Nota: este es mi primer fanfic, es una idea loca que salió de mi cabeza los personajes no me pertenecen son de la inteligente, talentosa y hermosa Stephenie Meyer. El resultado de esta historia nace del inmenso amor que siento por la saga que capturo mi alma y corazón desde el principio.
Este fic va dedicado a mi beta flor carrizo muchas gracias flor por esto, al grupo en Facebook groups/FFAddiction/ FFAD (twilight) , a las diseñadoras de FFAD en especial a Martina Bennett.
Capítulo 2: La cena
.
Cuando entré a mi hermoso y cálido apartamento, que tanto amaba, tiré mi abrigo y me recosté en la cama. Todavía me quedaban tres horas para arreglarme para la cena, pero tenía que escoger un vestido hermoso y perfecto de la nueva colección que mi excéntrica madre había escogido para mí, y los había enviado con Taylor la semana pasada, de los que no había usado ninguno.
Me imaginaba la cara de mi madre al verme con uno de los vestidos que con tanto amor había escogido y que, por cierto, eran hermosos, ya que, ella era una excelente diseñadora. Por un momento recordé la nota que me envió la semana pasada a mi oficina junto con los vestidos:
"La próxima semana es el lanzamiento de mi nueva colección. Te espero hija, donde siempre.
Mamá"
Y, también recordé en ese momento que no le había dicho nada a Jessica, ese día no podía fallarle.
Me concentré en escoger un vestido, siempre pensaba que los vestidos que mi madre escogía eran demasiado descubiertos para mí, pero no quería incomodarla; además Alice y su novio, mi mejor amigo Jasper, decían que me veía hermosa, sexy y que cualquier hombre se derretiría ante mí. Escogí un vestido de color rojo muy hermoso, tenía un escote hasta la mitad de la espalda y en la parte de adelante, también, tenía un escote atrevido con unas piedras que adornaban algunas partes del borde del vestido, sin dejar de mencionar que el restaurante al que íbamos se lo merecía.
Por un momento sonreí y me animé. Me di un baño de agua caliente y burbujas para relajarme, empecé a cambiarme y me coloqué los aderezos que Charlie me había regalado mi pasado cumpleaños. Decidí usar un perfume que mamá me había obsequiado del último viaje que había hecho a París para promocionar su última colección. Al terminar de alistarme el portero llamó por el teléfono para avisar que Taylor estaba esperando por mí.
Decidí bajar pues sólo faltaban 30 minutos para las siete, y mamá se enojaría si llegaba tarde. Recordé que en la mañana le había pedido a Alice que fuera junto con Jasper a la cena, estaba segura que mamá estaría muy contenta de que ellos estuvieran ahí, ella los adoraba.
Cuando subí a mi auto Taylor ya los había recogido y ellos estaban dentro. Los saludé con un beso y un abrazo. Alice lucía muy hermosa y Jasper muy elegante, él era precioso, los dos eran afortunados por tenerse uno al otro. Sabía que en algún momento me dirían que se casarían, eran inseparables, y por un momento sentí envidia de la buena, por no tener algo así.
Entre carcajadas y risas llegamos a nuestro destino.
Charlie había decidido esperar en la puerta del The Mezzanine Restaurant, un hermoso y lujoso restaurante de comida internacional ubicado en Time Square. Cuando bajamos del auto los halagos de Charlie no se hicieron esperar, por supuesto nos dijo a Alice y a mí que nos veíamos preciosas.
Entramos al restaurante, de música de fondo tenían una canción que me gustaba mucho Flightless Bird American Mouth. Charlie nos dirigió a la mesa donde mis hermanos y mamá nos estaban esperando. Como yo pensaba mamá se alegró de ver mucho a Alice y Jasper y, por supuesto, le encantó que llevara puesto uno de los vestidos que me había obsequiado. La saludé con un abrazo.
—Sé que has estado muy triste hoy, pero es hora de olvidarse de la tristeza —me susurró al oído.
En el fondo del corazón quería ser feliz como mi madre, sabía que ella lo era. Para no preocuparla le di una sonrisa y me senté en el lugar que me correspondía en la mesa.
No podía negar que en el transcurso de la cena nos reímos hasta cansarnos, y me sorprendí al notar que el mesero a mi derecha me sirvió una copa de un vino que no habíamos ordenado, y me sentí extrañada.
—El caballero que está en la mesa a su espalda le envía esta botella de vino y esta nota —susurró.
"Espero sea de tu agrado, no me la devuelvas por favor. Esta es mi manera de disculparme por el incidente de esta mañana.
Atte. Edward Cullen."
Con mi codo golpeé a Alice que estaba sentada a mi lado.
—Mira hacia atrás —pedí—. ¿Reconoces al caballero que me ha regalado esta botella de vino? —susurré.
—Es el mismo con el que chocamos en la mañana —respondió asombrada.
Me quedé pasmada, y pensé: ¿será New York tan pequeño como para encontrármelo de nuevo?
Entonces decidí mirarlo y con la copa en la mano me giré. Él también me estaba mirando fijamente y elevó su copa como haciendo el gesto de brindar por mí. Decidí enviarle una nota de agradecimiento, alentada por Alice, para no pasar por mal educada. Le escribí:
"Gracias, pero no tenía que molestarse, es uno de mis vinos favoritos.
Atte. Isabella Swan"
Después de cinco minutos obtuve una respuesta de su parte:
"No es ninguna molestia y me alegra haber acertado.
Fue un placer verla de nuevo.
Atte. Edward Cullen"
Me sonrojé por sus palabras, no estaba segura si él tenía algún interés en mí, pero no podía negarme a mí misma que el gesto del vino había sido acertado.
Cuando terminamos de cenar Charlie, como siempre, no dejó que nadie pagara la cuenta.
—Bella. —Escuché mi nombre al mismo tiempo, eran Seth y Leah.
—Mañana iremos a tu oficina, pero quiero saber si puedes atendernos —preguntó Leah.
—Sí, claro, saben que siempre tengo tiempo para ustedes.
Por un momento pensé que desde que había tenido que hacerme cargo de todo no compartía con mis hermanos, aunque me causó mucha curiosidad saber qué tenían que hablar conmigo. Hice caso omiso a mis curiosidades y nos retiramos del restaurante. Mamá, Charlie y mis hermanos se despidieron de Alice, Jasper y de mí. Los tres esperamos hasta que se fueran para abordar el auto, donde Taylor nos esperaba.
Me llamó mucho la atención escuchar mi nombre a lo lejos, así que me di vuelta. Esa voz era la de Edward Cullen, no sabía la razón pero la recordaba muy bien.
—Isabella, espera un momento. ¿Te vas tan rápido? —preguntó.
—Sí, tengo que trabajar mañana —respondí.
—Esperaba que me dejaras admirar tu belleza por mucho más tiempo, ese vestido rojo te hace lucir más que hermosa —susurró.
Eso causó que me sonrojara y sonreí.
— ¿Sabe una cosa señorita Swan? Tiene una sonrisa hermosa, me gustaría verla muy seguido. ¿Por qué no te quedas y tomas unas copas conmigo?
Pero, antes de que pudiera pronunciar palabra, Alice jaló mi brazo,
—Ni se te ocurra decir que no, ve Bella, distráete —me susurró al oído Alice.
Él interrumpió ese momento con su hermosa voz.
—No te preocupes, yo la llevo de regreso a casa.
—Disculpa Edward, ella es Alice y él es Jasper, son mis mejores amigos —los presenté.
—Estoy segura que Bella aceptará tu invitación —Alice le dijo.
—Pensé que tu nombre era Isabella,
—Ah, sí, lo es. Pero me gusta que me llamen Bella.
No me di cuenta en qué momento Alice abordó el auto junto con Jasper y se marcharon, miré el auto con atención; pero esa voz tan sensual me distrajo y olvidé todo el enfado con Alice por haberme dejado a aquí.
— ¿Puedo llamarte Bella también? —preguntó.
—Sí, me gusta más que me llamen Bella y no Isabella.
—Gracias por aceptar mi invitación, aunque no puedo negar que fue con la ayuda de tu amiga.
Le sonreí por la forma en que lo dijo, en mi mente pensaba que hacía mucho tiempo no tomaba unas copas y menos con un hombre tan atractivo como él. No sabía qué pasaba pero su presencia me ponía muy nerviosa, y parecía que él lo notaba. Entramos al restaurante de nuevo y empezamos a beber unas copas de vino.
—Me pregunto… ¿por qué no nos habíamos conocido antes?
—Creo que a pesar de todo New York sí es grande.
—Mmm… ¿Dónde trabajas, Edward?
—En el One World Trade Center —respondió.
— ¿Es en serio? ¿En qué piso trabajas? —pregunté.
—En el piso 12 —respondió—, administro una constructora que mi padre me heredó.
—Se me hace muy extraño que nunca nos hayamos cruzado en el edificio, Edward.
—Lo mismo me estoy preguntando ahora mismo.
Su comentario me hizo sonreír.
—Pero al menos tenemos algo en común, los dos hemos heredado algo de nuestros padres.
— ¿Por qué lo dices? —preguntó.
—Porque mi padre me heredó su fortuna, precisamente hoy hace doce años que murió.
—Lo siento mucho —susurró y frotó su mano en mi mejilla.
—Está bien, pero… ¿tu padre aún vive? —pregunté
—Oh… Sí, lo que pasa es que él es médico cirujano y decidió retirarse del negocio de la construcción para hacerse cargo de su propia clínica.
—Ah, ahora entiendo —respondí.
No sabía por qué pero me sentía muy cómoda hablando con él. Él me hizo muchas preguntas, como si quisiera saber todo de mí en una sola noche.
— ¿Por qué quieres saber tanto de mí y en una noche? —pregunté.
—Porque no quiero desaprovechar la oportunidad de conocerte muy bien, y además quiero dejarte una buena impresión, para poder verte de nuevo otro día… Aunque, bueno… lo del accidente no es una buena. Disculpa de nuevo y no te preocupes el daño de tu auto, está arreglado.
—Parece que comenzamos con el pie izquierdo —respondí.
—No te imaginas lo importante que es tu opinión para mí —susurró
—Me enojé mucho en ese momento, pero ya pasó y acepto tus disculpas.
De pronto me distraje y me hundí en mis pensamientos con una pregunta que taladraba la mente: ¿por qué es tan importante para él que yo tenga un buen concepto acerca de él?
Pero mis pensamientos fueron interrumpidos, cuando me tomó de la mano para entregarme su tarjeta. Entonces yo saqué una de mi pequeño bolso y se la entregué.
—No hubiese querido que esta noche acabara nunca, Bella, pero mejor te llevo a casa, es tarde.
En realidad, quería disfrutar más de la compañía de ese hermoso hombre que había causado algo muy extraño en mí, como una atracción instantánea.
Cuando abrió la puerta para que entrara en su auto me presentó a su chofer, quien, por lo que él me dijo, llevaba trabajando para él seis años y su nombre era James. Abordé el auto y él me acompañó en la parte de atrás. Durante el camino no me quitó la mirada de encima, y cuando él se descuidaba yo también lo miraba. Era tan hermoso, tan elegante y tan atractivo, y no podía evitar pensar si yo causaba ese mismo efecto en él.
Me sorprendió mucho escuchar de su boca:
—Si estás pensando si me pareces hermosa y atractiva, no te equivocas. Eres la mujer más hermosa que he conocido en toda mi vida.
Bajé mi cara y sólo pensaba en cómo podía saber lo que estaba pensando. Él tomó mi cara y la levantó.
—No te avergüences, eres hermosa y cualquier hombre moriría por estar a tu lado, pero yo tengo ese gusto esta noche y me gustaría poder tener el placer de nuevo —dijo.
En ese momento incómodo agradecí haber llegado al apartamento, pero no me escapé por mucho tiempo, ya que, al bajar del auto me tomó de la mano.
—No has respondido mi pregunta, ¿te gustaría cenar conmigo otro día? —preguntó.
—Tal vez, veremos —respondí.
— ¡A mí me encantaría! Te convenceré.
—No lo dudo —susurré.
Me dio un beso en la mejilla y me susurró al oído:
—No te voy a dejar escapar. Que sueñes conmigo.
—Buenas noches, Edward.
—Buenas noches, Bella.
Me quedé muy sorprendida con sus palabras, pero a la vez sabía que me encantaría volver a verlo. Nos dijimos adiós, pero no quería hacerlo.
Subí a mi departamento y me coloqué un pijama muy caliente, ya que, después de mi escote de esta noche estaba congelada. A pesar de que llevé mi abrigo, el frío era impresionante, pero llegó un momento en que no lo sentí, y fue cuando Edward estaba susurrando a mi oído.
Me acosté en mi cama y me dormí pensando en él.
Esa noche soñé que me tomaba por la cintura y me besaba apasionadamente, como hace mucho tiempo nadie lo hacía.
Espero les haya gustado este segundo capítulo, perdón por la tardanza pero estaba un poco mal de salud. Espero sus comentarios y sugerencias, estaré actualizando dentro de 15 días.
Que les pareció el repentino y casual encuentro de Edward y bella….
Nos leemos pronto.
