Todo tiene su lado bueno. El lado bueno de dormir a las siete de la noche como una mujer de noventa años era levantarse antes de las cinco de la mañana. A Lemy le gustaban las mañanas; eran calmadas y pacíficas, y, oye, no había filas para usar el baño. Con otras veinte personas en la casa, tenías suerte si querías una ducha caliente: No importa si tomas una en la mañana o en la tarde, siempre había una docena más de personas con la misma idea, y a menos que tuvieras la energía para pelear como Don Cangrejo contra el ejército de los muertos vivos, tendrías agua fría. ¡Apresúrate, tengo que orinar! ¡Necesito ponerme maquillaje! ¡Necesito soltar uno bien gordo! Esa última era Lacy. Siendo la deportista en la casa (aparte de la tía Lynn), comía como un maldito pájaro, ¿saben? Un poco de esto, un poco de aquello, proteína, granola, debo vigilar mis calorías. Eso era bueno, hasta que se comía una gigantesca rebanada de pizza o una grasosa hamburguesa. Diez minutos después de la última mordida, corría hacia el baño con las manos contra su trasero. Debo ir debo ir debo ir debo ir ahora mismo, debo ir debo ir debo ir. ¿Recuerdan ese comercial? No, no lo recuerdan. Juro que a veces estoy solo aquí.
Basta con decir que la hora de la ducha era difícil y a Lemy de verdad le aterraba. Hoy por otro lado, tomó la ducha más caliente que jamás había tomado. Y adivinen: nadie lo molestó… nadie tocó la puerta, nadie de verdad necesitaba orinar, nadie sabía si quiera que él estaba despierto.
De nuevo, eso era parte de la maldición, aun cuando ellos estaban frente a él
Aun así eso no importaba, lo que importaba era que había podido aplicarse shampoo y acondicionador. Nunca tenía tiempo para eso, así que poder hacerlo a su gusto de verdad lo puso de buen humor. Ahora, si tan solo pudiera deshacerse de esa maldita erección mañanera; la mejor parte de la pubertad era levantarse duro sin razón. Esa pesadilla acerca del hombre comiendo zombies vampiro del espacio de verdad era aterradora, tanto que mi amiguito se despertó primero que yo. Ellas no sabían lo que pasaba cuando "él" estaba despierto, y cuando decía "pasaba" quería decir que de verdad le sucedía, no es lógico. Simplemente oye, hay un bulto en mis pantalones, casi como esa canción que dice "eyaculé en mis pantalones" El nunca había llegado a esos extremos, pero amigo, unas cuantas veces estaba a punto.
Oh, y que dios lo perdone si sus hermanas lo veían así. Un par de veces cometió el error de salir de su habitación medio dormido con su pene marcándose por debajo de sus boxers. Y era o reacciones tipo Ew, Lemy, asqueroso, o veinte minutos de bromas sobre micro penes. La broma que hizo Leia de que no crecía porque siempre estaba en la sombra de verdad le dolió porque era verdad, siempre estaba en la sombra, porque ya sabes, no quería que ella pensara que era pequeño. Quería que ella pensara que era grande y duro y…
Sigamos
Lavarte el trasero sin que te estén apresurando es genial ¿eh? Y el agua… hermano, podría haberse quedado ahí todo el día.
Hablando de agua, tal vez podría ir al río más tarde y nadar un poco. Eso siempre era divertido; estaba esa enorme cosa de concreto donde antes había un puente que sostenía las vías del tren, y el agua era lo suficientemente profunda como para no romperte cada uno de tus huesos, a menos que hubiera una sequía como el año pasado - en ese caso estarías jodido, Geronimooooooo-splat! Como un insecto contra un parabrisas. Había visto eso una vez, un niño se colgaba de las barras como si fuera Tarzan, y casi se arranca por completo la pierna. Debieron haberlo oído gritar, casi como cuando Lacy esta con papá y…
¿Huh? Hay una grieta en uno de los azulejos de la pared. Me pregunto cómo pasó. ¿Alguien lo golpeó? Podía ver a la tía Lynn haciéndolo. De hecho, esa visión era tan clara como el día: Ella parada ahí, con el agua y el jabón deslizándose por su tonificado cuerpo…
Maldita sea, ahora necesitaba masturbarse.
Si… mejor no. No le gustaba masturbarse, lo hacía sentirse algo así como… un perdedor, ¿saben? Miren, ahí va Lemy jugando con su pee-pee de nuevo porque nadie más quiere tocarlo, que patético. Ahora dame más duro, papi, papi, papi.
Amigo, necesitas relajarte, tienes que bajar toda esa tensión. Suenas como un llorón.
De verdad lo hacía.
De acuerdo, se acabó. No pensaré más en esa mierda, mejor pensaré en el río. Un buen lugar donde nadar con tu lata de soda modificada donde puedes fumar un poco de maría… a menos que hubiera mucha gente, lo cual era muy probable. Llevaría eso de todas formas, solo por si acaso.
Cuando terminó de ducharse, cerró la llave y se amarró una toalla. ¿Saben? Luego de ese pequeño lloriqueo pensando en sus hermanas y su padre… esa mierda, se sentía mejor; una caliente y larga ducha, nadie rompiéndole las pelotas… si pudiera hacer esto todos los días, no le importaría tanto… bueno, ya saben… papi papi papi.
Papi, papi, papi ya no significaba nada en esos momentos. Lemy se sentía bien y listo para empezar su día. Debería fumar esa mierda más seguido, pensó mientras recorría el pasillo a oscuras y el vapor salía de su cuerpo. En su cuarto, se puso un par de jeans y se sentó frente a su escritorio. El radio que había recogido ayer de la basura estaba listo para ser arreglado, tenía retirada la tapa y sus componentes estaban frente a él, como una mujer con las piernas abiertas.
Ahí vamos de nuevo. Suspiró y se inclinó hacia el frente con sus manos en las sienes. Trató de concentrarse en los componentes del radio, pero su mente aún estaba distraída - pensando en Lupa y el aroma de su cabello, en Leia y la forma en la que su falda pasaba por sus largas y hermosas piernas, en la manera en la que podías ver los pezones de Liby a través de su bata de dormir, en-
El destornillador se resbaló y se clavó en su mano.
-¡OH MEIRDA!- gritó al tiempo que retiraba su mano y la sostenía contra su cuerpo. ¡Hijo de puta! Dijo con enojo y arrojó el destornillador contra la pared, el mango de plástico impactó y se partió en dos. Miró su herida, era un raspón que casi sangraba. No era muy grande, pero dolía de la puta madre.
Eso es lo que te ganas por dejar que tu mente divague mientras usas herramientas, idiota. Da gracias que no era una sierra o de verdad te habrías lastimado. En este episodio de El taller de Paul Timberman: Me corté mi pene con una sierra. No es como que lo iba a necesitar de todas formas.
Okey, suficiente lloriqueo.
Por suerte para él, aún tenía un destornillador que le quitó a la tía Lana la última vez que la ayudó con uno de sus estúpidos proyectos para mejorar la casa. Siempre hacía eso. Ella le decía "Al" por ese tipo gordo que aparece en "Tool Time". Al era el compañero de Paul Timberman, y cada que la tía Lana necesitaba su ayuda, le decía ¡Oye Al, ven aquí! Cada que la escuchaba pidiendo su asistencia, el huía: Una vez incluso saltó desde una ventana. Bueno, fue más una caída ya que lo que quería hacer era subir, pero es lo mismo, ¿cierto?
Ok, concéntrate, idiota.
Concentrado, se volvió a sumergir en el mundo de los cables, transistores y pequeñas partes móviles que podrías perder fácilmente si no eras lo suficientemente cuidadoso. Di lo que quieras de las cosas de la vieja escuela, pero, hombre, esas cosas fueron hechas para durar. No era una de esas cosas tipo Oh, la dejé caer desde una altura de diez centímetros hasta una almohada de plumas, ahora está destrozada y necesito una nueva. Le encantaba trabajar con radios viejos porque no tenías que tratarlos como si fuera una bolsa de huevos.
Estaba completamente perdido en los componentes del radio cuando se escuchó un golpe en su puerta, lo cual lo hizo sobresaltar. ¿En serio? ¿Es mucho pedir que…
Fue entonces que notó los dorados rayos de sol que entraban a través de su ventana. -¿Si?
La puerta se abrió. –El desayuno está listo- dijo Lyra.
Ok, gracias.
En lugar de dar media vuelta y alejarse, entró a la habitación y puso su mano sobre su hombro; la sensación de su mano sobre su piel desnuda hizo que un escalofrío recorriera su espalda y que su estómago se estremeció. -¿Qué es eso?- preguntó.
-E-es un radio-
Lyra dio una pequeña risa. –Sí, eso supuse. ¿Es el que encontraste ayer?
Lemy asintió. Su garganta estaba realmente seca. –Sí, yo, uh, yo lo encontré.
Asintiendo lentamente, Lyra apretó su hombro. –Genial- dijo soltando su hombro y volteándose para marcharse; Lemy soltó un suspiro que no sabía que sostenía, y el lugar en donde ella tocó se puso tenso. Trató de relajarse, pero no funcionó.
No, no era uno de esos malditos pervertidos que se calentaban porque Hermano, esa chica me tocó, fapfapfap. Ella era su hermana, las hermanas tocan a sus hermanos, es algo normal. No es necesario tener una erección por eso.
Se levantó de su silla y se dirigía al pasillo, pero se detuvo y se puso una playera negra que tomó de la pila de la ropa sucia y se la puso: AC/DC estaba escrito en el pecho con letras blancas. Bajó las escaleras y encontró a sus hermanas sentadas en la mesa. Mamá, papá y las tías estaban en el trabajo, solo estaban en la casa la tía Lori y la tía Luan… quienes no estaban ahí en ese momento. Mientras se sentaba en la mesa, Lacy reía. -¿Saben por qué Leia perdió sus dientes frontales?
Oh mierda, era la hora de las críticas. Le gustaba mucho escucharlas… cuando él no era el objetivo. – ¿Porque papá se los tiró con su pene?-preguntó él.
-Debo decir- dijo Lacy –Podrías meter un balón de futbol ahí.
La cara de Leia estaba roja. Sus brillantes ojos azules reflejaban ira. Ella siempre era hermosa, pero cuando se enojaba, ¡ummm!
Haciendo esos pensamientos a un lado, se dirigió a la cocina, tomó un plato del gabinete que estaba sobre el fregadero y fue hacia la isla donde los platos estaba en línea: la mesa. Veamos que tenemos: huevos revueltos, tocino, salchichas, puré de papas… diablos, desayunos como estos sólo sucedían una vez en la vida. Usualmente desayunaban cereal porque Es para lo que alcanza. Lemy lo entendía, con veintiún personas las cuentas estaban se iban hasta el techo, eran muchos niños, pero aun así, de once adultos nueve tenían un trabajo de tiempo completo. Lisa trabajaba en una compañía farmacéutica, por dios, ¿me estás diciendo que con eso no podemos tener huevos revueltos de vez en cuando? Pff.
Llevó su plato a la mesa y tomó la silla al lado de Lacy. Ella tomó una porción de huevos con la cuchara y la llevó hacia Leia, quien veía la comida y no a su hermana. –Le, abre la boca.
-No me llames "Le"- dijo con enojo.
Lacy rodó los ojos. –Abre la boca… Leia.
En lugar de eso, Leia le mostró el dedo medio, y Lacy se rió.
-Sabes, Lace- dijo Lyra mientras tomaba un poco de huevo con su tenedor –No eres la indicada para hablar sobre los dientes de los demás.
Lemy ahogó una pequeña carcajada y Lacy lo miró con enojo. Era cierto, sus dientes tampoco eran perfectos. Tenía un pequeño espacio en forma de V de cabeza en medio de sus dientes frontales, el cual se ganó en un partido de americano. Él pensaba que era tierno, pero ella a veces era sensible con este tipo de cosas. Ahora que lo pienso, ¿No la había escuchado la otra noche con papá, jadeando y gimiendo como si estuviera dando a luz? ¿No estuvieron haciéndolo hasta las tres de la mañana? Vamos, di algo, te desafío.
Y si lo hizo. -¿De qué te ríes?- preguntó.
-De nada, dientes de sable, no te preocupes.
Un gran coro de "OOOOOOHHHH" se escuchó entre sus hermanas mientras que la cara de Lacy denotaba enojo. ¿Toqué un punto sensible? –Por qué no te escondes de vuelta en el closet que tienes por habitación?- preguntó ella.
En la familia Loud siempre había críticas. Si espiabas por la ventana para ver una, en primera: ¿qué mierda pasa contigo? Segundo, pensarías que todos se odian y se están lanzando insultos. Ese no era el caso. Así era como pasaban el tiempo, diciendo las cosas más horribles acerca de cada uno, y al siguiente minuto todo estaba bien. Tal vez era raro, pero ellos eran una familia rara.
Lemy se sabía esta, pero aun así le dolía. Ve y escóndete a tu closet como ese pequeño secreto que nadie quiere. -¿No es tarde para que llegues al comité de las tablas?- dijo él.
-¿No estás llegando tarde al club de los vírgenes perdedores?
Nadie pudo resistirse, ni siquiera Loan: Leia trató de aguantar una risa malintencionada y sus hombros temblaban, Lyra golpeó su puño contra la mesa, Liby se llevaba sus manos a la boca para tratar de no soltar una carcajada. Y Lacy lo miraba con una sonrisa presumida que decía "gané".
La cara de Lemy se enrojeció. –No- dijo con un tono bajo pero furioso, y sus hermanas se rieron aún más fuerte, más cruel, con más odio. Era verdad, era un virgen perdedor, y todas lo sabían.
Su enojo se desbordó, -¡Vayanse a la mierda malditas perras!- dijo con furia y se levantó tan rápido que tiró su silla. Lacy lo miró con una sonrisa como la de la Mona Lisa, y él trató de aguantarse para tratar de no golpearla. Se volteó y caminó rápidamente hacia su habitación con su cara roja y sus manos vueltas puños, con el sonido de la risa de sus hermanas siguiéndolo como la peste.
Malditas perras, ellas también serían vírgenes si papá no fuera un maldito pervertido al que le gusta tener sexo con sus hijas. Eso es asqueroso, digo, ¿quién hace eso? Digo, tus hermanas son una cosa (sus hermosas, suaves y cálidas hermanas) ¿Pero tus hijas? Hombre, tienes que ser un maldito demente o algo así.
Subió las escaleras dando pisotones y entró a su habitación, azotando la puerta tras él. Que se jodan esas putas, son unas zorras baratas de todas formas, no importaba lo hermosas que eran. Se sentó en su silla frente a su escritorio, se recargó contra éste poniendo sus manos en sus sienes y se mordió el labio inferior. La ira incrementaba en su pecho como vapor en una olla de presión. Dah-da-dah, vírgenes perdedores, jajajajajaja, al menos yo no me acuesto con alguien que luce exactamente igual a mí. De verdad, de todas sus hermanas, ella era la que más se parecía a papá. La misma forma de la cara, misma nariz, mismos ojos, misma boca maldita sea. ¿Eres su hija o su maldito doppelganger? Y lo montaba como si fuera un maldito bronco.
Cuando su padre tenía sexo con Lacy, ¿contaba cómo incesto… o como masturbación? En serio. Lemy rió. El tipo tenía que ser egoísta o algo así. Luce como yo, voy a darle.
Aun así, si Lacy le diera la oportunidad…
Hizo una mueca de disgusto. Si, aún luce mucho como papá.
Pero ¿Por qué se estaba poniendo duro?
Oh dios, ahora soy gay.
Perfecto. Justo cuando piensas que tu vida no puede ser más difícil, te pones duro por una chica que luce exactamente igual a tu padre. Podía verlo con solo ver a la cara de su hermana… ¿podía hacer lo mismo con su padre?
¿Saben qué?, no quería pensar más en eso. ¿Qué hora era? Miró a su alarma y miró que eran las 9:45. Era un poco temprano para el río, tal vez pararía un rato más con el radio y luego iría a la ciudad para conseguir más repuestos para repararlo.
Se sentó en su escritorio y se recargó hacia el frente para empezar a trabajar, pero alguien tocó su puerta. Oh, dulce comedia que lo seguía a donde sea, Voy a llevar el especial de la broma del virgen perdedor con risas crueles a un lado, por favor. Se hizo hacia atrás y suspiró. –Pasa.
La perilla de la puerta giró y las bisagras rechinaron. –Hey hermano- dijo Lyra. –¿Estás bien?
¿Estás bien? ¿Si? Pues sostén tus pantalones porque estás a punto de dejar de estarlo. –Sí, estoy bien- dijo –Déjame sólo.
En lugar de obedecer, se acercó a él y puso un plato frente a él. Era el suyo de la cena. –Lamento que nos hayamos pasado de la raya- dijo con un tono real de arrepentimiento en su voz. –La broma del virgen perdedor fue buena- dijo con una pequeña risa.
Lemy se mordió su labio inferior y se preguntó si podría ganarle a Lyra en una pelea. Tenía cinco años y veinte centímetros más que él. Pero una vez que la tuviera contra el suelo, la montaría y…
-Sí, muy gracioso.
Ella lo golpeó en el brazo gentilmente. –Vamos hombre, solo jugamos contigo. ¿Por qué has estado tan raro últimamente?
¿Por qué estoy tan raro? No lo sé, tal vez porque cada que estoy cerca de una de ustedes mi corazón se acelera y no puedo respirar. Y entonces me siento como… como que de verdad me gustas y… veo a ese maldito marica de cabello blanco caminando a la puerta y todas van corriendo hacia él, papi, papi, papi, fóllame. Cada que te veo besándolo y tocándolo me hace sentir… enfermo.
O tal vez porque estoy en mis días, sí, digamos que es eso.
Todo ese rato él estuvo sentado y todo ese tiempo mordiéndose su labio y sacudiendo su cabeza, sus ojos veían borroso y se quedaron mirando a la distancia. Lyra puso una mueca de tristeza y se sentó en la orilla de la cama. –Hey- dijo con un tono de preocupación. Puso su mano en su hombro y Lemy dio un pequeño salto al sentir la mano de su hermana. -¿Qué te pasa?
Él sacudió su cabeza como un hombre despertando de un estado de trance. –Nada- dijo –No quiero hablar de eso.
La cara de Lyra se entristeció aún más. Su voz se escuchaba forzada, como si sufriera, y a Lyra no le gustaba ver a su hermano sufrir. Ella a veces lo molestaba, pero lo amaba con todas sus fuerzas, si no, ¿crees que ella le rompería las pelotas a alguien que no amara? No, solo lo haces con alguien a quien amas, alguien con quien te sientes cómodo. Las demás se sentían de la misma manera.
Pero tal vez fueron muy lejos esta vez. De nuevo. –Lemy, si necesitas hablar…
-Estoy bien, déjame sólo.
El miraba hacia el frente con una mirada dura.
Suspirando, Lyra se levantó. –De acuerdo- dijo dirigiéndose hacia la puerta, pero antes de salir lo miró sobre su hombro con una cara de preocupación, y después se fue del cuarto cerrando la puerta tras de ella. Sí, fueron muy lejos esta vez. Normalmente no le molestan las bromas, pero todos tienen un límite, pensó ella. Se dirigía hacia su habitación cuando alcanzó a Lupa, quien subía por las escaleras. Ella la vio con una ceja levantada, un cigarrillo entre sus labios y el humo salía de la punta. –Siempre pensé que tú sería su primera vez- dijo tomando una calada del cigarro.
Lyra no la escuchó. –Estoy muy preocupada por Lemy- dijo ella. –Creo que eso de "virgen" de verdad lastimó sus sentimientos.
Lupa consideró lo que dijo mirando al vacío. – ¿Por qué?- Hasta donde ella sabía, ser virgen no era la gran cosa, no era malo, no era terrible, solo… eso.
-No sé- dijo Lyra –Creo que para un chico, ser virgen es algo malo.
-Oh- dijo Lupa mientras colocaba su cigarrillo entre su dedo índice y medio. Lo retiró de sus labios y liberó el humo. –Eso creo. Ya lo superará.
Lyra rodó sus ojos y pasó junto a su hermana. –Como sea.
Lupa tomó una calada de su cigarro y miró a su hermana irse. Su cara sin ninguna expresión. No quería sonar como que no le importaba, así era como Lyra tomó sus palabras. Ella amaba a Lemy, era un buen chico, pero no puedes ir por ahí lloriqueando todo el tiempo. Tienes que ser rudo, No tipo "Témeme, voy a patearte el trasero", pero rudo, porque la gente te va a lanzar mierda - ella sabía eso de primera mano: En la primaria la llamaban cara de pez, los seis malditos años que estuvo ahí. Ella solía regresar de la escuela con lágrimas corriendo por sus mejillas y solía mirarse al espejo… De verdad luzco como un pez. En algún momento en quinto grado dejo de tomarle importancia y lo ignoró, porque ignorar toda la mierda que te lanzan es un trabajo duro.
Lemy se daría cuenta de eso, él no era tonto, y cuando lo hiciera, acabaría como Loan; quien estaba aterrada de las opiniones de los demás. O acabaría como ella, total y completamente liberada. Esperaba que fuera lo segundo.
Miró hacia la puerta de su hermano, y los bordes de sus labios se vinieron abajo. Parte de ella quería ir con su hermano, pero no siempre puedes contar con sus hermanas. Tienes que abrir las alas. Dio una calada a su cigarro y se fue a su cuarto.
En el patio trasero, Lacy puso un balón en el suelo, levantó hacia atrás su pierna izquierda y lo pateó tan fuerte como pudo, sus labios retraídos mostrando una mueca de coraje: El balón voló y pegó contra la cerca con un fuerte golpe. Estaba jadeando, su mano formó un puño, estaba enojada: enojada con Lemy por llamarla dientes de sable, enojada porque tenía razón, de verdad no era nadie para hablar de dientes, y enojada porque eso la hacía enojar. No debería molestarle tanto, sólo los débiles dejan que cosas tan pequeñas como esas los sacaran de quicio, ella no era débil.
Aun así…
Tomo un respiro profundo, no valía la pena que algo como eso arruinara su día. Fue a donde estaba su balón y lo recogió.
-¡Lacy!
Lacy volteó hacia la puerta trasera de la casa, ahí estaba Liena parada con sus brazos cruzados y con Leia a un lado. Las manos de la hermana menor estaban en sus caderas y en su cara una sonrisa. Lacy suspiró. Leia era una pequeña chismosa, especialmente cuando le habías hecho algo.
-Como que, ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso?- preguntó firmemente Liena.
Muchas veces, admitió Lacy para sí misma. Pero golpear la cerca con la pelota era realmente terapéutico. –Lo siento- dijo ella.
-No lo vuelvas a hacer- dijo Liena y se giró para volver a la casa. Leia la siguió, pero giró su cabeza para ver a Lacy, casi diciendo "toma eso". Lacy se enojó. –Chismosa.
Una sonrisa maliciosa se posó en los labios de Leia. –Oh Liena- dijo el nombre de su hermana burlonamente: Lieeeeeeenaaaaaa. Un gruñido sonó en la garganta de Lacy. Ella se marchó de ahí. Tal vez iría al parque, había una gran pared de roca entre el parque y el bosque, y nadie le gritaría por golpearla con la pelota.
Y fingiría que era la cabeza de su hermano
Lemy sacudía la cabeza al ritmo de la música. Cuidadosamente removió un transistor fundido del interior del radio. Le tomó mucho tiempo, pero estaba totalmente concentrado en lo que estaba haciendo.
I'm on a plane, with cocaine
And yes I'm all lit up again
Cough up love, and touch up
Your mama said packing lines is sin
Sus dedos se movieron con la precisión de un cirujano; había hecho esto cientos de veces en el pasado, su seguridad era evidente en sus movimientos. Tomó el transistor dañado y lo hizo a un lado para reemplazarlo con uno nuevo.
And yes I'm all lit up again
On the couch, in my bed
And yes I'm all, lit up again, flying
I love the cocaine, I love the cocaine
Las malas noticias eran que eran dos los transistores que estaban dañados al punto de no tener reparación, y solo tenía uno a la mano. Las buenas noticias eran que había encontrado más repuestos online y ya estaban embarcados desde Munice, Indiana; para el fin de semana, este chico malo estaría sonando una vez más. Sonrió para sí mismo. Nada se sentía mejor que reparar algo que estaba dañado. Romper cosas hace sentir a algunas personas mejor cuando están enojadas, pero a él no; crear (o mejorar) cosas, ahí es donde él se siente mejor. Era un sustituto, ¿saben? No puedes arreglar eso así que en lugar de romper esto mejor arregla aquello. Su mente recordó lo sucedido la noche anterior, cuando estaba por besar a Lupa y ella lo mandó a volar… ni siquiera se dio cuenta. ¿Saben cuándo duele eso? Mucho, tanto que tenía miedo de volver a hacerlo de nuevo, aun cuando de verdad quería hacerlo. Al mismo tiempo no quería pensar en la posibilidad de ser rechazado de nuevo. Los rechazos duelen, ¿saben? De verdad.
I'm on a train, and ride on
You know the train is staying off the track
I'm in touch love, from this crutch
Well you're on ten, but honey I'm on eleven
Estiró su mano para tomar la lata de soda que estaba al lado de su lámpara, y tomó un trago. Eso era lo más cerca que estaría de la cocaína1 . Ya saben lo que dicen, es una droga del demonio. Lemy sólo quería divertirse, y no le gustaba la idea de tener que inhalar algo irritante, el sangrado nasal y tu cerebro cayéndose a pedazos.
Bueno, eso último no pasaba, pero aun así seguiría en la yerba.
Well crack the door for the curious girl cause she's been waiting, she's been waiting
Chop a line for the fiending man 'cause he wants one
You know, you know you got to, can you feel it can you feel it tonight, are you high love, tell me
are you fucking high?
In the moment you are just so right
You're right love, are you right love?
Satisfecho, miró su trabajo con orgullo. Eso es todo, no puedo hacer nada más hasta que me lleguen esos repuestos. Miró al reloj: 12:38. Papá venía del trabajo a las cuatro, y él no quería estar ahí cuando eso suceda, él quería ir al río. Si se iba ahora, tendría cuatro horas para gastar divirtiéndose, además de una hora o dos para darle tiempo a papá y a sus hermanas para que acaben con su festival de amor. A Lemy le gustaba el río, pero no lo suficiente para pasar ahí seis horas.
Tenía un poco de dinero sobrante, así que podría pasarse por los videojuegos, o la pizzería en la calle principal.
Sí, haría que el día valiera la pena. ¿Por qué no? El verano no dura para siempre, disfrútalo mientras puedas.
Levantándose, se dirigió a su ropero, abrió un cajón y sacó un par de shorts negros. Se quitó sus pantalones y boxers y se puso los shorts, luego se puso una playera verde olivo. Se hincó al lado de su cama y revisando debajo de esta encontró su mochila, olvidada ahí desde el último día de escuela. Puso primero la marihuana ahí, luego una toalla, y luego la lata de soda que usaba como pipa. Se levantó y llevó su mano a su mentón. ¿Qué más falta? ¿Un par extra de shorts para tener algo seco que usar? Nah, el día estaba lo suficientemente caliente que podría secarse rápido con el sol.
Su pañuelo, necesitaba su pañuelo.
Les diré un pequeño secreto: No usaba esas cosas para verse genial, -la mayor parte del tiempo- las usaba para mantener el sudor fuera de su cara. Lacy… ella sudaba desde su labio superior, grandes y gordas gotas de sudor bajo su nariz… ella era sexy y todo eso, pero hombre, eso era asqueroso.
Tomó un pañuelo azul de su cajón de calcetines, lo amarró en su frente y asintió. ¿Todo listo? Vámonos. Se colgó la mochila en su hombro y se dirigió hacia el pasillo. Estaba por tocar el primer escalón cuando su hermana lo llamó. En su interior, él deseaba salir de la casa sin tener que toparse con sus hermanas.
Ignórala Lemy, continua tu camino.
Pero no lo hizo, se detuvo y giró su cabeza como la perra blanda que era. Lyra estaba caminando desde el baño, y sus ojos se posaron en su abdomen descubierto; le gustaba vestir playeras que no la cubrían del todo, y a él le gustaba verla… a veces. Y a veces era como Que pasa hombre, ¿te mueres de hambre? Pues dale un vistazo a este sándwich. ¿Se ve bien eh? ¿Quieres ver cómo me lo como? Estaba usando un pearcing en su ombligo, y Lemy se relamió los labios inconscientemente. –Hey- dijo sacudiendo su mano. -¿Qué haces?
Su corazón se aceleró y su garganta se secó. Se sentía como ese anciano en el libro de Nabokov. ¿Entendieron? ¿No…? Como sea. –Uh, voy, uh, voy al río.
La cara de Lyra se iluminó. –Genial, ¿hay cupo para alguien más?-
El corazón de Lemy se detuvo. -¡NO!
La sonrisa de Lyra se desvaneció. –Oh- dijo con un tono de voz triste. ¿Saben? No fue su culpa que él fuera… lo que sea que fuera. Ella era una chica genial y siempre fue una buena hermana.
Aun así, el trataba de alejarse de todo, y lo último que quería era tenerla frente a él.
Pero… ella se veía realmente decepcionada.
-Quiero decir, sí- dijo Lemy –Hay cupo para uno más.
Una sonrisa se puso sobre sus hermosos, rosados y besables labios. –Está bien, déjame ir por mis cosas- dijo mientras se daba vuelta e iba hacia su habitación. La suave fragancia de su cabello volvía loca su nariz.
Cometí un grave error, pensó mientras bajaba las escaleras. Sus hombros estaban caídos y su pene estaba feliz. Oh dios, debí haberle dicho que no, ¿por qué no le dije que no? Creo que por que soy un buen tipo, y ya saben lo que dicen de ellos.
Tal vez su subconsciente estaba tratando de animarlo, pero entonces recordó una línea que escuchó en una película que vio… o tal vez fue en un show de TV. Dos personas estaban hablando y una dijo "Pies grandes… ya sabes lo que dicen de eso" y la otra persona dice "Sí… calcetas grandes. Pies grandes quiere decir tener el pene grande y… olvídenlo.
En la sala, se dejó caer en el sofá con un suspiro. Loan estaba jugando uno de esos tontos juegos otra vez. Su ceja fruncida con concentración. Lemy veía la pantalla: Aliens, POV en primera persona, una estúpida pistola que disparaba lasers o algo así. Pff, nerd.
Aunque tenía que admitirlo: Las gráficas eran asombrosas. Era como ver una película.
Diez minutos después, Lyra bajó con una mochila de playa colgando de su hombro como si fuera un bolso. Lemy la miró sobre su hombro, y se petrificó.
Hay una película cursi de los noventas en donde una chica venía bajando las escaleras y lucía hermosa. La canción que suena dice: "No quiero esperar… a que nuestras vidas terminen". Sí, eso era lo que sucedía ahí. Lyra vestía una playera blanca que se pegaba a su cuerpo y que dejaba su estómago descubierto, hasta el punto de dejar a la vista parte de sus grandes senos. Sus shorts estilo Daisy Dukes2 cubrían justo lo suficiente para ser considerados legales: sus piernas eran largas, hermosas y suaves como la seda. Él imaginaba cómo se sentirían en sus manos, y tembló tan fuerte que casi se cae del sofá.
Ella dirigió sus hermosos ojos cafés hacia él y con una gran sonrisa dijo: -Hey, ¿estás listo?
Por dios, claro que sí.
El trató de hablar, pero su garganta se cerró por alguna razón, así que simplemente asintió.
-Okey- dijo Lyra mientras iba a la puerta –Vámonos.
Lemy la miró mientras ella salía de la casa. Su corazón se reanimó, él trató de levantarse y sintió el peso de la mochila en su espalda. Hijo de puta, con esos shorts puedo ver el fondo de sus…
Tragó saliva.
-Cierra tu boca- Dijo Loan sin voltear a verlo –Vas a tragarte una mosca.
Je, sí, una mosca.
Lemy se levantó con las rodillas temblando y siguió a su hermana mayor hacia el caluroso día de agosto. Sus ojos estaban pegados a su trasero, a sus blancas y suaves pernas, a los hoyuelos en la base de su espalda. Empezaba a ponerse duro. –Está caliente aquí afuera- dijo ella mientras doblaban a la izquierda en la acera.
-Sí- dijo Lemy. Estaba a diez pasos de la puerta pero ya estaba jadeando y su cara estaba rosa. Y no por el calor. –Muy caliente.
-¿Cómo va el estéreo que estás arreglando?- preguntó ella.
Lemy asintió y echó una pequeña mirada a sus piernas. Vestía sandalias y tenía las uñas pintadas de púrpura. No era un chico que se emocionaba mucho con los pies, pero se veían deliciosos. –Bien, s-sólo estoy esperando a que… ya sabes… me llegue una parte- dijo mientras desviaba su mirada hacia el suelo. Oh, mira, ¿una colilla de cigarro? Genial. ¿Qué es eso, una corcholata? Dulce.
-¿Qué tipo de parte?- preguntó Lyra mientras tarareaba una canción.
-Un transistor.
-Ah.
Sólo mira hacia otra parte, mira hacia otra parte, no… maldita sea. La miró a ella. Sus ojos se paseaban desde sus senos hasta sus mejillas. Su largo cabello castaño caía sobre sus hombros, y un mechón de cabello le acariciaba un seno. Dios, deseaba que esa fuera su mano. Lo deseaba tanto que le dolía - sus manos literalmente le dolían. Abría y cerraba sus dedos, pero eso no le ayudaba; sus dedos no eran la suave y femenina piel de Lyra. Hombre, prácticamente podía sentir sus pezones rosando sus palmas mientras él la acariciaba. Ella arquearía hacia atrás su espalda y gritaría Oh, Lemy y él se frotaría contra su cuerpo, mirarla a los ojos, besar su delicado cuello.
No se había dado cuenta que estaba jadeando por aire hasta que su hermana le dio un pequeño golpe con el codo en las costillas. – ¿Estás bien, hombrecito?
Su cabeza se movió de arriba hacia abajo. –Sí, estoy bien, estoy bien, no podría estar mejor- dijo totalmente nervioso. -¿Ves?
Ella ladeó su cabeza y levantó la ceja en una linda expresión de confusión. La luz del sol bailaba en sus ojos y una suave brisa revolvía su cabello. Una sonrisa se formó en cada lado de su boca, y Lemy nunca había sentido tantas ganas de besar a una chica en su vida, ni siquiera a Lupa la noche anterior. Se imaginó a si mismo pasando sus manos por su cabello y presionando sus labios contra los de ella… probando su dulce aliento mientras sus lenguas danzan en sus bocas. Su corazón latiendo como loco contra él, sus mejillas llenas de pecas sonrojándose porque ella estaba muy, muy en eso.
-Parece que estás soñando despierto o algo así, hermano; tierra a Lemy-
-Es el calor- dijo él. El calor que me causas, nena.
Por Dios, ¿dijo eso en voz alta? Era tan débil, cursi y tonto que no podría vivir con eso. En lugar de eso, apresuró su paso y buscó algo más que ver.
Pero el universo no estaba del lado de Lemy ese día. Lyra puso su brazo sobre su hombro y lo acercó a ella; sus senos tocaban la punta de su cabeza, y un gran, dulce e intoxicante soplo de su aroma inundó su nariz. –Es por toda esa marihuana que has estado fumando.
La primitiva lujuria de Lemy se transformó en primitivo terror. –No fumo eso.
-Lira carraspeó. –Sí lo haces- dijo en tono juguetón. –Lo he olido.
Maldita sea, fumar en su cuarto no había sido una de sus mejores ideas.
-Está bien- dijo. –Y también fumo.
¿En serio? Cuando a la chica que te gusta le gusta algo, se lo das. –Tengo un poco en mi mochila- dijo. –Podemos quemar un poco…si quieres- dijo levantando su mano y llevándola alrededor de la cintura de su hermana, pero no era lo suficientemente valiente para tocarla. Ella podría ponerse incómoda y pensar que él era alguna clase de raro o algo así. Solo papi puede hacer eso Lemy, podía oírla diciendo eso. Uh-oh, no le apetecía ser golpeado en el corazón ahora mismo.
-Tal vez- dijo ella. –cuando volvamos a casa. Estar drogado en el calor no es bueno, créeme.
Lemy dio un profundo respiro. Estaba tan caliente que apenas podía caminar. Lemy Jr. estaba ansioso por salir de su escondite, así que pensó e no menos sexy que podía imaginar: Una mujer de 250 kilos sobre una Hoveround3 . Sus flácidos senos sobre los pliegues de su grasa como dos globos desinflados. Lucía como la mamá de Honey Boo-boo. Ven aquí, Lemy decía mientras le indicaba con su dedo. Su cabello era rubio, despeinado y sucio.
Ahm, no gracias. No estoy tan urgido.
Aunque, si cerrara sus ojos y pusiera su cosa en-
¡Oh hermano, eres asqueroso!
Estaban en camino al rio ahora. Grandes pinos se levantaban de un lado mientras que en el otro había campanas de viento y banderas americanas se sacudían en el aire veraniego. Adelante, el bosque acababa y daba paso a un camino que guiaba hacia el rio. Después de esperar a que pasara un tractor, se apresuraron a cruzar la calle. La luz del sol se filtraba sobre las puntas de los pinos, y los reducía hasta un pequeño rayo que formaba un pequeño circulo en el suelo.
Los árboles pronto se perdían de vista mientras que el rio empezaba a asomarse. La calmada superficie del agua brillaba con la luz del sol. En una banca a lo lejos se podía ver unos árboles sobre un pastizal en donde las vacas comían y los caballos corrían libres. Una pareja de adolescentes salpicaban en el agua - Lemy vio a la chica en bikini, y desvió la mirada.
El suelo estaba lleno de pasto a medio camino de la banca, después se volvía un terreno lleno de piedras y tierra. –Aquí parece perfecto- dijo Lyra mientras ponía su mochila en el suelo. Lemy dejó caer la suya mientras ella acomodaba sus cosas. El fondo de su playera se levantó, revelando más de sus sensuales caderas, y Lemy vio directo al sol. Por favor, quema mis malditos ojos, te lo ruego. –Puedes ir a nadar si quieres- dijo ella. –Yo me quedaré aquí a tomar un poco de sol.
-Yo también- dijo Lemy, y entonces se preguntó por qué. ¿Era un masoquista? Golpéame nena, rompe mi nariz, ummm, que sexy.
-Genial- dijo ella. –Me caería bien algo de compañía.
Compañía, ¿eh? Si. Mi idea de "compañía" es muuuuuy diferente a la tuya, hermana; nos involucra a nosotros desnudos uno al lado del otro, besos franceses, y tocándonos nuestras partes. Ya sabes, las cosas que haces con papá.
Ahora su lujuria fue remplazada con amargura. Maldita sea, esto debía ser un relajante viaje al rio y no una sesión de tortura. Posó sus manos en su cadera y suspiró. Lyra puso su toalla sobre el suelo, y entonces se quitó su playera… lentamente. La boca de Lemy se abrió mientras la playera recorría su estómago, sus senos y finalmente su cabellera. Por un hermoso segundo pensó que se quitaría todo, pero no tenía tanta suerte. Aun así, su bikini azul con motas blancas y cordones rosas se veía bien. Dejó su playera a un lado y se sentó en la toalla. Lemy simplemente estaba parado ahí, sin poder moverse. –Siéntate- dijo ella mientras tocaba con su mano un lugar junto a ella. Lemy tragó saliva y con muchos nervios se sentó en el lugar que le había indicado su hermana. -¿No te vas a quitar tu playera?
Sin pensarlo empezó a quitársela, pero se detuvo. Ha estado sin playera frente a Lyra un millón de veces, pero de repente se volvió tan consciente de la situación que se sonrojó. La miró; la mirada de ella era firme, inquebrantable, levantó sus cejas en expectativa. Si no se la quitaba, ella pensaría que algo está pasando. Así que se la quitó de la misma manera en la que te quitas una bandita adhesiva. –Así está mejor- dijo ella. – ¿Estás más cómodo?
Lemy asintió aunque no se sentía cómodo del todo. Estaba tenso, tenía nauseas, estaba agitado, ardía en calentura y estaba temblando. Si esa es tu idea de estar cómodo, entonces sí, estaba bastante cómodo.
-Bien- dijo ella y se estiró. Lemy la miró por el rabillo del ojo: su cabello castaño cayendo por su espalda, sus senos que se presionaban contra su pecho, su piel que brillaba bajo la luz del sol por el sudor, y el pearcing en su ombligo brillaba como si fuera un lascivo guiño. Él se lamió los labios y trató realmente con todas sus fuerzas de no pensar en recorrer con sus manos su estómago… o levantar el sostén de su bikini. –Yo también- dijo ella.
¿Tú también qué? Dijo algo hace un momento, ¿cierto? Él no se dio cuenta, su mente estaba en otro lado. Ella volteó a verlo, sus ojos brillaban con la luz del sol. Él apostaría a que así es como se ven cuando ella se corre. -¿Por qué no te acuestas?
Sí, seguro, buena idea. Pensó mientras se estiraba. Se acostó levantando sus piernas porque estaba como una roca ahí abajo. –Oh si- dijo ella mientras movía sus caderas. –De eso hablo. Tomar un poco de sol con mi hermano favorito- dijo con una sonrisa y dándole un leve golpe con el codo en el brazo. –Fresco y relajante, sin nada más que hacer que relajarse… juntos.
Lemy puso una sonrisa nerviosa. –Sí, relajante.
Eso era una mentira, era todo excepto eso. Hombre, debí haberle dicho que no. ¿En qué estaba pensando? O pobre Lyra, se ve molesta, mejor la invito.
Muy listo Lemy, muy listo. Y te preguntas por qué este fand-digo esta familia no te quiere. Papá era genial y sexy y todo eso, y ahí estaba Lemy, cabello feo y despeinado, cara redonda y fea, sonrisa lasciva. Sí, no tenía duda de por qué ninguna de sus hermanas… o cualquier otra chica quería estar con él; sería un virgen hasta el día en que muera.
Vaya, ahora de verdad estoy deprimido.
Miró a Lyra, sus ojos deslizándose en la silueta de sus caderas, el montículo que se formaba sobre su tonificado estómago, bajando hasta sus hermosas piernas.
Ok, es suficiente. Cálmate.
Sí.
Desvió la mirada hacia el cielo azul. Haciendo cada pensamiento a un lado hasta que su cabeza estuviera tan vacía como la de la tía Leni.
Estuvieron así por un buen rato hasta que Lyra se sentó, atrayendo la atención de Lemy. Metió su mano a su mochila y de ahí sacó un bloqueador solar. –Estoy empezando a quemarme- dijo mientras abría la botella y se aplicaba un poco en la palma de la mano.
-Si, uh, está literalmente soleado- dijo él mirando a su pecho. Je, él también estaba empezando a ponerse rojo. Bien. Tenía algo para concentrarse durante los próximos días en lugar de… ya saben.
Lyra se puso el bloqueador en un brazo, y después en otro, aplicándolo suavemente en su piel. Lemy no pudo hacer otra cosa más que ver mientras su hermana masajeaba su estómago y luego sus piernas. Su pene, anteriormente flácido y relajado, empezó a endurecerse. Quédate quieto, pendejo.
-¿Lemy?
La mirada de Lemy se cambió rápidamente hacia los ojos de Lyra. Ella puso una cara de puchero muy tierna. –No puedo alcanzar mi espalda, ¿podrías ayudarme?
-¿Q-q-q-que? Osea… ¿tocarte?
Oh cielos no, el solo estar tú aquí ya es suficiente provocación. No voy a aplicarte loción en tu hermoso, sudoroso y provocador cuerpo. No, no hay manera de que me hagas-
-S-seguro- se escuchó decir a sí mismo. ¿Seguro? Qué demonios pasa contigo? Maldito imbécil. Eres un maldito masoquista.
-Genial- dijo Lyra con una linda sonrisa. Se puso sobre sus rodillas y se acostó boca abajo. Con una mano movió su cabello y lo hizo hacia un lado, revelando su espalda. La garganta de Lemy se cerró y un nudo se formó en su estómago. –Necesitarás esto- dijo dándole el bote de loción.
Lemy lo tomó con sus dedos temblorosos y lo miró. Okay, hagamos esto rápido y acabemoslo lo más pronto posible. Apretó el bote para derramar un poco de la loción en su palma, y no pudo evitar asociarlo con apretar algo más. Se lamió los labios y juntó sus palmas para frotarlas y esparcir el bloqueador. Lyra lo miró sobre su hombro, su cara se asomaba a través de su cabello. Estaba sonriendo… como si supiera lo mucho que esto le afectaba a él. Molesto y caliente, ¿eh Lemy?
Ella no lo provocaría de esa manera.
¿O sí?
Puso sus manos sobre ella hasta que estaban literalmente a milímetros de su piel… tan cerca que podía sentir su calor corporal como la suave caricia de una amante. Estaba temblando y estaba tan duro que su cabeza se apretaba contra la costura de sus shorts.
-Adelante- dijo ella. –No muerdo.
Lemy puso sus manos tentativamente sobre ella, aguantando la respiración al tiempo que sus manos se deslizaban por su piel. Era más suave de lo que parecía, más cálida…
-Ummm… justo así.
Esto apesta, esto apesta, esto apesta. Esas palabras se repetían en su mente como una especie de mantra. Una de las chicas más hermosas que había visto en su vida estaba frente a él y quería que la tocara… íntimamente (no sólo como un apretón de manos) y ella estaba… ahhh.
Lentamente movió sus dedos a través de su piel, las palmas de sus manos masajeando sus hombros. Tenía un lunar en su espalda, y Lemy tragó saliva mientras fantaseaba con pasar sus labios sobre él, el sabor salado de su piel llenando su boca y su cabello tocando sus mejillas. Ella gimió y su pene respondió con una contracción. Lo escucho pero no lo veo, ¿dónde está? Ring-ring, la naturaleza está llamando, levanta el teléfono y métele tu pene des-pa-cito.
-Eso se siente muy bien- dijo mientras se levantaba. Su cuerpo presionándose contra el de él y su cabello en su cara. Olía a frutas y sus labios estaban tan cerca de su cuello que todo lo que tenía que hacer era besarlo, sólo besarlo.
-Oh, d-dios- dijo tartamudeando, el aliento de Lemy sobre su espalda. Veía como se le ponía la piel de gallina.
Ella inclinó su cabeza hacia atrás; su barbilla ahora descansaba en su hombro.
Bésala, bésala ahora… pon tus labios sobre los suyos.
Oh no. La última vez que intentó eso con una chica ella lo mandó a volar. ¿Saben cuánto dolió eso? Fue como ser apuñalado en el corazón… y en sus entrañas… y en su pene…
Sus dedos accidentalmente tocaron el cordón de la parte superior de su bikini, y su corazón se fue hasta su garganta. –Lo siento, no quise…
Lyra rio. –No, está bien. De hecho, es una buena idea.
¿Uh? ¿Qué?
Ella respondió poniendo su mano sobre su espalda y deshaciendo el nudo de su sostén. Los cordones cayeron como una chica que se suelta el pelo al final del día. Puso una mano sobre su pecho para evitar que cayera completamente.
Su espalda estaba completamente desnuda ahora.
Contracción, contracción, déjame salir, contracción, contracción.
-Así- dijo de una manera sensual. –Así es más fácil.
La cara de Lemy se arrugó y pensó que iba a llorar; no lo hizo (no era tan llorón) pero hombre, de verdad sentía que quería llorar.
Bésala… recorre su cuerpo con tus manos… deslízalas bajo su sostén y acaricia sus pezones…
Oh, hermano, estaba empezando a mojarse. Sus shorts estaban empapados y su pene estaba cubierto de semen y ella ni siquiera lo ha tocado. Esto no era normal, probablemente eyacularía en el momento en el que ella lo viera, y entonces se burlaría de él. ¡Fenómeno! ¡Hombre del minuto!
No es como si ella lo fuera a tocar. Probablemente saltaría con un chillido de horror y diría Ew, asqueroso, ¿qué demonios Lemy? Él puede soportar la humillación (casi) pero ¿asco? Trató de imaginarse la expresión de Lyra de Oh, ese pequeño fenómeno me besó. Sólo papá puede hacer eso. Sus hermosos dotes angelicales transformados por la ira y sus ojos llenos de repulsión… mirándolo como si fuera una cucaracha.
No, no podría soportar eso. Llámenlo llorón, pero… no lo lastimaría, lo mataría.
Lyra hizo su cabeza hacia atrás, poniéndose al lado de su cuello. Sus labios apuntando hacia su mejilla. –Oh, Lemy.
Él estaba a casi nada de intentarlo.
En lugar de eso, se levantó y corrió lejos de ahí, así ella no tendría que verlo endurecido. -¿Lemy?- preguntó -¿Qué pasa?
-Uh, tengo, uh, que ir a nadar, nos vemos,
Ya estaba caminando alejándose de ahí, perdiendo la cercanía de su cuerpo, haciendo una mueca de disgusto ante el dolor perpetuo de su carga sin sacar. Sentía unas punzadas que parecía que le desgarraban en el estómago. Y aún si no quería llorar, pero hombre, estaba muy cerca.
Muy, muy cerca.
Referencias:
1: La palabra "Coke" en inglés se usa para referirse tanto a la cocaína o a la Coca Cola,
2: Los shorts Dasy Dukes son shorts extremadamente cortos, bautizados así por un personaje de Los Dukes de Hazzard del mismo nombre.
3: Los Hooveround son sillas de ruedas eléctricas que se les da a las personas con obesidad mórbida en los super mercados de Estados Unidos.
