Luego de la demora por los preparativos del viaje aquí estoy, con este segundo capítulo, mas corto que espero poder compensar con el próximo. Gracias a todos los reviewers del primer cap, por el animo a seguir. Nos vemos al final. Espero que les guste, Blackangel.

Capítulo 2: "Resiste"

Hermione se despertó con los rayos del sol y el picoteo de una lechuza en la ventana, era Hedwig con un pedazo de pergamino enrollado en la pata derecha. Se levantó rápido de la cama, corrió hacia la ventana y la abrió para que pudiera entrar. La lechuza blanca, voló hacia su cama, se posó en ella y la miró expectante.

-Toma- le dijo Hermione, alcanzándole una golosina- a ver que traes.

Mientras la lechuza engullía su golosina, Hermione desató el pergamino y leyó:

Me gustaría verte hoy, ¿Puedes luego de almorzar? Espero tu respuesta,

Harry.

Hermione cogió su pluma y en el dorso de la nota que recibió escribió:

Me parece bien, estaré en el Caldero Chorreante alrededor de las 2 de la tarde. Hermione.

La castaña agarró su respuesta y la enrolló a la pata de Hedwig, que se había dormido.

-Hedwig- la lechuza abrió solo un ojo y la miró- ¿le llevas esto a Harry?- Hedwig abrió el otro ojo, voló a la ventana y se perdió entre los rayos del sol.

Hermione recordó el día de ayer, miró a su lechuza que a su vez le devolvía la mirada.

-Te dejaré salir, has estado en esa jaula demasiado tiempo.

Atenea se acomodó en su jaula, esperando ser soltada. Hermione se levantó, agarró la jaula y abrió la puerta de esta. La lechuza salió de la habitación y estiró sus alas volando, primero cerca de la ventana y luego mas lejos hasta que se perdió en los rayos del sol como Hedwig había hecho.

La castaña sintió miedo, nunca había tenido una lechuza a la que dejar libre para que hiciera lo que quisiera, siempre un gato, que se quedaba en la tierra y no podía recorrer grandes distancias. Al instante se tranquilizó, después de todo, las lechuzas tenían un impecable sentido de la ubicación, y Hermione no le había hecho nada malo como para que decidiera no volver.

Puso la radio para informarse del clima de ese día y prendió la ducha.

-Es un día soleado y caluroso- decía la mujer de la radio- así que ¡levántense dormilones! ¡Hoy es un día para aprovechar! ¡Salgan! ¡Disfruten! ¡¿Que hacen todavía en la cama?!

-Demasiado optimismo para esta hora...-Hermione apagó la radio, se desvistió y entró a la ducha, tratando de despertarse.

Debido a la falta de sueño los últimos días, había acumulado mucho cansancio, que con una sola noche no pudo eliminar. Todavía se le cerraban los ojos, pero ya se despertaría.

El reloj del baño decía que eran las doce, dos horas para ver a Harry ¿que pasaría esta vez? ¿Harry seguiría raro o ya se le habría pasado? Bueno, no "raro", pero sí confundido, si por estar confundido él le dijera a Hermione que quiere estar con ella y demás, le rompería el corazón, pues ella siempre quiso a Harry como un amigo. Aunque últimamente empezó a quererlo como más que eso y de esto se dio cuenta el tiempo que no estuvieron juntos.

Luego de un largo baño, Hermione salió, cogió una toalla, se la enrolló en el cuerpo, caminó hasta su cama y se sentó en ella. Mientras miraba una foto de los tres, recordó la escena del día anterior.

"¡Olvídate de eso ya, Hermione! Es peor recordarlo, no volverá a pasar, así que mejor... ¡enciérralo en tu memoria!"

Era curiosa esa voz en su cabeza, no estaba loca; pero era tan controladora a veces que tenía su propia voz interna que le decía qué estaba bien o mal y le daba consejos.

Retiró la vista de la foto, se levantó, fue hacia la ventana, cerró las cortinas y comenzó a vestirse. Eligió un pantalón de jeans capri, una blusa lila strapless, zapatillas. Como hacía calor se amarró su cabellera en una coleta alta dejándose un mechón de pelo hacia el costado, no se maquilló y se puso un juego de collar y aretes de plata. Bajó a encontrarse con su tía para almorzar.

-Te quedaste dormida para la cena- comentó su tía- al fin has podido conciliar el sueño.

-Sip.

Hermione no quería hablar más del tema. Relacionó su falta de sueño con la "falta de Harry", le costaba pensarlo. ¿Tendría algo que ver su mejor amigo en esto? ¿Lo extrañaba tanto como para no poder dormir? Era la única explicación no-racional que se le ocurría. Luego de muchos días de no dormir, logró conciliar el sueño y no en cualquier cama, en su cama. Y eso le confirmaba lo que había estado pensando, quizás si lo quería más de lo debido.

Luego de almorzar, Hermione agarró su billetera, cruzó la puerta y apuró el paso. Aún era temprano para encontrarse con Harry, pues le había dicho que iba a estar allí a las 2 de la tarde y quería caminar por el Callejón. Además faltaban 4 días para volver a Hogwarts, se estaba acabando la comida para la lechuza y quería comprar más.

Divisó el Caldero Chorreante, la gente que pasaba parecía no notarlo como siempre. Hermione entró y pasó directo hacia la parte de atrás del local.

Se colocó frente a la pared de ladrillos y, antes de golpear con la varita los correctos, inhaló profundamente y exhaló, tratando de relajarse.

Estaba nerviosa con respecto a ese día. Encontrarse con Harry después de lo del día anterior y de lo que había pensado a la noche, no era algo muy cómodo.

"Debes controlarte" se dijo a sí misma.

Después de todo tenía razón, Harry era su amigo hacía mucho tiempo, nunca se había mostrado nerviosa al verle. Este día no debía ser una excepción.

Pasó por el hueco que se formó en la pared y comenzó a caminar, el día estaba soleado, no había una sola nube amenazante a la vista y hacia calor. El callejón, muy iluminado se llenaba de magos y brujas que llegaban a hacer sus compras pendientes antes del nuevo año. Los que debían comenzar primer año tenían el rostro lleno de asombro y ansiedad, justo como ella en su momento.

La tristeza la golpeó por primera vez, este era su último año en Hogwarts y dejaría la institución que fue su segunda casa por 7 años, en los que conoció a su mejor amigo y se inició en la magia. No debía ponerse triste, Hermione estaba segura Dumbledore nunca le cerraría las puertas. En fin, sería un año diferente...

-Una dama no debe pasear sola- una voz la despertó de sus pensamientos, miró hacía su costado y vio a Tom sonriendo.

-Hola- la castaña de devolvió una sonrisa.

-¿No esta tu novio por aquí?

-No es mi novio y no, no está- Hermione notó como se enderezaba, ¿alegrándose, quizás? Volvió a como estaba antes y la miró atentamente.

-¿Te pasa algo?- la miró a los ojos que ella posaba en una lechuza dormida al lado del rostro del muchacho.

-No "mentira", ¿por qué?- Hermione lo miró y el notó la tristeza y la confusión, mezcladas en sus ojos.

-Estas callada y pensativa, como si estuvieras...triste- la miró con cuidado, esperaba que ella no se enojara por su opinión. Lo que menos quería era que se fuera de ahí enojada por su atrevimiento. Después de todo, la conocía desde hacía un día, el no quería que pensara que estaba invadiendo su privacidad o algo así.

Hermione le sonrió y Tom se tranquilizó, no le había molestado.

-¿Quieres pasar? Adentro está más fresco.

La castaña miró su reloj, faltaban 10 minutos para verse con Harry, entonces aceptó pasar al local.

Adentro el clima era otro, hacía frío y ella lo sentía más por llevar un strapless.

-Recién me acuerdo, necesito alimento para mi lechuza. ¿Me das una bolsita?

-Si, ¿ya le pusiste nombre?- preguntó Tom alcanzando una estantería ordenada con bolsas de todos los tamaños. Le alcanzó una mediana.

-Si, se llama Atenea- contestó sacando su billetera y pagándole.

-Lindo nombre, guarda el dinero, no es necesario.

-Pero...

-Pero nada- la interrumpió- es un regalo poco común, pero es un regalo- se rió y la miró. A Hermione le recordó a como la había mirada Harry varias veces.

-Jaja, gracias.

Miró su reloj, faltaban 3 minutos.

-Debo irme, quizás pase mas tarde a despedirme- guardando la bolsa de alimento en su bolso.

-¿Despedirte?- preguntó Tom extrañado, justo cuando empezaba a conocerla, ella se iba.

-Si, este es mi último año en Hogwarts.

-Ah, y... ¿Cuándo sale el tren?- preguntó un poco desanimado.

-Mañana a las 11.

-Ok, entonces te deseo suerte en tu último año y espero que te pongas mejor-sonrió.

-Que no estoy mal- reprochó Hermione.

Tom saludó con la mano mientras la veía alejarse hacia el Caldero Chorreante. Justo cuando llegaba Hermione, Harry bajaba las escaleras.

Hermione se sentó en una mesa cerca de la apertura al Callejón mientras Harry la alcanzaba.

-¿Que tal si vamos a tomar un helado a la terraza de Florean Fortescue?

-Mmm, esta bien- desde tercero que no iban ahí, se había olvidado de ese lugar.

Hermione se levantó de su mesa y fueron al patio de atrás, no tuvieron que tocar el ladrillo y esperar a que se abriera el arco que daba al Callejón porque una familia acababa de pasar.

Una vez en callejón caminaron unos metros y llegaron a un colorido local, muy iluminado y fresco. Harry se acercó al mostrador para pedir.

-¿De que quieres?- preguntó el.

-De chocolate y frambuesa- sacó el monedero y antes de que pudiera sacar algo de oro, Harry se lo sacó.

-Te lo daré después, hoy pago yo. ¿Subes a buscar lugar en la terraza?

-Ok...

La castaña subió unas escaleras en espiral en una esquina del local y se encontró en la terraza. Era un lugar hermoso, había cambiado desde tercer año, ahora había plantas. Un par de mesas distribuidas con vista al Callejón entero, Hermione se sentó en una que estaba cerca del borde de la terraza y cerca de las platas, desprendían un rico aroma.

Unos minutos mas tarde llegó Harry con los helados, le alcanzó el suyo, se sentó y miró para el mismo lado que Hermione.

-¿Cómo estás?

"¿Qué esta de moda preguntar eso y con esa cara? Deja de mirarme así como si en verdad me pasara algo".

-Bien, ¿tu?

-Bien...

En realidad Harry estaba un poco confundido. Se había forzado a no caer en la tentación de arruinar la amistad con Hermione por algo mas, había estado pensando en eso toda la noche, obligándose a comportarse, a no mirarla a los ojos, a no querer besarla y abrazarla. Pero le era casi imposible cumplir con su palabra, con solo verla notaba lo hermosa que era y lo mucho que la deseaba, no solo físicamente, pues Harry como todo chico normal había notado como Hermione había cambiado desde hacia unos años.

Miró a Hermione, cuidaba que no se le derramara helado sobre la ropa y lo miraba de vez en cuando.

-¿Tienes todo para mañana?- preguntó ella, sin mirarlo mucho.

-Si, ¿y tu?

-Si...

La conversación era fría, casi mecánica, cosa muy rara en ellos dos. Siguieron hablando del tiempo, del año que venía en Hogwarts, amigos, su verano y cosas sin importancia. La noche se acercaba poco a poco, quitando los rayos de sol para reemplazarlos por estrellas que decidían dejar de esconderse en el cielo.

-¿Vamos a mi habitación?- propuso Harry, ya se estaba poniendo fresco y no quería que su amiga cazara un resfriado.

-Está bien- sonrió Hermione, se levantó, cogió su bolso y caminó hacia el inicio de las escaleras de caracol para volver al Callejón.

Harry por un momento quiso agarrar la mano de la castaña. ¿Qué le pasaba? ¿Acaso no era exactamente esto lo que se había propuesto no hacer, ni pensar? Las horas de reflexión no habían dado sus frutos. Harry seguía pensando igual, y el hecho de prohibirse intentar algo con Hermione hacía de esta idea una opción más que encantadora y atractiva.

Llegaron al Caldero Chorreante, esquivaron al gentío y llegaron al pie de las escaleras que conducían a los dormitorios. Recorrieron el pasillo y llegaron a la habitación de Harry. Estaba desordenada, como el día anterior. Hermione dejó su bolso en la cama, tendida por su lado controlador y caminó hacia la ventana.

Harry se acerco por detrás y se apoyó en el alfeizar al lado de su amiga.

-¿Qué es lo que pasa con ese chico...Tom?- dijo simulando olvidarse el nombre.

-¿Cómo que qué pasa?

-¿Están...saliendo o...algo?- cada palabra elegida con cautela.

-No- respondió Hermione extrañada.

-Entonces, ¿por qué lo visitas tanto?

-Porque me cae bien.

Parecía una discusión de novios, una escena de celos por parte de su amigo era algo raro. Harry trató de controlarse, ¡no podía dejar que esto pasara! Pero que hablara con Tom lo ponía nervioso, había algo acerca de el que no le gustaba para nada, una vez dentro de Harry respondió a eso "Pues claro que no te agrada, esta tratando de robarse a tu chica"

"No es mi chica, no puede serlo"

"Tu sabes que la quieres besar, hazlo"

"No"

"Hazlo..."

"No"

"Besala ahora antes de que alguien mas lo haga en el año"

"¡¡¡Que no!!!"

Esta batalla en la cabeza de Harry parecía revelarse en su cara pues Hermione lo vio y al instante le pregunto si estaba bien y si necesitaba algo.

"Tu presencia" No, nada, gracias- sonrió, Hermione devolvió la sonrisa y volvió a mirar hacia la ventana.

-En realidad si necesito algo...-comentó pensándolo bien.

-¿Qué es?

-Quiero saber porque de ayer a hoy cambiaste tanto en como me hablas...ayer parecías mas...Hermione, hoy estas mas callada y fría.

-¿Yo fría? Tú eres el que no inicia conversación y me corres la mirada cada vez que te veo.

-Pero eso no es...

-Pero nada, yo estoy igual que ayer.

Harry se quedó callado, mirando fijo a su cama. Se incorporó y se tiró en ella. Casi se duerme hasta que Hermione habló.

-Además ¿que es eso de preguntar por Tom? No es asunto tuyo, ¿y si pasara algo con el? Tampoco es tu asunto. ¿Por qué hiciste esa escena recién? Ayer lo mismo, cuando lo conocimos no lo trataste muy bien.

-¡Pensé que te estaba molestando!

-Nadie molesta por hablar, Harry.

"Es tan hermosa..."

"No, resiste Harry, te lo prometiste"

Harry se levantó mientras Hermione seguía hablando de porque le interesaba de repente Tom, se acercó hasta donde estaba, pasó un brazo por su espalda y la atrajo hacia sí.

Hermione a escasos centímetros confirmaba su temor, no podía dejar que pasara esto, no, no era lo que había pensado para su amistad, no quería que terminara así. Miró a Harry en sus ojos verde esmeralda y notó la tranquilidad que poseían, ella misma se tranquilizo y no se resistió. Sus labios se tocaron, primero suavemente y luego mas fuerte. Hermione se entregó a su amigo, dejando que la bese y correspondiéndole. Harry la tenía tan cerca de su cuerpo como le era posible.

Luego algo en su cabeza despertó, paró de besarla y se quedo en silencio, mirando la profundidad de sus ojos y pensando en lo que había hecho. Había comenzado justo lo que quería evitar, enojado consigo mismo se separó de la castaña, caminó hacia la ventana y se quedó ahí, pensante, por unos minutos.

Ese beso lo cambiaba todo. ¿Cómo la miraría? ¿Ella se habría enojado?

Cuando se dio vuelta su mejor amiga no estaba ahí.

Había estado tan abstraído en su odio a si mismo por dejar que sucediera ese beso, que no había escuchado el sonido que hizo Hermione con la puerta al salir.

Bueno, hasta aquí por ahora, en 1 hora y media tengo que viajar, son las 3.32 de la mañana, pero me carcomía la culpa por no haber actualizado. Perdón. Es que, como todos, tengo mis cosas que hacer y simplemente no encontré el tiempo. Cuando vuelva, el 27 prometo ponerme a escribir, haya vuelto la inspiración o no. Saludos, voy a dormir unos minutos. Espero que les haya gustado. Cuídense, que estén bien!