Hermione decidió no mirar su nuevo móvil hasta la hora del almuerzo. Cuando se sentó con Ginny, ésta la bombardeo a preguntas.
–¿Cómo ha ido? ¿Con cuántos has hablado? ¿Has eliminado ya a alguno? ¿Tienes a algún preferido?
–Ginny, por favor – la intentó calmar al tiempo que sacaba el móvil de su bolso – yo no he iniciado ninguna conversación todavía.
La pelirroja suspiró desanimada mientras su amiga encendía la pantalla.
–tengo dos mensajes – murmuró, nerviosa, Hermione – uno de majo_amistad y otro de acasasol.
–¿Qué dicen? – casi gritó la pequeña de los Weasley.
Hermione apretó sobre el nombre de acasasol y le aparecieron las primeras líneas de su conversación.
Acasasol: hola, ¡buenos días!
Acasasol: ¿qué tal?
Leyó ella en voz alta.
–vamos, contéstale – la apremió Ginny.
La castaña suspiró y comenzó a escribir. El mensaje era de las 9:27, hacía más de media hora, quizá ya no le contestara.
Atenea: buenos días, Acasasol. Disculpa no haberte contestado antes, estaba trabajando. Yo estoy muy bien, ¿Cómo estás tú?
Acasasol: bien ¿te gusta el teatro?
Acasaso: lo digo por el alias.
–ha contestado – dijo Hermione, mirando a Ginny con los ojos muy abiertos.
–de eso se trata, amiga – rió la pelirroja. – ¿Qué dice?
–¿Qué si me gusta el teatro? – preguntó ella – ¿por mi alias? ¿Qué tendrá que ver la diosa de la sabiduría griega con el teatro?
–Quizás relaciona lo griego con el teatro… – propuso Ginny sonriendo por las caras de su amiga.
–¿Qué sentido tiene eso? – se quejó la ex–prefecta.
–déjalo pasar, Hermione, y contéstale.
Atenea: me gusta el teatro. También me gusta la lectura, los animales, la naturaleza… me gustan muchas cosas que ya te iré contando.
Atenea: ¿Qué te gusta a ti?
Acasasol: si te lo digo, me eliminaras…
Hermione leyó la respuesta del chico en voz alta y ambas amigas se miraron extrañadas.
Atenea: ¿Por qué dices eso? vamos, inténtalo.
Acasasol: me encanta el sexo
Acasasol: ¡ya lo he dicho…!
Acasasol: ¿te vienes a casa, sol?
Hermione estaba en shock mientras Ginny rompió a reír a carcajadas. Tenía que agarrarse el estómago, pues le empezaba a doler de tanto reirreír.
–No veo donde está la gracia, Ginny – dijo su amiga enfadada. Apurando su café, se levantó.
–vamos, no te enfades – Ginny también se levantó y siguió a su amiga hasta los ascensores – reconoce que es divertido. Es buenísimo, con todo lo del alias – volvió a reirreír…
Hermione entró en el ascensor.
–¡no te des por vencida, Herms! – le gritó su amiga de buen humor antes de que la castaña desapareciera tras las puertas del ascensor.
Una vez encerrada en su despacho del departamento de leyes, volvió a encender la pantalla del móvil. Mantuvo sus dedos sobre el nombre de acasasol sobre la pantalla táctil hasta que apareció la opción de eliminar. El nombre desapareció de su móvil para siempre.
Recordó la otra conversación de Majo_amistad, que todavía no había leído. Apretó sobre el nombre, y aparecieron unas líneas.
Majo_amistad: ¿diosa de la sabiduría griega?
Majo amistad: ¿y qué es lo que sabes, exactamente?
Leyó. Por lo menos este tenía claro quién era Atenea. Aunque con su siguiente pregunta parecía como si la estuviera tachando dse presumida, o algo así…
Atenea: lo que no se, es lo que hago en este programa…
Escribió algo enfadada.
Se quedó mirando la pantalla unos instantes. La conversación era de las 9:13, y al parecer el chico no había vuelto a conectarse. Volvió a dejar el móvil en su bolso y se centró en su trabajo. No podía dejar, además, que este nuevo juguetito le quitara tiempo de sus responsabilidades.
Se mantuvo ocupada toda la mañana, hasta que Steve, su secretario, llamó a la puerta alegremente para recordarle, como hacía todos los días, que la jornada de trabajo había acabado. El joven se excusaba diciendo que más de una vez lo había olvidado, y que era su obligación mandarla a casa cuando era el momento.
–gracias, Steve. Nos vemos mañana.
Antes de salir, observó su móvil con curiosidad. Tenía una contestación de Majo_amistad, además de dos conversaciones más. Decidió ocuparse de ellos cuando llegara a casa.
Caminó tranquilamente hacia las chimeneas y en cinco minutos más ya estaba en su cocina preparándose algo de comer.
Cuando se sentó sola en la mesa, con su único plato, de repente, sintió la urgencia de que el maldito programa funcionara, y que en algún tiempo, alguien la acompañara a la mesa.
Abrió la conversación con majo_amistad para ver su contestación.
Majo_amistad: debes tener paciencia. Al principio algunas conversaciones son frustrantes, pero encuentras algunas personas con las que vale la pena hablar.
Majo_amistad: ¿quequé profesión tienes?
Hermione se animó un poco. El chico parecía majo, valga la redundancia.
Pensó en la pregunta que le había hecho y en que contestarle. Por nada del mundo quería decir algo que la descubriera de algún modo, por lo menos no todavía. Diría que trabajaba en el ministerio, como la mayoría de magos, pero no especificaría en que sección.
Atenea: trabajo en el ministerio. ¿y tú?
Majo_amistad: soy trabajador social.
Majo_amistad: ¿qué edad tienes?
Atenea: 254 años, ¿y tú?
Majo_amistad: 28 ¿Cómo eres?
Hermione empezó a sentirse como en un interrogatorio. Apenas había pensado que podría decirle ella, cuando él ya le había hecho una nueva pregunta.
Majo_amistad: ¡hey! ¿Sigues ahí?
Además era impaciente… pretendió ignorar la última parte.
Atenea: ¿interior, o exteriormente?
Le preguntó ella a su pregunta sobre cómo era.
Majo_amistad: ambas cosas.
Atenea: me considero natural, independiente, perfeccionista, inteligente… me gusta leer, estudiar, estar con mis amigos… y exteriormente soy castaña, pelo largo, ojos marrones… no se…
Majo_amistad: ¿eres guapa?
Atenea: no crees que sería un poco vanidoso por mi parte decir yo misma que soy guapa. Además, que si no lo soy ¿dejarás de hablar conmigo?
Hermione estaba comenzando a enfadarse de nuevo. Y la siguiente línea, acabó de sacarla de sus casillas.
Majo_amistad: no. ¿Eres virgen?
Atenea: ¡no crees que es una pregunta bastante personal?
Atenea: ¿te pregunto yo si vas regularmente al baño?!
Majo_amistad: lo siento, atenea, creo que no eres mi tipo, voy a tener que eliminarte de mi agenda.
–¿Cómo! – gritó Hermione en voz alta a su teléfono.
De forma bastante brusca comenzó a escribir su contestación.
Atenea: ¿Qué tú me vas a eliminar a mí? Soy yo la que va a eliminarte a ti!
Al pulsar enviar, le saltó un mensaje:
"no puede comunicarse con majo_amistad, ya no se encuentra en su lista de contactos"
Frustrada, Hermione dejó escapar un gritito y a punto estuvo de lanzar el móvil por los aires.
En lugar de eso, decidió hacer una visita a sus dos mejores amigos. Necesitaba hablar con Ginny.
Le envió suuna lechuza pidiéndole que abriera la red flu, que iba hacia allí. Cuando apareció en casa de los Potter, limpiándose la ceniza, Harry se acercó a ella.
–Hermione, ¿estasestás bien? – le preguntó ayudándola a salir de la chimenea – Ginny me contó su plan genial. – en la boca de Harry no sonó para nada como un plan genial.
–solo intento ayudar a nuestra amiga a que sea feliz – se quejó la aludida desde la espalda de Harry – no puede ser solo tu mejor amiga eternamente, ella también tiene que casarse y formar una familia.
–pero puede hacerlo sola, a su propio ritmo – le contestó Harry.
–una ayuda nunca le viene mal a nadie – contraatacó la pelirroja poniendo los brazos en jarras.
–¿hola? Sigo aquí… – se quejó Hermione, y Ginny la interrogó con la mirada. – bien, solo lee… – dijo pasándole el móvil a su amiga. Harry leyó sobre el hombro de su mujer.
–qué estúpido – dijo el moreno cuando terminaron.
–Herms, sé que al principio puedes frustrarte, lo mismo ocurre cuando sales con varios chicos y nunca funciona, pero al final aparecerá alguien que te haga mirar el teléfono trescientas veces al día esperando su contestación. Por favor, solo te pido que lo intentes un tiempo más.
–Ginny, la clase de hombre que yo busco, no creo que estuviera en este tipo de programa. Aquí parece que la gente solo va buscando una cosa, y yo no quiero eso.
–puede estarlo, solo tienes que encontrarlo, y rindiéndote no lo harasharás – la pelirroja veía que no iba a convencer a su amiga – mira, ahora te vienes con nosotros a merendar con los Weasley a la madriguera. Te distraerás y no pensarás en el móvil hasta que llegues a casa por la noche. Cuando llegues buscaras entre todos los hombres que te hayan hablado la conversación que más te llame la atención y le hablarás. Si mañana tienes la misma opinión del programa, no seguiré insistiendo y lo dejaremos estar.
Hermione lo pensó un momento.
–está bien, Ginny. Lo haremos así.
Su amiga suspiró, sonriéndole.
Harry resopló. Muchas veces no entendía a las mujeres, sobre todo a la suya.
A Hermione le vinieron bien esas horas en la alegre madriguera. Todos los hermanos Weasley haciendo bromas. Lo pequeñajos que ya comenzaban a llenar la casa. El alegre jaleo no la dejó pensar en nada. Ron la retó a una partida de ajedrez, pidiéndole revancha, ya que era la única mujer que una vez le había ganado, y se enfurruñó cuando volvió a ganarle. Hermione rio lo que hacía semanas que no reía, y su buen humor regresó mejorado.
Cuando se hizo tarde, Ron la acompañó a casa. Decidieron ir dando un paseo.
A pesar de todo lo que había pasado entre ellos, Hermione y Ron habían vuelto a tratarse como siempre, como si el tiempo de noviazgo no hubiera existido, y ambos agradecían la buena relación.
–quería contarte algo, Hermione. Tú has sido la única chica con la que he salido y… siento que debo contarte esto, porque quiero que todo siga igual, no quiero molestarte, yo…
–Ron, relájate. Si hay una chica, puedes decírmelo sin problema – le sonrió Hermione a su amigo, que se puso totalmente colorado.
–bien… hay una chica. – reconoció Ron – es que, esta vez es tan distinto. Nunca había sentido nada parecido – Ron la miró alarmado – quiero decir, contigo había sentido cosas, pero con ella siento otras, bueno, no es que…
–tranquilo Ron, solo estas sintiendo la diferencia entre el amor y la amistad. – a Hermione le parecía divertido el bochorno de su amigo, pero no le gustaba verle tan nervioso – tu y yo nos queremos muchísimo, es una amistad muy especial, casi como si fueramosfuéramos familia, y ese cariño no va a desaparecer nunca. Lo que tu estas sintiendo por esa chica, supongo que es amor, y debe ser un sentimiento maravilloso.
–me gustaría mucho que tu sintieras esto – dijo tocándose el corazónpecho.
–yo… – hermioneHermione bajó la mirada un momento, y volvió a enfrentarlo – creo que lo sentiré, algún diadía… – "eso espero…" pensó para sí.
Los dos amigos se despidieron con un gran abrazó en la puerta de la casa de Hermione.
La chica se dejó caer en su sofá pensando en lo fácil que hubiera sido poder amar a Ron. Pero nadie manda en los sentimientos. Por lo menos, había sido mutuo.
Decidió no mirar el móvil hasta haberse metido en la cama. Le había prometido a Ginny intentarlo una vez más, así que después de cenar, y una vez calentita entre las sabanas, tuvo que elegir entre continuar el libro que seguía en la mesita de noche, o cumplir su promesa.
Cogió el móvil y encendió la pantalla. Tenía mensajes de Kanian, medimago26, magogris y masculino25. Se dejó guiar directamente por su intuición y decidió abrir la conversación de magogris. Le parecía como algo misterioso, un hombre al que descubrir.
Magogris: Hola Atenea. Lo primero, me gustaría explicarte porque te he elegido.
Magogris: llevo unas semanas en esto, y hasta entonces ninguna descripción me había cautivado tanto como la tuya. Sobre todo, lo que buscas. Eso de que no busques un príncipe sin defectos ni pasado, que no cometa errores ni que sea perfecto.
Magogris: creo que si nos damos la oportunidad de conocernos, acabaras comprendiendo mis palabras.
Por primera vez, Hermione tuvo una buena impresión, quizá Ginny tuviera razón y no todos en ese programa fueran iguales.
Solo por unas cuantas frases podría ser capaz de deducir unas cuantas cosas. Era un hombre maduro, educado y había algo oculto tras sus palabras que estaba dispuesto a contarle si le daba la oportunidad.
Atenea: Hola Magogris. Siento no haberte contestado antes. He estado algo ocupada.
Atenea: la verdad, para mí es como un soplo de aire fresco poder hablar con alguien que parece… cuerdo.
La castaña se quedó mirando el teléfono por largos segundos. Cuando pensaba que quizá recibiría la contestación ya al día siguiente, aparecieron unas líneas.
Magogris: no te disculpes, todos andamos siempre algo ocupados.
Magogris: esta forma de conocer a gente puede llegar a ser bastante frustrante. Pero también es una buena forma de conocerse de verdad, sin prejuicios ya formados.
Magogris: ¿Qué te llevó a apuntarte a este programa del ministerio?
Hermione sonrió. Por fin una pregunta que no llevaba implícita la búsqueda de sexo. No le había preguntado por su físico, ni por sus gustos sexuales, ni le estaba haciendo ninguna pregunta incómoda.
Atenea: tengo una amiga que considera que soy un desastre a la hora de encontrar pareja.
Magogris: los buenos amigos tienden a meterse donde no les llaman.
La chica volvió a sonreírle a su teléfono.
Atenea: ¿qué es lo que te trajo a ti hasta aquí?
Pasaron unos segundos.
Magogris: hay bastantes prejuicios formados sobre mi persona. La gente no se molesta en conocerme, porque cree hacerlo. Esta es para mí la única forma de salir de mi soledad.
Magogris: créeme, me costó mucho llegar hasta aquí.
Atenea: seguro que has tomado una buena decisión. A veces las personas no nos molestamos en ver más allá de lo que creemos conocer, o no damos la oportunidad a alguien de cambiar.
Magogris: eso es justo lo que me ocurre.
Magogris: me encantaría seguir hablando contigo, Atenea, pero es tarde y no quiero restar horas de tu sueño.
Magogris: ¿te parece bien que te hable mañana?
Atenea: por supuesto, estaré encantada de volver a hablar contigo.
Magogris: buenas noches, Atenea.
Atenea: buenas noches, Magogris.
Hermione se quedó un rato más observando su móvil. El resto de conversaciones brillaba en su pantalla, pero no iba a leerlas. Por algún motivo, había decidido continuar en el programa. Quizá entre los "deshechos sociales", como Ginny los llamaba, habían personas que valían la pena.
Cuando miró el reloj, se dio cuenta de que sí era muy tarde. Así que apagó la luz. Decidida a dormirse.
Al día siguiente. Ginny la esperaba en la puerta del ministerio junto a Harry.
–bien cariño, ya puedes largarte, ¡hasta luego! – dijo dándole un beso rápido y caminando hacia su amiga.
Harry meneo la cabeza sonriendo. Aun así, amaba a esa chica. El moreno ingresó en el ministerio hacia el despacho de los aurores.
–¿y bien? – preguntó la pelirroja al alcanzar a su amiga. Ambas caminaron juntas hacia los ascensores.
–bien, continuaré un tiempo más.
Ginny ensanchó su sonrisa mientras hacían cola para ocupar uno de los ascensores.
–quiero leer toda la conversación – le pidió entusiasmada.
Hermione miró hacia la puerta, queriendo evitar la mirada de su amiga.
–no es necesario, solo encontré un chico que parecía bastante normal.
Ginny no insistió. Que quisiera mantener la conversación en secreto, quería decir que para ella era personal, y eso era una buena señal.
–¿le has hablado hoy? – preguntó.
–no, él dijo que me hablaría. – la castaña miró a su amiga, que la miraba con ojos brillantes. – y deja de mirarme así. Vamos, o llegaremos tarde. – pero ella también estaba sonriendo.
Tuvo que reconocer que durante la mañana observó su teléfono un par de veces. Pero seguían las conversaciones de los otros chicos.
Fue cuando se sentó en la cafeteria esperando a Ginny para almorzar, que recibió un mensaje suyo.
Magogris: buenos días, Atenea.
Como Hermione que era, no pudo dejar de darle vueltas a la hora. Por una parte podía ser que en ese momento, las 10:30 de la mañana, ese hombre se hubiera levantado y recién le escribía, o incluso, podría ser que también trabajara en el ministerio y fuera su rato libre, igual que el de todos los trabajadores del ministerio, y por eso le hablaba en este momento.
Miró a su alrededor, en busca de alguien sospechoso.
–¿buscas a alguien? – le preguntó Ginny llegando y sobresaltándola.
–eh… no. – rápidamente, escribió una contestación.
Atenea: buenos días. ¿recién te levantas?
Le preguntó intentando salir de dudas. Después miró a su amiga.
–¿Qué tal la mañana Ginny?
–¿estás hablando con él? – le preguntó la pelirroja en cambio.
–pues si…
–¿has hablado con alguno más?
–no.
–deberías tener al menos una conversación con cada uno para poder ir descartándolos. Esa es tu tarea para esta tarde. – le recomendó Ginny.
Ambas miraron el móvil de Hermione cuando este hizo un sonidito, delatando que acababa de llegarle un mensaje.
Incomoda ante el escrutinio de su amiga, cogió el móvil para leer la contestación de Magogris.
Magogris: –ahora estoy en el descanso de mi jornada laboral.
Atenea: ¿puedo deducir entonces que trabajar en el ministerio de magia?
Magogris: y yo puedo deducir que si conoces el horario del ministerio, tú también trabajas aquí.
Atenea: entonces… resulta que trabajamos en el mismo lugar. Incluso ahora mismo podríamos estar bastante cerca ¿no?
Magogris: si yo fuera tú, a partir de ahora no sacaría el móvil en lugares públicos del ministerio, los magos no usan estos aparatos, y sería fácil para mi descubrirte…
Hermione guardó el móvil en su bolso a toda velocidad, mirando alrededor suyo. Pudo imaginar la sonrisa burlona del hombre misterioso con el que había estado hablando
–cuando vuelvas a recordar que tu amiga del alma sigue aquí, podrás dedicarle algo de tu tiempo… ¿acaso te dio un calambrazo el móvil o qué?
–Ginny, el chico con el que hablo también trabaja en el ministerio. No puedo sacar el móvil en público o podría descubrirme.
–vaya, que interesante… imagina que es ese de ahí – dijo señalando a un mago unos cuantos años mayores que ellas bastante guapo – o ese de allí – era un joven mago algo regordete – o aquel… – señaló a un anciano que leía el periódico. Ambas hicieron una mueca. – ¿le preguntaste la edad?
–no…
–Hermione… ¿a qué esperas? ¿se puede saber de qué habéis estado hablando entonces?
–pues… de otras cosas – dijo la aludida – deberíamos regresar ya.
–bien, recuerda que hemos quedado mañana sábado con las chicas. Pasaré a recogerte a las 17:00.
–sí, lo recuerdo.
Y ambas volvieron a sus trabajos.
Una vez dentro de su despacho, Hermione volvió a mirar su móvil. Tenía un mensaje de él.
Magogris: veo que ya no contestas… creo que he conseguido asustarte.
Atenea: te contesto ahora, que estoy en mi despacho a salvo de miradas.
Magogris: tienes un despacho, entonces deduciré que no eres ni secretaria, ni mucho menos personal de limpieza. Eso restringe mi búsqueda.
La castaña se golpeó la cabeza con la mano. Debía de tener cuidado con lo que decía o acabaría descubriéndola quien quiera que fuera.
Atenea: no deberías buscarme. Por lo menos, no todavía.
Magogris: no lo haré, Atenea.
Atenea: ¿puedo preguntarte algo?
Magogris: adelante.
Atenea: ¿te molesta si te pregunto por tu edad?
Magogris: tengo 25.
Hermione suspiró. Tenía su edad.
Magogris: ¿sería muy mal educado por mi parte preguntar la tuya?
Atenea: también tengo 25.
Magogris: entonces… ¿crees que coincidimos en el colegio?
Hermione sonrió. Ese chico haría un buen trabajo como detective.
Atenea: lo que creo es que deberíamos volver al trabajo. Ya se acabó la hora de descanso.
Magogris: cierto. ¿Hablamos pronto?
Atenea: claro.
La castaña acabó su jornada laboral de bastante buen humor. Esa tarde haría lo que Ginny le había recomendado y dejaría en su móvil solo los que a su parecer valieran la pena. Y si acababa en el móvil con un único contacto llamado magogris, tampoco le importaría.
Hola! Tenemos dos ganadores adivinando el alias de Draco: arovgo y Lorena!
¿Por qué elegí magogris? Es algo así como que Draco ha estado mucho tiempo en la oscuridad, por todo eso de ser un ex–mortífago, pero está intentando entrar en la luz, así que supongo que su color sería algo así como el gris, y no sé, se me ocurrió.
He de decir también que las conversaciones con majo–amistad y acasasol son completamente verdaderas, casi transcritas de mi investigación en chats jaja, y lo de ¿te vienes a casa, sol? De acasasol me hizo tanta gracia que tuve que meterlo. Lo que no se les ocurra a los chicos para ligar… si alguien frecuenta chats… sabrá a lo que me refiero.
Hermione estuvo a puntito de dejar el programa, pero encontró a alguien medianamente cuerdo al que se le dan muy bien las investigaciones ¿acabará descubriéndola? ¿O ella a él?
Quiero agradecer los reviews a:
DamaNegra90, Alejandra Darcy, gemmeta14, arovgo, artemisa2013, sonrais777 y Lorena.
Nos vemos en el próximo capítulo!
