Y aquí continuamos. Solo os recuerdo que Akane ahora se llama María, y la gente se referirá a ella por ese nombre, pero yo la llamaré Akane. Espero que no cree confusión. De todas formas esto no es permanente, solo lean y disfruten!!


El corazón recuerda lo que la mente olvida

...

1 Octubre

Akane metía todos sus libros en el bolso que toda la vida había llevado a clase. Toda una vida que comprendía solamente los últimos tres años para ella. Estaba ansiosa por llegar de nuevo a su universidad, quería volver a ver a sus amigas. Sara y Lucía tenían a sus familias en las afueras, y pasaban allí los veranos. Solo durante el curso alquilaban un pequeño apartamento para las dos cerca del campus y así poder asistir a las clases.

El bus como siempre iba lleno de gente. Cuando hacía una parada un poco brusca toda la gente que no había encontrado asiento caía inevitablemente al piso por efecto dominó. Aunque ella siempre permanecía de pie. Tenía un buen equilibrio.

Bajó del autobús al llegar a su parada, echando una mirada hacia atrás pudo observar como algunas chicas aun se levantaban del suelo tras la caída. Sonrió orgullosa de sí misma, no sabía nada de cómo era en el pasado, pero en el presente era una chica poco común, con habilidades que poca gente tenía. Era más fuerte que cualquier chico, en más de una ocasión tuvo que poner a raya a varios hombres por querer sobrepasarse con ella, sobre todo cuando salía de fiesta. Desde que ingresó en la universidad fue muy popular con los hombres, tuvo mucho éxito con ellos, sin embargo ella siempre se lo atribuía a su raza-"Es porque soy asiática, el ser de otra raza les da morbo a los hombres"- Esa frase se la soltó innumerables veces a sus amigas.

Entró en el hall y se registró en la secretaría como siempre.

-"Areta María"- Cuando se hizo el DNI la obligaron a escoger un apellido. Podía ser el que quisiera siempre y cuando fuese de origen español, si no, no podrían darle la nacionalidad. Buscó por Internet y escogió uno que empezara por "a", no sabía porqué, pero el nombre"areta" le sonaba muy bien.

-"Bueno María, otro año más ¿no?"

-"Claro Berta, como siempre, ¿O pensabas que iba a renunciar?"-Berta era una señora de unos 50 años que llevaba siendo secretaria de la facultad desde que se fundó, hacía ya 20 años, y le había cogido mucho cariño a Akane. Su historia apareció en los periódicos y ella la reconoció enseguida, sin embargo no quiso meterse en su vida y la trató como cualquier chica. Y la joven se lo agradecía, aunque era consciente que ella lo sabía, al igual que toda la facultad.

-"Bueno pequeña, el año pasado me asustaste, pensé que como habías suspendido 3... a lo mejor se te ocurría rendirte"

-"¡Claro que no!, no me rindo tan fácilmente"

-"Jejeje, lo sé pequeña, otra cosa no serás, pero luchadora como tu no he visto a otra"

-"Jeje, exagerada, no será para tanto"

-"Ay María... si vieras porque motivos más estúpidos la gente se llega a ir de aquí. Bueno, aquí tienes tu horario y la clase es la 1.3 Areta María´"- La chica sonrió ante el comentario de la secretaria mientras tomaba su horario. Luego se dirigió a su clase.

Akane tenía la costumbre de presentarse siempre primero con su apellido y luego con su nombre, algo que no era común en el país. Pero a ella le sonaba mejor así, además descubrió, el año anterior estudiando japonés, que en su país de origen se utilizaba primero el apellido. Lo que reafirmaba su idea de que ella había vivido en Japón antes de que la encontrasen. Además sentía un cariño tremendo hacia esa cultura, "su cultura", se aferraba a ella como único enlace con su pasado.

Subió las escaleras e ingresó en el aula 1.3. Al momento un par de brazos la rodearon por detrás.

-"¿Quién soy?"

-"¡¡Sara!!"-Sara la liberó y se puso delante de ella

-"Hola guapa, cuanto tiempo"-Ambas se abrazaron como si no se hubiesen visto en años

-"Sara que alegría verte, cuanto te eché de menos"

-"Lo sé, no me imagino pasar dos meses sin mi compañía"

-"¡Baka! Te lo digo en serio"

-"Jajajaja, y yo eché de menos tu baka´, desde que aprendiste esa palabrita en tus clases de japonés no paras de soltarla"

-"Jejeje, si, es que suena muy bien"

-"Pues yo te agradecería que me llamases mejor tonta, que con eso parece que me estás llamando gorda, y eso no te lo perdono"

-"Jajaja boba, sabes de sobra que estás muy bien. Oye ¿Has visto a Lucía ya?"

-"No, no me ha visto, pero yo a vosotras sí"- Las dos chicas se dieron la vuelta para descubrir a la última chica que faltaba para completar el trío. Se abrazaron como locas montando una pequeña escenita en medio de la clase.

/.../

Ese día las clases duraron poco. Solamente se trataba de la presentación y a las 2 horas ya estaban libres.

-"¿Por qué no vamos a la cafetería y terminamos de ponernos al día?"- Akane y Sara asintieron entusiastas a la idea de su amiga.

-"Bueno Lucía, cuéntanos que tal te va con tu novio"

-"Jajaja, pues... ¡genial! Estamos mejor que nunca"

-"¿Ya se acabaron esas tonterías de los cuernos?" –Akane sabía que su amiga y su novio eran muy dados a la infidelidad mutua.

-"¿Ya estás con tus paranoias de los cuernos María?"

-"Es que no veo normal eso de los cuernos, si quieres estar con otro hombre no entiendo porque sigues con Jesús, y lo mismo le digo a él"

-"Eres muy exagerada, yo lo quiero, lo que pasa es que la carne es débil"

-"Está claro que a María le han puesto mucho los cuernos, por eso eres tan escéptica con ello"-Akane suspiró

-"Pues puede ser, al no recordar nada..."

-"Bueno, nada menos...unos ojos ¿Verdad María?"- Sara utilizó un retintín que provocó que Akane se puso roja al momento

-"Jajaja, ya te estás poniendo roja, si es que es instantáneo"-Bromeó la chica

-"¡Cállate! Siempre estáis con lo mismo las dos"

-"Mira querida, eres tu la que siempre nos vienes diciendo que has vuelto a soñar con él"

-"Vale, pues no os volveré a hablar de mis sueños"

-"Que va"-interrumpe Lucía-"no le hagas caso a Sara, nos encanta que nos cuentes esas cosas, además cada día recuerdas algo más y eso es bueno"

-"Es verdad"

-"Si, recuerdo que primero pensaste que era una mujer"

-"Si, lo tenías muy dudoso, luego un día llegaste diciendo que era un hombre"

-"Es verdad, a veces creía ver a una chica y otras a un chico, pero aquel día lo vi muy bien. Era un chico, y sus ojos eran azules, un azul-grisáceo que nunca he visto"

-"Jeje, cierto, desde ese día no paras de mirar los ojos de los chicos, ¿esperas encontrarlo no?"

-"¡Claro que sí! Es lo único que recuerdo de mi pasado, mi única pista"

-"Aun sigo sin creer que nadie te fuera a buscar al hospital cuando apareciste"

-"Me imagino que viajaba en un barco y caí por la borda. Me debieron de dar por muerta y ya no me buscaron"

-"Y tu, con lo tozuda que eres, llegaste a tierra vivita y coleando"

-"Bueno, llegué viva, dejémoslo así".

-"Yo creo que acabarás encontrando a tu familia"

-"¿De verdad? Yo tengo miedo de lo que me pueda encontrar. No me han buscado mucho que digamos"

-"María, como tu dijiste, te caíste por la borda de un barco en alta mar, encontrar un cuerpo en el océano es casi imposible. ¿Y como imaginar que sobrevivirías?"

-"Pero mi foto salió en los periódicos, debieron de verme"

-"Tu historia se publicó mucho después, además, si ibais en barco seguramente vuestro destino no era España, debieron de seguir adelante con el viaje y darte por muerta"

-"Si... Puede ser..."

-"Bueno, no nos pongamos tristes como siempre"

-"Sí, es cierto"-Akane sonrió intentando demostrar ánimo-"Chicas nos vemos mañana, tengo que ir a casa a hacer la comida, si no se me hará tarde"

-"Vale guapa, mañana nos vemos"

-"Si, hasta mañana"-Akane se despidió con la mano y luego se marchó.

/.../

Llegó a su apartamento después de pasar otra vez por el autobús. De nuevo los frenados bruscos que hacían caer a la gente y que a ella ni la inmutaban. Lo cierto es que la vida se le hacía muy... aburrida, repetitiva. Todos los días lo mismo, no había emoción, no había...aventuras.

Ingresó en su habitación y primero se cambió de ropa antes de dirigirse a la cocina a preparar algo para comer. El apartamento era pequeño y bastante modesto, pero decorado a su gusto y para una única persona era más que suficiente. Tenía un cuarto pequeño con una cama, armario y escritorio, suficiente para ella. Una cocina totalmente amueblada separada solamente por una encimera del salón-comedor. Tenía televisor, un sofá grande y verde que hacía juego con las paredes y las cortinas del salón, y además un baño y una pequeña terraza para tender la ropa.

Cuando se puso el chándal fue a la cocina a preparar algo sencillo, no tenía mucha hambre ni ganas de cocinar. Ella pensaba que lo más difícil que le enseñaron durante su año de rehabilitación fue el aprender a preparar algo comestible. Cuando terminó de prepararse unos simples espaguetis se sentó en el sofá a comer y a ver la tele de fondo.

Aún no había terminado cuando sonó el teléfono y se dirigió corriendo a buscarlo.

-"¿Diga?"

-"¿Hablo con la señorita María Areta?"

-"Sí, soy yo"

-"Mi nombre es Teresa Castro, del departamento del ministerio de trabajo e inmigración español"

-"Ah sí, dígame"-Cada cierto tiempo el gobierno´ español la llamaba para comprobar en qué se gastaba el dinero de la pensión, para ver si asistía a las clases y comprobar si la rehabilitación había funcionado.

-"Nos gustaría hacerle una visita a su hogar esta tarde si nos permite"

-"Claro como no, ¿puede decirme la hora a la que llegarán?"

-"Sobre las seis de la tarde, ¿le supone algún problema?"

-"No, perfecto, estaré en casa"

-"Muy bien, muchas gracias, que pase un buen día"

-"Igualmente"-Tras despedirse la comunicación se cortó.

Aún faltaban tres horas para que llegasen, y conociendo a los funcionarios estarían allí a las siete. Terminó sus espaguetis y bajó a comprar café y pastas para ofrecerle a sus invitados´. También avisó a Sara y Lucía que no pasaran por su casa, a veces se les ocurría hacer visitas sorpresa, y no creía que eso diera buena imagen. Al volver colocó todo en su sitio y recogió un poco la casa, justo cuando llamaron al telefonillo. Por una vez se habían adelantado.

Llegaron un hombre y una mujer trajeados, y a su lado otro de unos treinta años con ropa informal. Akane les ofreció algo de picar pero ellos lo rechazaron-"Siempre tan simpáticos"- pensó ella. Le pidieron papeles de la casa así como la matrícula de la universidad, comprobando que tenía todo pagado y en orden. Un par de vistazos al piso buscando algún lujo que supieran que ella no hubiera podido costearse. Nada fuera de orden así que el hombre de aspecto informal procedió a realizarle el examen médico. Le miró las pulsaciones y algún otro detalle y luego pasó al examen de comprobación de cordura´, como lo llamaba Akane. Era humillante, le mostraron una serie de dibujos que tenía que ordenar formando una secuencia, la cual terminada consistía en primer lugar con una madre y un niño yendo al parque, la segunda el niño sabiéndose a un columpio, la tercera el niño cayéndose de él, y la cuarta la madre poniéndole una tirita. Cómo era posible que después de estar hablando con esas personas durante media hora de una forma totalmente normal le pidieran hacer esa tontería dudando de sus capacidades.

Pero después de eso se sintieron satisfechos y se marcharon, alegando que por fin se le consideraría como una chica totalmente sana y cuerda, y que no habría ya más necesidad de exámenes médicos. Aunque eso sí, de los exámenes económicos no se libraba. Pero a pesar de ello se alegró.

...

Esa visita forzada hizo perder a Akane la mayor parte de la tarde. Cuando ya estaba empezando a anochecer decidió salir a dar un paseo. Esa hora, justo lo que es el crepúsculo, la hacía deprimirse un poco y necesitaba salir a despejarse. Siempre se dirigía al mismo sitio, al mar. Por suerte la ciudad era costera y tenía un gran paseo de varios kilómetros rodeando la playa.

Se sentó en la arena y de nuevo esa sensación la carcomía. Como era costumbre un dolor agudo se instalaba en su pecho. No era un dolor físico, era un dolor...de corazón. Sabía que le faltaba algo muy importante pero no lograba recordarlo. -"Puede que sea mi familia..."-, siempre pensaba lo mismo, pero en el fondo sabía que no era eso. En su corazón había un hueco muy grande, y era ocupado únicamente por una persona. ¿Quién era esa persona?, ni idea. Solo tenía esa sensación de ahogo, desesperación y vacío. –"Es extraño que el corazón recuerde algo que la mente ha olvidado"- Pero así era, su corazón gritaba por esa persona, las sensaciones que sentía en su pecho llamaban a la parte que le faltaba. Y esos ojos...-"Azul-grisáceos como nunca he visto"- se repetía una y otra vez, recordando la única imagen de su pasado.

Continuará...


Bueno, aquí va el segundo capítulo. Espero que ya lo empecéis a ver mejor, creo que esta parte tiene más sentido, aunque evidentemente queda todo por descubrirse. ¿Qué hace Akane en España?, sola y sin recordar nada. Poco a poco se irá desvelando el misterio. El siguiente capítulo será muy emocionante y se llamará... "Esos ojos" jajaja, ¿Quién es el dueño?. Creo que está muy claro

Quiero mandar un saludo especial a Kotoko, que ha mandado el primer review, ¡¡muchísimas gracias!!. Y también a Naoko Tendo. Espero no defraudar a nadie con la historia y que os vaya gustando cada vez más.

Besotes

Des