – Creo que deberíamos tomarnos un pequeño descanso.
- ¡QUÉ! – Yuki ya no se molestaba en disimular que estaba tan sorprendido como cabreado.
- Verás… Durante un tiempo deberíamos centrarnos un poco más en nuestro trabajo… salir con otra gente… Esta relación te está agobiando y creo que ambos nos merecemos descansar un poco.
- … - sin palabras. ¡Shuichi le había dejado sin palabras!
- Bueno, cariño, me voy – y dirigiéndose hacia él, se puso de puntillas para besar al chico, el cual atrapó su labio superior, como si no quisiese dejarle escapar; Shuichi, que se conocía a la perfección las tácticas de su amante, se separó con rapidez, dejando a Yuki con la miel en los labios (nunca mejor dicho) – Cuídate, Eiri.
Y tomando sus cosas, salió de allí cerrando la puerta con suavidad, aunque a Yuki le sonó como el portazo definitivo. El cual, por cierto, se había quedado mirando la puerta de entrada como un auténtico imbécil.
Shuichi mantuvo la compostura hasta entrar en el taxi, consciente de que el escritor le observaba por la ventana. Una vez dentro y cuando el coche hubo arrancado, el chico se echó a llorar.
CONTINUARÁ…
Cajoncillo de sastre: A las buenas noches! Estoy que no quepo en mi de alegría! Doce reviews por un primer capitulo tan cortito y sosainas es más de lo que podría haber soñado! Gracias, gracias, gracias por sus reviews a: AISHITERU-SHUICHI , Yuki-Uesugi, Ankin, Nadesiko Takase, SenKo-Kun, Kinyoubi, LimChan, Iserith, Isane-Beta, Vaslav, killua89 y Merodeadora Blacky. Arigatooooo! Honto arigatooooo! Bueno, y que os ha parecido mi Shu-chan revolucionado? Jajajaja, deja a Yuki con un par de narices... TOMA YA! Jajajaja, no le esta mal empeleado. y que no se confunda, porque esto no ha hecho nada más que empezar. Si Shuichi se revela... se revelade verdad!Espero que os gustase este capitulo y os espero en elsiguiente, siguiendo las locuras del nuevo Shuichi, queno por renovado esta menos loco jajajaja! xDDD Ah, y si alguien pensaba quedarsecon Yuki para consolarlo... Lo siento. Yo ya ocupé el puesto, jajajajaja xDDDDDDDDD
Muchos besitos todo el mundo y un millon de gracias por leer. Byeeeeeeeeeee!
Ela :)
