My obsession

Resumen: Los pensamientos que tenía hacia ese chico eran cada vez más retorcidos, cada vez más asquerosos. En ningún momento se había detenido a pensar que sus acciones lo llevarían hasta la locura. No quería que nadie más lo tuviera, incuso si tenía que matarlo… lo tendría solo para él. (Doc Ichi / Kara Basquet)

Advertencias: Un hombre obsesionado con un niño.

Sangre. Muerte.

Cosas raras.

Cosas muy raras.

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Notas

Narración.

Fantasías.


II

Desde la ventana de la enfermería se puede ver la cancha en donde practican deportes.

He estado pensado que esta un poco destartalada, pero los niños parecen divertirse.

Últimamente los mocoso se aparecen por aquí sin que nada suceda, sonreír amable no esta en mi contrato y es por eso que todos salen huyendo de aquí.

El único que parece no importarle mi forma de ser es a ese pequeño idiota, jugador de basquet.

Nakamura Karamatsu. Su nombre esta grabado en mi cabeza.

No puedo evitar que mis ojos terminen recorriendolo por completo cada vez que se pasa por la enfermería. Es un camino corto después de todo. Sus delgadas piernas, sus pequeños brazos, incuso ese lindo bulto en sus pantalones. Es tan pequeño y su piel parece ser suave.

Por alguna razón él ha venido aquí todos los días incluso cuando no esta herido. ¿La razón?

Yo no le doy miedo como el otro sensei.

Estoy seguro de que si conociera todo lo que pasa por mi cabeza cuando lo veo también saldría huyendo despavorido de mi territorio.

Por esa razón, tenemos que ser sutiles.

¿Como ganarse la confianza de un niño?

—Sensei. ¿Puedo cambiarme aquí? -Nakamura preguntó, llevaba unos minutos hablándole al sensei mientras este escribía quien sabe que cosa en su libreta de notas. Aunque sensei no hablara mucho era bueno escuchando y eso le gustaba mucho al pequeño, ya que nunca habia tenido un hermano mayor se preguntaba si se sentía de esa forma.

—¿Cambiarte?

—Si, tengo gimnasia, pero no puedo llegar al salón. A-además un chico siempre me molesta mientras estoy cambiándome y...

—Esta bien. Puedes hacerlo allá. -dijo Matsuno señalando detrás de la cortina, no parecía tener mucho interés en si de verdad el chico iba a denudarse allí mismo o no.

—Gracias~ -el pequeño tomo su mochila y corrió hacia atrás de las cortinas. Mientras se quitaba la ropa escucho la voz de el sensei.

—¿Sabes? Si te molestan en tu salón puedes venir a cambiarte aquí.

—¿De verdad? -el niño asomo la cabeza por las cortinas. El hombre seguía escribiendo en su libreta.

—Si, pero quiero algo a cambio.

—¿Que quiere sensei? Lo que usted quiera. -respondió de inmediato el pequeño. ¿Que podía pedirle su sensei? Estaba curioso.

—Me ayudaras a cuidar esta pequeña planta. -dijo señalando una planta cerca de la ventana, estaba más próxima a morir, pero aun conservaba algo de vida.

—¿Solo quiere eso?

—Si, yo no soy bueno cuidando de las plantas. ¿Lo harás?

—Yo no sé si pueda ... -no estaba muy seguro, nunca habia cuidado de nada y tenia miedo de decepcionar a Matsuno.

—Puedes hacerlo, después de todo eres inteligente y genial Nakamura-kun. -El adulto dijo con una sonrisa, cuando el pequeño lo vio sonreír de ese modo se sintió confiado. ¿Sensei confiaba en él? ¿Sensei creía que era inteligente y genial?

¡Nunca nadie le habia dicho eso!

Karamatsu se sintió feliz. No pensaba decepcionar a ese hombre.

—¡Lo haré! -dijo entusiasmado, ahora con su uniforme de gimnasia rojo salio de la enfermería despidiéndose del sensei.

Matsuno se quedo viendo la planta por unos segundos después de que el niño se fuera. Esa cosa se iba a morir, tenia que reemplazarla antes de que Karamatsu se diera cuenta.

Comprar una maldita planta.

Instalar cámaras en la enfermería.

Todo iba viento en popa.


Coman frutas y verduras.