Este fanfic participa en el reto de febrero "¿Quieres ser mi sangriento Valentín?" del foro I am Sherlocked.
Prompt: "Corazón Roto".
Disclamer.- Nada de esto me pertenece, todo es propiedad de Arthur Conan Doyle, la BBC, Moffat, Gatiss y no sé quien más y aunque usted no lo crea, ni siquiera John es mío, así de injusto es el mundo Señoras y Señores.
Para Mactans.
Sigue siendo para Violette Moore...
ROTO
por
Adrel Black
II
La noche está comenzando cuando John llega a casa, encuentra a Mary en la cama, vestida en camisón de franela y leyendo un ajado libro de detectives que es propiedad de John. La mujer le sonríe en bienvenida, pero al ver la cara del hombre, la sonrisa se le cae.
—John, ¿estás bien?
—Claro, solo algo cansado —murmura a pesar de que sus modos bruscos y su voz un poco más alta de lo habitual le delata.
—Algo ha ido mal, ¿cierto? —John se aclara la garganta pero no dice nada, se acerca a su armario y toma el pijama. —Te he dejado algo de comida en el microondas.
—No tengo hambre.
Mary no insiste, cualquiera que le conozca sabe que no es buena idea insistir cuando John Watson está enfadado.
El hombre se mete entre las cobijas, casi una hora después Mary apaga la luz y se aprieta contra el cuerpo de John, el vientre voluminoso de ella cubierto de franela le presiona el brazo ligeramente. Pasa un rato antes de que la respiración de Mary se vuelva ligera, es cuando John está seguro que ella está dormida y con mucho tiento la aleja de él, hacia el otro lado de la cama, hasta el punto en que sus cuerpos no estén en contacto en manera alguna.
Es demasiado caballeroso para decirlo en voz alta, o para hacerle algún desaire a la mujer, pero aun así, no quiere tenerla cerca, no quiere sentirla, ellos no han dormido juntos desde mucho tiempo atrás. Desde que disparó a Sherlock. Esa idea le repele, sentir la respiración de aquella mujer que estuvo a punto de arrebatarle a Sherlock, sentir su estómago voluminoso, el vientre en el que crece su hija, la única razón por la que ha hecho el intento de perdonarle, el único motivo por el que él está allí y no en Baker Street, o más bien, el único motivo por el que no está ahora mismo solo, en algún motel poniéndose tan borracho que Harry estaría orgullosa de él.
Esa niña le detiene y le retiene en aquella casa de los suburbios, le retiene junto a una mujer a la que ya no ama, una mujer a la que una parte de su ser odia. Se siente tan roto, es que toda la gente que dice amarle le engaña, le miente, ¿qué es lo que está mal con él?
John abre los ojos y deja de fingir dormir, la habitación a oscuras le regresa la mirada, las farolas de la calle lanzan destellos naranjas sobre los relieves pero no son suficientes para iluminar, así se siente John. La luz que hay en él le lanza los relieves de todo aquello que le rodea, pero no es suficiente para iluminar su entendimiento, su sentimiento, todo lo que hace es envolverse una y otra vez en una madeja de charlatanería, dolor y resentimiento.
Recuerda el día en que se colaron a la torre de CAM, el día en que Sherlock fue herido por Mary, los momentos tan angustiosos que vivió mientras esperaba que Sherlock despertara, la promesa que hizo: "mataré a quien te haya hecho esto, mataré a quien haya intentado arrebatarte de mí lado de nuevo."
John sonríe sin gracia, la ironía, ahora está durmiendo precisamente con esa persona. Santo Cielo, ¿qué hay de mal en John Watson? ¿Qué clase de persona es John Watson?
Intenta preguntarse a sí mismo como fue que llegó aquí, pero de pronto todas las decisiones de su vida parecen equivocadas, era un excelente jugador de rugby, pudo haber llegado a jugar profesionalmente, pero no, él tenía que estudiar medicina. Pudo haber sido contratado por cualquier hospital de su elección, pero no, él quiso ser médico militar. Pudo haberse quedado en la retaguardia durante aquel asalto, resguardado incluso en las instalaciones de la Cruz Roja, pero no, había ido junto a la vanguardia, pudo haber muerto aquel día en que le hirieron, pero por Dios, ni siquiera para morir se había puesto las cosas fáciles. Pudo volver a Londres y dedicarse a la práctica privada, pero no, tenía que enredarse con Sherlock, pudo haberse pegado un tiro en la boca aquellos primeros días en los que el falso suicidio de Sherlock le había dejado con el corazón no solo roto sino destruido, pero no, tenía que aferrarse a que podía recomenzar, a que podía enamorarse de alguien, pudo haber roto con Mary cuando Sherlock volvió, haberle hecho caso a lo que su corazón realmente quería y regresar a Baker, pero no, tenía que aferrarse a que aquello era lo correcto y ahora ya nada tenía sentido ni enmiendo.
Ahora todo se había ido al carajo, empezando por él.
Aun podría ponerse un tiro en la sien, pero la idea de dejar a aquella niña sola, conociendo el pasado de Mary.
John lanzó un suspiro y un quejido parecido a un sollozo contenido… Fue una noche larga.
.o.O.o.
Mary no era tonta, sabía que era lo que sucedía en el interior de John, aquel hombre era para ella como un libro abierto, claro que no podía leerlo como Sherlock lo hacía, no podía mirarlo y saber si había comprado un cepillo de dientes nuevo, ni saber si estaba planeando salir esa noche, pero aun así, con solo mirar la manera en que sus ojos pasaban de ser azules agua hacia azules tormenta y luego convertirse en marrones, le decía mucho.
Cuando le conoció, cuando le vio la primera vez fue a través de la mira telescópica de una escopeta, esperando la señal de James Moriarty para apretar el gatillo, apuntando a su pecho cubierto de explosivos, mirando cómo se desarrollaban los acontecimientos entre aquellos tres hombres. Jim y Sherlock con sus megalomanías respectivas, uno recalcando su Westwood, jalando los hilos de toda una red criminal de la cual Mary era parte, Sherlock por su parte enfundado en su un traje tan ajustado que se preguntaba cómo podía respirar y allí justo en medio aquel hombre, vestido de mezclilla desgastada, camisa a cuadros y suéter de punto, resaltaba justamente por su cotidianeidad.
Pero no fue eso lo que a Mary atrajo, fue aquel momento en que tomó a Jim del cuello y se ofreció a morir por el detective, fue ese el momento en que Mary quiso a aquél hombre.
Obviamente no se enamoró de él, conocía demasiado del mundo como para creer que podía enamorarse de alguien, pero la idea de tenerlo, de doblegarlo, la idea de tener a alguien que se lanzara por ella a la línea de fuego sin siquiera pensarlo, la idea de presionarlo hasta que reventara, de tomar, esa calma con la que estaba allí de pie cubierto de explosivos y apretarla, imponerla, la idea de tener a ese hombre para que la cuidara, para que la quisiera, la idea de usarlo para jugar a la familia, le hacía sonreír.
Cuando Jim se suicidó en aquel techo, Mary fue libre de recomenzar y sabía perfectamente lo que quería: quería a John Watson.
Todo se complicó cuando Sherlock volvió, claro y Mary sabía que no podía competir con él. John estaba loco por él. Quizás Sherlock no fuera consciente, quizás incluso el propio John no lo fuera, pero ella lo sabía.
John era fácil de manipular, si ella hubiera rechazado a Sherlock, obviamente lo hubiera perdido, pero no, ella le dio la oportunidad de tenerla a ella, una mujer que le cuidaría, le daría la tranquilidad que John parecía odiar y necesitar a partes iguales, una mujer que le daría cariño y sexo y claro que le daría la opción de tener a Sherlock también, John no podría pedir más.
Al menos eso era lo que ella creía, hasta aquel día en que se fueron a la despedida de soltero. Ella fue testigo de la manera en que John vació un tiro extra en una de las bebidas ¿Qué era lo que intentaba, emborracharse él mismo o emborrachar al otro? Mary no estaba segura, pero no importaba, era obvio que John planeaba que se desinhibieran y si eso ocurría, si alguno de los dos confesaba lo que sentía ella estaba perdida, fue cuando la idea del embarazo nació.
Engañar a Sherlock fue fácil, unos pocos síntomas y el "gran" detective del gorro había llegado a la conclusión equivocada y claro su marido nunca pondría en duda una deducción de su querido Sherlock.
Luego los meses siguientes fueron fáciles, un ginecólogo sobornado, unos pocos de síntomas fingidos, luego llegaron los meses en los que John estuvo lejos, después de que se enteró de su pasado, eso había sido también fácil, un estómago de látex que se ponía al salir a la calle y era todo, John estaba siempre reacio a tocarla así que no era difícil.
Todo parecía prometedor podía seguir adelante con el embarazo fingido, Sherlock se iría al destierro y ella se quedaría con John. Había un cierto regocijo en su interior al ver a John tan derrotado, incapaz de escapar de ella.
Pero ahora Sherlock estaba de vuelta, John estaba rechazándola aunque creyera que ella no lo sabía y ella siendo una mujer de acción iba a tomar las riendas de aquel asunto.
¿Mary se quedará de brazos cruzados?, ya sabemos que ella es muy capaz de asesinar.
No me trago esa que Mofftiss se sacó de la manga de que es Santa María de los Redimidos.
Adrel Black
